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martes, 12 de marzo de 2019

EL MÉTODO DIALÉCTICO DE CONOCIMIENTO Y TRANSFORMACIÓN, por Mario A. Chavero


Parte I [1]

DIALÉCTICA: INTRODUCCIÓN AL TEMA
¿Qué es la dialéctica? ¿Es una disciplina? ¿Es un paradigma? ¿Es un método? ¿Es un “abordaje” o una “perspectiva”? No hay una respuesta única ni simple. En este escrito se intentará realizar un pequeño rastreo histórico del concepto y se ubicará su uso entre ciertos filósofos o corrientes científicas. En textos siguientes se abordará la dialéctica en tanto método.

Algunas definiciones
Comencemos por definir etimológicamente el término tal como se nos presenta: dialéctica deriva del griego dialetiké. Este, a su vez, de dialégomai, cuyo significado es el “arte del diálogo y la discusión” (Llanos, 1986: 14).[2] Algunos filósofos griegos de esa época que desarrollaron la dialéctica con posterioridad a Heráclito serían Sócrates (Atenas, 470?-399? a. C. [3] cuyas enseñanzas recupera Platón), Platón (Atenas, 428-348-7 a. C. ) y Aristóteles (Estagira, 384-322 a. C.)
Modos o aspectos de la dialéctica.
La Dialéctica puede ser entendida de diversas maneras. Describiremos algunos “modos” o “presentaciones” a través de los cuales comenzaremos su tematización.

A) Dialéctica como devenir, fluir o cambio

Por eso canto arena:
roca que luego es multitud del agua buena.
Y canto espuma:
cresta que cuando logra ser, ya no es ninguna.
Silvio Rodríguez. Canto arena.
Se adjudica al griego Heráclito de Éfeso (535-484 a. C) el haber sido uno de los primeros filósofos que concibió la realidad de manera dinámica y supo reconocer la importancia del continuo movimiento en la realidad que observaba. Es conocida por todos la célebre frase “nadie se baña dos veces en el mismo río”, y habitualmente se la contrasta con la visión estática de los fenómenos que habrían defendido los filósofos eleatas (Parménides, su discípulo Zenón, etc.)[4] Según algunos autores, el muy citado “todo fluye” (pantha rei) no aparece en los fragmentos que se conservan del filósofo de Éfeso, sino en filósofos posteriores que han difundido esta versión adjudicándole esta famosa sentencia (Farre, 1983:122). Por ejemplo, Platón, en el diálogo 402 del Crátilo, recrea estas palabras de Sócrates a Hermógenes: “(D)ice Heráclito en algún lugar «todo corre (jôreî) y nada permanece (ménei)» y, comparando los seres con la corriente de un río, dice que: «quizá no entres (embaíes) dos veces en el mismo río» (Platón, 2002: 100).
Es necesario aclarar que la dialéctica, para filósofos como Sócrates, y también Platón, tenía una connotación de diálogo entre dos participantes, en el cual un argumento o tema se iba desarrollando y una de las posturas eventualmente triunfaba en la disputa o razonamiento. También en Platón adquiere el sentido de método de la división de conceptos en géneros y especies con el fin de examinarlos y discutirlos (Llanos, op. cit.: 14).

Para Aristóteles, la dialéctica tenía el sentido de “lógica de lo probable”, un procedimiento racional no demostrativo que no parte de premisas verdaderas (como la analítica), sino de premisas probables, es decir, las aceptadas por todos o al menos por la mayoría de los sabios de la época (Abbagnano, 1972. Entrada “dialéctica”).[5]

B) Dialéctica como (partición de una) unidad diferenciada

De Proteo el egipcio no te asombres,
tú, que eres uno y eres muchos hombres.
                                                                                                                                                          J. L. Borges. Proteo.

La “célula del método dialéctico” desarrollado por la Escuela Jónica (Heráclito y demás filósofos de Jonia) sería aquel basado en el “principio fundamental de la identidad concreta, unidad que se diferencia y se desdobla” (Joja, 1969: 1, cursivas nuestras). Los eleatas habrían polemizado con esa concepción, dando lugar a lo que se denominó posteriormente como método metafísico, fundamentado en el “principio de la identidad abstracta: A=A” (Ibíd., cursivas nuestras).

