domingo, 20 de marzo de 2011

Entrevista a Wael Abbas, activista y bloguero del movimiento 6 de abril en Egipto

"Ahora es el ejército el que manda y eso no nos gusta"



Wael Abbas, periodista, activista y blogger de 30 años perteneciente al movimiento 6 de abril, es conocido en Egipto por ser la voz tras www.misrdigital.com, un blog que lleva seis años informando al mundo sobre sucesos que no atraen la atención de los medios mayoritarios. Con ocasión de las elecciones presidenciales de 2005, publicó fotos de matones que acosaban a los manifestantes y denunció las movilizaciones pagadas a favor de Mubarak. Gracias a sus publicaciones en Internet, Abbas ha dado a conocer situaciones de abuso contra las mujeres, brutalidad policial, irregularidades en las votaciones, manifestaciones antigubernamentales y violencia en las comisarías, e incluso ha conseguido que se condenara a varios policías por inflingir torturas. Todo esto le ha acarreado el acoso del gobierno egipcio, que para minar su credibilidad le ha acusado de convertirse al cristianismo, de ser homosexual e incluso de tener antecedentes criminales de los que en realidad carece. También ha sido despedido de la agencia de noticias europea para la que trabajaba -se le ha impedido trabajar desde 2007-, sus cuentas de Youtube, Yahoo y Facebook fueron cerradas, aunque posteriormente restablecidas y recuperados la mayoría de sus vídeos. Al no encontrar excusa alguna para detenerle se le acusó de sabotaje, alegando que robaba la línea telefónica de su vecino y la policía militar lo arrestó, Abbas presentó una apelación y consiguió volver a casa. Esta semana Abbas ha estado dando una conferencia en la universidad de Barcelona, posteriormente ha pasado por Madrid, donde he tenido la oportunidad de hacerle algunas preguntas.
¿Cuál ha sido el papel del 6 de abril en la revolución Egipcia?
Si nos referimos al 6 de abril como suceso, podría decirse que fue una especie de señal previa a la revolución, la mayor diferencia entre lo que pasó el 6 de abril de 2008 y lo que ha pasado ahora es que lo primero fue algo a pequeña escala, la huelga se llevó a cabo sólo en Mahalla al Kubra. La revolución actual en cambio, consiguió extenderse por todo el país, hubo huelgas en El cairo, Alejandría, Aswan... Todo el pueblo egipcio se ha unido esta vez.
Si hablamos del 6 de abril como movimiento debemos dejar claro que, aunque se haya mencionado, probablemente, más a este grupo que a otros, sólo ha constituido una pieza más en el gran movimiento que ha sido la revolución, pero había muchas otras: los socialistas, las feministas, los demócratas, los liberales, los bloggers, la gente de los grupos de Facebook… todo el mundo ha tenido un papel indispensable en la revolución. También habría que mencionar que el movimiento 6 de abril no sólo representa lo sucedido en 2008, va mucho más allá, se adoptó ese nombre en honor a las víctimas de Mahalla al Kubra pero los miembros del movimiento son críticos con la situación de Egipto en general.
Cuando oímos hablar de las revoluciones en el mundo árabe sólo se menciona a los jóvenes, pero ¿qué papel han tenido los no tan jóvenes? Los trabajadores, por ejemplo.
El papel de los trabajadores ha sido importantísimo, aunque todo el mundo hable de los jóvenes éstos sólo han sido la mecha, pero en la plaza Tahrir había gente de todas las edades, había familias enteras. Aunque mucha gente ha criticado a los trabajadores por hacer huelgas, dicen que así se perjudica al país y a su economía, yo creo que la huelga, al igual que lo fue el 6 de abril, ha sido un elemento indispensable en la revolución.
¿Y qué hay de las mujeres?
El 50% de la gente que había en Tharir eran mujeres, han jugado un papel importantísimo. Había mujeres feministas, socialistas, mujeres de activistas… Todas han luchado por la revolución. Cuando los pro-Mubarak atacaron la plaza muchas mujeres fueron a buscar piedras y las tiraron para defender Tahrir, otras muchas hicieron de enfermeras y atendieron a los heridos. Aunque podría decirse que las mujeres feministas son las más habituadas a luchar, todas ellas han tenido un papel importantísimo en la revolución.
¿Y ahora qué? ¿Ya se ha acabado o no habéis hecho más que empezar?
Sólo estamos a medio camino, ahora es el ejército el que manda y eso no nos gusta, nosotros confiamos en el ejército para proteger a la revolución pero no para controlarla. No queremos que el ejército mande porque es un cuerpo corrupto, ahora mismo, el 35-45% de la economía egipcia está en manos del ejército. Especulan, compran hoteles, terrenos, construyen carreteras para sacar provecho... se rigen por gastos y ganancias. Si la revolución triunfa del todo ellos perderán su negocio, se les pedirá que aclaren sus actividades, tendrán que pagar impuestos y no podrán quedarse con los que pagamos nosotros. Por eso no les interesa que la revolución termine de triunfar, les interesa que nos quedemos a medio camino. Hay que echar al ejército cuanto antes, ellos no entienden la revolución, pensaban que después de irse Mubarak íbamos a dejar de protestar, han detenido a la gente que se quedó en la plaza y a los que se siguieron manifestando y los han juzgado, han condenado a muchos a penas de 5, 6, 7… ¡y hasta 8 años de cárcel!
El 19 de marzo se vota la nueva constitución, ¿Qué opinas de ella? ¿La consideras un buen primer paso hacia la democracia o crees que hay que rechazarla?
Hay que rechazarla rotundamente en el referéndum. No cambia nada, sólo se han reformado un par de cosas que ya Mubarak estaba de acuerdo en cambiar. El presidente sigue teniendo más poder que el parlamento y eso no puede ser así, si el presidente toma una decisión que no es buena para el pueblo el parlamento debe poder pararla. No nos vale con una constitución corregida, debemos hacer una nueva empezando de cero. Sólo así habrá triunfado la revolución.

jueves, 17 de marzo de 2011

La «manzana prohibida» del comunismo, de Néstor Kohan


(Sobre el Sistema Presupuestario
de Financiamiento hoy)
Néstor Kohan
Las alternativas en el centro de la escena
 
Luego de 30 años de reinado económico neoliberal y hegemonía cultural del posmodernismo, en medio de una nueva crisis del capitalismo mundial (estructural y sistémica, en la cual confluyen múltiples crisis al mismo tiempo), retorna la discusión sobre las alternativas.
¿Cómo salir de la crisis y comenzar a transitar hacia otro tipo de sociedad radicalmente distinta? ¿Será con la bandera roja pero sumisamente guiados de la mano por John Maynard Keynes? ¿Quizás intentando volver, con no poca nostalgia y revival, hacia los capitalismos periféricos, “nacionales y populares”, de la posguerra? ¿Tal vez con la ilusión siempre incumplida de un capitalismo “con rostro humano” adornado con una imposible “tercera vía”? ¿O deberemos resignarnos a un “socialismo mercantil”, con gigantescos pulpos internacionales que explotan mano de obra barata y disciplinada, empresas completamente autárquicas y cooperativas autogestionadas compitiendo entre sí por la distribución de la renta?
Sea cual fuera la salida, posible y deseable, lo que está claro es que actualmente esa búsqueda se ubica a la orden del día. Encontrar en forma imperiosa una alternativa ha dejado de ser un sueño “utópico” (simpático y encomiable, quejoso del neoliberalismo, pero políticamente inviable) para convertirse en una urgencia de supervivencia planetaria en el caso de que no nos abandonemos al reino de la barbarie ni a un futuro sombrío que se parece mucho más a las novelas antiutópicas más pesimistas (Un mundo feliz, 1984 o Fahrenheit 451) que a los finales felices y edulcorados de las películas románticas de Hollywood.
Si los Foros Sociales Mundiales abrieron este milenio con la consigna “otro mundo es posible”, quedó irresuelta la interrogación: ¿cuál es o debería ser ese otro mundo posible? En medio del desconcierto y la confusión generalizada el presidente bolivariano Hugo Chávez intentó resolver el enigma de la esfinge: la salida es “el socialismo del siglo XXI”. Ahí nomás proliferaron nuevas polémicas. ¿Qué entendemos o deberíamos entender por ese enigmático “socialismo del siglo XXI”? Nadie lo sabe todavía. Está en discusión. Lo cierto es que el proyecto del socialismo, durante décadas insultado, caricaturizado y ridiculizado, ha vuelto a la agenda política. Ya no sólo en el terreno del debate ideológico sino también en el acuciante problema de la gestión práctica de las relaciones sociales, económicas y políticas de la nueva sociedad que se pretende crear y construir.

Huérfanos y sin Vaticanos
Lo interesante y peculiar de esta compleja situación en la que nos encontramos es que ya no hay Vaticanos que dicten catecismos sobre la materia. Fenómeno que resulta positivo en cuanto a libertad de proyectos en pugna pero al mismo tiempo sumamente complicado ya que no existe reaseguro alguno frente a la prepotencia político-militar imperial.
La antigua Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) experimentó un terremoto político que implosionó su sistema económico y social. El Estado burocrático, dirigido por una casta represiva y una elite completamente alejada del mundo laboral, de las bases políticas y de la clase trabajadora, se desplomó sin pena ni gloria y sin necesidad de misiles nucleares, dando lugar a una salvaje apropiación privada de las grandes riquezas sociales acumuladas durante décadas por el trabajo cotidiano del pueblo soviético. Los apropiadores han formado y continúan formando parte de una nueva burguesía mafiosa, constituida por los antiguos burócratas partidarios devenidos, ahora, burgueses propietarios. Dirigentes que abandonaron la doble moral y el doble discurso (en público supuestos defensores de Lenin, en privado lúmpenes cínicos e impiadosos) para mostrarse rápidamente en público tal cual eran en privado, es decir, gente que vivía con desfachatez en forma lujosa a costillas de los trabajadores y que les importaba un bledo el socialismo y la banderita roja que decían defender. El caso emblemático de Boris Yeltsin, jefe del PC soviético y cabecilla de los burgueses apropiadores, no es obviamente el único.
En el caso de China, país que anteriormente disputaba con la URSS por ver cual de los dos era más socialista, más antiimperialista y más radical… hoy en día se ha convertido en una sociedad con una fuerza de trabajo tremendamente explotada y mal pagada (como todo el mundo sabe ese pago irrisorio de la fuerza de trabajo china es el que permite subsidiar las exportaciones masivas al Occidente capitalista), sin posibilidad alguna de organizarse y reclamar por los derechos laborales elementales frente a las grandes firmas capitalistas que facturan millones con el sudor de la clase trabajadora china. El gigante del oriente es hoy una sociedad que no sólo exporta mercancías sino también capitales, recibiendo con los brazos abiertos a los grandes pulpos empresariales a los cuales les garantiza una explotación de los trabajadores tranquila y ordenada, sin sobresaltos, huelgas ni sabotajes. Las gigantescas asimetrías de clase y la polarización extrema en el orden social chino no son desmentidas ni por sus más fanáticos y obcecados defensores.
Al dejar de existir la URSS —con todas las características anteriormente señaladas— y con la innegable conversión de China en potencia capitalista, los pueblos del Tercer Mundo nos hemos quedado sin el antiguo potencial respaldo militar de ambas potencias frente a la agresividad del imperialismo (como ha quedado empíricamente demostrado en las últimas aventuras militares de EEUU en Afganistán, Irak o el norte de África, así como las de Israel en Palestina y el Líbano). Nuestros pueblos sólo pueden contar con sus propias fuerzas, tanto en su lucha contra el imperialismo como en el intento de pensar alternativas futuras de gestión socialista. Ese es el contexto mundial en que nos movemos hoy.
Con o sin apoyo militar de las antiguas potencias “socialistas”, el debate sobre las alternativas resurgirá una y otra vez para cualquier sociedad que pretenda iniciar o desplegar el camino de transición a un tipo de relaciones sociales más allá del capitalismo. Nadie que pretenda atravesar el muro del capital podrá eludirlo.
Ese debate sobre las formas de propiedad (estatal o cooperativa, mixta y privada); las formas de gestión (mercantil o planificada); el uso del dinero (el papel de los bancos y el crédito, las cuentas, los gastos y los depósitos, en un sistema integral, planificado y presupuestario, o con absoluta autarquía financiera de las empresas); la ley del valor y el mercado (promovidos como ágiles reguladores sociales o combatidos como obstáculos para avanzar al socialismo), las distintas formas de incentivar el trabajo (con un proyecto político-ideológico radical y trabajo voluntario o mediante premios dinerarios individuales), etc., tuvo lugar en la Rusia bolchevique de los años ’20, volvió a aparecer en la Cuba revolucionaria de los años ’60 y hoy, en pleno siglo XXI, retorna en los debates de Venezuela, mientras en Cuba se vuelve a discutir nuevamente el modelo de gestión social.

¡Atención! ¡Llegaron las últimas «novedades»!
Lo curioso, llamativo y, porque no, sorprendente es que en varios de esos debates se presentan propuestas, proyectos y líneas a seguir apologistas del mercado como si fueran absolutamente «novedosas» e inéditas, cuando en realidad han sido implementadas varias veces en la historia y con resultados prácticos que distan largamente de ser positivos.
Recorramos algunos pocos razonamientos propagandísticos e hipótesis falaces que hoy circulan con pretensiones de radical «novedad» en la colorida feria de las alternativas:
* (a) Si una o varias empresas se encontraran en poder del pueblo a través del estado (en una sociedad donde la clase trabajadora y los sectores populares organizados han aplastando a los aparatos de represión de la burguesía, la han derrocado mediante una revolución, han logrado tomar el poder y la han expropiado) eso implicaría necesariamente el reinado gris, triste y mediocre de la BUROCRACIA. Si en cambio, esas mismas empresas expropiadas fueran gestionadas mediante asociaciones cooperativas, iniciativas por cuenta propia, arrendamientos privados y otras “formas de gestión no estatales” (¡curioso eufemismo!) que compitieran en el mercado, eso conllevaría, siempre y en cualquier circunstancia, el relucir maravilloso y alegre de la DEMOCRACIA.
* (b) Si dentro de este mismo contexto de una sociedad en transición, que intenta ir más allá del capitalismo, el estado centralizara su presupuesto y lo distribuyera de acuerdo a una planificación encaminada a combatir el MERCADO (en esta hipótesis no se trataría de un estado gestionado por y subordinado a las grandes firmas capitalistas, sino de una forma política de poder popular que surgiría de una revolución anticapitalista), eso conllevaría necesariamente dictadura, violencia, autoritarismo, paternalismo, corrupción, burocratismo y estancamiento. Si en cambio el estado (siempre manteniendo la hipótesis de que no se trata del estado burgués dirigido por las grandes empresas del capital) se limitara a repartir el dinero y sus recursos en una infinidad de núcleos productivos y de servicios antárticos, con plena y absoluta autonomía financiera y comercial, que compitieran en el mercado guiándose no por la satisfacción de necesidades sociales y populares, sino por la optimización de ganancias (que en caso de haberlas serían repartidas de forma privada y particular entre los agentes cooperativos y “no estatales”) y por la disminución de pérdidas (que en caso de producirse serían asumidas por el estado, es decir por el conjunto social), entonces…. ese modelo implicaría democracia participativa, horizontalismo, pluralismo, multiculturalismo, respeto por las subjetividades, pleno desarrollo de la sociedad civil, consenso, transparencia, honestidad, división de poderes, soberanía popular, eficacia y en última instancia progreso económico.
*  (c) Si los sectores populares no se sienten suficientemente involucrados en la gestión económica, ausentándose del empleo, desentendiéndose de las tareas de gestión colectivas, cayendo en el escepticismo, la indiferencia política o incluso la apatía, lo cual deriva en una disminución de la productividad laboral, pues entonces…. las dos mejores maneras de remediarlo consistirían en:
(1) apelar al desempleo selectivo (así quien conserve el trabajo se esforzará mucho más por temor a ser despedido), creando de este modo un ejército laboral de reserva que serviría como acicate y palanca de incentivo para los que tienen empleo, y 
(2) crear un creciente, asimétrico y cada vez más pronunciado escalonamiento salarial que premie con mayor dinero y estímulos materiales individuales a quien más esfuerce.
* (d) Por contraposición con esos dos remedios mercantiles, si el estado (dirigido políticamente por los trabajadores y los revolucionarios) se propusiera combatir la falta de productividad del trabajo, el ausentismo y la apatía con una ofensiva política, recuperando la credibilidad perdida, degradada o disminuida, combatiendo los fenómenos de la burocracia y la doble moral de los funcionarios, el “amiguismo” y las prebendas personales dentro de una elite, los privilegios, las asimetrías escandalosas tanto en el nivel salarial como en el consumo de la vida cotidiana, pues entonces… esas propuestas serían invariablemente caracterizadas como “bienintencionadas, pero… utópicas, románticas, poco realistas, voluntaristas, subjetivistas, moralistas, y en última instancia IGUALITARISTAS” (¡como si el igualitarismo fuera algo muy malo para el socialismo!).
Estos cuatro núcleos ideológico-propagandísticos (a), (b), (c) y (d), asentados en el razonamiento falaz que tramposamente homologa [mercado = democracia y eficacia] y [planificación socialista = burocracia y estancamiento], hoy se esgrimen como la gran “novedad” teórica. El “último grito” de las ciencias sociales. Un descubrimiento “reciente” que vendría a subsanar todos los males y todas las deficiencias del socialismo, el comunismo y la revolución. La salvación mercantil que vendría a redimir los pecados igualitaristas, en el caso de quienes hace varias décadas se esfuerzan por superar el capitalismo; y a expurgar cualquier tentación radical, para quienes intentan en el último tiempo comenzar la transición al socialismo. ¿Será así? Sospechamos que no.

Una lúcida advertencia
Hace muchos años, Rodolfo Puiggrós, un viejo profesor argentino (historiador, de joven militante comunista, de viejo guerrillero montonero), alertó que como los revolucionarios argentinos, en sus múltiples tendencias, no hemos podido hacer nuestra propia revolución y no llegamos a tomar el poder, entonces vamos por el mundo “inspeccionando revoluciones ajenas”. Esa lúcida advertencia siempre nos pareció iluminadora y la hemos adoptado hace largo tiempo como guía contra la soberbia, la petulancia y el engreimiento de quienes se sienten propietarios de “la verdad absoluta”.
No obstante, aun dando cuenta del señalamiento de Puiggrós, creemos que tenemos el derecho de opinar respetuosamente sobre procesos sociales y debates políticos que hoy se desarrollan en la Patria Grande latinoamericana, aunque no se den en nuestro pequeño país.
         Por eso nos genera cierta preocupación el modo como se plantean estos debates sobre la gestión de las sociedades que pretenden organizar un “orden nuevo” (al decir de Gramsci), no capitalista sino socialista.
         ¿Son tan “originales”, “novedosas” y “superadoras” estas propuestas de socialismo mercantil (bautizado mediante un eufemismo elegante y perfumado, como “autogestionario”) que nos prometen mayor democracia de la mano de la autarquía financiera de las empresas y el engorde creciente de la “economía no estatal”? ¿Servirá descentralizar los recursos presupuestarios y privatizar en nombre de los arrendatarios, las cooperativas y otros “actores no estatales” para poder superar la burocracia y los privilegios, la corrupción y el “amiguismo”? ¿Se generará participación política, aumentará la eficiencia social y habrá mayor empeño laboral expulsando fuerza de trabajo para que sea empleada como mano de obra barata y precaria por grandes inversionistas capitalistas? ¿Habrá mayor conciencia socialista en quienes sólo se involucran, de modo “cooperativo”, si hay dinero y ganancia privada de por medio?
Perdón, disculpas, pero tenemos nuestras serias dudas al respecto. Expresamos nuestra opinión con todo respeto. Creemos que esas recetas —que algunos promueven y presentan como poción mágica y redentora— no profundizarán el socialismo martiano ni permitirán avanzar hacia un proyecto bolivariano anticapitalista.

