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jueves, 28 de agosto de 2025

Ahmed Sékou Touré (Conakry, 1959): “El líder político considerado como representante de una cultura”, traducción de Ramiro de Altube (UNR)

Tomado de (con autorización y en colaboración): “(1959) Sekou Touré, 'The Political Leader Considered as the Representative of a Culture,'” BlackPast, https://www.blackpast.org/global-african-history/1959-sekou-toure-political-leader-considered-representative-culture/"  

"El 2 de octubre de 1958, Ahmed Sékou Touré proclamó la independencia de la República de Guinea y se convirtió en su primer presidente. Un año más tarde, dio un discurso en Conakry, la capital, en el que subrayó el rol de los líderes políticos en reflejar y desarrollar la cultura de sus naciones. Ese discurso aparece a continuación (1).

(2)


“Desde que la cultura no es una entidad ni un fenómeno que esté separado o sea separable de un pueblo, los líderes políticos que, de manera libre y democrática, han adquirido la confianza de ese pueblo con vistas a dirigirlo por el camino que ha elegido son, al mismo tiempo, la expresión de las aspiraciones de su pueblo y los representantes o defensores de sus valores culturales.

La cultura de un pueblo está necesariamente determinada por sus condiciones materiales y morales. El hombre y su entorno constituyen un conjunto.

Cada pueblo libre y soberano se encuentra posicionado en condiciones más favorables para la expresión de sus valores culturales que un país colonizado, privado de toda libertad, cuya cultura sufre las nefastas consecuencias de su estado de sujeción. Tanto se trate de un pueblo libre o de un pueblo colonizado, el líder político que verdaderamente sigue siendo la expresión auténtica de su pueblo es aquel cuyo pensamiento, sentido de la existencia, conducta social y objetivos de acción están en perfecta armonía con las características de su pueblo.

Ya sea que tienda, con espíritu conservador, a asegurar el mantenimiento del antiguo equilibrio económico, social y moral, o de una manera revolucionaria, a reemplazar las viejas condiciones por nuevas más favorables al pueblo, el líder político es, por el hecho mismo de la comunión de ideas y acción con su pueblo, el representante de una cultura. Esa cultura puede ser reaccionaria o progresista de acuerdo con la naturaleza de los objetivos establecidos para la acción del movimiento político con los que el pueblo se ha comprometido.

El hombre, antes de convertirse en líder de un grupo, un pueblo o un partido del pueblo, ha hecho inevitablemente una elección entre el pasado y el futuro. De esta manera, representará y defenderá los valores, o bien, sostendrá y dará impulso al desarrollo y al constante enriquecimiento de todos los valores de su pueblo, incluidos los valores culturales, que, por su contenido y su forma, expresarán las realidades de las condiciones de vida del pueblo o la necesidad que el pueblo experimenta o siente de una transformación.

En consecuencia, cualquiera pueda ser el carácter fundamental de una cultura, reaccionario o progresista, el líder político que es libremente elegido por un pueblo, mantiene un vínculo natural entre la acción y la cultura propia de su pueblo, ya que, en cualquier caso, no podría actuar efectivamente sobre el pueblo si dejara de obedecer las reglas y valores que determinan su comportamiento e influyen en su pensamiento (the rules and values which determine their behaviour and influence their thought).

¿Por qué los grandes pensadores del capitalismo no son aceptados por los pueblos que han elegido otras formas de evolución? Los líderes de las democracias populares no podrían representar una cultura en esencia capitalista, por la sencilla razón de que sus pueblos han elegido el sistema socialista.

La cultura árabe es igualmente diferente de la cultura latina por el hecho de que los pueblos árabes y los pueblos latinos obedecen a diferentes pensamientos y reglas de vida (obey different thoughts and different rules of life).

domingo, 21 de julio de 2024

Sobre el concepto y modos de representar problemas de salud, por Mario A. Chavero

Sobre el concepto y modos de representar problemas de salud [1]                                                                          

Mario A. Chavero (Julio 2024).

 

A Débora Ferrandini (1962-2012), in memoriam.

 

Descargar el pdf completo


En este trabajo realizaremos un análisis del texto “Algunos problemas complejos de salud” de Débora Ferrandini y algunas consideraciones sobre la importancia de la dimensión teórico-conceptual para la praxis en salud.[2]

 

I) Críticas a algunas definiciones de salud

Al inicio de su escrito (Ferrandini, 2011) la autora realiza una crítica a la idea de la salud en tanto “ausencia de enfermedad”. Emplea una metáfora bélica para graficar la respuesta asistencial-médica que se deriva de esta visión: “... se trata de identificar un enemigo y organizarse como un ejército disciplinado para combatirlo ... [para esta lógica existen] enemigos … armamentos … estrategias de guerra … tropas … batallas” (p. 1).

A continuación aborda la definición según la cual la salud es el “completo bienestar físico, psíquico y social”,[3] refutando la misma por irrealizable y absurda: nadie puede lograr ese estado a riesgo de estar “completamente loco”. Ferrandini (2011) se pregunta por la factibilidad del cometido, de la misión de la medicina que el uso de esa concepción, genera o condiciona en el profesional, y concluye que quizá se haya exigido a la gente

 

que haga cosas imposibles: que no corran ningún riesgo. Les enseñamos que se comporten de determinada manera: que no coman ésto o aquello, cuidado como tienen las relaciones sexuales (y con quien!), que hagan ejercicio, pero no demasiado, que cuiden sus viviendas de la contaminación, que cuidado al cruzar la calle o al andar en moto ... como si las personas fueran absolutamente libres de elegir como vivir, como si las actitudes individuales fueran suficientes para construir modos de vida saludables. Cuántas veces damos consejos e indicaciones a gente que no puede llevaras a cabo por sus condiciones materiales de vida. Cuántas veces le pedimos a gente que no puede elegir qué comer que siga dietas evitando tal o cual alimento; o a jóvenes ocupados en escapar de las balas de otros jóvenes o de la policía que usen preservativos para evitar enfermedades que los matarían años después. Pero como todos sabemos que el estado de completo bienestar es imposible de lograr, que los consejos que repetimos sean imposibles de cumplir no nos detiene... . (p. 1. Énfasis añadido)

 

En todo este desarrollo la autora alude a la teoría del estilo de vida (Tesh, 1988; Krieger, 2011), sin nombrarla, sin designarla con ese nombre. Esto es muy importante pues aquí podemos ver claramente el procedimiento realizado por la autora: el reconocimiento, la identificación, de una concepción, en este caso desde una postura crítica, y la posibilidad de diferenciar en este sentido el concepto del término o palabra utilizado que, eventualmente, lo designa.

Esto es quizá más importante que la mera identificación o utilización de un término o aun de una categoría, sin esclarecer la concepción que le subyace. Es que el concepto mantiene una tensión con la categoría aunque ambos forman parte ya del terreno científico en el cual han sido elaborados a partir de ciertos términos del lenguaje. Los términos/palabras del lenguaje no científico no reconocen una relación unívoca con las categorías y conceptos. La misma palabra puede referir a diferentes conceptos; a su vez un mismo concepto puede aludirse a través de distintos términos. Las categorías guardan y cobran sentido en su relación con los conceptos sustantivos de determinada teoría.[4]

El estilo de vida en tanto teoría es abordado por autores/as anglosajones/as, principalmente. En nuestro país no es un modelo o teoría que se (re)conozca y a la cual, en consecuencia, se le preste la debida atención. A pesar de esto y quizá también en parte debido a esto, es el modo más extendido y aceptado de entender las causas de la enfermedad entre los trabajadores del sector.

La autora describe, enumera, las indicaciones y los consejos que los médicos dan habitualmente a los pacientes, los cuales implican conductas que deberían cumplir para lograr prevenir la enfermedad o detener su avance. Estos comportamientos serían, bajo la lógica criticada por la autora, de libre elección, sin tener en cuenta las determinaciones y posibilidades de los individuos o grupos. Es decir: lo mismo podrían y deberían aplicarse a un desocupado o a un trabajador con salario mínimo que a un poderoso empresario. Lo mismo a una persona que vive en situación de pobreza que a quien es dueño de una cuenta offshore, a alguien que cirujea que a quien dispone de acciones en sanatorios de medicina privados, a quien debe recurrir a comedores asistenciales que a quien tiene más que resueltas las condiciones materiales de existencia y sus necesidades de vida.[5] La simple comunicación, como prescripción médica, de lo que es necesario y conveniente en pos de la salud  ̶ y esa idea está ya considerada previamente como una abstracción, como un ideal a partir de determinada concepto de salud que no tiene en cuenta no sólo las determinaciones a que nos referimos sino tampoco los diferentes “modos de andar la vida” y de desplegar la vitalidad y potencialidades de un individuo en su contexto y grupo de pertenencia ̶  alcanzaría para lograr el cometido. Y para «llegar» al mismo, para lograr ese estado ideal, se impone el cumplimiento de esas consignas, de esas prescripciones. Si las/os pacientes no cumplen con estas será responsabilidad, o culpa, de ellas/os.

jueves, 28 de marzo de 2024

EL diario “La Tribuna” de Rosario y las organizaciones de lucha armada. (1969/1973), de Héctor Rubén Expósito

[Publicamos aquí la tesis de licenciatura de Héctor Rubén Expósito, de reciente culminación, dirigida por el profesor Juan Manuel Nuñez, en el marco de la Escuela de Historia de la Universidad Nacional de Rosario.
    Creemos que es de utilidad por el contenido propio establecido por el autor y, por supuesto, por el debate que ayuda a continuar.]