En este sentido, Lenin,[6] en sus Cuadernos Filosóficos sostiene: “(L)a partición de una unidad y el conocimiento de sus partes contradictorias es la esencia (uno de sus elementos o características esenciales, principales, sino el principal) de la Dialéctica” (…); y: “la condición para el conocimiento de los procesos del mundo en su ‘automovimiento’, en su movimiento espontáneo, en su vida real es el conocimiento de los mismos como unidad de opuestos. El desarrollo es la ‘lucha’ de opuestos (1961: 360-361). El Desarrollo puede ser interpretado de dos maneras, dice Lenin: a) como Aumento o disminución (repetición). En este caso la fuente es externa (Dios, Sujeto); b) como Unidad de opuestos. En este caso la fuente es el auto-movimiento del propio objeto. La primera concepción es “inerte, pálida y seca”. La segunda es “vívida (…) provee la clave del ‘auto-movimiento’ de todo lo existente, la clave de los ‘saltos’, de la ‘interrupción de la continuidad’, de la ‘transformación en lo opuesto’, de la destrucción de lo viejo y de la emergencia de lo nuevo’” (Ibíd.)


C) Dialéctica como lucha (de opuestos o contrarios)

Dos especies de manos se enfrentan en la vida,
brotan del corazón, irrumpen por los brazos,
saltan, y desembocan sobre la luz herida
a golpes, a zarpazos.
Miguel Hernández. Las manos.

                                                                                                                                                                                           
Si bien Lenin prestó especial atención a la Ciencia de la Lógica (publicada entre 1812 y 1816) de Hegel, también leyó su Fenomenología del Espíritu (publicada en 1807). No es improbable que de allí tome la figura de la “lucha” (de opuestos) que Hegel utilizó en su espléndido desarrollo de la lucha entre el Señor y el Siervo (o siguiendo la traducción tal vez más extendida, entre el amo y el esclavo) con el que nos ofrece un interesante aspecto de la Dialéctica, que quizá ha quedado opacado por el tratamiento más extendido y sofisticado que realiza en su obra magna, citada con anterioridad.[7]


D) Dialéctica como operación de supresión/superación


Absurdo suponer que el paraíso
es solo la igualdad, las buenas leyes.
El sueño se hace a mano y sin permiso
arando el porvenir con viejos bueyes.
Silvio Rodríguez. Llover sobre mojado.

Hegel desarrolló el concepto de aufhebung para describir el movimiento de supresión (o abolición) y superación de un estadio/nivel/momento por otro de mayor complejidad.[8] Es decir, es un concepto que permite comprender de qué modo un nivel o “momento” en determinado desarrollo (en un fenómeno/proceso biológico, social o histórico, por ejemplo) es superado por un nuevo nivel o momento que contiene al anterior conservándolo [9] (las funciones en un proceso vital, por ejemplo), aunque suprimiendo su autonomía (quizá pueda matizarse: suprimiendo aunque no completamente). Como ejemplo biológico muy simple podríamos pensar en nivel de células, tejidos, órganos, sistemas, organismo vivo. El nivel “superior”, más complejo, conserva al anterior (menos complejo), que no tiene ya autonomía completa de funcionamiento (cuya autonomía está suprimida), a la vez que lo supera siendo una entidad o momento de mayor complejidad y riqueza, como decíamos, que el anterior.[10]