Experiencias repetidamente fracasadas
y un debate histórico «olvidado»
Aquellos cuatro núcleos ideológico-propagandísticos (a), (b), (c) y (d), y muchas otras recetas similares que actualmente los acompañan, no son proyectos nuevos, elaborados al calor de facebook, del twitter, las nuevas tecnologías, la “sociedad de la información”, “la sociedad en red”, las nuevas formas de sociabilidad y otras profecías semejantes. Tienen una larga historia, repleta de fracasos concretos, despistes prácticos, equívocos teóricos y enormes sinsabores políticos para la familia revolucionaria.
         En la década del ’20 (¡hace casi un siglo, cuando no existía ni la televisión!), dentro de la revolución rusa, hubo corrientes que creyeron que el mercado “socialista” iba a solucionar mágica y repentinamente todos los males, todas las penurias, la escasez, la falta de acumulación, la desproporción entre producción y consumo y las deficiencias revolucionarias (1). Haciendo de necesidad, virtud; convirtieron a la NEP de Lenin [«Nueva Política Económica», conjunto de medidas provisorias implementadas por los bolcheviques como concesión táctica al mercado, luego de la agotadora guerra civil de 1918-1921] en un supuesto proyecto mercantil estratégico y de largo aliento. Más tarde, estos mismos partidarios del socialismo mercantil desarrollaron durante décadas varias ofensivas hasta terminar por minar desde dentro a la Unión Soviética. Todo en nombre de la “participación democrática”, la “eficiencia económica” y la “autogestión financiera” de las empresas (2).
En lugar de combatir la desproporción económica entre producción y consumo y la ineficiencia de la administración burocrática terminaron convirtiendo a la burocracia en una burguesía mafiosa que se apropió de todos los recursos sociales y naturales de aquella sociedad que había derrotado a los nazis. Por supuesto, como no podía ser de otro modo, conjurando el fantasma endemoniado del… “igualitarismo” (3).
         Pero el debate soviético, hoy extrañamente «olvidado» (pues sus resultados en torno al socialismo mercantil están ya fuera de discusión), no fue una excepción. En los años ’60 en Cuba, el gran debate enfrentó a los partidarios del cálculo económico, la autogestión financiera y la “vía cooperativa” mercantil —promovidos, entre muchos otros exponentes, por Carlos Rafael Rodríguez— con el ministro de industrias Ernesto Che Guevara quien defendió el proyecto del Sistema Presupuestario de Financiamiento (SPF) y la planificación socialista.
Los compañeros cubanos dieron un ejemplo al mundo con ese debate de 1963-1964 donde, a pesar de que había un feroz bloqueo imperialista y una permanente agresión internacional, todas las tendencias discutieron libremente y nadie fue censurado, herido, prisionero, muerto ni exiliado (como trágicamente había sucedido en la URSS, donde la mayor parte de los polemistas terminaron fusilados). En Cuba, las posiciones fueron públicas y nadie se ofendió ni fue tildado de “desleal”, sospechado de “agente de la CIA” o despreciado por “contrarrevolucionario”. Un gesto de madurez digno de imitarse hoy en día… (4).
         Quienes se oponían al Che optaban por descentralizar los recursos financieros, apelando al desarrollo del mercado como gran regulador social, a los incentivos materiales y dinerarios, a la autogestión y autarquía financiera de cada empresa y a la competencia entre ellas como palanca fundamental de desarrollo económico (competencia denominada, de manera elegante, “emulación”). Siempre apelando al “uso inteligente de la ley del valor”, según una fórmula repetida en aquella época, muy común en los manuales soviéticos de economía política (5).
         Pero aquellas primeras propuestas del socialismo mercantil que se sucedieron en la antigua Unión Soviética y las polémicas económicas contra el proyecto comunista del Che Guevara  y en defensa del socialismo mercantil que tuvieron lugar en la Cuba de los años ’60 tampoco fueron los únicos.
A su vez, como alternativa al mundo político y cultural soviético, los yugoslavos también promovieron en su época la autogestión descentralizada de las empresas a través de la competencia mercantil. Ese modelo «cooperativista» —hoy admirado e incluso recomendado al presidente Hugo Chávez como panacea digna de imitar por algunos compañeros (seguramente con las mejores intenciones)— iba a superar mágicamente todos los males del socialismo burocrático soviético. Todo el mundo conoce el trágico final del experimento de Yugoslavia… todavía más catastrófico, si acaso puede serlo, que el de la difunda URSS.
         La propuesta de la «autogestión» que se intentó implementar de Yugoslavia partía de un reclamo sano, justo, racional. La necesidad inocultable de democratizar las relaciones sociales, no sólo bajo la dictadura del mercado capitalista sino también bajo un tipo de sociedad postcapitalista en transición al socialismo. Esa necesidad de democratización, esa sed antiburocrática, no es una tontería ni un disparate. Se proponía democratizar a fondo las relaciones sociales y esa finalidad debe ser reivindicada. Uno de sus promotores teóricos así lo reconoce: “La autogestión cumplirá sus promesas democráticas no sojuzgando al hombre en su comportamiento frente al trabajo, sino modificando su posición económica y social fundada en el trabajo, es decir, transformando las relaciones implícitas en el sistema de producción” (6).
         Esas promesas y esos antiguos anhelos democráticos de la humanidad (muy anteriores al capitalismo), que deberían constituir una parte fundamental del proyecto socialista y comunista de liberación humana, están sometidos a un doble tironeo. Por un lado, en cuanto están asociados a la participación comunitaria en la gestión social, se potencian, se refuerzan, se revitalizan. Es precisamente en ese orden comunitario donde se puede llegar a experimentar la verdadera democracia (7). No obstante, en la medida en que ese modelo de autogestión financiera de las empresas termina dando como supuesto inmodificable la existencia de relaciones mercantiles, automáticamente los anhelos democráticos y comunitarios se desdibujan, se evaporan y aparece en primer término la lógica dictatorial, férrea y despótica del mercado. Una lógica irracional, anónima, fetichista, que se impone como ciega necesidad (aunque el mercado tenga la bandera roja) contra todos los anhelos democráticos y participativos de la comunidad y los trabajadores (8). La autogestión financiera de las empresas y el imperio de la ley del valor (del mercado) que la fundamenta, constituyen los peores remedios para lograr ese objetivo justo y racional (democratización y superación de la burocracia) que se persigue.
A pesar de esa encomiable “promesa democrática” el modelo yugoslavo —y muchos otros similares que lo toman como inspiración, lo admitan abiertamente o no— termina depositando en el interés material directo e inmediato y en la obtención de mayores cuotas de dinero el eje de la “autogestión”. Así lo admite otro de sus principales teóricos: “Su derecho de repartición de utilidades es considerado no solamente como consecuencia lógica de la gestión, sino como el factor esencial de la eficacia de la autogestión. Este es el elemento motor del sistema. Mientras mejores sean los resultados de la empresa, más grande será la cuota que tendrán que repartir” (9).
Si el interés material directo, el aumento de la remuneración individual en dinero y la búsqueda frenética de ganancia empresarial constituyen el eje central de este modelo, según lo reconocen sus mismos teóricos, ¿qué tipo de conciencia socialista y comunista se puede construir en el seno del pueblo de ese modo? La respuesta, ya analizada críticamente en su época por el Che Guevara, es más que obvia. Los resultados históricos están hoy a la vista para quien no tenga anteojeras. Ninguno de esos trabajadores yugoslavos, “autogestionarios” y “cooperativos”, que habían luchado heroicamente en las guerrillas comunistas contra la dominación nazi, movió un solo dedo para defender el socialismo cuando implosionó y se derrumbó, partiendo a su país en mil pedazos. Exactamente lo mismo pasó en la Unión Soviética. ¿Una casualidad? No, una lógica consecuencia de un modelo de gestión y ordenamiento social que aparentemente es muy “simpático” pero en el cual la clave de todo pasa por la búsqueda del dinero individual, la competencia, el mercado y la ganancia personal, en lugar de predominar los valores del trabajo colectivo y voluntario, la satisfacción personal que se deriva de haber cumplido el deber social trabajando no sólo para el bolsillo propio sino para toda la sociedad, la consolidación de una conciencia colectiva, comunitaria y comunista, y la creación de una sociedad justa para todos y todas, más allá del interés mezquino inmediato.
Los mismos teóricos de la “autogestión” lo reconocieron públicamente. El centro de ese modelo (que hoy se pretende reeditar en América Latina) está constituido por “la lógica inexorable de las necesidades de una economía de mercado” (10).
Si las (encomiables) promesas democráticas estaban por detrás del modelo autogestionario, en ese mismo orden de aspiraciones también se encontraba la (justa) lucha contra la burocracia. Sin embargo, convendría no ser más papistas que el papa. Hasta los mismos partidarios de la autogestión yugoslava reconocen que en sí misma dicha forma de gestionar las empresas no garantiza automáticamente la eliminación de la burocracia. Incluso puede llegar a reproducirla en otra escala y en otros planos: “el anquilosamiento de las condiciones de la autogestión en determinados mecanismos —esto es, su congelación en órganos— que opera en nuestros países como tendencia vigorosa, puede crear un nuevo terreno para la reproducción de condiciones burocráticas(11).
Analizando críticamente aquellas experiencias que apelan al interés material directo para elevar la productividad, el Che Guevara le escribió a Fidel Castro: “El interés material individual era el arma capitalista por excelencia y hoy se pretende elevar a la categoría de palanca de desarrollo, pero está limitado por la existencia de una sociedad donde no se admite la explotación. En esas condiciones, el hombre no desarrolla todas sus fabulosas posibilidades productivas, ni se desarrolla él mismo como constructor consciente de la sociedad nueva. Y para ser consecuentes con el interés material, éste se establece en la esfera improductiva y en la de los servicios… Esa es la justificación, tal vez, del interés material a los dirigentes, principio de la corrupción, pero de todas maneras, es consecuente con toda la línea del desarrollo adoptada en donde el estímulo individual viene siendo la palanca motora porque es allí, en el individuo, donde, con el interés material directo, se trata de aumentar la producción o la efectividad” (12).
Adelantándose a los partidarios del socialismo mercantil que promueven un Estado flaco, sólo reducido a la defensa, la educación y la salud, pero que deja en manos de “los sectores económico no estatales” el resto de la economía, el Che continúa diciéndole a Fidel Castro: “¿Qué sucede ahora? Se revelan contra el sistema pero nadie ha buscado donde está la raíz del mal; se le atribuye a esa pesada lacra burocrática, a la centralización excesiva de los aparatos, se lucha contra la centralización de esos aparatos y las empresas obtienen una serie de triunfos y una independencia cada vez mayor en la lucha por un mercado libre. ¿Quiénes luchan por esto? Dejando de lado a los ideólogos, y los técnicos que, desde un punto de vista científico analizan el problema, las propias unidades de producción, las más efectivas claman por su independencia. Esto se parece extraordinariamente a la lucha que llevan los capitalistas contra los estados burgueses que controlan determinadas actividades. Los capitalistas están de acuerdo en que algo debe tener el Estado, ese algo es el servicio donde se pierde o que sirve para todo el país, pero el resto debe estar en manos privadas. El espíritu es el mismo; el Estado, objetivamente, empieza a convertirse en un estado tutelar de relaciones entre capitalistas. Por supuesto, para medir la eficiencia se está utilizando cada vez más la ley del valor, y la ley del valor es la ley fundamental del capitalismo; ella es la que acompaña, la que está íntimamente ligada a la mercancía, célula económica del capitalismo” (13).
Esa propuesta, crítica de la planificación socialista, no quedó históricamente reducida a Yugoslavia. Luego se adoptaron esos criterios en Polonia, Checoslovaquia y Alemania oriental (la antigua República Democrática Alemana, RDA). La experiencia se generalizó. ¿Los resultados…? A la vista.
         Los compañeros y amigos de América Latina que proponen para el siglo XXI la receta del socialismo mercantil (rara vez se lo menciona de este modo, pues así resulta poco seductor y atractivo, pero de eso se trata) tienen todo el derecho del mundo a defenderla, promoverla y promocionarla. Pero al menos les solicitamos fraternalmente, con todo respeto, que hagan un mínimo balance crítico de las numerosas experiencias históricas de ese modelo que terminaron invariablemente en fracasos rotundos y contundentes.

El SPF: Una alternativa comunista no sólo «económica»
Promover la profundización del “mercado socialista” y de las actividades económicas “no estatales” no es una cuestión de “eficiencia económica”, de “medidas técnicas”, de “resoluciones concretas”. Es, ni más ni menos, una apuesta deliberada por un proyecto político. Habría que explicitarlo ¿no es cierto?
Si ese proyecto económico y político, pero también cultural, no nos satisface, no nos convence, no lo visualizamos como solución (ni para la coyuntura ni para el largo plazo), queda flotando en el aire una pregunta pendiente: ¿entonces no hay alternativa?
         Creemos que sí hay alternativa. Y no un “modelo” a importar desde algún lugar lejano y remoto, lleno de nieve y ajeno a nuestras tradiciones bolivarianas, sanmartinianas, martianas, sino una propuesta elaborada desde Nuestra América y el Tercer Mundo, a partir de un pensamiento social, económico y político de liberación nacional y social, insurgente y comunista.
Nos referimos al Sistema Presupuestario de Financiamiento (SPF), elaborado por el Che Guevara cuando trabajaba como ministro de industrias (por lo tanto confeccionado no en una cómoda biblioteca sin vínculos con el mundo terrenal y concreto de la gestión práctica, sino al frente de una institución económica). Ese proyecto para encarar la gestión en transición al socialismo es, lamentablemente, escasamente conocido y menos aún estudiado.
Si le solicitamos a nuestros compañeros y amigos partidarios del socialismo mercantil que expliciten su propuesta política, ¿no deberíamos hacer lo mismo? Creemos que sí. Pues bien, nuestro proyecto político, lo reconocemos explícita y abiertamente, es (o al menos pretende ser) un proyecto comunista.
La propuesta del Sistema Presupuestario de Financiamiento no es estrictamente ni únicamente “económica” pues lo que está en juego, además de la gestión de los recursos sociales, es la conciencia individual y colectiva de nuestros pueblos, hoy terreno privilegiado de disputa hegemónica en tiempos de la guerra asimétrica y la aldea global. Y no sólo la conciencia popular está en juego. También el porvenir político de los procesos sociales revolucionarios que intentan, con variada suerte, impulsar una transición al socialismo en el Tercer Mundo. Nuestra propuesta trata de apuntar hacia ambos terrenos de disputa al mismo tiempo, sin separar uno del otro.

El Sistema Presupuestario de Financiamiento,
comunismo latinoamericano para el siglo XXI
El Sistema Presupuestario de Financiamiento (SPF) constituye una propuesta integral, económica pero también política, para encarar la transición al socialismo. Descentra la cuestión aparentemente “técnica” de la gestión empresarial —supuestamente asunto de “especialistas”—  para ubicarla, como problema a resolver por todo el pueblo, en una disputa política de largo alcance. Es parte de una concepción general del desarrollo de la construcción del socialismo y debe ser estudiado entonces en su conjunto.
El SPF constituye un sendero viable, posible y perfectamente realizable para comenzar a construir la sociedad comunista del mañana a partir de la suciedad, terrenal y mundana, que el capitalismo le deja como pesada herencia a cualquier revolución que se precie de tal. El pensamiento del Che no opera con almas bellas, ángeles puros ni vírgenes imaginarias. Sabe perfectamente en donde está pisando y desde qué grado de putrefacción social —individualismo, egoísmo, competencia, consumismo desenfrenado, etc.— hay que comenzar a crear el hombre nuevo y la mujer nueva.
Esa concepción general abarca una singular interpretación de la concepción materialista de la historia aplicada a la transición socialista, pasando por un modelo teórico que enseña el funcionamiento y desarrollo de la economía en los países que pretenden construir relaciones sociales distintas del capitalismo hasta llegar a una serie de realizaciones prácticas, coherentes entre sí, de política económica alternativa. Lo que hoy está en discusión y en la agenda de debate.
         Los niveles de la reflexión que nos deja el Che acerca de esa concepción general giran en torno a dos problemas fundamentales. En primer lugar: ¿es posible y legítima la existencia de una economía política de la transición? En segundo lugar: ¿qué política económica se necesita para la transición socialista? Las respuestas para estos dos interrogantes que se formula el Che permanecen abiertas, aún hoy en día, medio siglo después. Intentando dar respuestas a esas inquietantes preguntas, el Che elaboró un pensamiento sistemático de alcance universal (no reducido a la situación cubana, como sugerían algunos soviéticos como el ya mencionado especialista económico Abel Aganbegyan, argumentando la trivialidad de que “Cuba es un país pequeño, mientras la URSS es una país grande”, como si eso demostrara algo en el terreno científico de la economía política), estructurado en diversos niveles.
Si desagregamos metodológicamente su reflexión teórica, el Che nos dejó:
(a)  una reflexión de largo aliento sobre la concepción materialista de la historia, pensada desde un horizonte crítico del determinismo y de todo evolucionismo mecánico entre fuerzas productivas y relaciones sociales de producción;
(b) un análisis crítico de la economía política (tanto de los modelos capitalistas desarrollistas sobre la modernización que por entonces pululaban de la mano de la Alianza para el Progreso y la CEPAL como de aquellos otros consagrados como oficiales en el “socialismo real”, adoptados institucionalmente en la URSS);
(c)  un pormenorizado sistema teórico de política económica, de gestión, planificación y control para la transición socialista: el Sistema Presupuestario de Financiamiento (SPF). Este último es el que aquí nos interesa para el debate actual.
En la reflexión del Che Guevara, tanto (a), como (b) y (c) están estructurados sobre un subsuelo común. Los tres niveles de análisis (que en él fueron al mismo tiempo práctica cotidiana, no sólo discurso teórico) se enmarcan sobre un horizonte que los engloba y a partir del cual adquieren plenitud de sentido. Ese gran horizonte presupuesto es el proyecto político comunista: para continuar con la enumeración previa, podríamos bautizarlo aleatoriamente como nivel (d).
Es entonces (d), el proyecto político comunista, antiimperialista y anticapitalista,  de alcance continental y mundial y no reducido a la revolución cubana, el que nos permite inteligir la racionalidad de (a), (b) y (c). Para el Che Guevara, sin proyecto político no tiene sentido entablar discusiones bizantinas y meramente académicas sobre la concepción materialista de la historia. Sin proyecto político, no vale la pena esforzarse por cuestionar los modelos económicos falsamente “científicos” que obstaculizan el desarrollo del pensamiento crítico acerca de las relaciones sociales. Sin proyecto político, carece igualmente de sentido cualquier debate en torno a las diversas vías posibles de política económica durante el período de transición al socialismo en cualquier revolución del Tercer Mundo periférico, subdesarrollado y dependiente que pretenda dejar atrás al capitalismo.
Uno de los puntos más controvertidos del SPF reside en la siguiente interrogación: ¿Quién decide lo que se planifica? ¿Cómo garantizar la democratización real y profunda de las relaciones sociales? El propio Che Guevara estaba consciente de ese problema, por eso plantea que: “se nos critica el que los trabajadores no participan en la confección de los planes, en la administración de las unidades estatales, etc., lo que es cierto (14). Esa incógnita le quitaba el sueño. ¿Cómo garantizar la lucha contra los mecanismos fetichistas del trabajo abstracto, contra la mediación del equivalente general como gran articulador de los sujetos sociales y contra el predominio del mercado a través de una planificación socialista sin descuidar al mismo tiempo las «promesas democráticas» del comunismo? Guevara no despreciaba ni subestimaba ese problema como se lo hace saber explícitamente a Fidel en esa carta de 1965. Apostaba todas sus fichas a la movilización política, a la educación ideológica comunista del hombre y la mujer nueva y a la batalla hegemónica para lograr la plena participación popular dentro de los mecanismos de la planificación socialista.
Casi medio siglo después de su propuesta original, nuevas instituciones han surgido en las sociedades en transición que bien podrían tratar de resolver esos enigmas que ya visualizó el propio Guevara y que, evidentemente, el socialismo mercantil no ha resuelto ni podrá resolver.
         Una de esas instituciones son (en el caso de Venezuela) los consejos comunales. Si se lograra implementar una planificación centralizada y socialista para todo el país, ¿tendrían que desaparecer los consejos comunales? ¡En absoluto! ¿Cuáles deberían ser entonces sus tareas?
         El gran desafío para poder implementar hoy, en el siglo XXI, el proyecto comunista del Sistema Presupuestario de Financiamiento garantizando al mismo tiempo la participación popular consistiría en la necesidad de articular los consejos comunales y los  consejos de trabajadores de empresas (combatiendo a la burocracia y a las viejas mafias sindicales que allí operan) dentro de una estrategia conjunta de planificación.  La solución consistiría en la coexistencia del Sistema Presupuestario de Financiamiento y los consejos comunales otorgando predominio a la planificación centralizada de los recursos financieros. Los consejos deberían elevar su puntería, dejar de pedir únicamente dinero para financiar proyectos particulares y privados (quizás disfrazados de “cooperativos”) para apuntar hacia una estrategia política global, general, más allá del plano corporativo, en coordinación con la planificación centralizada y presupuestaria de todos los recursos del país.
El gran supuesto de esa coexistencia y complementariedad entre planificación y consejos estaría dado por una durísima y continuada batalla sistemática en el terreno de la hegemonía socialista y la ideología revolucionaria. No se ganarán afectos y sensibilidades populares repartiendo dinero y comprando conciencias (como se compran objetos de consumo, un televisor de plasma, un teléfono celular de última generación o el coche y el carro más caro). ¡No! A largo plazo esa pelea está perdida. No se puede competir con el capitalismo en su propio terreno, donde es más fuerte. En la guerra asimétrica hay que combatir donde nosotros somos más fuertes. La conciencia popular y la complementariedad entre consumo y producción, entre gestión y administración, entre participación popular comunal y planificación macroeconómica centralizada (coordinada a su vez con otros países aliados del ALBA) sólo se logrará ganando a la militancia popular para un proyecto global, donde la vida cotidiana de cada barrio, de cada empresa, de cada comuna adquieran sentido dentro de un proyecto político colectivo de nueva y mejor sociedad que nos englobe a todos y todas: el socialismo. Allí reside la necesidad de incorporar los consejos comunales a la gestión planificada de las principales empresas de la economía nacional y resolver el enigma que quitaba el sueño al Che Guevara.