...

Introducción

El presente trabajo se inserta en el campo de la historia política de Argentina, de mediados del siglo XX, específicamente en la violencia política de esa etapa de nuestro país. El objetivo principal de esta tesina es analizar una publicación periodística de esta ciudad (Diario “La Tribuna”) para ver como presentó a sus lectores el accionar de las organizaciones de lucha armada, entre los años 1969 y 1973. El corpus documental de la investigación está compuesto por las noticias que van surgiendo cronológicamente y por las editoriales del diario mencionado. Asimismo, implica hacer una reconstrucción histórica de acontecimientos.

La periodización elegida se explica porque en ese lapso de tiempo aparecen en escena las principales organizaciones de lucha armada que van a dominar el espectro político por varios años. Ellas fueron, por orden de aparición: “FUERZAS ARMADAS PERONISTAS”-(FAP)-; “MONTONEROS”; “FUERZAS ARMADAS REVOLUCIONARIAS” (FAR); “FUERZAS ARGENTINAS DE LIBERACION” (FAL) y “EJERCITO REVOLUCIONARIO DEL PUEBLO”-(ERP).

Hacia 1969, nuestro país atravesaba por una experiencia política de gobierno, conocida como “Revolución Argentina”. Este proceso había comenzado con el derrocamiento del presidente Dr. Arturo Illia, el 28 de junio de 1966. A diferencia de los golpes de Estado anteriores, este fue innovador en cuanto no se fijó plazos sino objetivos. Se pensaban tres etapas sucesivas: económica, social y política. La mirada era de largo plazo, incluso en cuarenta y tres años, según lo expresara el Gral. Onganía. El nuevo gobierno militar pensaba que el sistema constitucional basado en partidos políticos y con elecciones cada dos años, podía ser efectivo en otros lugares, pero no aquí. Por ello dispuso la disolución de todos los partidos políticos; el cierre del Congreso Nacional; la remoción de los jueces de la Corte Suprema de Justicia; la intervención en todas las provincias y en las Universidades; una fuerte censura en los medios de comunicación y la cancelación de cualquier posibilidad de expresión del disenso. En pocas palabras, concentro en sus manos la totalidad del poder del Estado. Recién en marzo de 1967 tuvo su primer plan de acción económico, preparado por el segundo ministro de Economía, Dr. Adalbert Krieger Vasena. Este nuevo gobierno atravesó sin mayores inconvenientes los años 67 y 68, pero en el otoño de 1969, de manera inesperada, según se desprende de las noticias consultadas, una sucesión de insurrecciones populares de trabajadores y estudiantes, a lo largo del país, siendo más recordado el denominado “Cordobazo”, puso fin a las ilusiones de Onganía y sus seguidores. Las tres etapas quedaron en el olvido y los momentos social y político se adelantaron bruscamente. En el otoño siguiente, de 1970, el secuestro y muerte del Gral. Aramburu fue la gota que derramó el vaso, en una situación de extrema tirantez entre el presidente y los jefes militares. Tras un intervalo de nueve meses- (presidencia de Roberto M. Levingston)- la Junta de Comandantes designó a uno de sus miembros, Gral. Alejandro A. Lanusse, para el cargo de presidente, con el mandato de llevar adelante una salida institucional, mediante la convocatoria a elecciones generales. Por su parte, 1973 es el año del cierre de un período y del nacimiento de uno nuevo. El 11 de marzo se llevaron a cabo las elecciones generales, con la participación del partido peronista, hasta entonces proscripto. La llegada al poder de un gobierno con amplio respaldo electoral (49% de los votos), puso a las organizaciones de lucha armada ante una disyuntiva, un punto de crisis: integrarse en el nuevo proceso democrático y debatir en un marco parlamentario, o proseguir con la violencia de las armas en procura de sus objetivos.

Las organizaciones de lucha armada tenían en común la consideración de “enemigo” respecto del gobierno militar, calificado acertadamente de “Dictadura”. Veían, en cada una de sus intervenciones autoritarias, una defensa de intereses imperialistas.

Todas creían que la violencia era la única alternativa metodológica dado el fracaso del modelo republicano y democrático.

Algunas tenían como objetivo político principal el retorno de Perón a la Argentina y el levantamiento de la proscripción que pesaba sobre el partido peronista. Otras, inspiradas principalmente en la Revolución Cubana, tenían objetivos directamente revolucionarios: la transformación de la sociedad hacia un modelo comunista.

Si bien la investigación está centrada en las noticias y editoriales referidas a las organizaciones armadas, he creído necesario incorporar las noticias relevantes del gobierno de turno y sus respuestas represivas, así como las de otro actor político de la época, que por su gravitación era imposible de ignorar: me refiero a Juan Domingo Perón. Por razones teórico-metodológicas, el trabajo empieza con un capítulo dedicado a conceptualizar la violencia política, y a continuación un breve recorrido de nuestra historia, siglos XIX y XX, para mostrar como los líderes políticos fueron incapaces de aplicar un modelo de convivencia parlamentario. A modo de contextualización, presento un capítulo que muestra la problemática política argentina en la década del 60. Al ir mencionando a las organizaciones armadas, conforme van apareciendo en las noticias, he incluido una descripción del posicionamiento ideológico de cada una de ellas, para una mejor comprensión del fenómeno estudiado.

El diario elegido como objeto de estudio y fuente de noticias, tuvo una extensa actividad periodística en nuestra ciudad y zonas de influencia. Seguía al diario “La Capital” en orden al tiraje de ejemplares y ocupación de espacios publicitarios. La historia del medio mencionado tiene dos etapas bien diferenciadas: la primera entre octubre de 1928 y 1949; la segunda desde marzo de 1950 hasta diciembre de 1982. En su primera etapa el nombre del diario era “Tribuna”. Su primer número se editó el 12 de octubre de 1928, cuando Hipólito Irigoyen asumía su segundo y último mandato presidencial. “Tribuna” constituía el órgano de difusión del pensamiento político del Partido Demócrata Progresista. Su existencia se debió a dirigentes liderados por Dr. Enzo Bordabehere, a quien acompañaron Mario Antelo y Vicente Pomponio. Enzo Bordabehere fue su director hasta su muerte en el Senado de la Nación, en 1935. Si bien tenía una clara orientación ideológica, sus fundadores insistieron en dejar aclarado que el diario mantenía su independencia de las autoridades partidarias. Llevaba como subtítulo una frase escrita por Lisandro de la Torre: “Los que saben a dónde se dirigen y van marchando por el por el camino recto, no lo recorren solos durante mucho tiempo”. De acuerdo con sus editoriales, “Tribuna” defendía la libertad de expresión, el respeto a las instituciones republicanas y a la democracia como forma política de convivencia. Fue explícitamente anti-fascista, brindando amplio espacio para la difusión de los problemas locales y regionales. La llegada de la revolución del 4 de junio de 1943 y, más tarde, del peronismo al poder, con una fuerte censura y control de los medios de comunicación opositores, que como en el caso de “Tribuna” ejercían una dura crítica, censura ejercida mediante la asignación de cuotas de papel para imprimir- importado-, complicó seriamente las posibilidades de mantener la empresa editorial. El diario estuvo clausurado desde enero a agosto de 1949. Al volver a editarse, la limitación a seis u ocho páginas, determinó su cierre. El último número de la primera época, esta conservado en la Biblioteca del Museo Dr. Julio Marc, del 30 de diciembre de 1949 (1).

jueves, 28 de diciembre de 2023

Nacer mujer en la china tradicional: una vida de sumisión al interior del espacio doméstico, de Emiliana Carla Vega

 


Introducción

El presente escrito se constituye en una aproximación al estudio de la mujer en la sociedad de la China tradicional. Desde el inicio, el objetivo propuesto significó un gran desafío vinculado, por un lado, a la búsqueda de material disponible sobre dicho tema y, por otro lado, a aquella cuestión que como bien plantea Juan Alberto Lozoyai refiere a que a pesar del gran interés contemporáneo por conocer mejor a China, no abundan como debieran las obras generales sobre el pueblo chino, su civilización y su compleja historia. Esta situación no hace más que responder a los prejuicios presentes a la hora de abordar a esta región debido a su lejanía geográfica, incluso como plantea Lozoya en una era como la actual que presume de los medios de comunicación y transportación; prejuicios que muchas veces conducen a la existencia de clichés y superficialidad, cuando se trata de esclarecer algunos de los aspectos de la misma, dificultando poder observar así sus singularidadesii.