E) Dialéctica como la relación-contradicción especial parte/todo


Many stones can form an arch,
singly none, singly none...
Ruthie Gorton/Pete Seeger. Step by Step.
La relación entre el todo (o totalidad) y la parte (o partes que lo/a componen/constituyen, es uno de los temas o problemas más discutidos en el campo de la filosofía. Es interesante pensar en este modo de entender la dialéctica en relación al punto “D”, ya que en realidad es el mismo aspecto enfocado de otra manera. Esto se debe a que puede plantearse que la (con)formación o constitución de un todo o totalidad (p. ej. un organismo, para seguir el ejemplo que dimos anteriormente) podría entenderse como la conservación/supresión/superación de las partes constituyentes (sistemas p. ej.) en el organismo vivo. Esto no implica necesariamente una secuencia cronológica, es decir, que las partes sean anteriores al todo (aunque podrían serlo, según qué ejemplo se tome). Un ejemplo extremadamente básico: para conformar un equipo de fútbol es necesario “juntar” 11 jugadores (pero hubo primero la necesidad de la existencia de dicho equipo). Luego, un eventual partido contra otro equipo se llevará adelante según determinadas reglas, no de cualquier manera. Un jugador no puede hacer “lo que quiera”, debe seguir ciertas reglas a riesgo de ser sancionado.[11] En el caso “biológico” anterior, una célula (u otro nivel: órgano, sistema) no pueden funcionar de cualquier manera, a riesgo de que el organismo (“su” todo) comience a funcionar mal (o enferme). Repetimos: estos son ejemplos sumamente simples y esquemáticos para comenzar a tratar estas cuestiones, y no se pretende con ellos dar primacía (e incluso anterioridad cronológica) al todo con respecto a la parte

La cuestión se complejiza si tratamos de pensar con estas categorías (todo/parte) en otros campos o realidades, por ejemplo, en fenómenos o procesos sociales. Aquí podemos tomar otras categorías relacionadas con las cuales se intentó reflexionar sobre este tema, por ejemplo, en la Sociología: agencia (relativa a la “parte”) y estructura (relativa al “todo”). Un ejemplo del uso de estas categorías, aunque sin nombrarlas de este modo, lo da Marx cuando afirma: “(L)os hombres hacen su propia historia, pero no la hacen a su libre arbitrio, bajo circunstancias elegidas por ellos mismos, sino bajo aquellas circunstancias con que se encuentran directamente, que existen y les han sido legadas por el pasado”. (1985: Cap. I). [12] Aquí puede apreciarse la tensión entre estos "polos", ya que no hay una dirección (o determinación) simple, lineal, mecánica, única de un polo hacia (o sobre) el otro.



F) Dialéctica como abstracción/concreción o como movimiento de ascenso de lo abstracto a lo concreto

Este modo se desarrollará en la parte III de esta serie sobre la dialéctica en Marx.


G) Triplicidad de todo concepto: universal, particular, individual. [13]


En el curvo universo de la gota/cabe la entera perfección del llanto.
Lily Canals. Las cosas de fuego.

Estas tres dimensiones constituyen una de las formas de comprender y presentar la dialéctica, tal como lo entiende Lenin interpretando a Hegel. Al concebir un ente u objeto, sea «ideal» o sea «real», al igual que al analizar una proposición cualquiera, queda de manifiesto que lo individual es lo universal:[14] “Las hojas del árbol son verdes, Juan es un hombre, Fido es un perro, etc. Aquí ya tenemos dialéctica (como el genio de Hegel lo reconoció), lo individual es lo universal (…) lo individual sólo existe en la conexión que lleva a lo universal. Lo universal existe sólo en lo individual y a través de lo individual. Cada individual es (de una u otra manera) un universal. Todo universal es (un fragmento, o un aspecto, o la esencia de) un individual. Cada universal sólo aproximadamente abarca todos los objetos individuales. Todo individual entra incompletamente en lo universal” (Lenin, 1961: 361). Si, como dice la poetisa, es en el curvo universo de la gota donde cabe la entera perfección del llanto, y aplicando esta concepción a cualquier concepto (por ejemplo, “salud”), podríamos sostener que es, en tanto concepto, un universal contenido en un singular que expresa dicho universal, una lágrima “amasada”, curvada en su perfección por el llanto y la mejilla y que, al caer, expresa el llanto y lo contiene casi entero, casi en su completud. La salud, en tanto concepto y objeto de investigación, reconoce la triplicidad conceptual dialéctica: singularidad, particularidad y universalidad. En otras palabras, estas pueden ser consideradas como momentos del acto mismo de concebir[15] un objeto.