Urgencias impostergables para hoy y mañana
¿Cuál es entonces la utilidad actual del pensamiento comunista del Che?
En primera instancia, sus reflexiones resultan provechosas para ubicarnos en nuestro angustioso presente, comenzando la segunda década del siglo XXI, precisamente por los llamados de atención que él formuló. Alertando a aquellos compañeros y amigos que quizás se les ocurre apostar al mercado como una opción estratégica, no como un recurso táctico, el Che explica extensamente el modo en que éste genera necesariamente irracionalidad y desperdicio del trabajo social global, además de ineficacia, corrupción y burocracia. Por si ello no alcanzara, insiste una y otra vez en las consecuencias negativas que el mercado provoca en la conciencia política, a nivel individual y colectivo, de cualquier sociedad en transición. Para contrarrestar su influencia, el pensamiento comunista del Che nos permite defender las razones de una planificación democrática (no ejercida únicamente por tecnócratas especialistas, aislados de las masas, sino a través de una creciente participación popular), a partir de la cual la política revolucionaria pueda incidir en el “natural” decurso económico a través de la batalla de las ideas, la cultura y la lucha por recrear cotidianamente la hegemonía socialista en todo el ordenamiento social.
         En segunda instancia, estrechamente vinculado a lo anterior, el pensamiento comunista del Che nos recuerda que en determinados momentos de la historia la relación de fuerzas no nos es favorable. En esos casos no nos queda más remedio que retroceder, momentáneamente, para tomar fuerzas y volver a empujar. Esos retrocesos no son estratégicos sino tácticos, no constituyen un camino a largo plazo sino un conjunto de medidas que se toman para responder a una coyuntura determinada, teniendo en el centro del análisis la relación de fuerzas. Jamás hay economía sin relación de fuerzas o al margen de la relación de fuerzas.
Creer que el desarrollo del mercado constituye una “necesidad objetiva” de todo proceso de transformación social constituye un mito peligroso, infundado y regresivo. Nada más lejos del pensamiento del Che que esa creencia supersticiosa en “las leyes de hierro” de una economía supuestamente independiente con la que tanto insistían los académicos de la URSS, Yugoslavia, Polonia, Checoslovaquia y otros países del Este europeo (¡por no mencionar la China actual!) cuando explicaban la historia de la Nueva Política Económica (NEP). Aquel conjunto de medidas económicas tácticas que implementó Lenin a inicios de los ’20, después de la guerra civil, y que las vertientes más dogmáticas del marxismo transformaron en supuestas “normas universales” válidas para todo tiempo y lugar. Confundiendo la táctica con la estrategia, la coyuntura con el proyecto, las medidas de emergencia con supuestas “leyes de hierro” transhistóricas y metafísicas, se transformó a Lenin en un vulgar apologista del mercado. En su inteligente defensa de Lenin —del revolucionario vivo, no de la momia de museo— Ernesto Guevara se animó a poner en discusión esas pretendidas “leyes de hierro”. Más tarde, a la hora de redactar sus observaciones críticas al Manual de Economía Política de la Academia de Ciencias de la URSS, pone en práctica la misma operación y vuelve a cuestionar esas mismas “leyes inviolables”.
         Cuando el Che inscribe las relaciones sociales, en general, y las económicas, en particular, dentro de relaciones de fuerza está pensando fundamentalmente en la Nueva Política Económica (NEP) de Lenin. En nuestra modesta apreciación, es más que probable que esto también valga para la sociedad cubana de hoy en día. Desde nuestro punto de vista y ángulo de interpretación, el Che demostró que no existe una economía política de la transición al margen de la relación de fuerzas sociales y políticas. Creer lo contrario implica empantanarse, una vez más, en el fetichismo y desbarrancarse por los equívocos del socialismo mercantil como alegremente le pasó a los yugoslavos, a Abel Aganbegyan y Gorbachov y a tantos otros.
Si hoy en día la URSS ya no existe y China vibra en otra dimensión, ajena por completo a la lucha antiimperialista y anticapitalista del Tercer Mundo, ¿entonces es inviable el proyecto comunista en América Latina y el Tercer Mundo? Una primera visión, sencilla y simple, sacaría esta conclusión errónea. Como no hay relaciones de fuerza absolutamente favorables, no queda más remedio que tragar la medicina amarga del mercado.
Dado que ninguna sociedad sola y aislada podría desarrollar el socialismo en un solo país de espaldas al mundo, se dificultaría muchísimo implementar en la práctica el SPF en condiciones de aislamiento. Además ya no existe el CAME (Consejo de Ayuda Mutua Económica, alianza económica implementada por la Unión Soviética y países aliados).
Sin embargo, hoy existe el ALBA (Alianza Bolivariana para las Américas). Cuba no está sola y aislada como en otras décadas. Venezuela tampoco. Las perspectivas de crecimiento del ALBA son promisorias, los intercambios también. Incluso recientemente se han firmado acuerdos para operar en común dentro del ALBA nada menos que en el tema petróleo (¿Qué no hubiera hecho la Revolución Cubana si durante los años ’60 en lugar del azúcar hubiera tenido como principal producto el petróleo?). Si en ambos países junto con otros que podrían irse políticamente acercando (desde Bolivia, Ecuador y Nicaragua hasta Colombia en caso de triunfar la insurgencia comunista de las FARC-EP) se comenzara a implementar la planificación socialista conjunta, coordinada y articulada a través del Sistema Presupuestario de Financiamiento, muy distinto sería el futuro de Nuestra América. No sólo en el terreno social y político sino también económico.
La planificación socialista del Sistema Presupuestario de Financiamiento es superior al socialismo mercantil, al cálculo económico y a la autogestión financiera de las empresas porque no sólo permitiría resolver los problemas inmediatos de ineficiencia, productividad, dependencia y monoproducción en el corto plazo, dejando atrás la torpe regulación puramente mercantil de las empresas (criterio con el cual hay que venderle simplemente al que paga más y no al aliado político), sino que además nos permitía avanzar estratégicamente en conjunto contra el imperialismo y hacia el socialismo de aquí hacia las próximas décadas con una perspectiva continental. ¿No era ese el proyecto de Simón Bolívar y José Martí?

Balance provisorio del proyecto comunista del SPF
¿Cómo evaluar al Sistema Presupuestario de Financiamiento (SPF) propugnado por el Che? La evaluación no puede reducirse a una cuestión únicamente cuantitativa referida a la acumulación de bienes de consumo producidos por las empresas sino que necesariamente debe incorporar otra dimensión. La evaluación (y cualquier comparación posible con los modelos de “socialismo mercantil”) no puede dejar de preguntarse qué tipo de subjetividad y qué grado de conciencia popular se están generando con semejantes métodos de gestión y  planificación económica. ¿Cuál de los dos sistemas nos garantiza mejor una eficaz estrategia política a largo plazo?
Los compañeros y amigos partidarios del socialismo mercantil argumentan que “la planificación socialista fracasó en Cuba y en la URSS”. ¿Es realmente así?
Convendría no confundir la planificación burocrática y sus viejos métodos de “ordeno y mando”, despilfarro, corrupción, doble discurso, cuentas del plan infladas… con la propuesta y el proyecto comunista del Che Guevara. En Cuba nunca llegó a implementarse en su totalidad el proyecto del Che. Cuando Guevara estaba al frente del Ministerio de Industrias, su SPF debió convivir forzosamente con el sistema de Cálculo Económico implementado por el Ministerio de Agricultura (el INRA, Instituto Nacional de la Reforma Agraria), dirigido por entonces por Carlos Rafael Rodríguez con una perspectiva teórica y política completamente afín a los soviéticos. Ambos sistemas coexistieron y nunca se implementó a fondo y en toda la sociedad el SPF. Luego, en 1965, cuando el Che marchó a realizar tareas insurgentes internacionalistas, se aplicó en Cuba el Sistema de Registro de Control Material, donde desaparecieron las categorías financieras, la contabilidad de costos y sólo se llevaba el registro de los movimientos materiales, lo cual derivó en un despilfarro importante. Diez años después, en 1975, acorde al ingreso reciente de Cuba en el CAME, se aplicó en toda la isla el Cálculo Económico, copia mecánica del sistema soviético y de otros países del este europeo. Finalmente, en 1986, comienza el proceso de “Rectificación de errores y tendencias negativas” impulsado por Fidel Castro que se ve truncado por la caída de la URSS, el desplome del comercio internacional de Cuba y el surgimiento en la isla del denominado “periodo especial”.
Por lo tanto, en todos esos años, nunca logró implementarse a fondo y para el conjunto de la sociedad cubana, el método de gestión propugnado por el Che Guevara. Grave equivocación —cuando no se trata de una vulgar manipulación que no puede corroborarse empíricamente— la de aquellos que afirman que “el sistema del Che Guevara fracasó en Cuba”. Ese sistema todavía está por comprobarse en los hechos y en la práctica. Lo que sí fracasó y rotundamente es el socialismo mercantil que sí se aplicó en el conjunto de esa sociedad y en muchas otras (Yugoslavia, Polonia, etc.) dando siempre el mismo resultado negativo.

Cuba, Venezuela y Nuestra América hoy
¿Por qué en los debates actuales de Cuba y Venezuela  no se estudia, no se discute y no se debate a fondo la propuesta comunista del Che para la gestión de las empresas, la economía, los montos laborales, el desafío de la participación popular y otras preocupaciones que actualmente están a la orden del día? (15). (No nos referimos a la existencia de papers académicos sino al debate político de fondo).
¿No podría PDVSA convertirse en la columna vertebral de un proyecto integral de planificación socialista, no sólo venezolana sino coordinado y planificado con Cuba y otros países que comiencen su transición al socialismo? No es una utopía irrealizable. Ya se han dado los primeros pasos, ha comenzado una primera articulación con Cuba y Angola (16).
Ya no alcanza homenajear al Che del póster. Hay que estudiarlo para los debates y desafíos actuales. En Cuba, en Venezuela y en cualquier sociedad que pretenda dejar atrás el mundo monstruoso y perverso del mercado capitalista, repleto de explotación,  exclusión, dominación, alienación, fetichismo, irracionalidad, dependencia y destrucción de la naturaleza.
La salida para los desafíos actuales está en Simón Bolívar y en José Martí, es decir en el comunismo latinoamericano del Che Guevara, no en modelos mercantiles pergeñados lejos de América Latina y que ya fracasaron más de una vez en la historia.
¿Nos animaremos a ir contra la corriente? ¿Echaremos a los mercaderes del Templo? ¿Nos animaremos a morder la fruta prohibida del comunismo?

NOTAS
(1) Véase Bujarin, Preobrazhenski, Kamenev, Trotsky, Lapidus y Ostrovitianov: El debate soviético sobre la ley del valor [Antología que reúne las posiciones originales de los años ‘20]. Madrid, Comunicación [serie B], 1974. En ese debate soviético de la década de 1920 le correspondió a Nikolai Bujarin defender la economía privada, cooperativa y autogestionaria, así como también la necesidad de alimentar la economía mercantil y la vigencia de la ley del valor en coexistencia con la planificación socialista. Véase Nikolai Bujarin “Las categorías económicas del capitalismo durante el período de transición”. Obra citada. pp. 75-92. Sus posiciones a favor del socialismo mercantil (críticas de Eugenio [Yevgeni Alekseyevich] Preobrazhenski) las defiende también en su libro Sobre la acumulación socialista. Buenos Aires, Materiales Sociales, 1973.
         La crítica del socialismo mercantil fue desarrollada por Preobrazhensky en su libro La nueva economía [México, ERA, 1971], donde planteará la relación entre el mercado y el plan como una contradicción estratégica y antagónica. Otro pensador soviético de la década de 1920, Isaak Illich Rubin, desarrollará una aguda crítica al socialismo mercantil en su formidable Ensayos sobre la teoría marxista del valor. México, Siglo XXI, 1987.
Sobre aquel debate de la década del ’20 y sus implicaciones actuales, también puede consultarse con provecho la discusión posterior entre Ernest Mandel, Alec Nove y Diane Elson: La crisis de la economía soviética y el debate Mercado/Planificación. Buenos Aires. Imago Mundi, 1992 [la polémica original tuvo lugar en la revista marxista inglesa New Left Review, entre 1986 y 1988, cuando todavía existía la URSS]. Las posiciones defensoras del socialismo mercantil fueron planteadas en esa polémica por el profesor británico Alec Nove, primero a través de su libro La economía del socialismo factible [1983] y luego con su artículo “Mercados y socialismo”. En dicha polémica la crítica a la falsa igualación entre mercado y democracia, así como a la homologación de planificación socialista y burocracia fue argumentada por Ernest Mandel en sus artículos “En defensa de la planificación socialista” y “El mito del socialismo de mercado”. El mismo Mandel, un par de décadas antes, también había participado en el debate cubano, apoyando las posiciones de Ernesto Che Guevara a favor de la planificación socialista.
(2) Véase Abel Aganbegyan: La perestroika económica. Una revolución en marcha. Buenos Aires., Grijalbo [colección Economía y Empresas], 1990. Este libro, verdadera antología del desconcierto ideológico y una auténtica joya de la confusión política, es decir, síntesis magistral de neoliberalismo puro y duro promovido en nombre de la “democratización del socialismo” debería ser de consulta permanente. Su sola lectura resolvería de un plumazo muchas discusiones y debates actuales…
Su autor, caracterizado y promovido como “el arquitecto de la perestroika”, era uno de los principales asesores económicos y políticos de Mijaíl Gorbachov. Según su opinión, “El problema principal consiste en sustituir el sistema de administración mediante órdenes, que ha regido en nuestro país [la URSS] durante los últimos cincuenta años, por un sistema de administración radicalmente nuevo, basado en la utilización de los métodos económicos, desarrollo del mercado y de los mecanismos financieros y crediticios, afirmación de los estímulos económicos, y todo esto bajo la influencia determinante de una democratización general y de la aceptación de la autoadministración”. Obra citada. p.30. [En esta cita y en todas las de este trabajo, el subrayado me pertenece, excepto cuando se indique lo contrario. Néstor Kohan]. Así se abre el libro… postulando la generalización desembozada del mercado, la proliferación de los estímulos dinerarios y la autogestión financiera de las empresas compitiendo entre sí. Siempre asimilando, de manera tramposa, al viejísimo mercado con…. “lo nuevo” y enmascarando la mercantilización de la vida social con un proceso de “auto” desarrollo, cuando no hay nada más opuesto al autodespliegue humano que las relaciones mercantiles, invariablemente fetichistas, alienadas, anónimas, impersonales, jamás sujetas a la racionalidad y al control humanos. Cualquier parecido con otros procesos más recientes no es pura casualidad.
El libro de Aganbegyan intenta sistematizar las recurrentes y periódicas recetas mercantiles que se fueron implementando progresivamente en la URSS. Primero con la NEP, luego con la “utilización de la ley del valor” bajo Stalin; más tarde con Jruschov; luego con Kosyguin y finalmente con Gorbachov. Véase la reconstrucción histórica de estas arremetidas mercantiles, festejadas y aplaudidas por Aganbegyan, en Obra citada. pp.181-191.
(3) Véase Abel Aganbegyan: La perestroika económica. Una revolución en marcha. Obra citada. pp.105-139.
(4) Véase Ernesto Che Guevara, Charles Bettelheim, Ernest Mandel, Marcelo Fernández Font y otros: El gran debate. Sobre la economía en Cuba. La Habana, Ocean Sur, 2003.
Hemos intentado analizar en diversos textos ese debate y en particular las posiciones más radicales allí defendidas por el Che Guevara. Véanse nuestros libros Ernesto Che Guevara: El sujeto y el poder. Buenos Aires, Nuestra América, 2005. En la web:
http://www.lahaine.org/amauta/b2-img/nestor_sujeto.pdf; Che Guevara: Un marxismo para el siglo XXI. Caracas, Colección Nuevo Socialismo, 2009 y el más reciente En la selva. (Los estudios desconocidos del Che Guevara. A propósito de sus Cuadernos de lectura de Bolivia). Caracas, Misión Conciencia, 2011. También el prólogo “Ernesto Guevara: Una reflexión de largo aliento”, que escribimos para el libro de Carlos Tablada El pensamiento económico de Ernesto Che Guevara. Buenos Aires, Nuestra América, 2005. pp. 1-18. Prólogo en la web:
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=7065
(5) Para una crítica extensa, detallada, pormenorizada y rigurosa de esta supuesta “utilización inteligente” de la ley del valor en la transición al socialismo por parte de los partidarios del socialismo mercantil, véase Ernesto Che Guevara: Apuntes críticos a la economía política. Melbourne, Ocean Sur, 2006. Lo mismo vale para sus ensayos “La planificación socialista, su significado” y “Sobre el Sistema Presupuestario de Financiamiento”. En todos esos trabajos el Che desmenuza la incoherencia teórica y las nefastas consecuencias políticas —tanto para la nueva sociedad que se pretende construir como para la conciencia popular que emerge de ese proceso— derivadas de esta apologética de la autogestión financiera de las empresas que hoy, en el año 2011, vuelve a asomar su cabeza en nuestros debates actuales… con rostro aparentemente ingenuo de “niño inocente” y como si nada hubiera sucedido en las últimas décadas.
(6) Véanse los trabajos de Radivoj Uvalic; M.E.Kardelj; y Dusan Bilandzic: “La autogestión en Yugoslavia”. Recopilado en Ernest Mandel: Control obrero, consejos obreros, autogestión [Antología]. México, ERA, 1974. Esta cita pertenece a Dusan Bilandzic. Obra citada. p. 324.
(7) En las tradiciones de Nuestra América, ese orden comunitario —previo y ¿por qué no? postcapitalista— sigue estando a la orden del día en las comunidades de los pueblos originarios con instituciones sociales, económicas, políticas y culturales como el ayllu, para el caso andino (abarcando los territorios hoy conocidos como Bolivia, Perú y Ecuador) y otros análogos para el caso centroamericano. En el caso europeo, muchas tradiciones comunitarias municipales del pueblo vasco —y otros pueblos igualmente resistentes— también expresan la supervivencia de relaciones sociales colectivas y auténticamente democráticas no sujetas al ordenamiento económico, jurídico y político capitalista. Fue precisamente Marx quien indagó, tanto en El Capital como en los Grundrisse [primeros borradores de El Capital] y también en escritos tardíos, en ese ordenamiento comunitario que se encuentra por debajo de la “crisálida social” mercantil del valor, el dinero y el capital. Véase Karl Marx: Elementos fundamentales para la crítica de la economía política (Grundrisse) 1857-1858. México, Siglo XXI, 1987. Tomo I, pp. 433-475; Karl Marx: El Capital. Crítica de la economía política. México, Siglo XXI, 1988. Tomo I, Vol. I. pp.87-102 y Karl Marx: El porvenir de la comuna rural rusa. México, Siglo XXI, 1980.
(8) Hemos intentado demostrar esta tesis sobre el carácter irreductiblemente fetichista, irracional y despótico de todo mercado (incluido el “mercado socialista”) en el libro  Nuestro Marx. Caracas, Misión Conciencia, 2011. Allí, sobre todo en la segunda parte, intentamos argumentar en detalle la crítica socialista y comunista del mercado, tratando de demostrar lo insostenible, tanto teórica como prácticamente, de un proyecto socialista mercantil y la urgencia impostergable de desarrollar una estrategia de largo plazo contra el mercado en la transición al socialismo. Una estrategia que deberá ser al mismo tiempo económica, política y cultural, sometiendo a discusión todo disfraz mercantil presentado bajo la falsa apariencia de “medidas sólo técnicas”. Obra citada. pp.560-784.
(9) Véase Radivoj Uvalic: “La autogestión en Yugoslavia”. Obra citada. 314-315. Este mismo autor yugoslavo cita una encuesta de 1956 (en pleno auge del “modelo de la autogestión”) realizada por el Instituto Federal de Estadísticas entre trabajadores yugoslavos en la cual los reglamentos de tarifas y las escalas de la remuneración en dinero constituyen el principal foco de interés de los trabajadores autogestionados y cooperativos. Obra citada. pp. 317-318.
(10) Véase Dusan Bilandzic: “La autogestión en Yugoslavia”. Obra citada. p. 325.
(11) Véase Ljubomir Tadic: “La burocracia como organización cosificada”. Recopilado en Gajo Petrovic; Mihailo Markovic; Pedrag Vranicki y otros: Praxis, revolución y socialismo [Zagreb, Yugoslavia, 1975]. México, Grijalbo,  1981. p. 243.
(12) Véase Ernesto Che Guevara: “Algunas reflexiones sobre la transición socialista” [Carta a Fidel Castro, abril 1965]. En la web: http://www.lahaine.org/amauta/b2-img/CheFideltransicion.pdf
(13) Véase Ernesto Che Guevara: “Algunas reflexiones sobre la transición socialista” [Carta a Fidel Castro, abril 1965]. En la web: http://www.lahaine.org/amauta/b2-img/CheFideltransicion.pdf
(14) Véase Ernesto Che Guevara: “Algunas reflexiones sobre la transición socialista” [Carta a Fidel Castro, abril 1965]. En la web: http://www.lahaine.org/amauta/b2-img/CheFideltransicion.pdf
(15) Una de las pocas excepciones lo constituye el periódico Debate Socialista que recientemente le ha dedicado un número completo al estudio del Sistema Presupuestario de Financiamiento (SPF) en función del presente de Venezuela. Véase Debate Socialista Nº 120, Caracas, 5 y 7 de noviembre de 2010: “El Sistema Presupuestario de Financiamiento y la Revolución Bolivariana”. La edición digital puede encontrarse en el siguiente link:
http://www.debatesocialistadigital.com/edicionesanteriores/n120.pdf
(16) Véase “PDVSA constituye empresa mixta petrolera con Angola y Cuba”. En la web: http://www.pdvsa.com/

martes, 15 de marzo de 2011

Revista de Análisis Regional. AÑO 2 Nº 4 OCTUBRE DE 2010

REVISTA DE
ANÁLISIS REGIONAL

AÑO 2 Nº 4 OCTUBRE DE 2010
EDICIÓN ESPECIAL: PERIODO 2007 – 2010
METODOLOGÍA PARA LA INVESTIGACIÓN Y SECTORES PRODUCTIVOS DE LA REGIÓN
Equipo de trabajo: Ramiro De Altube, Damián Dombraski, Nicolás Hawryluk

Registro ISSN en trámite.
 