Sin embargo, desafiando esta concepción con la cual concuerdo en muchos aspectos, y sorteando los primeros obstáculos con los cuales me topé, inicié un arduo camino en la búsqueda de información que me permitiera llevar adelante mi investigación. En el transcurso de la misma me hallé frente a excelentes trabajos en relación a la cuestión de género en China; trabajo que centrados a lo largo del siglo XX analizan desde esta perspectiva aquellos cambios producidos en la condición social, cultural y política de la mujer colocando especial énfasis en la relación existente entre los mismos y la reestructuración al interior de la institución familiar llevada a cabo a partir del triunfo de la Revolución Comunista del año 1949. Si bien estos fueron de un gran aporte en cuanto a la valiosa información sobre la historia de las mujeres chinas en el siglo XX, período durante el cual adquirieron la dimensión de ciudadanas, o patriotas, por su implicación y contribución a la política, la sociedad y la economía; el hecho de que los escritos estuviesen enfocados en la contemporaneidad hizo que decida posicionarme frente a ellos reflexionando sobre la condición en que se hallaron las mujeres previo a la Revolución Comunista, es decir, en la china prerrevolucionaria durante el período de la Dinastía Qing. Así, lo que se pretende a continuación es analizar “el rol y la posición de la mujer en la sociedad de la China Tradicional”.

Teniendo en cuenta los aspectos descritos y a partir de los trabajos a los que me fue posible acceder, pude observar que en el período tradicional no puede abordarse a las mujeres sin pensarlas dentro de un contexto histórico general caracterizado por la existencia de un modelo de organización social de carácter jerárquico patriarcal que basado en los preceptos del confucianismo concedió el máximo valor a la familia tradicional, siendo esta la única institución que otorgó identidad a las mujeres, convirtiéndose por lo tanto en el único espacio de adscripción a la existencia de la mismas a través de la práctica del matrimonio. Esto me condujo a pensar que llevar a cabo el análisis deseado implicaba en primera instancia poder comprender la relación existente entre dicho sistema socio-patriarcal y la institución familiar, para luego poner el foco de atención en el análisis del sistema familiar a través de sus elementos ideológicos y de esta manera abrir paso a problematizar a la mujer al interior del mismo.

En primer lugar, al referirnos a la existencia de un modelo de organización jerárquico y patriarcal considero importante en primera instancia hacer alusión al concepto general de patriarcado. Para esto me valdré del trabajo de la historiadora y escritora Gerda Lerner, quien plantea que el mismo constituye un sistema histórico, es decir, posee un inicio en la historia y cuenta con un proceso de formación que no se ha dado de repente, sino que por el contrario, se desarrolló en el transcurso de casi 2500 años, aproximadamente desde el 3100 al 600 a.Ciii. Por otro lado, debe señalarse que este proceso ha tenido lugar a un ritmo y época distintos en las sociedades del Próximo Oriente. Ahora, si tenemos en cuenta que el patriarcado se basa en la subordinación de las mujeres a la figura masculina, debemos preguntarnos en este punto para luego poder indagar sobre la especificidad del mismo en China cómo, cuándo y por qué se produjo dicha subordinación.

sábado, 12 de febrero de 2022

Discurso de Léopold Sédar Senghor durante la primera cumbre de la Organización de la Unión Africana (OUA), mayo de 1963 (1).


Traducción: Ramiro de Altube (UNR)

"Su Majestad, Sus Excelencias, Mis Queridos Hermanos:

Por fin estamos viviendo, aquí y ahora, un sueño que hemos soñado largo tiempo: el sueño de una Conferencia que debería hermanar fraternalmente a los Jefes de todos los Estados independientes de África. Es un gran paso adelante. Ustedes están de acuerdo; no tenemos derecho a fracasar. Este sueño que estamos viviendo debemos ponerlo en vigencia, ahora, si no hemos de ser culpables de traición: traición hacia nuestros propios compatriotas, traición a la Madre África. Cómo vamos a ponerlo en práctica es lo que me propongo discutir.

Comenzaré por enfatizar la elección del método. Para el éxito de nuestro gran propósito, la eficacia del método cuenta más que la fuerza de nuestros sentimientos. Esta fuerza de sentimiento, esta pasión, es una de las características de la africanidad. Ha sido expresado, demasiado a menudo, en discursos en marcha, cuya virulencia es superada sólo por su falta de realismo. Es tiempo de construir sobre nuestra tierra: sobre nuestras realidades. Ésta es la condición esencial para nuestro éxito.

Quisiera, lo más brevemente posible, expresar mi opinión sobre tres puntos en los que debemos fijar nuestra atención: el primero son los fundamentos (foundations) de la unidad africana; el segundo su objeto; y el tercero la forma y los medios para lograrlo.

lunes, 7 de febrero de 2022

Kwame Nkrumah; Hablo de libertad. Una declaración de ideología africana (selección)

Kwame Nkrumah; I Speak of Freedom: A Statement of African Ideology, London: William Heinemann Ltd., 1961, pp. Xi-xiv. Tomado de: Internet Modern History Sourcebook. 

Traducción de Ramiro de Altube (UNR)


"Durante siglos, los europeos dominaron el continente africano. El hombre blanco se arrogaba él mismo el derecho a gobernar y ser obedecido por los no-blancos; su misión, aseguraba, era “civilizar” África. Bajo este manto, los europeos privaron al continente de vastas riquezas e infligieron un sufrimiento inimaginable sobre el pueblo africano.

Todo ésto constituye una triste historia, pero ahora debemos estar preparados para enterrar el pasado con sus desagradables memorias y mirar hacia el futuro. ¿Todo lo que pedimos de los antiguas potencias coloniales es su buena voluntad y cooperación para remediar los errores e injusticias del pasado y conceder la independencia a las colonias en África?

martes, 19 de enero de 2021

Entrevista: "No hay más mundo para todo el mundo"



Entrevista a Deborah Danowski, publicada por Agencia Publica (http://apublica.org/) en:

            https://apublica.org/2020/06/nao-tem-mais-mundo-pra-todo-mundo-diz-deborah-danowski/

La filósofa, que investiga desde hace años “el quiebre de la relación del hombre con el mundo”, dice que la pandemia fue “un golpe”, pero que la sociedad aún no ha percibido la extensión y la urgencia del colapso ecológico, en parte por acción de los negacionistas financiados por la élite.

 5 de junio de 2020

Por Marina Amaral

Traducción por Lelio Valdez

NO HAY MÁS MUNDO PARA TODO EL MUNDO, dice Deborah Danowski

Deborah Danowski no es solo profesora, doctora y pos doctora en filosofía. Es una de las más grandes estudiosas del calentamiento global, o colapso ecológico, como ella prefiere, y una activista ambiental acérrima. Con su compañero, el antropólogo Eduardo Viveiros de Castro, comparte algunos cursos en el curso de posgraduación de la PUC (Pontificia Universidade Católica), y la autoría de un libro que ha estado dando mucho que pensar. Lanzado en 2014, “Hay un mundo por venir: ensayo sobre miedos y fines” es una especie de ensayo-provocación sobre la ruptura del hombre con el mundo, que está detrás de la destrucción del planeta a un ritmo aterrador. Ficciones distópicas en las películas, en las series de televisión, en los libros, las versiones de “fin de los mundos” que imaginamos, son una forma de expresar la percepción de este colapso, dice Deborah, aunque la humanidad está lejos de percibir la urgencia y extensión de esta catástrofe, de los cuales la pandemia actual es una pequeña muestra.

La filósofa, sin embargo, recuerda lo que dijo Bruno Latour, la élite financiera, política y económica del planeta, sabe muy bien lo que está sucediendo y miente para protegerse. Llama la atención sobre los efectos desiguales del colapso ecológico en las poblaciones, como está sucediendo con el coronavirus. “El calentamiento global es democrático como se dice que la pandemia es democrática, es decir, en el sentido de que todos, pobres y ricos, están o serán afectados. Pero ninguna de las dos cosas es democrática en cuanto a quién tiene más capacidad para protegerse, o medios para reaccionar, como, en el caso de la pandemia, es el acceso a la salud”.

Pensadora inquieta, Deborah completó su segundo posdoctorado en la PUC-SP el año pasado; el primero concluyó en 2001, en la Universidad de París IV (Panthéon- Sorbonne). El tema de su investigación “Negacionismos” no podría ser más relevante en el mundo y, específicamente, en el Brasil de Bolsonaro - adepto al negacionismo en relación a la pandemia - “una gripecita” - a la dictadura militar e incluso a los hechos, con su desprecio por periodismo y la ciencia. “Hay gente que dice que la Tierra es plana, que la dictadura militar no existió en Brasil, o que (la Red) Globo es comunista, que los nazis eran de izquierda, que la cloroquina cura sin duda, en fin, la lista es larga. No puede ser casualidad que todas estas cosas se juntaran en este gobierno y, aunque he estudiado un poco este fenómeno, sigue siendo un misterio para mí; porque no son solo estos absurdos, que se dicen quién sabe para qué intereses, es la gente que cree en ellos, y que sigue lo que dicen el presidente y sus ministros”.

sábado, 9 de enero de 2021

Aplicación didáctica de los principios de la Pedagogía de la Memoria: la memoria histórica y la construcción identitaria, por Olga Carmelita González Mesa*

“El que fue, ya no puede no haber sido: en adelante, este hecho misterioso y profundamente oscuro de haber sido, es su viático para siempre”. Vladimir Jankelevitch (1903-1985)

* Santiago, Chile. Olga es Licenciada en psicología y pedagogía, profesora de historia, Magister en gestión educacional, doctorado en ciencias de la educación convención en currículum y didáctica. Agradecemos su colaboración para este número y compartimos su correo electrónico: ocarmelita77@gmail.com

Resumen

El proceso de formación de la personalidad constituye el centro de la educación. La aplicación del enfoque cognitivista en la educación ubica como unidad fundamental de este proceso a la personalidad, lo cual tiene muchas implicaciones, tanto para la representación general de la educación, como para las diferentes funciones que de forma general se asocian al proceso educativo. No se puede desconocer entonces que la personalidad como categoría fundamental de la psicología está sujeta a un grupo de regularidades que marcan su proceso de construcción y desarrollo. Es entonces sencillo reconocer que en la psicología y en las regularidades del proceso de formación de la personalidad subyacen los fundamentos para los procesos educacionales, un sustrato epistemológico que justifica la acción docente y su enfoque metodológico.

