domingo, 10 de julio de 2011

El nuevo Sudán del Sur o petrolero

El mundo reconoce a Sudán del Sur luego de su independencia
Juba se convirtió en la capital de un nuevo país, un territorio petrolero que ingresó a la independencia con graves carencias de infraestructura y amenazantes conflictos potenciales con Sudán del Norte
Este sábado 9 de julio, Juba se convirtió en la capital de un nuevo país, Sudán del Sur, un territorio petrolero que ingresó a la independencia con graves carencias de infraestructura y amenazantes conflictos potenciales con Sudán del Norte.
Con la independencia se completa el proceso acordado en 2005, tras 20 años de una segunda guerra civil en la que murieron más de dos millones de personas y fueron desplazadas 5 millones de un total que nunca superó los 10 millones. El 7 de febrero pasado, en un referendo, el 98% de los votantes eligió la secesión.
El nuevo país, que es rico en petróleo, depende por ahora de Sudán del Norte para su exportación, ya que los hidrocarburos salen por Port Sudan, sobre el Mar Rojo y en territorio del Norte.
Hace pocas semanas se dieron los primeros conflictos, cuando la ocupación de la petrolífera región de Abyei, disputada por el Norte y el Sur, pareció poner en riesgo todo el proceso de paz.
El Norte, de mayoría musulmana y gobernada por un régimen basado en la sharía, teme que el ejemplo del Sur se repita en otras regiones, como el Darfur del Sur y el Kordofán del Sur que tampoco aceptan el islamismo militante de filiación salafista que rige en Jartum. En Kordofán del Sur se localiza precisamente el Abyei.
El jueves pasado, la TV oficial sudanesa transmitió en directo un discurso del presidente Omar al-Bashir ante una concentración en al-Duwaim, estado del Nilo Blanco, donde en referencia al Abyei declaró que "el MLPS, después de haber lanzado una operación traicionera en el Kordofán Meridional, pretende ahora acordar una asociación política (con Jartum). No habrá asociación alguna hasta que se garantice la seguridad".
En la misma alocución, advirtió a "nuestros hermanos de Sudán del Sur que no intervendremos en vuestros asuntos internos y jamás aceptaremos vuestra interferencia en los nuestros".
Al-Bashir ya advirtió también que rechaza el acuerdo marco firmado en las regiones del Kordofán Meridional y del Nilo Azul entre el gobierno sudanés y la rama norte del Movimiento de Liberación del Pueblo de Sudán (MLPS), cuya rama sur pasa a gobernar ahora Sudán del Sur.
Por ahora, la cuestión se está zanjando con un retiro de todas las fuerzas militares en el Abyei y su reemplazo por tropas etíopes bajo comando de Naciones Unidas en una zona tapón de diez kilómetros a cada lado del límite.
Por otro lado, algunas regiones norteñas de Sudán del Sur siguen dependiendo de las vías de comercio tradicionales que controlan los árabes del norte. Además existen zonas donde fuertes lazos de parentesco, trashumancia y comercio vinculan a familias y tribus a ambos lados de la frontera, lo que incrementa el riesgo de incidentes en un área codiciada, afirma Awad-Essid Al Karsany, profesor de ciencias políticas en la Universidad de Jartum.
Al Karsany recomendó a los gobiernos del Norte y del Sur encontrar vías que aseguren la libertad de movimiento, comercio, trabajo y residencia de esas poblaciones, que a su juicio "no deben ser separadas por completo. Habrá migraciones y movimientos entre el Norte y el Sur", punto de vista recogido por la agencia china Xinhua.
Una de las cuestiones más importantes y que sigue sin resolverse es cómo se repartirán los ingresos de los pozos de petróleo entre los dos Sudanes. Eskinder Nega, periodista y experto etíope residente en Boston, señala que el Sur produce el 85% del total nacional, pero los oleoductos que permiten exportarlo terminan en Port Sudan, sobre la costa del Norte en el Mar Rojo. La renta petrolera, por eso, se está repartiendo a partes iguales.
Pero existe un proyecto de oleoducto alternativo, con terminal en las costas índicas de Kenia, más próximas a Sudán del Sur. Esta alternativa puede interesarle económicamente a la Compañía de Operaciones Petroleras del Gran Nilo (40% de China, 30% de Malasia y 25% de la India), que controla el petróleo del Sur. La materialización de este proyecto puede ser motivo de roces entre ambos Sudanes porque fortalecería al Sur en la discusión por la renta.

Fuente: Télam
Tomado de Rosario3.com

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