Índice
Página 3. Introducción
Página 7. Crítica y perspectiva
Página 12. Criterios metodológicos
Página 14. Debates y avances
Página 16. Criterios metodológicos (2)
Página 17. El horizonte de la región dentro de la dinámica nacional e internacional
Página 17. La fuerza de trabajo y el capital que se presenta en la forma de salario en nuestra región
Página 21. El capital que se valoriza en la industria
Página 28. El capital que se valoriza en y desde el campo
Página 36. Las exigencias al Estado (articulación entre la pelea por las ganancias y la cristalización de la pelea por el poder político)
Página 39. Capital que se valoriza por la vía corta D-D’ (capital de préstamos y su necesaria relación con el capital productivo D-M-D’).
Página 45. Las finanzas del Estado (o el Estado como espacio contable)
Página 49. Los desarrollos de la ciencia y su aplicación capitalista (el capital que se valoriza en la investigación científica y la investigación científica que se transforma en capital).
Página 52. Consideraciones finales sobre el capitalismo de la región
Página 53. Región, nación y mundo en 2008-2010
Página 60. Bibliografía y fuentes utilizadas


ROSARIO, ARGENTINA
OCTUBRE DE 2010

I. INTRODUCCIÓN
“La equidad no se contradice con la rentabilidad de las empresas”
[CFK, diario La Capital, sección Economía, 3 de septiembre de 2010]

Trataremos aquí de explicitar y clarificar algunas discusiones que venimos teniendo en nuestro espacio de formación. Lo haremos apuntando ciertos principios y criterios metodológicos, algunas opiniones consensuadas sobre los procesos de la actualidad y finalmente un esbozo de la organización socio-económica de la región del Gran Rosario en la que nos podemos ubicar dinámicamente. Esta última parte, “fáctica”, pretende - de manera indirecta - poner en acción nuestra perspectiva de pensamiento (que no es definitiva, claro está) tomando el espacio de referencia que la ciudad de Rosario constituye como eje de la región. Tal regionalidad es, por supuesto, una elaboración de hecho que no se puede medir con las normas de la matemática o la geografía “física”, más bien, pretende ir bosquejando el espacio de construcción social mediato en el que se mueve el núcleo metropolitano. Pero mejor comencemos por el principio.
   En Argentina se abrió un período desde 2001 - y que se fue consolidando desde 2003 – en el que las políticas económicas del Estado, y la “realidad” económica del país, han cambiado en algunos aspectos sustanciales. No es que se hayan puesto en cuestión las bases capitalistas de la sociedad, por supuesto, sino que se ha discurrido por una de las alternativas posibles dentro de la dinámica realidad del capitalismo nacional. Nacional no como algo separado sino como algo integrado en el Mercado Mundial, como la forma de una relación. Una de las configuraciones de la dominación capitalista en pugna ha venido triunfando sobre las otras posibles, imponiéndose hegemónicamente más allá de ciertos avatares y conflictos expresados permanentemente por los sectores y las peleas políticas.
   El período abierto a partir de la crisis de 2001 ha adquirido una serie de características relevantes desde la perspectiva de la historia del país. El conjunto del Estado y la construcción de determinada perspectiva societal han ido ganando legitimidad aun en aquellos momentos de mayor conflicto - o quizás por ello mismo - pues los conflictos sectoriales no han sido nunca equiparables con una crisis orgánica (de la dominación) tal y como sucedió aunque parcial y momentáneamente en las jornadas de diciembre de 2001.
   Por otro lado y desde distintos puntos de vista el 2001 parece conformarse en un punto de quiebre histórico, si consideramos por ejemplo la historia de la industria argentina, la dinámica de las fuerzas políticas tradicionales, la propia reconstitución de la democracia burguesa posterior a la Dictadura de 1976-83, los vínculos entre la producción agraria, los capitales trasnacionales y la industria asentada localmente, y toda otra serie de aspectos, según los cuales podrían establecerse y discutirse nuevas periodizaciones y etapas.
   El período abierto en 2001 ha significado por lo pronto el reacomodamiento social y político de variados sectores sociales tanto en el plano material-organizativo como en el plano discursivo e ideológico. Desde el Estado y desde la mayoría de los sectores políticos se tiene conciencia - desde ese momento de quiebre - que es necesario modificar determinadas prácticas, relaciones y discursos de construcción política para encontrar receptividad social a los proyectos.
   En términos generales podemos pensar que desde los momentos de mayor confusión y conflictividad de diciembre de 2001 en adelante, y desde los sectores dominantes (especialmente entre aquellos que pretendieron erigirse en representantes políticos y conductores del estado tambaleante), han debido idearse perspectivas hasta cierto punto novedosas (por lo menos si lo comparamos con el período abierto en 1976 y consolidado en los 90’) con el objetivo de reconstituir cierta normalidad “institucional” para el capitalismo nacional y recuperar su dinamismo.
   Como en otros momentos de la historia del país la producción agropecuaria (aquella “rueda mayor” de la economía en términos del recordado Federico Pinedo) ha sido observada como el puntal necesario de toda posibilidad de reconstitución. Más específicamente, podemos pensar que - en un contexto mundial de suba de precios de los commodities y los bienes primarios – han sido centrales los posicionamientos en torno a qué hacer con las ganancias provenientes del negocio agrícola-ganadero y han cristalizado, en tal recorrido, dos “modelos” (por llamarlos de alguna manera y no desconociendo las repercusiones que este término genera) tendenciales en pugna. Veamos.

I. Modelo actual vigente en Argentina: “Crecimiento económico con redistribución”

Definido por:
*       Las actuales políticas económicas del gobierno del estado:
                  _Reajustes salariales moderados
            _Subsidios a grandes productores primarios e industriales
_Control de precios (mediante acuerdos con productores y comercializadores de bienes de primera necesidad)
_Intervención del Banco Central en el mercado local de compra y venta de dólares
            _Control de exportaciones e importaciones (en ambos casos para la protección del mercado interno)
*       Los efectos logrados por dichas políticas:
            _moderada expansión del consumo interno
            _crecimiento de la producción destinada al mercado interno
            _disminución de la entrada de productos importados
                  _inflación cercana al ¿10% anual? (según cifras oficiales)
            _”tipo de cambio” alto
*       Sectores del capital a cuyos intereses dicho “modelo” beneficia:      
                  _Capitales industriales
            _Capitales bancarios locales
                  _Pequeña y mediana burguesía

II. Probable modelo alternativo: “Aterrizaje suave de la economía”

Definible a partir de:
*       Las medidas planteadas como alternativa a las actuales políticas económicas que se cuestionan:
                        _Aumentar las tasas de interés
_Eliminar impuestos a los terratenientes y grandes capitales (retenciones, impuesto al cheque, por ej.)
_Reducir la emisión de moneda
_Eliminación de control de precios
*       Los probables efectos que éstas perseguirían:
                        _Reducción del dinero circulante
_Favorecimiento de la concentración y centralización del capital (quiebra de pequeños y medianos capitales)
_Aumento entrada de productos importados
                  _Revaluación del peso (“tipo de cambio” bajo)
*       Los sectores del capital que se beneficiarían:
                        _Capitales nacionales vinculados al negocio del campo
                        _Capitales más concentrados a escala mundial               
_Terratenientes

El anterior es, por supuesto, un esquema y por lo tanto tentativo, incompleto y tendiente a remarcar las diferencias de los planteos hechos por diferentes sectores políticos y organizaciones de interés, tal como se han ido polarizando en los últimos años. Con el esquema intentamos dejar más en claro las diferencias por lo menos discursivas entre la construcción “oficial” y el supuesto “proyecto” de la oposición. Con estas aclaraciones debe leerse entonces la división esquemática entre los dos “modelos”.[1]

¿Cuál sería la perspectiva para comprender esta relación de procesos? Partimos de la hipótesis de la conformación de dos fuerzas sociales opuestas (aunque, claro, dentro de los marcos del sistema) que intentan convertirse en la fuerza hegemónica, para lo cual pelean por el control del Estado. Cada una de las fuerzas sociales está conformada a su vez por una alianza dinámica entre sectores de interés y que intenta por supuesto y por todos los medios posibles, convertirse en la representación de ese supuesto, gran y siempre presente “interés general”. En la conformación de tales fuerzas y alianzas se entrecruzan de diversas formas las clases sociales principales de la formación social, es decir, los capitalistas y los trabajadores. Tales clases subyacen siempre en la formación de las fuerzas sociales en pugna pero no coinciden necesariamente con ellas. A su vez cada una de las fuerzas tiende a destacar a uno de sus sectores integrantes como el sector dirigente y portavoz. Y finalmente aquí se entrecruzan a su vez, de una forma que sólo puede entenderse a través del análisis concreto de la coyuntura, las diversas organizaciones políticas partidarias y grupos de interés y corporaciones (sindicatos, Iglesia, corporaciones empresarias, medios de comunicación, etc.).
   Para avanzar un poco, entonces, debemos agregar que los dos “modelos” “dicotómicos” precisados antes no necesariamente nos sean útiles para pensar todo el período abierto en 2001; más bien son un producto del desarrollo de este período e intentan reflejar la coyuntura actual. De allí que tampoco sea conveniente asociar a lo largo de todo el período a cada una de las alianzas sociales, actualmente en pugna, con uno de los dos modelos. Considérese al respecto un fragmento del editorial del diario La Nación del día 17/10/2007, dice así: “Estamos frente a una situación inflacionaria que se ha venido incubando en la esencia de un modelo, que fue muy efectivo para reactivar la economía, pero que hoy debe dar paso a medidas más estructurales”.[2] En tal sentido podemos pensar que una vez reacomodada la rueda económica, estabilizados algunos parámetros del conflicto social, reactivada - aún en un clima de cierta incertidumbre - la producción económica, etc., ciertos sectores del capital comenzaron – sobre esa base común de necesariedad y urgencia para estabilizar el convulsionado panorama – a plantear disconformidades, intereses sectoriales más concretos y disensos. Queda claro además que la clarificación de las alianzas políticas sólo tuvieron su forma más cabal luego de un período de consenso generalizado sobre la necesidad de apoyar las políticas de emergencia pos 2001, es decir que, la posibilidad de una disputa abierta alrededor del sentido más puntual de determinadas políticas sólo apareció una vez reestablecido un cierto margen de institucionalidad y normalización social. Hay que aclarar también que deben incluirse en este cuadro estimativo de los dos “modelos” no sólo algunas medidas concretas que se han llevado a cabo sino un conjunto de perspectivas que “completan” los proyectos aunque no sean efectivas.
   Se trata entonces, principalmente, de dos proyectos contrapuestos en el plano de las ideas y el discurso, que no por ello dejan de evidenciar diferencias referidas a la forma de construcción del “modelo” que la Argentina debe seguir. Se trata de intervenciones de distintos sectores de la clase dominante que tienden a cristalizarse en dos “proyectos”, divergencia cuyo punto de inicio es el quiebre de la dinámica predominante en los años 90’. Aunque estos dos proyectos son más evidentes en plano meramente discursivo, expresan al mismo tiempo tendencias contrapuestas en el plano de las relaciones de fuerza objetivas y subjetivas.
   El propio (ex-presidente) Kirchner aportaba a la delimitación entre estas distintas perspectivas, cuando en noviembre del mismo año 2007 y a propósito de un informe del Indec sobre la situación del empleo (que había disminuido de acuerdo a esas estadísticas al 8,1% en el tercer trimestre de 2007), explicaba lo siguiente: “Este es el modelo nacional que estamos llevando adelante, modelo nacional con inclusión que prioriza fuertemente la convalidación de las variables que estamos desarrollando, fuertes reservas y desendeudamiento” [...] El primer mandatario aseguró también que ‘los argentinos’ no le temen ‘al crecimiento’.” La conformación de lo opuesto también formó parte de su intervención: “‘Sí le tenemos miedo a las recetas neoliberales de enfriar la economía’ agregó Kirchner al salir al cruce de quienes recomiendan subir las tasas [de interés] para reducir el consumo”. [La Capital, 21 de noviembre de 2007]
   En la revista Análisis de Coyuntura[3] del mes de mayo de 2008 tenemos un ejemplo más de cómo estas posiciones opuestas (aunque no antagónicas, siempre en una sencilla categorización hegeliana)[4] se mantienen formando parte de la construcción de consenso en medio de una lucha de posiciones e intereses sectoriales y las perspectivas correspondientes. En la defensa de la posición que Kirchner cuestionaba aparece el argentino Manuel Rapoport, vicepresidente para Finanzas y Administración del BID, de la siguiente manera: “La inflación. En Argentina la tendencia es que cuando hay un brote y no se detiene, el aumento puede ser muy alto y entonces hay que hacer un ajuste económico fuerte para bajarla; es decir, hay que subir las tasas de interés.” [Análisis de Coyuntura, mayo de 2008, sección Argentina, Pág. 28. Tomado del diario Clarín del 7 de abril de 2008]
   Para nosotros y más allá de la constante renovación y construcción de estos dos polos (que en algunos aspectos serán los dos polos de lo mismo y en otros aspectos mostrarán ciertas formas de fuga y posiciones encontradas como vimos con respecto al tema de la inflación) la cuestión general a tener en cuenta es que, luego de la crisis del 2001 y en medio de un cuestionamiento (más o menos amplio, parcialmente conciente de las relaciones y complejo) de algunos aspectos de la dominación capitalista y el poder estatal dentro del país, y a través de la disputa entre los diferentes sectores dirigentes del Estado y entre sectores de la clase dominante, se fue trazando una determinada línea de intervención y reconstrucción del capitalismo nacional.
   El punto de quiebre más destacado (la devaluación de la moneda y el final de la convertibilidad y la paridad peso-dólar, sostenidas por el Estado) es paradójico pues supone una revitalización (“boom”) de los productores agropecuarios por el camino de la exportación de sus productos mientras que la política estatal apunta a utilizar (de acuerdo a las hipótesis actuales y como en otros momentos de la historia argentina) esas renta y plusvalía[5] agropecuarias para “resolver” o sostener la situación de otros sectores capitalistas y por supuesto para “apagar el fuego” de la protesta social vía “planes sociales”, etc. Cambio parcial de las reglas de juego que apunta a estabilizar ciertos sectores burgueses y recuperar la paz social.
   Nadie duda, por otro lado, que aquellos sectores (“dirigentes”) cuya función es mantener el orden y la paz social, facilitar la reproducción del capital, etc., utilizan no sólo esta “renta agraria” sino una porción más o menos elevada de los impuestos y tributos que el Estado recibe por “derecho propio” (es decir, porque ha sido legitimado en esa función) para sostenerse como grupo de poder dentro del Estado. Esto no es nada nuevo, forma parte, por supuesto del origen del Estado y de su historia y lo veremos a su vez cuando analicemos, en el apartado número IV, el destino de los fondos del Estado en la situación actual de la región del Gran Rosario.

II. CRÍTICA Y PERSPECTIVA

   Esta suma de fuerzas productivas y formas de relación social, que cada individuo y cada generación
encuentra ante sí como algo independiente de su voluntad, es el fundamento real del hombre..."
[Carlos Marx; La ideología alemana]

   ¿Cuáles son los resultados de esta re-estabilización por vía del triunfo de una alternativa distinta a la de los años 90’ en los aspectos señalados más arriba? ¿Sobre este trasfondo de reconstrucción, cuáles son los elementos puestos en práctica y cuáles otros sólo sirven como maquillaje para el régimen?
   Desde el punto de vista burgués-estatal la economía argentina viene manteniendo un tiempo considerable de “crecimiento”, con algún bache o meseta según veremos de modo sucinto. Esta afirmación se basa en un conjunto de indicadores entre los que se destacan mediática y alternativamente el aumento de las exportaciones y de las reservas del Banco Central, las mejoras en los niveles de producción industrial, el crecimiento de las ventas en supermercados y centros de compras, el perfeccionamiento de los mecanismos fiscales, el superávit fiscal, la disminución del desempleo, el aumento de los salarios nominales, algunos record de ventas de productos de consumo no productivo, las estadísticas en la actividad de la construcción, etc. Este “crecimiento” se opone a la “recesión” desarrollada por lo menos desde el año 1998 hasta el 2001[6]. Teniendo en cuenta estos indicadores debemos desarrollar un análisis crítico tanto de su significado social real como de su veracidad, análisis que pueda diferenciar entre indicadores que expresan procesos reales y otros que sólo son elaboraciones estadísticas con el fin de legitimar el “modelo” de construcción económica y social.
   Por otro lado y ya desde el comienzo debemos poner en cuestión las categorías y perspectivas de la clase dominante y el Estado, y también muchas veces las concepciones científicas o más bien disciplinares, como la antes mencionada de “crecimiento económico”, para darles el sentido concreto y parcial que realmente expresan. Aquí se juega muchas veces, como vemos, el problema de las categorías, pues para entender la realidad tomamos elementos de la ideología dominante (ya sea a nivel social general como también dentro de los paradigmas científicos), y el punto es saber qué hacemos con ellos, qué aspectos expresan y qué aspectos ocultan, etc. Así, entonces, no se trata de negar dogmáticamente el “crecimiento” económico sino de comprender qué realidad expresa esta proposición. En principio y sólo como ejemplos, tal “crecimiento” estuvo por un lado sustentado en el punto de quiebre de la devaluación de la moneda y la caída brutal e instantánea de los salarios reales; por otro, tal crecimiento en el capitalismo puede significar también la agudización del proceso de acumulación con lo cual en el mediano o largo plazo las consecuencias pueden ser contradictorias o críticas; finalmente aunque la categorización se despliega en un plano nacional y de conjunto es necesario reconocer la diferenciación entre sectores productivos, registrar las desigualdades y combinaciones de tal desarrollo, remarcar la polarización entre diversos sectores de trabajadores industriales o no, comparar tasas de crecimiento y de ganancia no sólo de la industria sino también en el comercio, diferenciar el aprovechamiento de tal crecimiento en las diferentes fracciones del capital, por región o por actividad, etc. Por otra parte tal “crecimiento” puede cuestionarse desde otros puntos de vista que pongan en jaque la centralidad que el capitalismo le otorga al aumento de la producción y del consumo, es decir a lo que se llama economía, y que como contraparte remarque el desprecio por todas aquellas actividades y menesteres humanos que la propia sociedad en su “desarrollo capitalista” deja de lado, entre otros motivos por improductivas.

   En términos de análisis general del crecimiento económico capitalista en el país y considerando alguno de esos indicadores, suponemos que este nuevo recorrido marcado desde el 2001 ha logrado intensificar la explotación del trabajo por el capital (en términos de conjunto) por vías en algunos aspectos diferentes a las desarrolladas en la década del 90’. Por alguna de las vías diversas a través de las cuales los ingresos fiscales del Estado se vuelcan a sostener determinadas producciones urbanas o rurales de segundo orden, o a través de la propia producción agraria orientada a la exportación y beneficiada por las condiciones propicias del mercado mundial, la explotación del trabajo por el capital en su conjunto ha mejorado relativamente desde 2003 hasta la actualidad en comparación con el período 1998-2001-2003. No se trata, en una economía no recesiva, sólo de redistribución del valor producido socialmente sino de un crecimiento de la acumulación y la producción de valor y plusvalor en condiciones macroeconómicas diferentes a la etapa menemista. El problema de la acumulación de capital en cada período histórico es un asunto de complejidad. Sus derivaciones son múltiples. En la revista Análisis de Coyuntura se diferencian la cualidad y el nivel de la explotación del capital sobre el trabajo de acuerdo al grado de acumulación y concentración; así los capitales pequeños y medianos sólo podrían mantenerse con vida sobreexplotando a su fuerza de trabajo (cuyos niveles salariales reales no han podido recuperarse desde 2001 por lo menos en el mismo nivel que los otros sectores de la clase trabajadora). Pero para determinar y verificar esta y otras ideas es necesario un estudio concreto de una cantidad de procesos y situaciones industriales, comerciales, monetarios, etc. que nos permitan corroborar tal apreciación “apriorística” por decirlo de alguna manera[7]. Más abajo agregamos algunos datos sobre el crecimiento de la producción industrial pero hay que tener en cuenta que estos datos tal cuál aparecen en los “medios de comunicación” no tienen una significación manifiesta y palpable desde muchos puntos de vista. Más allá de ésto la producción de varias ramas de la economía nacional ha mejorado cuantitativamente en los últimos años, tal como se verá expresado en el análisis regional.

Desde otro punto de vista, las políticas llevadas adelante por el Estado y las tendencias que predominan en este período son, como en el cualquier otra etapa, el resultado de una relación de fuerzas dinámica. Dentro de las filas de la burguesía localizada en el país existen “proyectos” o “programas” diferentes, representados más o menos claramente en expresiones políticas y partidarias, siempre dentro de la esfera de la defensa de los intereses de la clase dominante. En éste como en cada momento histórico, triunfan parcial y temporalmente ciertas formas de construcción capitalista y estatal.
   Estas tendencias que predominan, triunfan o consiguen la hegemonía[8] (siempre dinámica) en determinado período, son siempre el resultado de la lucha entre perspectivas y proyectos alternativos para garantizar la reproducción ampliada del capital y el sostenimiento cambiante del orden social, político y cultural. Pero la hegemonía de un sector de la clase dominante por sobre otro en un determinado período está sustentado en la capacidad del primero de erigirse como representante mayoritario de la Nación, concepto centralmente no clasista o en todo caso policlasista, erección que expresa el logro del consenso e imposición de las políticas y que, por diversos motivos, es la responsable de los períodos de estabilidad del capital. Dicho de otra manera, en la alianza triunfante o dominante deben aparecer en el rezago sectores populares que por acción u omisión, apoyo o aceptación hace viable tal proyecto de construcción y dominación.
   Estas políticas y tendencias que aparecen más o menos cristalizadas en el momento actual son el resultado de un período de crisis de la hegemonía anterior cuyo vértice nosotros ubicamos alrededor de junio - diciembre de 2001. Pero es necesario precisar que las políticas estatales y ciertas tendencias económicas pueden variar con indudable rapidez de un período a otro aunque los rasgos sustanciales de las relaciones y la organización capitalista del trabajo se mantengan invariables. De hecho quizás sea éste un ejemplo en el que se diferencian las políticas del Estado[9] y las políticas del gobierno del Estado[10]. Es decir, ciertas tendencias históricas y procesos al interior del proceso de producción de plusvalía trascienden los períodos y las alternancias gubernamentales, y trascienden además los límites del Estado-Nación.
   En este aspecto, el capitalismo como sistema de organización de la producción y realización de plusvalía es no solamente diferente sino, en ciertos aspectos, determinante de los diferentes “modelos” económicos que se puedan implementar en la “superficie”, por así decirlo. Los modelos delineados más arriba encuentran en este sentido límites precisos en las determinaciones objetivas que la relación (de dos partes) del capitalismo nacional con el mercado mundial impone, pero también en el plano político y cultural, etc.
   Los procesos que han predominado en los últimos años no han supuesto una crisis de hegemonía del dominio del capital sobre el trabajo sino todo lo contrario: se han impuesto momentáneamente para evitar la crisis de tal dominio. Constituyen la forma histórica que ha encontrado el capital para mantener su dominio de clase y su reproducción ampliada en el plano nacional. Sería importante entonces determinar con más claridad qué aspectos de la explotación y el dominio del capital sobre el trabajo han cambiado desde el 2001 hasta hoy, para dar cuenta de las relaciones de producción propiamente dichas.
   El “problema” que aquí nos planteamos es que, condicionados por estas tendencias más “profundas” y estables, aparecen los distintos aspectos “más superficiales” de las políticas estatales-gubernamentales que no constituyen un mero relleno ni elementos meramente decorativos o que apunten exclusivamente a la legitimidad del régimen político y el orden social, sino herramientas efectivas en constante construcción (las políticas del gobierno del Estado). En la prensa hegemónica con la que se trabaja en el Análisis de Coyuntura son estos procesos históricos los que se destacan y analizan como tendencias (se trata por supuesto de un Análisis de Coyuntura) bajo la idea de que es necesario tenerlas en cuenta para comprender la “realidad” de una manera principalmente histórica, es decir, dinámica y como resultado de relaciones de fuerza económicas, políticas, ideológicas, etc. siempre cambiantes.
   La importancia de estas consideraciones temporales tiene que ver por supuesto también con las estrategias y prácticas anticapitalistas, salvo que se piense que no son importantes los procesos concretos en los cuáles se plasman (de manera específica) las tendencias capitalistas comunes a todos los períodos históricos. Tomemos un ejemplo: aunque el capital tienda siempre a su reproducción ampliada en la forma de producción de una tasa de ganancia lo más alta posible, no lo hace siempre de la misma manera. No es lo mismo el período que va de 1873 a 1914 que el de las guerras mundiales, no es lo mismo en Argentina la etapa del peronismo a otras etapas, por ejemplo, y siempre reconociendo que ciertas cuestiones y procesos de fondo no se hayan modificado, o mejor, no se hayan modificado radicalmente. El siguiente pequeño comentario puede ser tomado como un ejemplo de lo que queremos decir.
   Una pequeña aproximación a la segunda mitad del siglo XX en Argentina: desde una perspectiva parcial, primera y esquemática: α) desde 1955 (en realidad desde 1953) y con la excepción del período del gobierno de Levingston, el capital monopolista (trasnacional) extendió sus actividades, favorecido por las políticas públicas, en forma ininterrumpida aunque a distintas velocidades, β) desde 1955 en adelante y con la excepción de la tercera presidencia de Perón el establishment asociado al gran capital formó parte nuclear del gobierno nacional. La gran burguesía “tiene el poder” en tanto lo que se hace a través del Estado incide de manera positiva sobre la reproducción de las relaciones productivas de las que la gran burguesía monopólica es portadora dominante. Para estudiar el Estado desde este punto de vista es necesario, sin embargo, tener en cuenta los efectos de sus políticas sobre la situación de las diversas clases y fracciones de clases. El proceso de transnacionalización es un “proceso complejo de recreación, destrucción y subordinación de la sociedad preexistente” (O’Donnell, “Estado y alianzas en la Argentina. 1955-1973” y “El estado burocrático autoritario. 1966-1973”, Capítulo 1.) que no anula ni revierte a su favor, de un día para el otro, el campo de fuerzas previo, y la formación social toda - donde se conjugan distintos modos de producción subordinados a uno predominante - es un segundo determinante del carácter del Estado. En una perspectiva de largo plazo (y de una manera más notoria que en otros países periféricos, de acuerdo a las peculiaridades de las clases fundamentales de Argentina, que desarrolla O’Donnell) debe incluirse entonces la crónica imposibilidad de realización de una hegemonía política estable, justamente derivada de la coexistencia del capital monopolista con una burguesía agraria de fuerte peso y de un sector popular de rápida reacción y fuertes posibilidades de presión.