El abordaje de la memoria histórica de los hechos acaecidos en el pasado reciente, en asociación con los territorios, protagonizan el proceso de construcción de la identidad del sujeto situado. No obstante, hasta hoy, la enseñanza de la Historia se recibe como un escenario consumado, lejano, acabado, inmutable, inamovible, aislado, mecánico, en el que la “hechología”, más que distar, entorpece el desarrollo del pensamiento histórico en los educandos.

El presente artículo aborda la confluencia metodológica de tres categorías esenciales: memoria, identidad y territorio, las que cobran vida en los recursos literarios de la Fundación Rescatando Sueños y en su proceso de inserción en el currículum chileno. Estos recursos constituyen el resultado de una investigación etnográfica, que recupera la memoria histórica de hechos acaecidos en períodos de franca transgresión de los Derechos Humanos, los cuales es necesario recuperar, analizar, revivir y gestionar para entonces sanar, desde un proceso de autorregulación, como único camino para el “nunca más”.

Palabras Clave: Pedagogía, Personalidad, Derechos humanos, Memoria colectiva, Identidad, Educación ciudadana.

Abstract

The personality formation process constitutes the center of education. The application of the cognitivist approach in education places personality as a fundamental unit of this process, which has many implications both for the general representation of education and for the different functions that are generally associated with the educational process; It cannot be ignored then that personality as a fundamental category of psychology is subject to a group of regularities that mark its construction process. It is then easy to recognize that in psychology and in the regularities of the personality formation process an epistemological substrate underlies the foundations for educational processes, which justifies the teaching action and its methodological approach.

The approach to the historical memory of the events that occurred in the recent past, in association with the territories, star in the process of construction of the identity of the situated subject. However, until today, the teaching of History is received as a consummate, distant, finished, immutable, immovable, isolated, mechanical scenario, in which "hechology", rather than being distant, hinders the development of historical thought in the learners.

This article addresses the methodological confluence of three essential categories: memory, identity and territory, which come to life in the literary resources of Rescatando Sueños and in its insertion process in the Chilean curriculum. These resources are the result of an ethnographic investigation that recovers the historical memory of events that occurred in periods of frank violation of Human Rights, which it is necessary to recover, analyze, revive and manage to heal, from a process of self-regulation, as the only road to "never again."

Key Words: Pedagogy, Personality, Human rights, Collective memory, Identity, Citizen education.

jueves, 12 de noviembre de 2015

Miseria del entusiasmo

por M.K.
Con el correr de los meses hemos presenciado un fenómeno relativo al estado, minoritario ciertamente pero igualmente significativo, que nos sitúa ante la emergencia a esta altura incuestionable de una veta pulsional, que había permanecido largo tiempo como subterránea, y que ha detonado un entusiasmo obnubilado y frenético. Por un momento hemos resultado espectadores perplejos, o cuanto menos incómodos, de una creciente intensificación en la actividad y el discurso públicos de amigos o desconocidos próximos que enarbolan unos estandartes que asemejan un Santo Grial.
Sin embargo no estamos en presencia de aquel Santo Grial del que nos hablan las historias de Arturo, sino más bien de este, más próximo a nuestra cultura, que perseguían los austeros caballeros personificados por la pandilla de los Monty Python.

viernes, 20 de marzo de 2015

La rebelión ocultada, por Lelio Valdez

A 39 años del Golpe Militar

Lo que sigue fue pensado como un aporte a la organización de los trabajadores. Específicamente, a la construcción de poder obrero/trabajador, a la renovación y el fortalecimiento de prácticas autónomas en situación de trabajo.

El tabú de los ’70: La violencia.
Los relatos históricos pos Dictadura han dejado –necesitan hacerlo - buena parte de la radicalidad obrera en la experiencia popular, encubierta en la neblina del olvido. Es necesario hablar de la violencia para descartar a una historia oficial que acusa al pueblo con esa “mala palabra”, como una puteada. Con “violencia”, se oculta, se injuria y se condena la acción vital de una buena parte de nuestra sociedad, quizá mayoritaria.
Creemos que en parte colaboró en esta política de olvido, aunque sin proponérselo, el impacto de la victimización de los desaparecidos, que ha hecho con que la atención sobre los años ‘70 se fijase en el rescate de memorias particulares o de organizaciones políticas de entonces, y no se haya conseguido profundizar una reflexión popular que asimile la experiencia social, intensa y masiva, de buena parte de los argentinos. Quizá colabore en ello el particular sentimiento al que aludió recientemente el filósofo Slavoj Zizek: que cuando la injusticia cometida sobre alguien ha sido tan atroz que la venganza no compensa, ni aún siendo del tipo ley del Talión, atroz de tal forma que la reconciliación es impensable, quien sabe sólo nos reste el camino de la eterna denuncia…

lunes, 23 de febrero de 2015

Jon Beasley-Murray: “La clave del cambio social no es la ideología, sino los cuerpos, los afectos y los hábitos”

Entrevista a Jon Beasley-Murray, autor del importante y polémico ensayo Poshegemonía, sobre el concepto político de moda en España gracias a Podemos: la "hegemonía". 
Amador Fernández-Savater
20/02/2015 - 20:50h   

Según Antonio Gramsci, el poder es un centauro: mitad coerción, mitad legitimidad. El Estado mantiene su dominación por medio del consenso de los dominados. Y sólo allí donde no se logra el consenso, se recurre a la represión. El poder, por tanto, no sólo es un asunto de fuerza, sino sobre todo de hegemonía: persuasión, convencimiento, creencia, seducción. En este enfoque, la lucha ideológica se vuelve fundamental: deslegitimar la explicación dominante del mundo, provocar su descrédito, proponer una nueva explicación.

Hegemonía es hoy un concepto de moda en el debate político contemporáneo. En España ha irrumpido de la mano del grupo fundador y dirigente de Podemos. La lucha ideológica se desarrolla ahora en los platós de televisión donde se produce la opinión pública. Se trata de arruinar la legitimidad del relato que protegía al régimen del 78 y ofrecer una nueva explicación y un nuevo pacto social que se gane el consenso de la “mayoría social”.

John Beasley-Murray (@jbmurray) ha dedicado el largo trabajo de investigación culminado en su libro  Poshegemonía a cuestionar esta mirada sobre el orden social y esta comprensión 'discursivista' de la hegemonía, muy basada en la capacidad de articulación comunicativa de los intelectuales. Y no sólo. A partir de un minucioso acercamiento a los movimientos políticos latinoamericanos del siglo XX (el peronismo, los movimientos de liberación nacional y las guerrillas, etc.), Poshegemonía propone también otra lectura de lo que hace y deshace el orden de las cosas, de lo que sostiene la dominación y de lo que anima la revuelta, convirtiéndose en una aportación imprescindible a la discusión teórica que acompaña a las luchas contra el neoliberalismo.

domingo, 3 de noviembre de 2013

La izquierda y el militante, por Miguel Puttini [Sept 2000- julio 2001]


Documentos de la crisis.
i."La Izquierda y el Militante"


Asistimos en estos tiempos al derrumbe terminal de todo un largo período signado por la lógica programática clásica. Su entero armazón, como así también cada uno de sus términos, sus objetivos y sus premisas, nos muestran hoy con toda claridad la imposibilidad de esta lógica para proponer un marco de pensamiento adecuado a cualquier manifestación de ruptura con el orden instituido. Para aquellos que han adoptado la perspectiva de mirar la situación sin ningún tipo de pudor ni respeto por la galería de próceres de las luchas populares, esta inadecuación absoluta indica tan sólo el acabamiento, la sentencia final, de un proceso que comenzara el mismo día en que los explotados y oprimidos de este mundo creyeron encontrar el fundamento de su destino y la garantía de su liberación en el seguimiento de un programa elaborado a sus espaldas y ajeno a sus intereses. Asistimos al fin de la capacidad explicativa y predictiva de esta lógica y al fin de su instrumento y encarnación: el partido.

lunes, 22 de agosto de 2011

Simón Bolívar y la «manzana prohibida» de la revolución latinoamericana, por Néstor Kohan

Dedico este libro:
Para Alfredo, Quijote negro, conversador incansable,
fumador compulsivo y comunista itinerante de todas
las guerras y revoluciones pasadas, presentes y futuras
Al pueblo palestino, por su justa, digna y heroica lucha