Juan Samaja (1941-2007), en una de sus principales obras, desarrolla esta “triplicidad”: “(A)parece acá la idea más importante de la lógica dialéctica: la afirmación de que todo ente (…) es ya un ‘anudamiento inferencial’. Todo ente (…) es en sí mismo un silogismo implícito: es en sí y por sí un movimiento en que se median entre sí tres momentos o dimensiones inseparables de él: una dimensión de universalidad, otra de particularidad y otra de singularidad. Más precisamente: lo singular de un sujeto emerge como un resultado de la unidad de sus diferencias (‘universal/particular’). (Dicho de manera precisa: su singularidad es la unidad de su doble determinación de ser un todo, y pese a ello, tener partes. Unidad de la unidad y la diversidad)” (1999: 121. Cursivas nuestras). Podríamos agregar: y además de ser parte de otro todo o totalidad, que nos incluye como partes. Pues, como dice Marx (1985, Tesis VI): “La esencia humana no es algo abstracto inherente a cada individuo” (…) sino (…) “el conjunto de las relaciones sociales”. Nuevamente, lo universal (el conjunto de las relaciones sociales) es lo individual (la “esencia” de cada y de todo ser humano), “esencia” que constituye claramente al mismo tiempo un universal, particularizado por la dinámica diferencial que imprimen las diferencias de clase, o de otras formas de inserción y agrupamiento, de “identidad” (género, etnia, etc.)


H) Dialéctica como conjunto de leyes o principios


Si (como el griego afirma en el Cratilo)
el nombre es arquetipo de la cosa,
en las letras de rosa está la rosa
y todo el Nilo en la palabra Nilo.
J. L. Borges. El Golem.

Numerosos autores han descripto la dialéctica en términos de “leyes” o “principios”. Solo tomaremos dos de estos desarrollos a manera de ejemplo.

Friedrich Engels (1820-1895) ha tratado la cuestión de la dialéctica en varias de sus obras. En Dialéctica de la naturaleza, bajo el título de “Dialéctica” (escrito alrededor de 1879), plantea su intención de “(D)esarrollar el carácter general de la dialéctica como ciencia de las interrelaciones, en contraste con la metafísica” (1983: 58). Sostiene que las leyes de la dialéctica “se extraen de la historia de la naturaleza y de la sociedad humana”, ya que son “las leyes más generales de estos dos aspectos del desarrollo, así como del pensamiento mismo”, pudiendo reducirse dichas leyes básicamente a tres: 1) Ley de la transformación de la cantidad en calidad, y a la inversa; 2) ley de la interpenetración de los contrarios; 3) Ley de negación de la negación (Ibíd.)[16]

Levins y Lewontin, dos biólogos estadounidenses, fueron críticos de la idea de formular la dialéctica en términos de leyes. Más bien propusieron algunos principios que reflejan “ciertos hábitos de pensamiento, ciertas formas de interrogar” (la realidad). Enumeran cuatro (1985: 273-274): el primero es que “el todo es una relación de partes heterogéneas que no tienen existencia independiente previa como partes. El segundo, que fluye del primero, es que, en general, las propiedades de las partes no tienen una existencia alienada[17] previa sino que son adquiridas al ser partes de un todo particular (…) en el abordaje dialéctico los ‘todos’[18] no están inherentemente balanceados o armónicos, su identidad no está fijada. Son el sitio de procesos de oposición interna, y el resultado de estas oposiciones está balanceado solo temporalmente”. El tercer principio es que “la interpenetración de partes y todos es una consecuencia de la intercambiabilidad de sujeto y objeto, de causa y efecto (…) los organismos son a la vez objetos y sujetos de la evolución. Ellos hacen el (medio) ambiente y a la vez son hechos por éste y son así actores en su propia evolución histórica”. El último principio es el de cambio, en términos de proceso, no como resultado o producto: “(D)ado que los elementos se recrean a sí mismos por la interacción y son recreados por las totalidades de las cuales son partes, el cambio es una característica de todos los sistemas y de todos los aspectos de todos los sistemas”.


Finalmente una breve definición en línea con este último planteo

Pero la realidad se burlaba vuelta a vuelta,
porque la realidad se escabulle de fórmulas anodinas.
                                                                                                                                                             Juan Filloy. ¡Estafen!