De la misma manera, podemos encontrar etapas distintas en la organización del Estado, en las políticas cambiarias, en el incentivo a determinados sectores de la producción, en la configuración de las políticas educativas, las intervenciones de contención social, las representaciones culturales, las administraciones carcelarias, las actualmente de moda “políticas de seguridad”, etc.
   Obviamente cualquier lucha, y por tanto la lucha anticapitalista, no es la misma en estos distintos períodos y “subperíodos” del capitalismo y el Estado nacional; asume su intervención como una incidencia sobre la realidad concreta y por tanto debe nutrirse de los rasgos de tal situación para elaborar sus prácticas, reflexiones y formas de organización.
   Es en este marco en el que consideramos las diferencias entre el período menemista y el actual. Para algunos procesos resulta muy sutil el límite que separa aquellas políticas que están orientadas principalmente a legitimar ideológicamente el orden social (maquillaje) y aquellas otras que apuntan más bien a modificar ciertos aspectos de la realidad “material” (las relaciones sociales de producción tanto de bienes “materiales” como simbólicos o “inmateriales”), sobre todo cuando estas “reformas” también apuntan a legitimar el régimen político o lograr más adeptos.
   Desde siempre, aunque más claramente desde la Primera Guerra Mundial, los Estados han debido tener en cuenta las exigencias y los movimientos de lucha estrictamente obreros o más complejamente “populares”... En la cabeza de los intelectuales y dirigentes burgueses aparece desde ese momento la necesidad de incorporar en sus políticas ciertos requerimientos “sociales”, y lo han hecho por supuesto y hasta donde han podido, a su manera, es decir institucionalizando esas exigencias, capitalizando las luchas y constantemente tratando de llevar esa agua hacia su propio río. La forma en que el Estado tiene en cuenta las demandas sociales (consideradas en conjunto aunque se expresen las más de las veces de manera sectorial) es la forma de la estatalización[11], tratando por supuesto de quitarles potencial transformador y funcionalizando la protesta y los movimientos de lucha. Esto sucede frente a las demandas populares, obreras, anticapitalistas, etc. Las respuestas a estas exigencias o necesidades pueden variar desde los contenidos hasta las formas. El Estado trata de encerrarlas en los canales institucionales, lo que significa un grado importante de formalidad y de esta manera tales demandas pueden quedar supeditadas a los tiempos del Estado (muy diferente de los tiempos de esas necesidades). El Estado personifica la protesta, ubica ciertos “representantes” de ese movimiento, a los que les otorga cierto grado de legitimidad (dependiente de la situación). Distingue reclamos aceptables de reclamos irracionales. Siempre le exige al movimiento que concrete sus reclamos en una exigencia puntual, unidimensionalizando la protesta y funcionalizándola pues tal movimiento no puede trascender, a partir de entonces, los límites de ese propio estado como condensación de ciertas relaciones sociales. El Estado pretende dar a todo el carácter de la ley, encasillando el proceso. Como si fuera poco el Estado impone la cristalización de las identidades políticas de estos grupos “rebeldes”, encasillando, clasificando, “reconociéndolos” pero sólo a su manera. Aunque puede ser que incorpore directamente en las filas de la administración “pública” a alguno de esos dirigentes o “representantes”. Aunque ésta última sea muchas veces la más llamativa de las medidas no es una condición necesaria para los procesos de estatalización, según pensamos.

CRITERIOS METODOLÓGICOS [1]

   En todos los casos es preciso abordar el análisis con una posición interpretativa (o metodología de análisis) que tenga en cuenta los siguientes aspectos:
·         Los procesos que aparecen en las fuentes documentales son la expresión parcial de la realidad, parcialidad mediada por las características específicas de esas fuentes o documentos. (Aspecto heurístico de la historiografía, es decir, la capacidad de hallar, reconocer, aprehender y hasta describir procesos, acontecimientos, etc. a través de la lectura de documentos pertinentes que no casualmente denominamos “fuentes”). En un esquema muy simple, consideramos a la heurística como la tarea de distinguir los procesos centrales de la historia.
·         Las categorías con las que se analiza, se describe, se comprende y en algún caso se “explica” la realidad estudiada tienen un carácter político fundamental y en ese sentido son igualmente parciales y unilaterales. Por ello debe llevarse adelante todo un recorrido de trabajo común a través del cuál se definan, expliciten y se pongan a prueba las categorías y relaciones de interpretación que se han de utilizar en la reconstrucción histórica, de acuerdo a las finalidades que tal reconstrucción se haya planteado. De acuerdo a nuestra perspectiva no existe una producción historiográfica ajena a las finalidades políticas, sectoriales, académicas, etc. Esquemáticamente, la hermenéutica nos permite otorgarles sentido a los procesos que hemos descubierto “anteriormente” a través de la heurística.
·         El método de análisis debe reconocer tanto la parcialidad de las fuentes como la unilateralidad de las categorías, concediéndoles sus alcances pero también advirtiendo sus límites. Tomemos un ejemplo crucial. Las categorías de clases sociales antagónicas, clases principales, sectores de clases, etc. constituyen para nosotros, puestas en funcionamiento en la interpretación y el análisis, herramientas fundamentales, que ayudan a explicar la dinámica de los conflictos y períodos de crisis pero también de las épocas “normales” del capitalismo y de muchas sociedades y situaciones anteriores, etc., etc. Pero aun estas categorías tan centrales y tan principales no permiten explicar toda una serie de situaciones y características que asumen los procesos como consecuencia de otras determinaciones no clasistas. Por ello debemos tratar de encontrar conclusiones que, aunque provisorias, apunten a la comprensión del conjunto, cuya base analítica es la perspectiva de las relaciones de fuerza sociales (desde el punto de vista de Gramsci). Por otra parte no debemos olvidar que la perspectiva clasista y la utilización del concepto de clases sociales (con todas sus derivaciones y relaciones) como herramienta de estudio, se corresponden con una particular forma de entender la realidad y con una perspectiva de transformación social, y que ambas cosas recortan la mirada y ponen el énfasis en aspectos que desde una perspectiva diferente no se destacarían. Aunque sea absolutamente necesaria, toda opción metodológica limita la capacidad de comprensión de los procesos y le da a esa comprensión una dirección específica que sólo a través de un trabajo profundamente conciente puede cruzarse con otras formas de comprensión y perspectivas.
·         Por último y aún centralmente, la perspectiva que concebimos, digamos epistemológica - aunque es en realidad una perspectiva ontológica - tiende a creer (como supuesto demostrable) en la correspondencia compleja entre realidad concreta y categorías de comprensión. Es decir, el estudio analítico de la realidad social en un determinado período, o sea, el estudio histórico, tiende, según creemos a un acercamiento entre la realidad y las categorías con que la comprendemos. Mirado desde la otra cara, las categorías que ponemos en acción, que presentamos, tienen para nosotros una realidad empírica aunque no necesariamente totalizante. Si utilizamos determinadas categorías y relaciones comprensivas y no otras, es porque consideramos que tales se acercan con mayor precisión a la casuística y descripción histórica. Por lo cuál el método tal como lo concebimos no puede pensarse como una entidad escindida y superpuesta a la realidad concreta, como algo subjetivo digamos, sino que en realidad es la forma más adecuada que encontramos para comprender tal realidad y por tanto de acercarnos a ella. La subjetividad está puesta claro por el sujeto que investiga y determinada por sus perspectivas políticas, ideológicas, culturales, epistemológicas, etc. pero eso no redunda en el subjetivismo de la realidad sino más bien en una disputa acerca de su sentido, es decir, del sentido y el significado de los procesos históricos. A diferencia de la teoría del reflejo (que considera a las categorías como emanaciones de la realidad, o niega incluso la necesidad concreta de categorías pues la realidad tal cual es parece factible de ser aprehendida por el sujeto sin demasiadas mediaciones, y/o considera una única forma de comprender los procesos históricos emanada justamente de tal realidad[12]), por un lado, y a las perspectivas subjetivistas de raigambre filosófica kantiana (que postulan la imposibilidad de comprensión real del objeto, la imposibilidad de llegar a su conocimiento pleno), por otro, creemos que a través de la división y separación provisorias que implica todo estudio complejo, es posible (en realidad se trata para nosotros del objetivo mismo del análisis) utilizar, aplicar y construir las categorías, relaciones, periodizaciones, complejizaciones, descripciones, preguntas, hipótesis, etc. que nos permiten acercarnos de la mejor manera posible al objeto de estudio, es decir a determinada realidad o proceso histórico-social. Tal “objeto” no es pensable como cosa separada definitivamente del que estudia sólo si desde el principio la forma en que se encara el estudio presupone y propicia una perspectiva de intervención subjetiva sobre tal realidad, aunque sea en la forma de interpretación, es decir, aunque sea sólo interpretando la realidad, en consecuencia de determinadas perspectivas y posiciones ideológico-políticas, es decir, transformativas, o preformativas como suele decirse en ciencias sociales. La interpretación no es un fin en sí mismo, apela y apunta siempre a sostener,  transformar, reproducir, modificar, intervenir, legitimar, cuestionar la realidad. No existe el conocimiento verdadero de la historia más allá de tales objetivos, no existe por tanto una verdad neutral y objetiva separada de la subjetividad humana. Toda investigación tiene una finalidad. En caso de que tal finalidad sea únicamente (en la pretensión del que investiga) la comprensión, es necesario considerar y hacer conciente que el punto de vista y la metodología a utilizarse tienen un carácter marcadamente político, pues tal realidad es esencialmente política (desde el concepto de polis) y no es posible alejarse de ello sin cometer grandes torpezas. Aún más, una mirada neutralista hacia una realidad que es esencialmente política y por tanto juego y espacio de conflictos y de clases y sectores en pugna, cae irremediablemente en posiciones absurdas que en la mayor parte de los casos consiste en concluir con aseveraciones absolutamente parciales, políticas, sectoriales, ingenuas, reproductoras de la ideología dominante y de sus intereses que pretenden afirmarse como resultados objetivos y neutrales de la investigación. Y aquí no dudamos de las buenas intenciones y de la buena “conciencia” o inconciencia de los productores de tales conocimientos “objetivos”, sólo marcamos sus resultados más comunes. En tales paradojas (y mamarrachos), creemos, suelen caer todas aquellas investigaciones de la sociedad y de la historia que pretenden ser neutrales y pretenden que existan categorías científicas neutrales de interpretación más allá de la posición política e ideológica del autor o investigador.

III. DEBATE Y AVANCES

Si es necesario tener en cuenta los procesos concretos y profundamente dinámicos que afectan a las tendencias más o menos superficiales de la economía nacional, lo mismo sucede con la consideración de las clases y sectores de clase en disputa.
   Desde el punto de vista de las clases y sectores de clase, se mencionan en el Análisis o se consideran en relación a ellas: la “oligarquía terrateniente”, las “clases medias”, la “clase obrera organizada”, los “trabajadores en blanco y en negro”, la “burguesía industrial” más concentrada, la “pequeña y mediana burguesía” urbana y rural, etc. Vemos la importancia de entender sus vínculos, conflictos, representaciones políticas, organizaciones sectoriales.
   Pero además creemos necesario ubicar el análisis en la unidad de las clases antagónicas, más allá de los conflictos al interior de cada una de ellas, es decir, la clase dominante y la clase dominada. Dos unidades que forman a su vez una unidad contradictoria. Esta terminología no apunta a descartar la complejidad sino a remarcar la división antagónica de la sociedad, que luego se hará más compleja en la consideración de sectores, grupos, alianzas, entrecruzamientos entre sectores de clase, etc. Por ello es necesario plantearse cómo podemos pensar a las clases antagónicas en la actualidad.
   La otra cuestión a tener en cuenta es el problema de los organismos de representación y asociación de las clases y sectores de clase. En relación a ellas vemos importante cuestionar el grado en que esos organismos representan realmente los intereses, las necesidades y los pensamientos de sus bases o el grado en que se encuentran separados de éstas ultimas y actúan como grupos de “dirigentes” “burocráticos”, especializados y alejados de las bases, es decir sectoriales en otro sentido, como grupos de interés no sustentados socialmente digamos. En caso de suponer o comprobar una representación mayoritaria o lo suficientemente fiel del pensamiento de las bases, es necesario cuestionar la representatividad sectorial de tales organismos, es decir, considerar cuál es realmente la base social que representan.
   Es necesario considerar también el grado de movilización de las bases, el recambio de personas en los cargos sindicales, la forma de organización de esos gremios, etc. Este puede ser un ejemplo de cómo las fuentes de los periódicos hegemónicos no alcanzan para la comprensión de la realidad y la elucidación de los problemas. Mientras estas fuentes sean el horizonte de nuestro trabajo debemos en todo caso no dar por supuesta ninguna conclusión al respecto, explicitando incluso la “deficiencia” de tal análisis y dejando abierta la propuesta de explicación y la exposición.
   En este sentido tenemos problemas para analizar a los sindicatos como sinónimo de la clase obrera organizada, en especial debido a la historia sindical-obrera de las últimas décadas, en las cuáles se han destacado tanto los procesos de “burocratización”. Y en el mismo sentido surgen varios interrogantes sobre la popularidad (o apoyo popular), así en general, que poseen tanto la presidenta y el gobierno. Ante la ausencia de un partido estrictamente laborista la historia argentina marca más allá del peronismo la adhesión o afinidad de la clase trabajadora a diferentes organizaciones políticas de muy diversa índole.
   Teniendo en consideración la formación de las dos alianzas opuestas y dinámicas, la “popularidad” de cada una de ellas nos resulta difícil de discernir y comprender. Los lineamientos y alineamientos en todo caso nos parecen complejos y creemos que se deben a causas diversas y cambiantes. Más allá de los resultados electorales juzgamos difícil distinguir los otros indicadores de este supuesto apoyo “popular” al gobierno o de lo antipopular de las políticas llevadas adelante por las asociaciones “de los dueños de la tierra”.
   Con respecto a la cuestión agrícola o del “campo”, hemos discutido varios temas, entre ellos queda la duda sobre la forma en que las retenciones se trasladan de los comercializadores a los productores, sobre si ciertas medidas anunciadas por el gobierno son realmente redistributivas o meramente mediáticas, y finalmente hemos pensado la política económica del gobierno con respecto al tema de las alianzas. Complica el problema el hecho de que ciertas medidas como la devaluación del peso con respecto al dólar[13] hayan apuntado a revitalizar a los productores agrícolas (que exportan sus productos y han logrado mejorar su posición social desde 2001), y que al mismo tiempo ubiquemos a esos sectores como integrantes de una alianza social opositora al gobierno. Desde este punto de vista o se pone en duda la existencia y/o definición de tales alianzas (más allá de las posturas mediáticas) o se reconoce que tales nucleamientos entre sectores de clase no son tan determinantes como parecen ser. O, desde otro punto vista, podemos pensar que, como se trata de dos alianzas opuestas pero no de dos clases antagónicas, no es descabellado considerar que algunas medidas tomadas por el gobierno sean beneficiosas para ambas. De todos modos con respecto a esta tema creemos evidente el mecanismo de retenciones como apropiación de una parte de la renta e incluso de la plusvalía producida en el campo aunque se nos hace más difícil determinar el recorrido de esa renta expropiada o absorbida salvo en los casos de subsidios a la industria urbana pequeña y mediana, y más claramente la asentada en Buenos Aires. Con respecto a este problema queda por saldar la manera concreta en que este “excedente”[14] se distribuye en forma de subsidios, rebajas impositivas, etc. a otros sectores del capital afincado localmente.
   Más fácil nos resulta dudar de la supuesta mejora en las condiciones de vida de “gran parte de los trabajadores y del pueblo en general”. Esta duda, que es tal más en términos analíticos que perceptivos, se debe entre otras cosas al problema de los salarios y los precios: salarios nominales en alza similar a la inflación sólo en algunos sectores de obreros, logran en todo caso recuperar la disminución del salario real, luego de los procesos devaluatorios e inflacionarios. “De hecho en los últimos años se han venido aplicando, entre otras medidas, aumentos en el salario y la jubilación mínima [...] moderadas subas salariales en las distintas categorías de los trabajadores que en rigor benefició a menos del 20% de los trabajadores ocupados...”[15] Con respecto a la gran mayoría de los trabajadores resulta claro que las condiciones de vida no han mejorado de ninguna manera, aunque claro, ésta es una afirmación que quizás no se condiga con las estadísticas del INDEC u otras.

CRITERIOS METODOLÓGICOS [2]

Quizás la afirmación de un principio metodológico que tenga como eje, a la par de la pelea por las ganancias, la lucha por el poder político (y su mantenimiento), colabore a distinguir entre procesos de trasfondo económico real y otros que sólo apuntan a conseguir por mecanismos consensuales la aceptación de determinado sector en el poder del gobierno del Estado.
   El otro eje referido a los conflictos sociales quizás pueda al mismo tiempo aportar en el sentido de diferenciar prácticas anticapitalistas y antiestatales de otras de diversa índole. Aunque quizás para ello las fuentes de la prensa hegemónica no sean suficientes. Más allá de ésta última salvedad, la afirmación de estos criterios tiene un sustento en el siguiente pensamiento: todo aquello que en la prensa oficial, hegemónica, burguesa, (o como quiera denominársela), se afirma como necesario, como pertinente, como más adecuado, etc. son lineamientos que fomentan procesos cuyas finalidades van desde: 1) mejorar las ganancias obtenidas por cierto grupo o sector, o por el capital regional en general, o los medios que apuntan a producir esas ganancias 2) propiciar el mantenimiento y la legitimidad del Estado (o poder político) dirigido o con posibilidades de ser dirigido por cierto grupo o sector, o 3) mantener en paz el orden social y en ese sentido legitimar diversos aspectos culturales, tradicionales, educativos, políticos (sobre todo organizativo – relaciones sociales - pero también en relación a las finalidades aceptables de la “política”), etc. Dicho de otra manera, aunque el conjunto social es abierto y posee márgenes amplios en algunos aspectos, se apoyan en él fuerzas hegemónicas (o que buscan la hegemonía) que tienden a: el mantenimiento de cierto nivel de producción de plusvalía y por lo tanto de ganancias, el mantenimiento de la estructura del Estado y en él del grupo que ha logrado (o pretende) dirigirlo,[16] y finalmente a la formación de “movimientos sociales” cuyos propósitos (implícitos o explícitos, sustentados en diversas formas de conciencia que no pueden de ninguna manera encuadrarse en un esquema ni evolutivo ni pre-establecido) apuntan a la reproducción del orden social o a su modificación fáctica, esto es, movimientos que se mueven dentro de los parámetros aceptables para esta formación social y otros que por el contrario son anti-capitalistas, siempre, insistimos, más allá de la conciencia y la ideología de esos movimientos, es decir, apelando a su materialidad, o sea, a si reproducen o no en los hechos las relaciones de producción e ideologización vigentes.



IV. EL HORIZONTE DE LA REGIÓN DENTRO DE LA DINÁMICA NACIONAL E INTERNACIONAL

“‘Más dólares comerciales y aliento a la recaudación fiscal’: Las perspectivas de una mayor producción primaria de los principales cultivos alienta la mejora en las exportaciones y en las retenciones esperadas para 2010. Luego de una brutal caída de las exportaciones por la mala campaña 2008/09 y la baja en los precios internacionales de las commodities tras el estallido de la crisis internacional, se prevé que las ventas externas agrícolas se recuperen en 2010. En este sentido, las exportaciones se elevarán como mínimo –suponiendo precios constantes de 2009- a US$ 16.800 millones, US$ 5.400 millones adicionales respecto del año anterior. En particular, las exportaciones de trigo, maíz y girasol, estarán condicionadas por la menor producción y por el abastecimiento del mercado interno. En el caso del trigo y el maíz deberán garantizarse 6,5 y 8 millones de toneladas respectivamente, según lo establecido por el gobierno nacional. Por lo tanto, las ventas al exterior de los tres cultivos –a precios de 2009- pasarán de US$ 1.900 millones a US$ 1.200 millones en 2010. Ahora bien, la cosecha récord de soja y la recuperación de la demanda externa prevista para el año próximo impulsarán el valor de estas exportaciones. En suma, las ventas al exterior de porotos y subproductos – pellets y aceites - de soja y girasol –a precios de 2009- alcanzarán US$ 15.600 millones, es decir US$ 6.100 millones más que en 2009. El ejercicio anterior supone que los precios de 2010 serán iguales a los de 2009. Pero lo más probable es que los precios de las commodities agrícolas aumenten, por la recuperación de la demanda global, un dólar débil, el alza en el precio del petróleo, y la menor aversión al riesgo de los inversores. En este escenario, las exportaciones agrícolas podrían elevarse a US$ 18.800 millones en 2010. En términos de retenciones, de mantenerse las alícuotas actuales, las mejores perspectivas implicarán ingresos por $ 20.700 millones el año próximo –bajo la hipótesis de mínima-, es decir, se elevarán 66% en relación a 2009. De este total, 74% es explicado por la performance de la soja y los subproductos. Si los precios crecen el año próximo, los derechos podrían trepar a $ 23.300 millones. Esta fuente de recursos ayudará a sostener las cuentas fiscales en 2010 que se encuentran fuertemente condicionadas por las necesidades financieras y la presión de los gastos inflexibles a la baja. En este contexto, el incremento de las retenciones agrícolas representa 30% del aumento del gasto público previsto en el Presupuesto Nacional de 2010.”
[26 de octubre de 2009 (Ecolatina), tomado de Agencia Federal de Noticias, www.derf.com.ar ]

Veamos las primeras consideraciones en torno a los dos polos del antagonismo capitalista en la región en la que se desarrolla la ciudad de Rosario (en el período considerado) y algunas de sus derivaciones e implicancias. Hemos intentado aquí una aproximación a ciertas cuestiones que surgen de la coyuntura y del mediano plazo, de ninguna manera se trata de un análisis pormenorizado sino en realidad de un pantallazo con algunas consideraciones para tener en cuenta en el estudio de nuestra región desde el punto de vista del capital, el Estado y sus respectivas relaciones y problemáticas. Hemos considerado varios puntos de vista desde los cuales trabajar la situación.