Índice del volumen
- Del «Bolívar» de Karl Marx al marxismo bolivariano del siglo XXI
- Venezuela y la batalla internacional de la Revolución Bolivariana
- Las armas secretas del Movimiento Sin Tierra (MST) de Brasil
- Hemos llegado al gobierno pero no tenemos el poder todavía (Entrevista al presidente Evo Morales)
- ¡Salud a la Revolución Cubana… por los próximos 50 años de combate!
- ¿Revolución en el siglo XXI? (Entrevista con la Agencia Bolivariana de Prensa)
- Una mirada marxista desde América latina (Entrevista con los periódicos «Abrente» de Galiza y «Gara» de Euskal Herria)
- La vida y los sueños en los campamentos de las FARC-EP (Entrevista al historiador Ezequiel Rodríguez Labriego)
- El movimiento de Cátedras Che Guevara y la disputa por la hegemonía en América Latina
- Un diálogo con Roque Dalton y Lenin, desde la izquierda revolucionaria del siglo XXI
- Con Marx y con Zapata, después del posmodernismo
- La Razón de Estado, un «pragmatismo» absolutamente equivocado
- Caliban y la cultura insurgente (A propósito de «Todo Calibán» de Roberto Fernández Retamar)
- La «manzana prohibida» del comunismo (Sobre el Sistema Presupuestario de Financiamiento hoy)
- La teoría crítica marxista frente a la crisis capitalista

Libro libre y completo en: http://www.rebelion.org/docs/133619.pdf

martes, 26 de julio de 2011

Las modalidades del impacto de la Crisis Energética actual. El Caso Argentino, por J. M. Puttini

Por Juan Miguel Puttini 

A medida que la Crisis Energética se va desarrollando a escala mundial se va tornando cada vez más claro que las modalidades de su impacto en las diferentes regiones y países comienzan a divergir.
Por lo que puede apreciarse hasta este momento, estas divergencias obedecen principalmente a los siguientes fundamentos:

a) El grado de desarrollo de la capacidad masiva de consumo alcanzada. En aquellos países, principalmente en los centros imperiales, en los que la capacidad de consumo de masas se encuentra altamente desarrollada y donde la parte del salario dedicada a insumos energéticos es proporcionalmente más reducida, se manifiesta una tendencia a la reducción paulatina del nivel de vida que, sin ser despreciable, hasta el momento es sobrellevada con cierta pasividad. Por el contrario, en aquellos países donde la mayor parte del salario es dedicada a insumos energéticos o a alimentos básicos no procesados industrialmente (cuyo componente energético es muy elevado) la holgura es mucho menor y el impacto sufrido es más directo y rápido. Quizá uno de los detonantes de las insurrecciones en el norte de África pueda encontrarse en este fundamento.
b) El poder adquisitivo general en relación a los costos energéticos. Similar al fundamento anterior, pero con el matiz de que a un mayor nivel de ingresos en dólares la capacidad de pago por insumos energéticos más caros se mantiene durante más tiempo, desplazando del mercado a aquellos humanos que, viviendo a nivel de subsistencia, no tienen más alternativa que abandonar las pretensiones de adquirir tales insumos y, por tanto, quedan fuera de competencia.
c) La proporción del sector industrial en el conjunto de la economía. Debido a la alta intensidad del consumo energético de la industria en relación a los sectores de comercio, finanzas o servicios, aquellos países, otra vez los centros imperiales, que han visto una reducción prolongada de la participación relativa de la industria en su economía poseen una mayor capacidad para resolver temporalmente el impacto del alza de los precios de la energía. Por el contrario, las economías industriales emergentes (China, Brasil, India, etc.) han recibido la capacidad industrial que abandonaba a los centros imperiales por lo que la intensidad energética del conjunto de su economía es mayor, y mayor es por consecuencia el impacto del aumento de costos. Adicionalmente el grado de eficiencia energética de la industria de las economías industriales emergentes es menor a la de las industrias de punta de los centros imperiales, agravando aún más el problema.
d) La capacidad de exportación de insumos energéticos. Aquellos países que pueden exportar insumos energéticos se encuentran en una posición privilegiada (Rusia, Medio Oriente, Australia). El aumento de precios los beneficia y los continuará beneficiando durante un tiempo más prolongado. Pero debido al mismo aumento incesante de la renta energética, y a la prosperidad que derrama hasta cierto punto sobre el conjunto de los habitantes, estos países están presenciando un crecimiento de la demanda interna de insumos energéticos, lo que conspira en ciertos casos con el mantenimiento de los niveles exportados.
e) La capacidad de exportación de insumos alimenticios. El reducido grupo de países que están en condiciones de exportar excedentes alimenticios pueden hasta cierto punto trasladar el aumento de los costos (el sector agrícola es muy intensivo en el uso de energía) hacia un aumento de precios. Esto posibilita el mantenimiento de los niveles de producción y al mismo tiempo un aumento en la recaudación impositiva sobre exportaciones.
f) Los recursos financieros del Estado. En aquellos países en que por una u otra de las razones anteriores aumentan los ingresos por exportaciones, el Estado es capaz de tomar una parte de esos ingresos y relocalizarlos, vía subsidios, en los sectores de la economía que son más vulnerables al aumento de los costos energéticos, ya sea la industria o la población más general.

jueves, 16 de junio de 2011

La venganza del valor de uso, por Miguel Puttini

 Primer Impacto
Marx lo había descubierto y dejado sentado en el Manifiesto Comunista: el comunismo es (en cuanto es) el movimiento real de las cosas, de otro modo se degrada en un vulgar dogma. De lo que trata este breve opúsculo es de rebuscar en una de las premisas de este movimiento real, a saber, que el movimiento real de universalización del valor, y del modo de producción que a él responde, tiene siempre que dar cuentas a su contraparte, al valor de uso. Sin valor de uso, no hay valor. Pero si el valor es puramente cuantitativo y, por ello, en si mismo ilimitado en su potencia de expansión, el valor de uso responde a otros parámetros, a los límites naturales. Y estos, tan olvidados por la omnipotencia autocomplaciente del capital, no tardan en pasar factura cada vez que pueden.
En la elaboración de su teoría de la crisis capitalista Marx había insistido en el límite que impone el valor al valor de uso, en otras palabras: si el valor de uso no se pone al servicio de la valorización, entonces no existe. Aquí lo que vamos a tratar es del camino inverso: sin valor de uso no hay valor. Lo que, bien mirado, no es ninguna sorpresa. En aquellas ocasiones en que el capitalismo entró en fuerte expansión, una de las trabas más frecuentes fue la insuficiencia de fuerza de trabajo (un valor de uso, por cierto). De ahí el incentivo a la inmigración, las políticas públicas que favorecían el crecimiento poblacional, etc. Pero la fuerza de trabajo no tiene un límite en sí, puede ser ampliada casi indefinidamente ya sea incorporando contingentes de trabajadores hasta ese mo-mento excluidos de la producción capitalista (lo que hoy está sucediendo en China, por ejemplo, o la explotación aberrante, pero bien capitalista, de las masas coloniales en los inicios del imperialismo). Y si esto no alcanzaba, pues se desvalorizaba la fuerza de trabajo, vía abaratamiento de los componentes que ingresan en su valor (alimentos, vi-vienda, etc.) o, en casos extremos, depreciando a la fuerza el salario, por vía represiva.
Pero esta capacidad tan elástica del valor de uso fuerza de trabajo no le pertenece más que a ella. Ningún otro valor de uso tiene esta condición. Las materias primas orgánicas (vegetales o animales) tienen cierta elasticidad, que puede ser aprovechada y estimulada por el desarrollo de los métodos de cultivo y cría. La revolución verde de mediados del siglo pasado atestigua este hecho. Pero los llamados recursos naturales, obtenidos por minería, no tienen ninguna elasticidad. Ninguna.
Es cierto que la producción puede aumentar con la incorporación de tecnología, pero de este modo las reservas se agotarán más rápidamente. No hay reposición de reservas mi-neras. De estas en particular, trata este trabajo.
Voy a ir despacio, sin adelantar conclusiones. Sé que éstas pueden llegar a ser chocantes y es preferible, en estos casos, dejar que amanezcan solas. Vamos a empezar, entonces, con la situación tal y como podría haberla percibido Marx en su época.
Sabemos que Marx polemizó fuertemente con Malthus sobre las leyes de población. Marx tenía razón: las leyes de población suponen un modo de producción específico y cada uno de ellos tiene la propia.
Para 1850 la población mundial se ubicaba en torno a los 1.260 millones de habitantes, de los cuales 276 M se hallaban en Europa. La tasa de crecimiento poblacional mundial entre los años 1000 y 1750 había sido del 0.23% anual. Entre 1750-1800 asciende al 0.48% anual (en Europa 0.49) y para el período 1800-1850 subió un poco más hasta 0.58% anual (en Europa 0.72) . Veamos como estaban las cosas para la época en que Marx escribía sus textos sobre Francia.
Grafico
Hasta 1850, y desde tiempos inmemoriales, la fuente de energía casi exclusiva había sido la leña, acompañada por los molinos de viento y de caídas de agua. La población comienza a crecer en forma correlacionada al desarrollo de las fuerzas productivas, la revolución industrial. Pero a esta revolución todavía le faltaba dominar la naturaleza en lo referente a la energía. A mayor desarrollo industrial y con la necesidad de localizar estas industrias en las cercanías de núcleos poblacionales importantes, se hacía imperio-so conseguir un combustible fácil de trasladar y con alto poder energético.
A mediados del siglo XIX comienza la explotación del carbón. Mientras que la madera tiene un poder calórico de entre 9 y 15 MJ/Kg. –Mega Joules por Kilogramo- (3,33 Kwh/Kg promedio), el carbón puede producir entre 24 y 32 MJ/Kg. (7,77 KWh/Kg promedio), es decir, un 133% adicional, más del doble. A esto hay que agregarle que el carbón se encuentra concentrado en yacimientos y que los bos-ques necesarios para suministrar la energía para la revolución industrial hubieran debido ser infinitos. El hambre de ganancia de la burguesía no podía dejar de presionar por ma-yores fuentes de energía. Según Marx un salto en el desarrollo industrial debería provo-car un salto en la población. Asimismo deberíamos poder detectar tal crecimiento indus-trial acelerado en el aumento del consumo energético, en este caso del carbón.
Entre 1850 y 1920 la tasa de crecimiento poblacional mundial vuelve a pegar un salto hasta una media del 0.62% anual, para llegar a 1.650 M en el 1900. Y, efectivamente, para el mismo período nos encontramos con un crecimiento sostenido de la producción de carbón, que supera a la de la leña a partir de 1920. Veamos un gráfico:
Grafico
En forma notable el consumo de leña (biomasa) se estanca apenas comienza la explota-ción del carbón.
Para hacernos una idea: para obtener 5x1012 KWh de energía proveniente de biomasa, en el año 1850, era preciso transformar los árboles plantados en 11.300.000 Ha, una superficie equivalente a Corrientes y Misiones juntas (y eso aplicando los rindes actua-les con una buena madera y técnicas modernas de cultivo). Cada año. Solo para energía, sin contar otros usos como la construcción. Si solo se utilizara pino, un árbol de crecimiento rápido (15 años en las mejores latitudes), el total de superficie a rotar sería equivalente a 170 M de Ha, o una superficie equivalente a España, Francia, Ale-mania e Italia juntas. Y estábamos recién en 1850. Para obtener los 120x1012 KWh que se consumen hoy, 24 veces más, deberíamos contar con plantaciones destinadas exclu-sivamente a energía por 4.080 M de Ha., o apenas por debajo de la superficie del conti-nente americano. Una bicoca. Es evidente que la madera no podía ser el soporte de la industria y el capitalismo. Por supuesto que Marx no podía tener ni idea de todo esto, puesto que la parca lo había reclamado para 1883, cuando este proceso recién comenzaba.