Bertell Ollman cuestiona la idea de la dialéctica como una “tríada de tesis-síntesis-antítesis que sirve como explicación para todo propósito” o como “una fórmula que nos permite probar o predecir cualquier cosa (…)” o como “el motor propulsor de la historia” (2003: 12). Para este autor sería más bien un “modo de pensar que trae bajo foco el rango completo de cambios e interacciones que ocurren en el mundo. Como parte de esto incluye cómo organizar la realidad vista de esta manera con el propósito de investigarla y cómo presentar los resultados de lo que uno encuentra a otras personas, la mayoría de las cuales no piensa dialécticamente” (Ibíd.)[19]



[1] Una versión anterior de este texto se usó como material de estudio de la materia electiva Salud Pública: aspectos históricos y epistemológicos. Perspectivas y debates actuales, que se dicta en la  Facultad de Ciencias Médicas, UNR. Esto explica el empleo en el texto de ejemplos relativos a este campo de conocimientos y de prácticas.
[2] Aceptamos tentativamente el origen griego del concepto, defendido por Llanos (costumbre habitual en el análisis del origen de la gran mayoría de términos o conceptos analizados “científicamente”), por un interés meramente didáctico y por las necesarias limitaciones de nuestro texto dado su objetivo meramente introductorio al tema. Esto no significa que suscribamos la tesis de que la filosofía y algunos de sus principales conceptos (¡y aun la propia civilización!) haya nacido en Grecia: ideología esta netamente eurocéntrica. Es necesario sumergirse en el debate, ya imposible de soslayar, sobre el lugar de las sociedades africanas, (el antiguo Egipto, los pueblos bantúes, y otras), asiáticas, y de la región de las “Indias Occidentales” que luego se conocería como “América”, en los orígenes tanto de la civilización como así también de la (…) filosofía (para un pormenorizado estudio histórico de los orígenes del concepto aquí tratado, flexible, no rígido pero que no pierde de vista una perspectiva “clasista”, ver Scott, 1999).
[3] Las fechas de nacimiento y muerte, y el lugar de nacimiento de los filósofos griegos las tomamos de Abbagnano, 2004.
[4] Si bien esta oposición entre dos concepciones es la versión más difundida, algunos autores sostienen que hay grandes similitudes entre ambas “escuelas” (Ver Farre, 1983).
[5] Dice Abbagnano, citando a Diógenes Laercio, que Aristóteles reconocía como inventor de este concepto a Zenón de Elea.
[6] Vladimir Ilich Uliánov, más conocido como Lenin (1870-1924), uno de los máximos líderes de la Revolución rusa de 1917, leyó a algunos filósofos e investigó problemas de la filosofía durante su estadía en Suiza, entre 1914 y 1916. Este trabajo se publicó como “Cuadernos Filosóficos”. En ese momento (entre 1914 y 1915) lee con especial atención la obra de Hegel, fundamentalmente su “Ciencia de la Lógica”, que considerará imprescindible para poder comprender cabalmente los desarrollos de Marx, en especial “El Capital”.
[7] La Dialéctica en Hegel se tratará en el parte II de esta serie.
[8] Ídem. Nota al pie anterior.
[9] Tal vez hay que agregar aquí: parcialmente.
[10] Y más concreto. Este concepto se tratará en la parte II y III de esta serie.
[11] Salvo que se trate de un pícaro bandido forjado en los potreros y que intervenga la (esta vez digna y justiciera) “mano invisible” de Dios.
[12] De pasada, notemos el planteo de Marx, contrario a cualquier teleología o determinismo histórico o economicista que tan frecuentemente le han endilgado, acerca de la posibilidad de la agencia (“los hombres”) para hacer “su propia historia”, es decir para modificar la estructura. Es llamativo, por no decir sospechoso, como se pretende desconocer determinados planteos para hacer decir a un autor lo contrario a lo que verdaderamente dijo.
[13] Un tratamiento más extendido de este aspecto se desarrolla en la parte IV de esta serie empleando la noción de subjetividad y aplicándole esta “triplicidad dialéctica”.
[14] Aunque, como se verá, en una correspondencia que no es exacta ni absoluta.
[15] Aquí se expone la idea de concepto como movimiento conceptivo (creativo), tal como lo planteaba Hegel y recuperaba Juan Samaja en su producción (Samaja, 2000: 187).
[16] Aprovechemos este comentario acerca de los desarrollos de Engels sobre este tema para hacer notar la inagotable y tal vez inabarcable discusión acerca del sentido, función y dominio de incumbencia de la dialéctica. Otro filósofo marxista notable, el húngaro Georg Lukács (1885-1971), había criticado severamente la definición de que la dialéctica pudiera siquiera emplearse para el análisis de fenómenos de la naturaleza: “(…) Engels —siguiendo el mal ejemplo de Hegel— amplia el método dialéctico también al conocimiento de la naturaleza.” (1985: 19, nota al pie), y “(…) la naturaleza (…) es una categoría social (…) sólo el conocimiento de la sociedad y de los hombres que viven en ella tiene importancia filosófica.” (Ibíd.: 15. Prólogo escrito en 1967 para una nueva edición de esta obra).
[17] Con “alienada” (alienated existence) los autores hacen alusión a las propiedades intrínsecas que no poseen las partes antes de formar parte de una totalidad: es en esta donde las partes (recién) adquieren sus propiedades.
[18] O totalidades: los autores emplean la expresión “the ‘wholes’”, entrecomillado.
[19] El autor sigue aquí los preceptos de Marx en cuanto al procedimiento (o modo) de investigación y el de exposición.