UNO: la fuerza de trabajo y el capital que se presenta en la forma de salario en nuestra región

Si tomamos el recorrido desde el año 2007, se destaca la caída de los índices de desocupación en el denominado “Gran Rosario” que se transformó “de la ‘capital de la desocupación’ a una de las regiones con mayor demanda laboral insatisfecha”. Las referencias fueron elaboradas en aquel momento por una Encuesta de indicadores laborales del Ministerio de Trabajo de la Nación y por varias consultoras privadas: “Según la encuesta, con un crecimiento en la oferta de postulantes del 35% anual, el mercado rosarino responde a la creciente demanda de empleos generada por las empresas locales que también alcanzan un crecimiento anual similar, de entre 30 y 35%.” Pero en la demanda y la oferta de la fuerza de trabajo no se termina el problema; existen muchas “dificultades de acceso al mercado laboral para muchos desocupados al no contar con las habilidades que requieren las compañías” y se destaca en este sentido la escasez de mano de obra calificada.
   En la prensa se relacionaba además el aumento del empleo con el período abierto luego de la crisis del 2001: “El despegue de la economía regional estuvo apuntalado por la reactivación de las industrias, grandes y pequeñas, que arrancó con el renovado proceso de sustitución de importaciones que se dio tras la convertibilidad. Pero no sólo la industria propiamente dicha predomina en la recuperación del empleo urbano. Los sectores que se destacan en este sentido van desde el rubro bancario, pasando por los supermercados, los negocios de indumentaria, alimenticios y mecánicos, hasta el sector de exportación cerealera. Con más precisión: “los sectores agroindustrial, alimenticio y la siderurgia lideran la demanda laboral en el mercado rosarino seguidos por energía, telecomunicaciones y retail. Sin embargo los perfiles con mayor porcentaje de búsquedas son los administrativos y comerciales por sobre producción, el mantenimiento y la ingeniería.” [todas las notas tomadas del diario La Capital, 22 de julio de 2007].
   En parte como consecuencia de las contradicciones señaladas, a fines del año seguía remarcándose aún en las estadísticas oficiales que “Rosario con el 11,2% y Catamarca con el 11% resultaron las ciudades con mayor porcentaje de desocupación.” [La Capital, 21 de noviembre de 2007]

Las referencias que hacen alusión a la caída del desempleo las podemos enmarcar en un conjunto de análisis que, en aquel momento remarcaban sus contracaras, por ejemplo que “más de dos tercios de los trabajadores no cubren con sus ingresos las necesidades de gastos” y que cerca del “55% de los ocupados dicen estar sobreempleados” [encuesta del Centro de Economía Regional y Experimental (Cerx), diario La Capital, 28 de mayo de 2007].

Desde entonces el crecimiento capitalista en la región durante 2008 fue marcando un leve aumento general del empleo asalariado. El año 2009 sin embargo cambió los parámetros. La desaceleración en algunas ramas claves de la economía estancó el crecimiento del empleo. Un estudio de la nada oficialista Universidad Católica Argentina (UCA) nos plantea los siguientes datos anuales: “En el aglomerado de Gran Rosario, el desempleo se redujo entre 2007 y 2008 (9,0% a 7,4%) para, posteriormente, incrementarse a un 10,7% en el 2009. En este año, fue inferior al relevado por la EDSA[17] en el total de ciudades, donde fue del 11,3%.
   En referencia a la calidad del empleo y sus avatares el informe nos dice lo siguiente: “La dinámica de variación del empleo precario (asalariados no registrados o autónomos sin aportes) […] En el aglomerado Gran Rosario, entre 2007 y 2009, el empleo precario aumentó de un 37,4% a un 41,0% de la PEA. Siendo, este último, un valor similar al de la incidencia del empleo precario en el total de aglomerados relevados: 41,5%. Por otra parte, entre los años 2007 y 2009, el subempleo inestable (changas, trabajos indigentes, planes sociales, etc.) experimentó una tendencia decreciente (12,6% a 10,4%), ubicándose en valores similares a los del total de las ciudades relevadas en las que fue un 10,8%. […] El análisis comparativo de estos datos expresa que en Gran Rosario la desocupación es levemente inferior a la del total del país y es mayor la proporción de empleo pleno de derechos. Además, se confirma, como en otros aglomerados, que a pesar del crecimiento económico sostenido cerca de un 75% de la población económicamente activa no logra insertarse en un empleo de calidad generándose una exclusión laboral que limita la obtención de derechos.” [Observatorio de la Deuda Social Argentina, UCA, Informe Barómetro, Aglomerado Gran Rosario 2007-2009]
   Tales eran las apreciaciones del organismo católico; podemos ir distinguiendo las diferencias de enfoque de cada uno de los estudios y también que, en la mayor parte de los datos denominados “estructurales”, no existen diferencias importantes entre unos y otros. Las tendencias se transparentan digamos a través de la prensa. De todos modos la apreciación queda allí, la profundización del análisis debería contemplar una serie de pensamientos, cuestiones, relaciones que la prensa por necesidad no determina.
   La perspectiva y crítica de clase tiene aquí su lugar. Pensemos por ejemplo la afirmación acerca de los empleos “de pleno derecho”, la terapia de lo que significa el sobreempleo, etc. ¿De qué manera establecer una dinámica histórica de la variación del trabajo capitalista en la región? ¿Cómo llegar entonces a un estudio profundo de la producción social regional de plusvalía? ¿Cómo acercarnos a la tasa de explotación e indagar sus variaciones? ¿Cómo sustentar, entonces, nuestro apriorismo o supuesto post-teórico que presume un aumento de la explotación capitalista del trabajo detrás de la reactivación del período 2003-2010? ¿Cómo profundizar la diferenciación entre aumento de la plusvalía absoluta y relativa y a través de que fuentes?

Sigamos por lo pronto con el recuento de los últimos años y sus vaivenes. A fines del conflictivo año 2009 la ciudad de Santa Fe era, junto con Mar del Plata, una de las urbes que mayor índice de desempleo oficial reconocía. A través de los análisis del Indec nos llegaban estas conclusiones, desde lo nacional a lo local: “La crisis económica se hizo sentir en el mercado laboral. La desocupación subió a 9,1 por ciento en promedio, 1,3 punto porcentual más que en el mismo período de 2008 y la subocupación trepó a 10,6 por ciento. Eso significa que la cantidad de personas con problemas de empleo llega a 2,2 millones. […] El desempleo subió en 21 de las 32 ciudades consideradas, mientras que bajó en 9 y se mantuvo sin cambios en 2. Otro indicador que da cuenta del empeoramiento es el de las ciudades con desocupación en dos dígitos. En el tercer trimestre de 2008 sólo Santa Fe estaba en ese grupo y ahora son seis: Partidos del Gran Buenos Aires (10,6), Gran Tucumán-Tafí Viejo (10,0), Córdoba (10,8), Gran Rosario (10,3), Gran Santa Fe (13,0) y Mar del Plata-Batán (11,6 por ciento).” [diario Página 12, martes 15 de diciembre de 2009]
   El análisis del referente nacional del periodismo indicaba como las causas posibles del aumento del desempleo en nuestra región lo siguiente: “La pésima cosecha de trigo y la fuerte caída en la producción de soja del último año, provocada por la sequía, impactaron en la rentabilidad del campo y sin duda se hizo sentir en esos grandes núcleos urbanos [Córdoba y Santa Fe]. Además, la producción industrial de ambas zonas sufrió el impacto de la crisis económica internacional.”
   Veamos entonces la tendencia para la región del Gran Rosario: “Los efectos concretos de la crisis en el trabajo quedaron expresamente expuestos en los números oficiales y la región fue una muestra clara de esta situación. En el Gran Rosario, en el término de un año, hay 24 mil personas más con problemas de empleo, de las cuales 18 mil son desocupados. Los números se desprenden del informe de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) sobre el mercado de trabajo que ayer difundió el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), el cual revela que la desocupación en el cuarto trimestre de 2009 en todo el país tocó el 8,4 por ciento, 1,1 puntos porcentuales más que en el mismo período de 2008. En la región, el incremento fue más del doble. En el Gran Rosario la tasa de desocupación en el cuarto trimestre de 2009 alcanzó al 10,6%, contra el 7,7% del mismo período de 2008, es decir, 2,9 puntos más. En números absolutos, esto indica que existen en la zona 62.000 desocupados, contra los 44 mil de hace un año, lo que representa que hay 115 mil personas con problemas de empleo, 24 mil más que en el último cuatrimestre de 2008.”  [diario La Capital, 23 de febrero de 2010][18]  

Durante 2010 cierta recuperación del crecimiento capitalista, más marcada desde el mes de mayo, no llevaba a los índices de empleo a una recuperación clara por lo menos en los registros que se hacen públicos a través de la prensa. Se presenta además una diferencia entre los índices nacionales y algunos referidos a nuestra región: “La desocupación creció en la ciudad de Santa Fe del 11,1 a 11,4% entre el segundo trimestre de 2009 y el mismo período de 2010. Mientras, a nivel nacional el promedio baja al 7,9 %. Lo que ocurre en la capital provincial y los centros urbanos vecinos es diferente de Rosario. Allí, la desocupación baja del 10,8 al 9 % de año pasado al actual (siempre en el segundo trimestre). Por otra parte, en tres de los cuatro indicadores sobre empleo que mide el Instituto Nacional de Estadística y Censos los resultados son desalentadores para la ciudad de Santa Fe. Decrecen las tasas de actividad y de empleo, además de la desocupación. La subocupación, es decir, quienes trabajan menos de 35 horas y buscan mejorar su nivel de ocupación y salarios, tiene números algo mejores: del 14,2 % del segundo semestre de 2009 al 11,3 % del mismo período del corriente año. En comparación con los demás aglomerados medidos por el Indec, Santa Fe tiene el segundo lugar entre las peores en materia laboral. La supera sólo Paraná, que sufre el 12,2 %. La tendencia de la desocupación en Santa Fe es inversa a la nacional, desde el segundo trimestre de 2007: hasta entonces la ciudad mostraba en materia laboral variaciones comunes al promedio nacional. Apenas 7,3 % de los santafesinos eran desocupados hace dos años, hoy ese porcentaje sube en 4 puntos.”  [diario El Litoral, martes 24 de agosto de 2010] Se deben tener en cuenta entonces las diferencias entre las distintas ciudades y subregiones que consideramos, entre otras cosas porque los sectores económicos que lideran el requerimiento de empleo asalariado no se distribuyen homogéneamente en ellas.

Tal es el recorrido marcado en sus grandes líneas por el empleo asalariado en nuestra región en los últimos años. De todos modos los espectros de la numerología poco dicen; a partir de aquí comienza en realidad el recorrido, eso es obvio. Hablemos de hoy día, sin embargo, para completar.
   En agosto de 2010 las estadísticas muestran un nuevo cambio y descenso de los índices de desempleo: “El desempleo en el Gran Rosario volvió a ser de un dígito después de un año y medio. La tasa de desocupación del segundo trimestre se ubicó en el 9%, 1,8 punto porcentual menos que en el mismo período de 2009, informó ayer el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). Si bien este porcentaje está aún por encima del 7,9% que registró el total de los 31 aglomerados urbanos del país, la recuperación del empleo en la región mostró una mejor performance que en el resto de los distritos. Del relevamiento de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) realizado por el organismo estadístico se desprende que se incorporaron 21 mil personas al mercado de trabajo durante el período abril-junio respecto de igual período de 2009. Esto es, la Población Económicamente Activa (PEA) pasó de 569 mil personas a 590 mil personas, lo que representa un aumento del 3,7%. […] El investigador de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), Carlos Crucella, consideró que la recuperación del empleo en el Gran Rosario “no fue a costa de la extensión horaria”, una situación análoga a la registrada en el resto de los 31 aglomerados. En cambio, lo atribuyó a la creación de nuevos puestos de trabajo de tiempo completo. […] Crucella prevé que el mercado laboral en la región de Rosario continuará mejorando en los próximos dos trimestres, aunque aclaró que probablemente los registros sean más moderados que los del segundo trimestre del año. Por lo pronto, el vigor de la actividad económica a tasas chinas que registra Argentina y la recuperación del empleo hasta ahora no parece alcanzar a reducir niveles de empleo en negro que, según cifras oficiales dadas a conocer la semana pasada, se mantienen en el 40%.”  [diario La Capital, 24 de agosto de 2010]
   Recordemos que estamos hablando desde otro punto de vista del capital variable, es decir del capital que se presenta en la forma de salario pues no hemos tenido en cuenta en este análisis otras formas de trabajo no capitalistas o no estatales. El panorama queda abierto y aquí puede comenzar entonces un estudio más profundo que indague la multiplicidad de problemas y relaciones que se desprenden de lo dicho. El de los sectores procuradores de empleo y sus “réditos” es uno de ellos. Más específicamente “En los tres primeros meses del año, el nivel de empleo en el área metalúrgica presentó una significativa mejora respecto de fines de 2009 (18 %). Fisfe rescata que en los primeros tres meses del año, luego de cinco trimestres consecutivos de variaciones interanuales negativas, el empleo industrial en el Gran Rosario evolucionó favorablemente en comparación con igual período de 2009. Se destaca la preservación de los puestos de trabajo (114.000 en promedio) durante el período de mayor impacto de la crisis internacional, y en cambio no hace referencia a la situación en el conglomerado del Gran Santa Fe.” [Cuencarural.com, 29 de agosto de 2010]
   Entre otras cuestiones será necesario plantear en sus diversos aspectos la relevancia diferencial que tienen en la región las diferentes formas en que se valoriza y reproduce de manera ampliada (y en qué grados) el capital invertido localmente. Y cómo esta particular forma de disposición capitalista va conformando desde sus raíces a la sociedad que habitamos, sociedad en estrecho circuito con un estado que, también en sus diferentes formas, cumple las funciones que necesitan el capital y el propio estado. Empezando entonces por el capital que se presenta socialmente en la forma de salario sigamos de aquí en adelante con las otras formas que asume el capital regional y sus variantes.

DOS: el capital que se valoriza en la industria

En los últimos años se ha producido una reactivación de ciertas producciones industriales y de la industria regional en general como actividad secundaria al agro. Encontramos en este sentido algunos datos que luego nos ayudarán en todo caso a reconocer o no una tendencia más general. Al mismo tiempo trataremos de relevar algunos parámetros de la “estructura industrial regional” a través de estos informes coyunturales y periódicos; veremos así cuáles son las actividades secundarias de mayor importancia en nuestra región, las veremos en movimiento en los últimos años, aunque por supuesto de manera parcial.
   A mediados del año 2007 en el cordón industrial la Cámara de Comercio, Industria y Servicios de San Lorenzo (entidad gremial que agrupa a más de 150 empresas) organizaba un pre-congreso denominado “El cordón industrial hacia el 2015 donde a través de diversas conferencias y debates se pretendía elaborar un “nuevo programa estratégico para la provincia de Santa Fe” y donde se explicaba que esa era “una oportunidad importante para seguir trabajando por el crecimiento de uno de los polos productivos más fuertes del país”. Dentro de ese crecimiento sin embargo preocupaba la crisis energética como obstáculo al desarrollo. [La Capital, 30 de julio de 2007].
   En el otro extremo del aglomerado urbano centrado en Rosario, en octubre de 2007 se fomentaba en Villa Constitución un núcleo o foco del más amplio proyecto denominado Zona Franca Santafecina (ZFS). La ZFS “es un ámbito no arancelario a desarrollarse sobre un predio de más de 56 hectáreas de privilegiada ubicación, adquirido por el gobierno provincial” y en “Villa” este emprendimiento se planteaba como una sociedad mixta y merecía el apoyo de un conjunto de entidades que quizás nos sirvan para entender las alianzas que venimos analizando a nivel nacional: “El proyecto fue acompañado por un fuerte respaldo al directorio de la ZFS, traducido en notas del intendente Horacio Vaquié, el Concejo Municipal, el Centro Comercial e Industrial, la Cámara Industrial del Departamento Constitución y la CGT villense.” Una de las formas de estímulo estatal a la industria de la región. [La Capital, 26 de octubre de 2007]
   Un poco más lejos y hacia el oeste de Rosario, alrededor de la ciudad de Las Parejas, se despliega un polo productivo industrial ligado al campo, se trata de la industria de maquinarias agrícolas que constituyen un clustercon epicentro en Santa Fe, una provincia que concentra el 48% del total del mercado nacional del rubro”. En la ciudad mencionada se llevó a cabo en noviembre de 2007 un show room que propició entre otros negocios la venta de 40 equipos de maquinaria a Anatoli Ustiuzhanin, empresario ruso presidente de la Asociación de Soja de ese país de Europa del Este. Los participantes del Salón Internacional de la Maquinaria Agrícola (llevado a cabo en Las Parejas y Armstrong) destacaron que nuestro país “es una potencia en fabricación de sembradoras, pulverizadoras y otros implementos adaptados a la siembra directa, agricultura sustentable o la labranza cero.” Entre las principales firmas afincadas en el polo mencionado encontramos a Crucianelli, Apache, Bertini, Pla, Super Walter (ex Búfalo) y Bernardín. [La Capital, 3 de noviembre de 2007]

Industria en Argentina
Datos de principios de 2007
Según datos oficiales del Indec tomados a principios de 2007, la producción industrial asentada en el país había crecido un 8,3% en 2006 (con respecto al año anterior), con una utilización de la capacidad instalada que rondaba el 72%. Este crecimiento se desagregaba de la siguiente manera: industria automotriz (+32,2%), industria de la construcción (2º rubro de crecimiento pero sin detalles porcentuales), industrias de minerales no metálicos, cemento, etc. (+ de alrededor del 15%), industria de alimentos (+7,1%).
[Diario La Capital, 20 de enero de 2007]

Datos de principios de 2008
El crecimiento a nivel de las ramas industriales, comparando los doce meses de 2007 con igual perí­odo del año anterior, continúa siendo liderado por la producción de automotores (25,5%) con un incremento interanual holgadamente superior al promedio de la industria.
   Los porcentajes de crecimiento del resto de las ramas fueron: cemento 7,5%, papel 6,8%, alimentos y bebidas 6,5%, petróleo y derivados 5,2%, siderurgia y metalurgia 3%, tabaco 2,5%, químicos y petroquímicos 0,2%.
   Las únicas ramas que presentaron caí­das de producción fueron productos de caucho 0,6% y textiles 5,9%. En el caso de los textiles la caí­da estuvo fuertemente influida por el comportamiento de las "fibras, hilados y celulósicos", en cuyo sector se verificaron conflictos laborales.
   Fuente: Telam (febrero de 2008) Tomado del Diario La Capital.

