miércoles, 15 de febrero de 2012

Sin políticas industriales activas, viejos problemas, por Martin Schorr *

En la posconvertibilidad, de la mano del “dólar alto” y la casi total ausencia de políticas industriales activas y coordinadas, se manifestaron, aggiornadas, algunas de las “viejas” problemáticas de la dinámica industrial argentina.
a) El creciente predominio del capital extranjero que, en la fase actual, posee un ciclo de acumulación muy vinculado con los mercados externos a partir de producciones para las que los salarios bajos constituyen una necesidad. Estas actividades son muy poco generadoras de empleo y eslabonamientos productivos virtuosos.
b) La profundización de la dependencia tecnológica y el carácter regresivo de la estructura manufacturera. Esto se expresa en que el crecimiento fabril fortaleció las tendencias a la reprimarización del perfil de especialización e inserción en el mercado mundial del período 1976-2001. Y derivó en un aumento considerable de importaciones, sobre todo de maquinarias y equipos en un escenario signado por un débil proceso sustitutivo.
c) La vigencia de instrumentos de promoción industrial que desalientan la producción nacional de bienes de capital y otros segmentos complejos en los que existe masa crítica. Es el caso del esquema de privilegio para las terminales automotrices y las ensambladoras de productos electrónicos en Tierra del Fuego, el régimen promocional instituido por la Ley 25.924 y el de importación de bienes integrantes de grandes proyectos de inversión.
d) El desempeño fabril en materia de comercio exterior arroja un comportamiento de tipo stop and go y un déficit significativo que termina siendo “financiado” por las divisas aportadas por actores poco o nada industriales. Básicamente por las grandes empresas extranjeras y locales altamente transnacionalizadas de los sectores minero, petrolero, agropecuario y elaboradoras de ciertos commodities industriales.
e) La “paradoja” de un proceso en el que la industria está llamada a convertirse en la “locomotora del crecimiento” y en el núcleo ordenador de las relaciones socioeconómicas, pero que consolida en términos estructurales y de poder de veto a actores poco o nada industriales

* Flacso.

Tomado de Página/12, 26 de junio de 2011

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