Bibliografía
      Abbagnano, Nicola. Diccionario de Filosofía. Instituto cubano del libro, La Habana, 1972 (traducción al español: Alfredo Galletti).                                                                                                                                         
_______. Historia de la filosofía. Tomo I (3 Tomos). Editorial Félix Varela, La Habana, 2004 (traducción al español: Joan Esterlich).  
Engels, Friedrich. Dialéctica de la Naturaleza. Edit. Cartago. Bs. As. 1983. Traducción: Floreal Mazia (1ra. Edición en alemán y ruso: 1925)
Farre, Luis. Fragmentos de Heráclito. En: Parménides, Zenón, Meliso, Heráclito. Fragmentos. Edic. Orbis, S.A. Barcelona, 1983. Traducción del griego, exposición y comentarios por Luis Farre.       
Joja, Athanase. La lógica dialéctica y las ciencias. Juarez Editor. Bs. As. 1969.
Lenin, Vladimir. On the question of dialectics. En “Philosophical Notebooks”. Collected Works, Vol. 38. Foreign Languages Publishing House, Moscow, 1961.
Levins, Richard and Lewontin, Richard. Dialectical Biology. Harvard Univ. Press, 1985.
Llanos, Alfredo. Introducción a la dialéctica. Edit. Rescate, Bs. As., 1986.
Lukács, Georg. Historia y Conciencia de clase” 2 Vols. Edic. Orbis, Madrid. 1985 (1ra Edic. alemán, 1923 (Traducción al español Manuel Sacristán).
Marx, Karl. El dieciocho Brumario de Luis Bonaparte. En “Trabajo asalariado y Capital”. Obras Maestras del Pensamiento Contemporáneo. Edit. Planeta-De Agostini S. A. Barcelona. 1985 (Trad. de Edic. Progreso, Moscú. 1ª Edición en alemán en 1852).
_______. Tesis sobre Feuerbach”. En “Trabajo asalariado y Capital”. Obras Maestras del Pensamiento Contemporáneo. Edit. Planeta-De Agostini S. A. Barcelona. 1985 (Trad. de Edic. Progreso, Moscú. 1ª Edición en alemán en 1852).
Ollman, Bertell. Dance of dialectic. Steps in Marx’s Method. Univ. of Illinois. 2003.
Platón. Crátilo o del lenguaje. Edit. Trotta, Madrid, 2002 (Edición y traducción de Atilano Domínguez).
Samaja, Juan A. Epistemología y Metodología. Elementos para una teoría de la investigación científica. Eudeba. Bs. As. 1999 (1ª Edic. 1993).                                                                                                                      
Scott, Guy Simeon. Thought and social struggle. A history of dialectics. Submission for the Degree of Doctor of Philosophy.  Dept. of Social and Economic Studies. Univ. of Branford, 1999.

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