   Las anteriores son estadísticas referidas al conjunto de la producción industrial del país, y por supuesto sin especificaciones de ningún tipo en cuanto a su distribución geográfica ni a los panoramas dentro de cada rama. Sigamos viendo entonces las múltiples referencias de nuestra región para aportar a la construcción de una red de las relaciones de explotación del capital productivo industrial y sus frutos.
  Uno de los sectores que ha revitalizado su acumulación es el de la industria textil, sector que desde la ciudad de Rosario logró posicionarse como un cluster a nivel nacional creciendo su producción, sobre todo en los cuatro años trascurridos entre 2004 y 2007, lo que le permitió estar un 20% por encima de los niveles tope del año 1997. Este desarrollo pudo plasmarse a fines del año 2007 en una puesta en escena callejera: “La propuesta ‘X la calle, circuitos de diseño’, que arrancó en Buenos Aires y tuvo su réplica local, mostró apenas una parte del potencial que la industria textil y de la indumentaria tiene en Rosario, una región que logró posicionarse [...] a nivel nacional, especialmente en el desarrollo de nuevas marcas.” La situación a fines del 2007 parecía sin embargo estar cambiando: “Este año vamos a crecer entre un 7 y 8 % y pensamos alcanzar un 6% el próximo” señalaba el señor Aldo Karagozian, titular de la Fundación Pro Tejer. El empresario aclaraba que a pesar del crecimiento sostenido “el sector avanza a paso más lento que el resto de la economía en función de los límites que les impone la creciente importación, especialmente de China y Brasil”.
   La competencia mercantil acentuada no determinaba sin embargo una crítica al Estado pues el empresario mostraba estar conforme con la política oficial: “Lo que hizo el gobierno cada vez que hubo problemas serios fue intervenir. Se pusieron operativas las licencias no automáticas, por ejemplo con la entrada de sweters. El gobierno mostró buenos reflejos antes de que se produzca el daño. Esta es la novedad. Generalmente el Estado actuaba después.” La solución frente a una futura crisis apuntaba en cambio al financiamiento para el sector, que hasta ese momento sólo contaba con la reinversión de utilidades que no permite crecer a tasas mayores. El empresario apelaba entonces una vez más a la acumulación ampliada que permite el capital financiero: “Si se quiere crecer a tasas más elevadas, y esta industria debería hacerlo, si o si se necesita crédito bancario a largo plazo. Ahí entra a jugar la necesidad de una banca nacional o de desarrollo.” [todas las notas y referencias estadísticas en La Capital, 25 de noviembre de 2007]
   El origen de la acumulación de este (y otros similares) sector capitalista “mediano” de acuerdo a cómo el mismo se presenta, así como su despliegue dependerá de allí en adelante de una serie de procesos, en todos los cuáles intervendrán el Estado y un conjunto de “sujetos” sociales y sectoriales. Dicho de otra manera, un conjunto de relaciones de producción, contención, regulación, lucha, etc. Desde los distintos niveles y jurisdicciones del Estado lo que predominan son los proyectos y medidas de apoyo e impulso de la producción industrial aunque, claro, el grado de homogeneidad y efectividad de estos estímulos tendría que ser discutido con mucha más información al respecto. De todos modos avancemos sobre algunos pasos que son más que evidentes.
   En los primeros meses de 2007 se discutía el avance del parque industrial en la vecina localidad de Pérez, donde un predio de 12 hectáreas dedicadas a la producción capitalista se debatía entre las buenas intenciones de la secretaría de Producción y las “necesidades” de los empresarios. Allí el detalle mostraba también la participación de algunas de las denominadas “empresas recuperadas”, resabio del amplio movimiento surgido luego de la crisis de 2001. [diario La Capital, 7 de febrero de 2007]
   Unas semanas después se ponía en discusión también el proyecto de un área específicamente industrial en la ciudad de San Jorge: “La municipalidad de San Jorge y autoridades provinciales decidieron dar un fuerte impulso a las gestiones para crear un área industrial [...] contar con un predio para tal fin significaría una mejora en los procesos productivos [...] que agrega reducción de la contaminación propia del sector.” El proyecto se presumía además integrando una economía más amplia, en palabras del intendente Enrique Marucci: “No sólo se propiciarán nuevas inversiones locales y foráneas sino que redundará en beneficio del desarrollo de la región.” En el debate se incluía, como en muchos de estos casos, la intervención del Estado como agente de expropiación de los terrenos correspondientes, luego cedidos a los emprendimientos de valorización industrial, ya que “según los antecedentes fueron infructuosas las gestiones para una venta negociada con los propietarios del lote para el área industrial.” [diario La Capital, 23 de febrero de 2007].
   En la propia ciudad de Rosario se discutía por esos días en el Concejo Municipal la política industrial que como conjunto debía llevarse adelante, con el argumento de “evitar la fuga de empresas hacia localidades vecinas”, lo que muestra aún más la dinámica situación industrial de esa coyuntura. En la reunión se convocaron los empresarios manufactureros para exponer sus inconvenientes. Marcelo Marietta, de la firma Ingeniería Plástica relataba “su frustrado intento de ampliar su fábrica en Rosario debido a las exigencias del municipio” y su decisión final de trasladarse a Villa Gobernador Gálvez. Por su parte Rubén Capuano, dueño de la empresa Caplast, exponía inconvenientes similares. Pero entonces la crónica pasó a manos de los representantes políticos. El presidente de la Comisión de Producción del Concejo Municipal, Fabio Gentili, explicaba que las plataformas creadas en Ovidio Lagos y Uriburu eran insuficientes “para atender las necesidades de muchas pymes que quieren seguir produciendo en Rosario”. Por su parte don Miguel Lifschitz presentaba por esos mismos días, presuroso, un proyecto para “flexibilizar las condiciones para la radicación de áreas industriales” frente a las quejas de la oposición que acusaba al gobierno del Estado municipal de no contar con una “política productiva”. [Diario La Capital, 28 de febrero de 2007]
   Por su parte el gobierno del Estado provincial parecía fomentar esa competencia entre ciudades para captar los fondos hambrientos del capital industrial. En los primeros días de marzo en gobernador Obeid entregaba fondos de incentivo para el parque industrial de Sauce Viejo, un muy significativo “aporte de 2,5 millones de pesos que serán destinados a continuar con el fortalecimiento y el crecimiento de este polo de desarrollo económico de la región.” En el predio de 184 hectáreas se encontraban “radicadas y funcionando a pleno más de 30 industrias de diversas ramas de la actividad, la mayoría de las cuáles están incrementando su capacidad de producción [...] trabajan más de 1000 personas en forma directa e indirecta, que generan una producción de la cuál más del 50% se exporta a distintas partes del mundo”. [Diario La Capital, 7 de marzo de 2007]
   A fines de año aparecían, presurosos y anoticiados por la prensa, los últimos subsidios a la industria regional por parte del saliente gobierno provincial. El ministro de Producción del gobierno santafecino, Roberto Ceretto, otorgó 200.000 pesos al parque industrial de Bigand y otros 250.000 para instalar un laboratorio de productos medicinales “alternativos”. Su comentario a modo de balance no deja de ser significativo: “Consultado sobre su gestión que termina mañana, el funcionario dijo: ‘Estoy muy conforme con lo realizado; dejamos hechos concretos como la concreción de 52 áreas industriales en la provincia.’” [La Capital, 9 de diciembre de 2007] A partir de allí la aplicación de subsidios y colaboraciones desde el Estado hacia la industria quedó marcada por el cambio de signo político del gobierno provincial, aunque en este caso como en muchos otros las “políticas” tienden a ser de mediano sino largo aliento determinadas por circunstancias y relaciones de fuerza que los propios gobiernos no dominan.

En mayo de 2008, el gobierno nacional presentó un proyecto de ley que apuntaba a duplicar en cinco años la producción de autopartes locales y números de puestos de trabajo en el sector, todo a través de medidas de reintegros a la producción. En el acto en que participó el gobernador Binner se apuntó también a fomentar los motores de fabricación nacional y otros elementos como las cajas de trasmisión. El nuevo ministro de Economía concluyó con las expectativas a futuro para esta rama de la industria afincada localmente: “En un horizonte de cinco años esperamos llevar a 1.100.000 el número de automóviles y a 500.000 la cantidad de motores fabricados por la industria argentina.” El proyecto fue por supuesto apoyado por el titular de la Cámara de Autopartes, don José Luis Basso. [La Capital, 21 de mayo de 2008]
   La industria automotriz tiene en la región una de sus vedettes, la planta de General Motors asentada en Alvear, cuya producción no ha dejado de aumentar y mejorar en los últimos años, de acuerdo a las informaciones oficiales y en consonancia con la coyuntura nacional. “La industria automotriz registra en los últimos años un fuerte incremento de la producción, que fue acompañada por inversiones, que en el caso de General Motors, se coronará en el 2009 con la fabricación en Alvear de un nuevo vehículo.” El aumento de la producción ha permitido a la gerencia negociar un aumento de salarios que supera los niveles-tope negociados y anunciados por la CGT de Hugo Moyano[19]. El acuerdo especial entre GM y el gremio SMATA aporta directamente para las paritarias de otras empresas de la región y se vuelca generando una condición excepcional a los más de 6500 trabajadores en blanco que trabajan en la región. [La Capital, 21 de mayo de 2008]

Este entramado que hemos venido descifrando ha sufrido la dinámica “normal” del capitalismo mundial y sus repercusiones han sido importantes en los dos últimos años. De acuerdo a las estadísticas de los propios industriales de la provincia de Santa Fe, la actividad industrial en los últimos años ha mostrado algunos picos importantes. Luego de un período de sostenimiento en niveles altos, aunque con algunos altibajos, la actividad descendió entre agosto de 2008 y febrero de 2009 hasta llegar a los niveles del año 2004. Desde allí, sin embargo, se observa un crecimiento sostenido de la actividad que para fines de 2009 y principios de 2010 recupera los créditos de 2008. Finalmente y cómo veremos más adelante, desde junio de 2010, el crecimiento se renueva con expectativas que llegan por lo menos hasta los primeros meses del 2011. [Fisfe, Actualidad industrial de Santa Fe, Informe Nº 6, agosto de 2010]

En términos generales y promedio, más allá de las variaciones mensuales, el año 2009 fue para la actividad industrial un año por lo menos de estancamiento y que en la mayoría de sus índices muestra una caída que ronda en el 6% anual. Veamos para tal caso un informe que sintetiza las principales tendencias de ese período formal: “La industria manufacturera en Santa Fe atravesó con intensidad la crisis internacional especialmente entre octubre de 2008 y el primer semestre de 2009. En tal contexto, por su perfil sectorial estructural (de fuerte especialización en la elaboración de alimentos y en industrias metalmecánicas), y su considerable integración a los mercados globales, la industria provincial enfrentó con mayor severidad los shocks externos, incluso también en relación a otras actividades económicas. Resulta notoria la postergación y/o retraso en proyectos de inversión. De acuerdo con datos del Estimador Mensual Industrial (EMI), la producción manufacturera de octubre de 2009 con relación a septiembre de 2009 sube un 0,2% en términos desestacionalizados. Con relación a octubre de 2008, la producción manufacturera de octubre de 2009 registra un incremento del 1,2% en términos desestacionalizados. La variación acumulada de los primeros diez meses de 2009, en comparación con el mismo período del año anterior, es negativa en 1%.”
   Las cosas de todos modos más interesantes cuando nos referimos a los diferentes sectores involucrados, algo que ayuda además a tener una idea más concreta de la implantación capitalista regional y sus variancias: “La industria frigorífica de Santa Fe presenta desde mediados de 2009 una leve recuperación en sus niveles de actividad. A partir de octubre de 2008 y hasta marzo de 2009, la producción automotriz sufre un fuerte retroceso. Durante los primeros once meses de 2009, la producción de automotores en Santa Fe y Argentina registró, respecto del mismo período del año anterior, un descenso del 33% y 19,4% respectivamente. Sin embargo, a partir de septiembre de 2009 el nivel de producción de la terminal radicada en Santa Fe presenta un significativo incremento, motivado principalmente por la incorporación de un nuevo modelo. Las registraciones de remolques y semiremolques pertenecientes a un grupo significativo de empresas fabricantes de Santa Fe, registró durante los primeros ocho meses del año, una disminución del 46% respecto de igual período de 2008.  Similar comportamiento se observa a nivel nacional. Los menores niveles de cargas en general incidieron negativamente sobre el desempeño del sector.”
   Por otro lado la industria acostumbra, o mejor dicho sus estadistas adictos e interlocutores, a apuntar la incidencia de la demanda energética para comprender la locuaz dinámica del capital en movimiento: “Durante los primeros nueve meses de 2009, el gas entregado a grandes usuarios industriales de Santa Fe descendió un 4,4% respecto de igual período del año anterior, igualando los niveles alcanzados en 2007. La industria siderúrgica provincial redujo su consumo un 55%. A nivel nacional la caída trepó el 6%. En términos de unidades económicas, las actividades industriales en la Provincia de Santa Fe presentan un mayor peso relativo que el observado a nivel nacional. Prácticamente todas las ramas industriales integrantes del universo de actividades metalmecánicas del país, poseen en Santa Fe una elevada participación relativa. Más de 3.500 establecimientos industriales (36% del total) fabricantes de metales, maquinaria y equipo, unidades de transporte y múltiples bienes de capital para diversas industrias, conforman un sólido entramado de singular importancia entre las actividades fabriles de Santa Fe.” [todas las referencias de estos últimos párrafos fueron tomadas de Fisfe, Sección Noticias, Informe de actividad industrial correspondiente a diciembre de 2009, en www.fisfe.org.ar ]

Durante 2010 los procesos son aún más significativos en nuestra región. “Transcurrida casi la totalidad del primer semestre del año, la provincia muestra recuperación de su actividad industrial consistente con el 10 % de recuperación que mostró el sector a nivel nacional en el primer cuatrimestre. Pero las buenas noticias del sector metalúrgico tienen por contraste las demoras del sector alimenticio por encontrar su recuperación.”  Es interesante la reflexión que se hace en torno al estancamiento de tal rama de la actividad industrial. Veamos cuales son las causas de su andar negativo de acuerdo al punto de vista del organismo empresario: “Para la central industrial son varios los motivos por los que la elaboración de alimentos (especialmente aceites, carnes y lácteos) continúa exhibiendo una evolución desfavorable respecto al año anterior. En tanto, en las importaciones, se destacó nuevamente el incremento de las compras al exterior con una suba del 40% respecto a 2009, y “un ritmo acelerado” desde diciembre pasado. Volviendo a la caída del sector alimentos, según Fisfe las “restricciones comerciales, caída de precios internacionales, factores climáticos, y escasez de insumos, entre otros, se conjugan como factores explicativos de la caída de la producción” conspiran contra la recuperación de este segmento. “La menor oferta de alimentos afecta fundamentalmente las exportaciones de Santa Fe y restringe las posibilidades de mayor agregación de valor en toda la actividad de la cadena productiva. Las ventas externas santafesinas muestran, al menos hasta el primer cuatrimestre del año, una significativa caída, incluso respecto al recesivo año 2009. Resulta prioritario acrecentar el grado de procesamiento industrial a la producción agropecuaria generada en nuestra región”, estiman.” Toda una declaración de principios teórica, en cuanto a los factores de la “crisis” y propositiva en cuanto a fortalecer este sector de la industria liviana directamente relacionada con el capital que se valoriza en el agro. [referencias tomadas de ON24.com, miércoles 18 de agosto de 2010]  
   El informe de la Federación Industrial de Santa Fe (Fisfe), relevado por otros medios de in-formación regionales nos revela que "en la Provincia, de acuerdo a información relevada por la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina, la producción del sector se incrementó durante el primer trimestre del año un 13% respecto al mismo período del año anterior". Añade que "la evolución de las unidades vendidas fue aún más dinámica al observar una mejora del 17,6% interanual". Sin embargo, la Fisfe señala al mismo tiempo que "en el primer trimestre de 2010 los costos de producción de las empresas relevadas en nuestra provincia se incrementaron un 17,4% respecto al mismo período del año anterior, valor que resulta superior al evidenciado por sus precios, reflejando cierta reducción de los niveles de rentabilidad". En cuanto a la producción automotriz específicamente, la producción en la provincia alcanzó en mayo registros récord de fabricación (11.277 unidades), lo que representa respecto a mayo de 2009 una recuperación del 63,6%. Siempre tomando como base Santa Fe, el crecimiento de la producción acumulada de los cinco primeros meses del año resulta ampliamente superior (84,9%) al observado a nivel nacional (59,1%); sin embargo la fabricación no alcanza aún los niveles de mayo de 2008. Respecto de la maquinaria agrícola, en el primer trimestre del año 2010 las ventas físicas crecieron 53,1% (4.063 unidades) aunque Fisfe no aclara datos de fabricación (hubo acumulación de stock durante la crisis). Pero la actividad sigue lejos de alcanzar los niveles de 2008. [referencias tomadas de Cuencarural.com, 29 de agosto de 2010]
   El mismo informe destaca ciertos altibajos en las exportaciones manufactureras que tienen su origen en nuestra región: “Durante el primer trimestre de 2010 las exportaciones provinciales de manufacturas de origen agropecuario disminuyeron respecto de igual período del año anterior, un 25,4% en valores monetarios y un 33,9% en volumen físico, lo que refleja ciertos aumentos de precios internacionales. […] Varias industrias alimenticias de Santa Fe presentaron durante el primer trimestre de 2010 una evolución desfavorable en materia de exportaciones, fenómeno que se corresponde, en general, con el retroceso productivo observado. Por el contrario, las actividades manufactureras de origen industrial muestran un comportamiento muy favorable en los primeros tres meses del año, al incrementar sus exportaciones, tanto en valores monetarios, como en cantidades un 87% y 81% respectivamente. Las crecientes colocaciones externas de material de transporte, productos químicos, máquinas y aparatos, y metales comunes y sus manufacturas, explican el 96% del mayor monto exportado. Brasil, destino de un 45% del total de exportaciones de manufacturas de origen industrial provincial, incrementó sus importaciones desde Santa Fe un 105%. La Unión Europea, destino de otro 25% de las exportaciones manufactureras de origen industrial provincial, también incremento sus compras en gran proporción.”
   Una semana más tarde las estadísticas oficiales de la provincia nos acercaban los siguientes guarismos expresadas en el matutino líder de nuestra ciudad: “Según el registro que confecciona el Instituto Provincial de Estadísticas y Censos (IPEC), el consumo de gas de los Grandes Usuarios Industriales se incrementó en un 13,0% en enero del 2010, respecto del mismo mes del año anterior. Sólo en dos sectores se produjeron subas, destacándose fundamentalmente el desempeño de la industria Siderúrgica con un aumento del 511,4%. En segundo lugar se ubicó la industria Petroquímica, acrecentando su consumo de gas en un 7,2%. Por su parte, se destacan los descensos del consumo en las categorías Celulosa y Papelera (24,2%) y en la industria Aceitera (22,4%).”
   Según el mismo IPEC “la producción de automóviles en la Provincia de Santa Fe en marzo del 2010 asciende a 10.462 unidades, representando la mayor producción de los últimos 13 meses, aunque todavía distante del récord alcanzado en julio del 2008 (12.711 unidades). Luego del fuerte impacto que produjo la crisis financiera internacional sobre el sector automotriz, parece aproximarse un período de recuperación, para retomar la senda de crecimiento pre crisis. La provincia vio incrementada su producción mensual en marzo en un 113,7%, mientras que la misma creció un 56,4% respecto de marzo del 2009.”  La actividad industrial medida en relación al consumo productivo de energía eléctrica marcaba los siguientes parámetros a mediados de 2010: “En relación al uso de energía eléctrica la industria, exhibe una recuperación del consumo de alrededor del 4,6%. De igual forma que lo observado en términos interanuales, la Industria Química y Metalúrgica presentan el mejor desempeño, con subas del 67,5% y del 43,4%, respectivamente.” [todas las citas tomadas del Diario Rosario 12, domingo 27 de junio de 2010]

TRES: el capital que se valoriza en y desde el campo

Sin embargo, la región que estamos analizando, tiene su corazón en torno a la producción capitalista que se lleva adelante en el sector agropecuario propiamente dicho. Los elementos para tener en cuenta sobre este aspecto vital son muy diversos. Aquí nos pondremos al día sólo con alguno de ellos.
   La orientación agrícola-ganadera de la región ha sido y es considerada por la mayoría de los representantes de la clase dominante como una bendición especial en el reparto de la división internacional del trabajo. Sólo en términos subsidiarios se ha cuestionado tal orientación y se ha puesto el foco en un desarrollo más integral del capitalismo local. Quizás los últimos trazos de la posibilidad real de esa integralidad los podamos encontrar en los años 20’ o en los 40’ del pasado siglo. Este sería quizás un debate que aportaría al análisis de la actualidad. Ahora sin embargo volvamos al siglo XXI.
   En los últimos meses de 2007 se elevababan a preocupación oficial (por lo menos en el plano discursivo) las actuales tendencias al monocultivo de soja en nuestra región. En una nota de noviembre de ese año, uno de los representantes políticos regionales de mayor presencia a nivel mediático, el diputado nacional y vicepresidente de la Comisión de Industria y Comercio de la cámara, Jorge Giorgetti, reflexionaba en torno a la actualidad de la economía regional, tomando el ejemplo de su ciudad natal, Rafaela, uno de los polos de crecimiento más importantes en la provincia de Santa Fe y lo hacía en los siguientes términos: “El modelo de Rafaela no es el del monocultivo, se parece mucha más al alemán [...] está ubicada dentro de la cuenca láctea más importante del país: Santa Fe/Córdoba; pero increíblemente la pulseada con la soja complica nuestra economía regional, porque desde hace diez años seguimos cerrando tambos porque el avance de la soja y la desatención al sector lechero-ganadero [...] vaciándose por igual: rodeos y tambos.
   Las tendencias que venimos observando a nivel nacional encuentran aquí también sus repercusiones y ejemplos. El diputado rafaelino destaca que “cada 100 hectáreas puestas al servicio de la producción láctea, generamos trabajo para 25 personas. Si sembramos soja, ocupamos 2 o 3 personas. [...] No estamos lejos del momento en que deberemos dar protección e incentivo al sector lácteo para mantener el consumo interno.” La idea aquí planteada está en la misma dirección del discurso con el cuál el gobierno nacional justificó en el mes de marzo de 2008 las retenciones móviles y otras medidas, causando el malestar de muchos productores. “Lo mismo sucede con la ganadería intensiva. Hoy, si se transita por nuestras pampas, es muy difícil ver vacunos. Las tierras ganaderas pasaron a ser sojeras. Brasil, Uruguay y Paraguay se están quedando con lo que fue nuestro mercado”, agregaba el diputado. Y terminaba la nota aportando a la línea política-ideológica predominante en el poder en estos “nuevos” tiempos: “A esta altura creo conveniente mencionar que no debemos dejarnos engañar cuando muestran preocupación por nuestros pobres quienes en su posicionamiento son defensores de los lobbies de Estados Unidos que pretenden hacerle pagar el royalty a los productores, por la semilla que guardan en el galpón para la siembra del año venidero. El tipo de tecnologías que veneran genera desocupación porque avanza sobre diversas economías regionales: leche, ganadería, arroz, madera, tabaco, etc., obligando a los desocupados y al empobrecimiento. El interés que defienden es el de la riqueza sin justicia distributiva, invocando un desarrollo científico/tecnológico que viene con una solapada intencionalidad sectorial” y termina diciendo: “Es nuestra responsabilidad que la riqueza se distribuya con justicia.” Aquí tenemos un ejemplo que nos ayuda a entender los nuevos tiempos, o las novedades del período actual en el sentido de las diferentes formas de organizar y justificar, de impulsar y recubrir la dominación capitalista en la región. El “desarrollo con justicia redistributiva” parece constituir, más cerca o más lejos de su efectiva implementación (que no deja de ser “justa” sólo en los términos permitidos por el propio capital), la nueva cara del capitalismo luego de las luchas llevadas a cabo en torno al 2001. [Todas las notas tomadas del diario La Capital, 6 de noviembre de 2007]
   Otro ejemplo de lo mismo lo encontramos en el análisis de muchos de los aglomerados que rodean a Rosario concéntricamente, muchos de los cuáles han resurgido al bienestar capitalista luego del punto de quiebre de la devaluación del peso post-2001. Tomemos en este sentido el caso de Chabás, destacado en la prensa como “un modelo de creatividad”. Para este pueblo ubicado el suroeste de “la cuna de la bandera”, la salida del pozo cuya profundidad alcanzó su máximo en el 2001, pasó por la reactivación de la actividad agropecuaria y ciertas “producciones alternativas”, cuyos peculiares emprendimientos fueron puestos en el tapete durante la Feria y Seminario de Producciones Alternativas (Fespal). En una nota de fines de 2007 donde se difunden sus dulces artesanales, escabeches y demás exquisiteces, encontramos un paneo sencillo de su estructura productiva: “La gran generadora de empleo es la Aceitera Chabás y le siguen otras, seis aceiteras, un molino harinero, industrias textiles y comercios de este pueblo que posee el mayor crecimiento demográfico y del PBI santafecino. Chabás cuenta además con una jurisdicción rural de 32 mil hectáreas y aporta por año casi 30 millones de pesos en retenciones al agro.” Esta red de imbricaciones mercantiles y productivas es la regla en muchos pueblos y ciudades de la región, más allá de las diferencias que no podrán obviarse en un análisis más pormenorizado. En el mismo sentido, o quizás en el de soldar esta red con otros núcleos y redes cercanas, en la nota que estamos teniendo en cuenta sobre la economía de Chabás también aparecen las apelaciones del jefe comunal a las obras de infra-estructura para el capital regional; Osvaldo Salomón decía lo siguiente: “Tenemos la mente puesta en el crecimiento y así seguimos trabajando en consolidar la Fespal, lograr que la autovía Rufino-Rosario pase por aquí, la pavimentación de la ruta 178 entre Chabás y Villa Eloísa, la instalación de una estación transformadora de energía y finalizar el acceso de tránsito pesado a la planta de Aceitera Chabás” [La Capital, 5 de diciembre de 2007]
   La situación de conflicto entre las entidades del campo y el gobierno nacional que ha marcado la coyuntura desde 2008 especialmente, tuvo entre otros, sus efectos sobre las perspectivas productivas. Un ejemplo regional es el del trigo cuya producción descendería en la “campaña 2008-09” entre un 10 y un 15%, como consecuencia del lock-out, el cierre de los registros de exportación y la “persistente sequía que castiga los principales cinturones trigueros del país” [La Capital, 21 de mayo de 2008]