Segundo Impacto

No habrán dejado de mirar esas curvitas grisáceas que dicen Natural Gas, Crude Oil, Coal. ¿Impresionan, no? Pues resulta que Marx seguía teniendo razón: la burguesía solo puede existir a condición de revolucionar permanentemente las fuerzas productivas. Pero esto jamás significó que el trabajo ahorrado por el incremento de la productividad resultara en descanso para el obrero. Por el contrario, la fuerza de trabajo sobrante por el reemplazo por la maquinaria es requerida para expandir la producción. Nadie puede quedar ocioso (al menos en esos años) y el capital acumulado quiere ser relanzado a la esfera de la producción para aumentar la masa de ganancia. Por tanto: el desarrollo de la fuerza productiva del trabajo se manifiesta en un aumento de la Composición Técnica del Capital, o relación entre capital fijo y trabajo vivo . Pero como el trabajo vivo no puede permanecer ocioso sino que debe entrar al servicio del capital para su valoriza-ción, nos encontramos con que aquel desarrollo provoca un aumento constante en el capital fijo en la forma de nuevas instalaciones, por tanto, en el consumo energético.
Otra vez el hambre de ganancia iba a acuciar al Capital, y éste iba a encontrar las res-puestas a sus anhelos.
Frotemos la lámpara y pidamos un deseo: queremos una fuente de energía que no ten-gamos que extraer a la fuerza sino que brote sola con toda la fuerza apenas perforemos un pozo; además, como de deseos alocados se trata, exigimos que su poder calórico sea mayor en un 50% al del carbón, unos 43 MJ/Kg.; como somos unos inconformistas re-calcitrantes pedimos que su estado sea líquido, para poder alimentar esas máquinas in-fernales móviles llamadas autos, camiones, jets, que revolucionarán el transporte y los modos de urbanización.
Y bien, hacia comienzos del siglo XX algún genio escuchará nuestros deseos y los ve-remos cumplidos: oro negro, Petróleo. ¡El infinito es el límite! Puesto que la industria manda, vamos a reproducirnos como conejos. Para 1970 el consumo de petróleo ha alcanzado al del carbón y, entre ambos, suminis-tran una energía equivalente a cerca de 34 M de KWh. Para ese entonces somos 3.700 M de bípedos implumes y en los últimos 50 años hemos estado creciendo a un ritmo del 1.98% anual, ¡más de 3 veces que en los 70 años anteriores! Veamos otro gráfico:
Grafico
Ah! Se quedaron mirando cómo la curva se pone empinada a partir de 1960. Es que a partir de 1950 comienzan las exploraciones en Medio Oriente, donde se encontraron las reservas más importantes del mundo. Ya volveremos a ellas. Además se comenzó a ex-plotar el otro hidrocarburo, el gas, con sus inmensas reservas de Rusia e Irán. El hecho es que de repente las reservas explotaron y la energía se abarató aún más. Con estos insumos la industria pudo pegar otro salto, y con ella la población.
Entre los años 1970 y 2000 la población mundial creció a un ritmo alocado del 2.13% anual, ¡9 veces más que antes de la revolución industrial! Para el capitalismo la relación entre industria, energía y población es estrecha. No po-dría serlo de otra manera.

Tercer Impacto

Hubbert es el geofísico que creó el modelo matemático que predice el nivel de extrac-ción del petróleo a lo largo del tiempo. Según su teoría, la extracción de un pozo cual-quiera sigue una curva con un máximo, cenit de producción, en su centro. Llegados a ese punto cada barril de petróleo se hace, progresivamente, más caro de extraer hasta que la producción deja de ser rentable al necesitarse más crudo que el que se obtiene de dicho esfuerzo . Observó también que, si la curva de producción de un pozo seguía esa simple función parabólica, la curva de producción de países enteros y, por extensión, la curva mundial seguirían patrones similares. Estas son las que se conocen como curva de Hubbert.
Tomando la producción pasada de crudo y, salvo que ocurran factores anómalos como un bajón en la demanda (como por ejemplo la crisis del petróleo a comienzos de los ’70), el modelo predice la fecha del punto de máxima producción para un campo petro-lífero o, por extensión, para toda una región entera. El máximo de extracción es citado como el pico. Tras el pico la extracción entra en la fase de agotamiento. El gráfico del ritmo de producción de crudo para un yacimiento individual sigue una configuración de campana: primero, un lento y sostenido período de producción creciente, luego, un in-cremento acelerado que finaliza en una meseta (el pico) para, finalmente, emprender una empinada cuesta abajo en la producción, llevándola a un declive irreversible.
Cuando se descubre una reserva petrolífera su reducida producción inicial empieza con muchas limitaciones debido a toda la infraestructura que se requiere instalar para que el yacimiento pueda ser explotado a pleno rendimiento. Cuando se han horadado suficien-tes pozos y se han instalado todas las plantas de extracción y procesado necesarias la producción aumenta. Pero en algún momento se alcanza un nivel de extracción que no puede ser rebasado por muy avanzada tecnología que se use o por mucho que se hagan más pozos. Después del pico, la producción disminuye irremediablemente y cada vez más rápido. Pero antes de llegar al agotamiento completo del yacimiento existe otro punto significativo que no tarda en alcanzarse. Esto es cuando la extracción, transporte y procesado de cada barril extraído cuesta más energía que la contenida en él. Llegados a ese punto, Hubbert teorizó que la extracción de crudo con fines energéticos dejaría de ser rentable por lo que ese campo petrolífero sería abandonado. En 1956, Hubbert predi-jo que la producción de crudo de los Estados Unidos debería alcanzar su pico entre 1965 y 1970. Y lo cierto es que el pico se alcanzó el año 1971, año a partir del cual la produc-ción ha seguido un progresivo descenso hasta tal punto que, actualmente, se extrae al mismo nivel que durante la década de los 40. De acuerdo con el modelo de Hubbert, las reservas de EEUU se agotarán a finales del siglo XXI .
Grafico
Esta es la curva de descubrimientos (en verde, medido en Giga Barriles/año) y produc-ción (en rojo, medido en Kilo Barriles/día) para USA, sin contar Alaska. Desde 1981 no descubren una gota de petróleo más, y están viviendo de lo hallado hasta entonces. Por supuesto que estos chicos no se han ajustado el cinturón, así que se han puesto a impor-tar como locos. Con el 5% de la población mundial, consumen el 25% del petróleo del globo. No es de extrañar que estén tan desesperados por garantizar esa demanda y en el camino hagan explotar el planeta entero.
Es momento de ver la gran figura. Como decía Hubbert, es posible predecir con cierta exactitud el pico de producción para todo el mundo. Para eso es preciso comprender alguna terminología que ya veremos, pero en principio:
Grafico
Originalmente el pico del petróleo convencional estaba calculado para el año 2000. Cir-cunstancias excepcionales como las del shock petrolero de mediados de los ’70 pospu-sieron el pico para el 2009, según cálculos coincidentes de la mayoría de los estudiosos del tema (algunos proponen una fecha entre 2010-2014. Los estudiosos a los que me refiero no son ningunos lunáticos apocalípticos, como veremos. La mayoría son geólo-gos que trabajaron toda su vida para las grandes petroleras. Jean Laherrere perteneció a la Total, el mismo Hubbert trabajó toda su vida para la Shell, Mathew Simmons es un republicano usamericano recalcitrante, ex-asesor de Bush padre para asuntos energéti-cos. Algunos son ecologistas y hay alguno que otro que ha tenido éxito en la esfera polí-tica, como Kjell Aleklett, presidente de ASPO Internacional, que ha convencido al go-bierno sueco de encarar el tema de la dependencia del petróleo. Los suecos han estable-cido un fondo con los ingresos derivados por la exportación del petróleo para hacer de Suecia un país libre de petróleo para 2020.
Ahora sí unas palabras para interpretar el gráfico global anterior, que dice poco y supo-ne mucho.
Los cálculos para derivar el pico dependen de varias fuentes. En principio hay que divi-dir la cuestión entre producción y reservas. La relación entre ellas nos dice que si se consume más de lo que se descubre por año, entonces las reservas bajarán. Y precisa-mente eso es lo que ha estado sucediendo desde 1982. Esta relación debe ser matizada
Grafico
con dos factores contrapuestos entre sí. Uno es la subestimación inicial de las reservas, como consecuencia de métodos perimidos de cálculo. Las nuevas tecnologías de sondeo generan un aumento de las reservas por cuanto ahora pueden ser mejor detectadas. El otro es la sobreestimación de las reservas entre 1973-1979 como resultado de la fijación de cuotas de la OPEP (Organización de los Países Productores de Petróleo). Esto da risa. En 1973 los países de la OPEP acordaron cuotas de producción relativas a las re-servas de cada uno para no competir entre ellos, pero lo que se provocó inmediatamente fue una carrera para ver quien inflaba más las reservas, para aumentar las ventas sin violar el acuerdo. En principio se cree que la sobreestimación es mayor a la subestima-ción anterior, aunque no se puede precisar la medida debido a que los datos sobre reser-vas de Arabia Saudita y el resto de Medio Oriente son secretos de Estado (su divulga-ción está penada hasta con la pena de muerte, se entiende que es una cuestión muy se-ria). Los países occidentales tienen datos más o menos públicos, principalmente USA, Inglaterra y Noruega, y México. Veamos cómo les ha ido a estos muchachos, como bo-tón de muestra.
De USA ya vimos más arriba que llegó al pico en 1971, y comenzó un mesurado decli-ve. Aquí unas palabras importantes. El declive es más pronunciado cuanto más se ex-primen los pozos para obtener una producción suficiente. Suficiente para obtener ga-nancias pero sobre todo suficiente para cumplir los contratos. Recientemente se ha di-vulgado que Venezuela, un grosso de la OPEP, ha debido comprar petróleo a Rusia para llegar a cumplir su cuota, señal de que les está costando mantener los ritmos de produc-ción. Los métodos para exprimir aceleradamente los pozos son: · Perforaciones horizontales. Normalmente los pozos se hacía verticales, pero úl-timamente se los inserta en forma vertical para luego curvarlos y volverlos hori-zontales, con lo que la cantidad de petróleo extraído se mantiene a tope todo el tiempo (y los yacimientos se agotan más rápido, con un declive posterior más empinado). · Inyección de agua o vapor a presión en pozos paralelos. Como el petróleo sale por presión natural, a medida que se extrae disminuye ésta. Lo que se hace es inyectar agua o vapor para aumentar la presión. Doble problema: el agua sale mezclada con petróleo en cada vez mayor proporción, hasta llegar en algunos casos al 75% de lo extraído. Además este petróleo aguado colabora en la corro-sión de los oleoductos y en la formación de un cierto tipo de bacterias que lite-ralmente perfora los tubos, como le pasó a British Petreoleum en su yacimiento de Prudhoe Bay, en Alaska, a fines de julio pasado, cuando hubo un derrame de 70.000 litros de petróleo y se tuvo que detener (por unos cuantos meses) la mitad de la producción de ese yacimiento, equivalente al 8% del consumo usamerica-no . En cuanto al vapor éste es generado quemando gas. El problema es que también es un hidrocarburo que va hacia su pico, y se lo está gastando en evitar el pico del petróleo.
Ahora veamos como les va a algunos pozos. En principio el caso del yacimiento Brent, del Mar del Norte, el más importante de la historia de Inglaterra y el que da referencia a uno de los precios del mercado. El cuadro compara la producción mensual en miles de m3 con el acumulado en millones de m3. Desde 1986 ha comenzado a bajar la produc-ción para desplomarse desde 1998.
Grafico
En cuanto a Noruega está el caso del yacimiento Statfjord (50% de Noruega, puesto que es un yacimiento compartido con Inglaterra), con un desplome a partir de 1994.
Grafico
En cuanto al superyacimiento de Cantarell, en México, uno de los cinco más grandes del mundo con reservas originalmente calculadas de 16.000 M de barriles y una producción diaria de 2 M de barriles durante 2005, las cosas no van mejor. En julio de este año el promedio diario fue de 1.65 M (¡el 2% de la producción mundial solo en un yacimien-to!) y descendiendo. Este yacimiento sobrepasó su pico en el 2004.
Ahora hay que ver un aspecto importante para el tema. Se trata de que el petróleo no es de una única calidad. En principio hay que medirlo según su viscosidad (liviano, pesado y ultrapasado) y según el contenido de sulfuros que posee (dulce y ácido). El petróleo liviano es aquel más solicitado, pues es aquel del cual se extrae la nafta y los combusti-bles de avión. Los pesados y ultrapasados tienen mayor cantidad de alquitrán y son más difíciles de refinar. Además del total refinado la proporción de componentes livianos es baja. Se llega al punto de que hay petróleos tan pesados que están en estado sólido: son las arenas de alquitrán, abundantes en Canadá, Venezuela y USA. En cuanto al sulfuro, cuánto más tiene (más ácido) más difícil y costoso es su refino.
Según la teoría de Hubbert, corroborada siempre en la práctica, los yacimientos que primero se explotan, y el elemento que primero se explota en cada yacimiento, son aquellos que contienen petróleo liviano y dulce. A medida que los precios aumentan se va haciendo más rentable explotar los petróleos pesados y ultrapasados y ácidos. Es que, según la teoría de la renta analizada por Marx en el Libro III de El Capital, el precio base de un recurso natural o monopólico está fijado por el precio de producción del ya-cimiento de más alto costo que requiere demanda. Cada vez que aumenta la demanda, o que disminuye la oferta de los yacimientos operativos, ingresan a la producción nuevos yacimientos de mayor coste, provocando el aumento del precio base.
Eso es lo que está ocurriendo con las “arenas de alquitrán” de Canadá y las explotacio-nes de Venezuela. Estos yacimientos ultrapasados van a ser importantes para ayudar a contrarrestar el declive pronunciado en los yacimientos tradicionales, pero su aporte no puede compensar el aumento del consumo. Como se ve en el gráfico general más arriba, el petróleo pesado, los yacimientos bajo aguas profundas y los que puedan hallarse en zonas polares, apenas podrá prolongar muy poco (no más de 7 años) el cenit global.
El planeta está prácticamente rastrillado, ya no se esperan grandes descubrimientos. El yacimiento más grande de la historia se encuentra en Arabia Saudita. Se lo conoce como Ghawar. Sus reservas totales se calculan en 100.000 a 125.000 M de barriles (el 6% del total mundial de petróleo convencional). Comenzó su producción en 1951 por lo que se lo considera ya maduro (viejo) y se supone (ya que su situación es secreto de estado) que habría superado su pico de extracción en 2004. Existe la convicción que la caída de Ghawar significará la caída de la producción mundial, sus picos serán gemelos.
Las reservas no crecerán mucho más. A principios de setiembre de 2006 se publicó con bombos y platillos la noticia de un megadescubrimiento en aguas del Golfo de México occidental. El máximo que se calcula para ese yacimiento es de 15.000 M de barriles, o el 12% de Ghawar, o ¡2 años de producción mundial a este ritmo! Para ello tuvieron que hacer exploraciones al límite de la imaginación humana, perforando en aguas de hasta 3000 m de profundidad, y pozos que penetran en la tierra hasta 9100 m . Es como si a un gran levantador de pesas le agregaran una feta de jamón a su máximo peso. El esfuerzo es enorme, los resultados insignificantes. A este sombrío panorama hay que agregarle lo siguiente. El carbón y el gas, aún com-portándose en forma diferente (el carbón se extrae de minas profundas o a cielo abierto, con camiones gigantescos que consumen hasta 10.000 litros de combustible por día; el gas se extrae sin inyección de agua o vapor y sin bombeo, por lo que su declive post-cenit va a ser más abrupto todavía que el del petróleo) proyectan su propio cenit.

Las energías alternativas

Ante semejante futuro muchísimos investigadores están desarrollando fuentes de ener-gía alternativa a los hidrocarburos. Este proceso empezó durante la crisis del petróleo de los ’70, con la implantación de usinas nucleares y luego, con la recuperación posterior, se fue haciendo más lento. Ahora está tomando nuevo impulso.
Las fuentes de energía alternativa son: eólica, solar, nuclear, hidroeléctrica, biocombus-tibles. La energía primaria total consumida en el mundo, para el año 2003, es la siguien-te (en Millones de Toneladas Equivalentes de Petróleo, MTOE, equivalentes en poder energético).
Petróleo 3.767
Gas Natural 2.420
Carbón 2.778
Nuclear 624
Hidroeléctrica 635
Biocombustibles 1.334
Alternativas 248
Total 11.806
Es decir que en principio deberían existir fuentes de energía alternativas para el 52% de la energía proveniente del petróleo y el gas, unos 6.187 MTOE, sin contar el carbón que tiene un poco más de vida. Y eso si consideramos la situación hasta la fecha. Pues de seguir el ritmo de crecimiento del consumo energético, en 10 años estaríamos llegando a más de 7.000 MTOE de consumo en petróleo y gas. El problema con las energías alternativas es puede resumirse en lo siguiente:
• Solar: los paneles fotovoltaicos no pueden transformar más del 15% de la ener-gía que reciben. Solo pueden ser ubicados en zonas entre los trópicos por la in-cidencia vertical de los rayos solares, y además debe haber una buena cantidad de sol y días prolongados. Como si esto fuera poco, el costo de estos paneles es exorbitante, las inversiones iniciales son inmensas y el resultado total, aún po-blando millones de hectáreas con paneles, no alcanzaría para suplir las necesida-des.
• Eólica: los vientos aprovechables son limitados, los molinos de viento solo pue-den aprovechar velocidades estrechas, ni muy bajas, dado que no se moverían, ni muy altas, porque se destruirían. El costo en cemento y acero para obtener una buena cantidad de energía sería, otra vez, exorbitante. Además se corre el peli-gro de provocar cambios en las direcciones de los vientos que provoquen pro-blemas climáticos y hasta vuelvan inservibles muchos molinos.
• Hidroeléctrica: está muy limitada por la cantidad de ríos del tamaño y caudal su-ficiente, tampoco alcanzaría.
Pero el problema de conjunto es que todas estas fuentes producen energía eléctrica. Para transformarla en energía motriz tenemos que convertirla a un vector. El vector más es-tudiado es el hidrógeno. Por electrólisis transformamos energía eléctrica en hidrógeno líquido. El problema es que es muy explosivo, por su pequeñísimo tamaño atómico no existe un medio adecuado de almacenamiento (se escapa) y la forma de almacenarlo (células de hidrógeno) es tan costosa que los automóviles adaptados a este medio cues-tan cerca de un millón de dólares cada uno. Tengamos en cuenta que el transporte te-rrestre, marítimo y por avión es clave para la distribución de las mercancías. Hay mucha más información en todas partes, solo hay que buscarla, está ahí. Para cualquier alternativa energética hay que estudiar la EROEI, el resultado del cocien-te entre energía obtenida por el proceso y energía invertida para que el proceso funcio-ne. Como vimos la una relación menor a 0 es un sinsentido económico, pues implica que se gasta más energía que la que se obtiene. Veamos sintéticamente las EROEI de las diferentes fuentes de energía primaria:
Fuentes No Renovables
Gas y petróleo en yacimientos domésticos EROEI
1940 mayor a 100
1970 entre 8.0 y 23.0
Carbón en boca de mina
1950 80.0
1970 30.0
Petróleos ultrapesados 0.7 a 13.3
Carbón licuefectado (por ruptura de cade-nas de hidrocarburos) 0.5 a 8.2
Fuentes Renovables
Etanol de caña de azúcar 0.8 a 1.7
Etanol de Maíz 1.3
Etanol de residuos de Maíz 0.7 a 1.8
Metanol 2.6
Producción eléctrica
Usinas de carbón entre 2.5 y 9.0
Hidroeléctrica 11.2
Eólica 2.0
Nuclear 4.0
Solar fotovoltaica 1.7 a 10.0
Geotérmica 1.9 a 13.0
Como vemos, las fuentes de energía que podrían sustituir los combustibles para el transporte, los biocombustibles, tienen como máximo una EROEI de 2.6, cuando el pe-tróleo tiene hasta 23.0 (y en los comienzos de su explotación masiva más de 100.0). Las fuentes de energía eléctrica no superan una EROEI de 13.0, pero si descontamos las fuentes excesivamente localizadas como la geotérmica y la hidroeléctrica, y nos concen-tramos en la nuclear, eólica y solar, vemos que no supera el índice de 10.0. Esto es ya de por sí un gran problema, puesto que el rendimiento de estas fuentes alter-nativas es francamente decepcionante a los fines de la expansión capitalista. Pero hay más. A medida que vayan pasando los años y el consumo siga aumentando como hasta ahora, cada año va a ser necesario no solo suplir la demanda agregada sino reemplazar la in-capacidad de cumplir con la demanda que se arrastra desde antes. La brecha, así, signi-ficaría que para el 2050 necesitaríamos agregar tanta energía como la que hoy consu-mimos. De acuerdo a esto se abren algunos escenarios que pongo a disposición :
Grafico
En este primer escenario, el más descabellado, se presupone una caída de la producción de combustibles fósiles convencionales de media máquina, con una brecha que es cu-bierta por tecnologías altamente contaminantes y productoras masivas de CO2, algo de tecnología limpia (solar, nuclear, eólica), muy poca retracción voluntaria de la demanda y algo más de destrucción de demanda, es decir, recesión lisa y llana como consecuen-cia de los altísimos costos de la energía por su escacéz.
Grafico
Este segundo escenario es el optimismo burgués a prueba de balas. La producción caerá moderadamente y cubriremos la brecha básicamente con nuevas tecnologías (que según el deplorable y patético optimismo burgués son omnipotentes), reducción voluntaria de la demanda (segundo patetismo burgués: somos todos muuuuuy conscientes y respon-sables y aceptamos consumir menos, producir menos y ganar menos). Y alguito de des-trucción de demanda, concentrada en los países de esa gente pobre e inculta que llama-mos tercer mundo.
Grafico
O el optimismo tecnocrático socialdemócrata-verde. La caída va a ser mucho más pro-nunciada pero la brecha la cubriremos con responsabilidad social y energía eólica y so-lar.
Grafico
Lamentablemente queda esta opción, que es la más apropiada para este mundo comple-tamente alienado y burgués hasta el tuétano. Fuerte caída de la producción apenas atem-perada por nuevas tecnologías de extracción (algo realista si uno estudia estas nuevas tecnologías y las despoja de esa capa “milagrosa” de omnipotencia) y fin... del capita-lismo. Sí, porque la destrucción de la demanda, o restringir el consumo energético por vía forzada debido a que no va a alcanzar, simplemente, es el fin del desarrollo de las fuerzas productivas. Veamos cuán grave es esta recesión generalizada, imparable, irreversible. Menos ener-gía es menos producción, luego no va a haber alimentos para todos. No me refiero a las condiciones de subsistencia en la que viven miles de millones en el mundo. Me refiero a carencia total. Esto va a ser agravado por el crecimiento inaudito de los precios de los cereales y el maíz, por la demanda de estos productos para la producción de biocombus-tibles. Cientos de millones muriendo literalmente de hambre y epidemias. Millones más destruidos por las bombas genocidas de un imperio desesperado por ser el último en caer, con un grado de locura homicida que hará parecer Irak y Líbano como un juego de ludo. Millones huyendo de ciudades inmensas sin alimentos ni forma de producirlos. Consecuente debacle de la industria, con la huída de la fuerza de trabajo, los altísimos costos energéticos, el subconsumo consecuente y la transformación de la ganancia en pérdida. O sea, recesión permanente mundial.
Y, lo peor de todo, que no habrá nada que hacer, en términos clásicos. En términos más apropiados para la situación que se avecina, habrá algunas alternativas, pero serán con-secuencia de estrategias de pequeños grupos que vayan a la autoproducción no capitalis-ta. El mundo, como tal una creación capitalista, desaparecerá en el estallido de pequeños fragmentos de territorio más o menos autónomos, ayudado por la incapacidad de las fuerzas represivas del imperio en controlar militarmente todo el planeta. Suena apocalíptico, pero hay que recordar que la catástrofe es una posibilidad como cualquier otra, tanto para organismos biológicos como para complejos sociales. Las sociedades humanas han padecido innumerables catástrofes, pero en general su probabi-lidad ha sido baja. Pero cada vez será más probable, a medida que las condiciones del agotamiento de la energía barata ser vayan imponiendo.
La catástrofe solo ha sido denegada por el capitalismo, con su ideología de omnipoten-cia. Y nos ha hecho creer a todos en su omnipotencia. Pero en el fondo sabemos que no lo es.
No esperando a que todo esto nos agarre desprevenidos, comparto con ustedes estos pensamientos lúgubres. Pues siempre habrá algo que hacer, empezando por saber qué está pasando en el fondo del pozo.

Por Juan Miguel, desde Ushuaia.
Ver http://www.exodo.summerhost.info/foros/portal.php

"Leyendas kakanas", de Rita del Valle Cejas y la CKPA (Comunidad Kakán Putquial Andalgalá - Catamarca) - libro de leyendas ancestrales con ilustraciones para colorear

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