A fines de ese mismo año 2008 desde las entidades agropecuarias se pronosticaba un aumento aún mayor de las superficies sembradas con soja y se preveía una nueva cosecha record de la oleaginosa aunque se lo planteaba a la manera, siempre sufrida de las entidades del campo: “Bajaría la producción de trigo en un 40 por ciento. Un informe de la Bolsa de Rosario prevé que la campaña será peor que la de 1992/93, cuando se registraron las menores superficies sembradas en 20 años; mientras, se prevé que los valores de cobertura de la soja sean récord. Según estimaciones de la Guía Estratégica para el Agro, la producción de trigo de este año se ubicaría entre las 9,5 y las 10,5 millones de toneladas, un 40% menos en promedio que el año pasado. "Partiendo de una baja del 23% en la superficie sembrada y del 16% al 24% en rindes medios, la producción de trigo podría quedar entre un 36% y un 42% por debajo de lo obtenido el año pasado", señala el informe.” Más adelante tendremos la oportunidad de ver que tales pronósticos pueden considerarse por lo menos erráticos y salvándonos de las malas o buenas intenciones de los declarantes.
   Pero además la parafernalia de recursos de queja y lamentos típicos de las entidades agropecuarias, nunca acostumbradas a la verdadera escasez, se terminaba frente al reinado de los nuevos porotos de oro: “Los resultados previstos para el trigo contrastan con una campaña sojera que alcanzará una cobertura récord en el país. La soja representa un "refugio seguro" en épocas de bajos rindes (de US$ 350 en julio a US$ 220 la tonelada hoy), ya que "permite trabajarla casi sin inversión". "Este fue el año del cambio el riego tomado por el inversor y la soja es el refugio seguro", añadió. Además, Russo [de la División de Estudios Económicos de la Bolsa de Rosario] indicó que el sistema de licencias de exportación implementado por la Oncca es otro de los factores que condicionan al trigo.”
   Las tendencias hacia el monocultivo se acentuaban fenomenológicamente por los motivos y razones que daban los empresarios capitalistas del agro: “La campaña sojera de este ciclo alcanzará una cobertura récord histórica en el país, debido fundamentalmente a los recortes en otros cultivos como maíz, trigo y girasol, por el fuerte aumento que tuvieron los costos de implante este año y los decrecientes rendimientos. Aunque las cotizaciones de la oleaginosa se derrumbaron alrededor de 45 por ciento en los últimos cuatro meses, los agricultores vuelven a volcarse al cultivo de soja este año, en desmedro de otros granos gruesos, a raíz de las menores inversiones tecnológicas que requiere la siembra para evolucionar sin dificultades.” [citas tomadas de www.imperiorural.com.ar, 11 diciembre de 2008] Paradójica aparición de aquellos argumentos “tecnológicos” que cuatro décadas atrás se imponían como la causa apariencial de las dudas de inversión de una burguesía “nacional” más bien sólo asentada localmente. ¿Se trata entonces del cuello de botella tecnológico y de insumos que fue requerido como argumento durante décadas para explicar las deficiencias de integralidad del capitalismo desarrollado en nuestras tierras? La coyuntura nos permite en este caso, y habría que tomar nota desde lo metodológico también aquí, comprender que aquella ley de la maximización de las ganancias de la que hablaba el señor Carlos Marx hace ya un tiempo sigue teniendo, a despecho de muchos, una especial relevancia.

A principios de 2010, más de un año después, las quejas y advertencias de las entidades eran similares, marcando aun más claramente la tendencia principal del capital regional invertido (y reinvertido) en el campo: “Las señales de alerta por el futuro de la producción de trigo no cesan. Mientras los productores trigueros continúan con graves restricciones para comercializar el cereal de la cosecha que concluyó la última semana, por la falta de mercado y por la competencia entre molinos y exportadores, hay nuevas advertencias sobre las consecuencias de la intervención oficial. La última voz de alarma la acaba de dar la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), en su habitual boletín semanal, difundido el viernes pasado. En ese informe se destaca, en uno de sus capítulos, referido al mercado agropecuario, un título fuerte. "Por este camino, el próximo año no hay trigo", dice. Se refiere a la campaña del cereal 2010/2011, que se comenzará a sembrar a mediados de mayo próximo. En este contexto, según la entidad es "difícil que el año próximo se pueda cosechar más del 50% de la producción que se obtiene este año, ya que se desalienta la siembra de trigo por todas partes". Por ello, advierte la Bolsa rosarina, "lo peor que puede pasar" es que vuelva a caer la siembra del cereal y "la producción no alcance para abastecer el consumo interno".”  Sensible preocupación por el mercado interno de aquellos sectores que permanentemente bregan por restringir su dinámica y enorgullecidos están siempre de acumular capitales que, desde los principios de nuestra patria, se deben religiosamente a las exportaciones de materias primas y derivados a otros países capitalistas del mundo.
   El problema de la reinversión y acumulación ampliada capitalista en el agro regional y nacional se cruzaba entonces con el gobierno del Estado y sus disputas con las asociaciones patronales. El debate se presentaba en este caso de la siguiente manera: “Según la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, la producción del cereal se ubicó en 7,44 millones de toneladas, por debajo de los 8,7 millones de toneladas del ciclo anterior. Para el Gobierno, la cosecha 2009/2010 fue de casi 7,5 millones de toneladas (7,48 millones). De todos modos, según fuentes oficiales, la oferta total para este año sería mayor. En ese sentido, en el Gobierno, a los 7,5 millones de la recolección les suman 3,6 millones de toneladas que habría del anterior ciclo y otro 1,2 millones de toneladas que estarían en silos en la zona del puerto de Quequén. Así, de acuerdo con fuentes oficiales, la cuenta total de oferta daría 12,3 millones de toneladas. Es un dato llamativo en medio de la crisis actual que atraviesa el cereal. En su boletín del viernes pasado, los comentarios de la Bolsa rosarina se refieren a los últimos anuncios del Gobierno para el sector del trigo: ampliar la apertura de los registros de exportación en un millón de toneladas, un compromiso de los molinos para comprar 1,5 millones de toneladas a precio lleno y la devolución de las retenciones en el trigo para los pequeños y medianos productores.”
   Los “productores” que invierten y reinvierten todos los años su capital en el negocio agropecuario, sentían sin embargo en ese momento, como en tantos otros, un fuerte “desaliento”. “Según el Gobierno, el 93% de los productores de trigo -unos 27.000- son chicos y medianos y hacen el 50% del trigo. Hay un 7% que figura en la categoría de "grandes" productores y hace la otra mitad de la cosecha. A los ojos gubernamentales, este último segmento no estaría contemplado en las disposiciones oficiales, sobre todo porque apuntan fundamentalmente a los pequeños productores. En este contexto, el informe de la Bolsa rosarina fue terminante. "Así, es difícil que el año próximo se pueda cosechar más del 50% de la producción que se obtiene este año, ya que se desalienta la siembra de trigo por todas partes: los pequeños productores, con todo lo que tuvieron que hacer para encontrar mercado, van a ir a un producto más seguro si los suelos donde siembran tienen aptitud, y los productores más grandes no van a tomar riesgo de sembrar un cultivo que sólo tiene el mercado que decide el Gobierno", se lee en un tramo del trabajo de la Bolsa de Rosario.” ¿Qué harían los productores frente a un mercado completamente liberado de las interferencias del Estado? Esa es una buena pregunta en épocas de vacas no tan flacas; a no dudar, la irremediable buena voluntad y el sacrificio solidario hacia la nación de los productores capitalistas del agro es algo que siempre, en última instancia, nos permite soñar con un país mucho más justo. ¿O no?
   El referente del diario La Nación que estamos citando terminaba su interlocución de una manera significativa; nos decía lo siguiente: “Vale recordar que, desde el ciclo 2007/2008, la siembra del cereal se desplomó. En medio de la intervención oficial y la sequía, el área pasó de 5,6 millones de hectáreas de esa campaña a 3,08 millones de hectáreas de la última cosecha. En sólo dos campañas, el país perdió más de 2,5 millones de hectáreas para el cereal. Además, en materia de exportaciones también hubo un retroceso. De poco más de diez millones de toneladas del ciclo 2007/2008, ahora se pasaría, según algunas fuentes, a algo más de cuatro millones de toneladas, esto entre lo que habría de saldo de la última recolección y mercadería de la cosecha anterior. Antes, con Brasil como un mercado clave, la Argentina era el quinto exportador mundial, pero ahora descendió al octavo lugar. El informe de la Bolsa rosarina también pone foco en la preocupación por el futuro abastecimiento interno, estimado en unos 6,5 millones de toneladas por el Gobierno. "La verdad es que, con lo descrito, siempre se puede estar peor y lo peor que puede pasar, y vamos por ese camino, es que el próximo año vuelva a caer la siembra del cereal y la producción no alcance para abastecer el consumo interno", destaca el trabajo.”  [todas las citas tomadas de www.agrositio.com sobre una nota a cargo de Fernando Bertello del Diario La Nación, del 25 de enero de 2010]
   Más allá de estas discusiones en torno al trigo y la soja, los negocios capitalistas agropecuarios en la región no venían nada mal en esos primeros meses de 2010. Más tarde veremos además una imagen diacrónica que impugnará desde los propios centros de in-formación del negocio agropecuario tal impiadosa “crisis” productiva. Pero volvamos al pasado cercano y sigamos el recuento.
   Imponiendo toda su potencia acumulativa las cosechas se hacían notar de diversos modos a principios de este mismo año [dejamos la admiración de los contrastes entre hechos y declaraciones para el lector de este trabajo]. Así para tomar sólo un ejemplo, en abril, podemos leer lo siguiente en una de las páginas dedicadas especialmente a este tipo de supernegocios y a “impulsarlos”: “El Puerto de Santa Fe agotó su capacidad de acopio de cereales. Es un hecho sin precedentes que se originó por las excelentes perspectivas de producción agrícola. Además, desde hace varias semanas, el elevador del puerto está trabajando a su máxima capacidad. […] El récord de producción agrícola que se aguarda para la presente campaña -se estima cercana a las 96 millones de toneladas- generó una ocupación del 100 por ciento de los silos para acopio de granos en el Puerto de Santa Fe. En diálogo con IMPULSO, representantes de prensa del Ente Administrador del Puerto de Santa Fe, confirmaron que se encuentra ocupada toda la capacidad de los silos portuarios, alcanzando una cifra récord de acopio que llega a las 56 mil toneladas. De este modo, en un comunicado firmado por el máximo responsable del ente administrador, el contador Marcelo Vorobiof, explicó que se colmó la capacidad instalada del puerto luego de la firma de un Contrato de Reserva para Almacenaje de Granos con la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA). Además, el mismo comunicado oficial, sostiene que después de un lapso de más de 6 años se logró tener los Silos del Elevador del Puerto trabajando a su máxima capacidad. Por su parte, Vorobiof agregó: “Tuvimos que rechazar posibilidades de mayor acopio porque nuestra capacidad está desbordada”. Además, es válido destacar que en los últimos años, los elevadores de granos tenían una capacidad ociosa de almacenaje del 40%, situación que fue modificada por el gran presente de la actividad agropecuaria y por las gestiones de la nueva administración que se encuentra al frente del puerto. Por último, los responsables del ente han manifestado en las últimas horas, que se encuentran realizando gestiones para que todas las empresas importadoras y exportadoras de la zona deriven parte de su movimiento de contenedores a través de las instalaciones del Puerto de Santa Fe.” [Tomado de www.impulsonegocios.com, 9 de abril de 2010]
   Estos datos “extraordinarios” no eran sin embargo una sorpresa para las entidades. Varios meses antes la Agencia Federal de Noticias nos advertía acerca de las llamativas cifras del capital agrario. Citaremos en extenso esta in-formación como corolario de nuestro acotado análisis en esta sección. El artículo decía lo siguiente: “El agro vuelve a impulsar la economía. En 2010 la economía argentina volverá a crecer, en buena medida por la recuperación de los sectores productivos vinculados con el mercado externo. Entre ellos se destaca el agropecuario, que explicará de forma directa cerca de un tercio del incremento proyectado para el próximo año (2,7% escenario base). Las buenas perspectivas de la campaña agrícola 2009/10 se apoyan fundamentalmente en una mejora del rendimiento por factores climáticos, ya que la superficie sembrada y la inversión en insumos será menor respecto al ciclo anterior. Esto último responde a aspectos que frenan el potencial productivo del sector -incertidumbre regulatoria, intervención en los mercados, etc.- y a pesar de la lluvia, no corrigieron los problemas de fondo que afectan a la ganadería y la lechería.” Es decir que en épocas de crisis o supuestas “crisis” y desbalances las responsabilidades son del gobierno, de las malas o deficientes políticas llevadas adelantes desde el Estado, y de aquellos sectores económicos que sólo sobreviven a través de subsidios “atrasantes” y “anacrónicos”, y en épocas de crecimiento, de resurgimiento, de buenos negocios, de una economía “revitalizada” las responsabilidades cambian radicalmente, el auge, el “bienestar” se debe nada menos que a la bonanza de la producción capitalista en el campo, que es el motor de la economía. Dicho de otra manera cuando el auto marcha bien y a buena velocidad es responsable es su excelente e inmejorable motor, en cambio cuando diversos vaivenes detienen la marcha del coche la culpa es de la carrocería o de aquellos que deberían mejorar el camino por el tal vehículo “nacional” transita. Así: “Vale destacar igualmente, el impacto positivo que tendrá la cosecha agrícola sobre la economía. El agro impulsa la actividad (directa e indirectamente), las exportaciones y los ingresos del estado. Si bien es verdad que el derrame sobre el empleo es menor que otros sectores, es clave el aporte para recomponer los ingresos en el interior del país.”
   Es interesante remarcar asimismo la complejidad de las relaciones que el propio artículo “periodístico” menciona y las explicaciones que da en torno a la centralidad de esta “gallina de los huevos de oro”, motor histórico de la economía nacional. Reparemos entonces: “Sólo por el incremento de la cosecha, la actividad agropecuaria recuperará el próximo año gran parte del terreno perdido. Además, dará impulso a otros sectores vinculados, como industria alimenticia, transporte y comercio. En efecto, los principales productos y subproductos agrícolas generarán en 2010 exportaciones por US$ 16.800 millones, es decir, US$ 5.400 millones más que en 2009, sólo por el aumento de las cantidades. Esta cifra representa 26% de las ventas externas del próximo año (proyectadas en US$ 64.000 millones) y puede agrandarse si los precios mejoran.”
   Por otra parte el agro según esta visión tan especial no sólo derrama sus beneficios sobre el conjunto del capital asentado localmente sino que permite el mejoramiento de las finanzas del Estado y aún la estabilidad monetaria del país y la posibilidad de un mejoramiento de su capacidad o dinámica productivo-tecnológica: “Una parte importante de este excedente se canalizará al estado por los derechos de exportación. Sin disminuciones en las alícuotas, las retenciones agrícolas alcanzarán $ 20.700 millones el año próximo, $ 8.200 millones más que lo estipulado para 2009, explicando una importante porción de la recaudación nacional. Por otro lado, el mayor ingreso esperado de divisas ayudará a relajar eventuales presiones sobre el mercado cambiario. En este sentido, ante una mayor disponibilidad de dólares y en un escenario donde la fuga de capitales aminora, cabe esperar que disminuyan las restricciones que pesan sobre los productos importados, sobre todo de aquellos que no compiten con la producción nacional. Por último, los ingresos percibidos por el productor permitirán esencialmente contrarrestar las fuertes pérdidas de la última campaña. En muchos casos el incremento de la rentabilidad está comprometido al pago de proveedores que financiaron el inicio de la presente campaña. Vale destacar, que la soja es nuevamente el cultivo estrella del sector.”
   La soja y la producción agropecuaria en general batían una vez más la crema de un nuevo círculo virtuoso para la economía argentina, se trata por supuesto de una gran estrella: “La campaña 2009/10 registrará una muy buena performance en términos de producción agregada de los principales cereales y oleaginosas: se ubicará en torno de 76,7 millones de toneladas, 36% por encima de la campaña pasada aunque 14% por debajo de 2007/08.”  La situación sin embargo nunca puede ser perfecta, en especial cuando nos referimos a declaraciones o perspectivas de los dueños de la mayor parte del capital acumulado en nuestro país; el monocultivo, por supuesto, nadie vaya a sospechar de ello, es una consecuencia inevitable, nada pueden hacer en contra de ello los propios emprendedores que, pobres ellos, que otra salida queda, “sólo” buscan maximizar sus ganancias: “Las estimaciones del área sembrada total exhiben una reducción de 4% en relación a la campaña anterior. Los más perjudicados serán el trigo, el maíz y el girasol, mientras que la soja acaparará una alta proporción de suelos que usualmente se destinaba a los demás cultivos. Esto da cuenta de la creciente “sojización” de la última campaña: las hectáreas destinadas a la oleaginosa pasaron de representar dos tercios a 73% del área sembrada total estimada para 2009/10. Las favorables condiciones climáticas de las últimas semanas permitieron una fuerte recomposición de los rindes. De todas maneras, el trigo, el maíz y el girasol apenas alcanzarán a compensar la menor área sembrada. En este sentido, el aumento de la cosecha se explica casi en su totalidad por las favorables perspectivas de la soja ya que se estima alcance un nuevo récord de producción: 51 millones de toneladas.” Apenados muy sinceramente por la fractura de la biodiversidad y la combinación virtuosa de distintas cosechas, rotación de cultivos, etc. los inversores-“productores” no dejan de esgrimir una leve sonrisa entonces cuando observan que, a pesar de todos los malos tragos y tristezas, sus ganancias compensan por lo menos en algo su pesadumbre. Todo a su vez se debe a condiciones naturales que no dan lugar a otro recorrido, el monocultivo no se elige sino que se impone, “viene dado” digamos por las circunstancias: “Las menores siembras de trigo, maíz y girasol y los menores costos relativos de implantación del poroto de soja, además de ser el último cultivo en sembrarse –lo que posibilita mejoras en las condiciones hídricas-, se plasmaron en un liderazgo de la oleaginosa en los suelos argentinos. Así, la intención de siembra de soja se eleva 7% respecto de la campaña anterior, alcanzando 19 millones de hectáreas. El único escollo, en principio, será que el rendimiento estaría afectado por la baja calidad de la semilla -por el estrés termo-hídrico de la campaña 2008/09-, aunque se prevé morigerarlo aumentando la densidad de siembra. Por su parte, la performance de los otros cultivos principales –trigo, maíz y girasol- no es tan alentadora. La producción estimada de trigo para la actual campaña se ubica 8% por debajo de la magra cosecha de 2008/09, la de maíz aumentará 10% y la de girasol 14%.” Se abren el paso entonces los motivos político-económicos, las condiciones que el propio campo no elige y se deben a poderes que, más allá de las tierras pampas, impiden la diversificación productiva: “La siembra de estos cultivos ha estado fuertemente condicionada por la pérdida de capital, la escasa financiación, la inestabilidad regulatoria, la sequía en el período de implantación, y el contexto de incertidumbre. Como resultado, se estima que las áreas sembradas en 2009/10 caerán: 40,2% en trigo, 8,5% en maíz y 12,8% en girasol. Igualmente, los mayores rindes asociados a las mejores temperaturas y a las lluvias en las etapas de reproducción compensarán las pérdidas por la menor área implantada.” No deben quedar dudas al respecto: desde lo climático, ambiental y coyuntural hasta los problemas del mercado que ahora sí el Estado debería modificar, pasando por las políticas ineficientes y voluntariamente depredadoras, la sojización es el único camino viable, coincide por otra parte con rendimientos y ganancias extraordinarias, pero esa es una consecuencia, digamos, sólo fortuitamente compensatoria, nadie podría pensar que se trata de una decisión de cálculo egoísta ni de la avaricia de los “productores” capitalistas.
   El gobierno por supuesto siempre llega tarde a la partida. La situación vuelve a poner entonces en cruce de guerra al gobierno, siempre deficitario en sus políticas aplicadas: “En función de esta desfavorable performance, el gobierno firmó en septiembre un Acuerdo Marco para incentivar la exportación de trigo y maíz, y garantizar el abastecimiento interno. Además, en octubre extendió los plazos de vigencia de los ROE de 45 a 365 días, facilitando la oficialización de las ventas al exterior. Si bien la intención es relajar la comercialización del trigo y el maíz, el impacto sobre el primero es prácticamente nulo en la actual campaña porque ya finalizó la siembra. En el caso del segundo, podría implicar cierta mejora aunque casi el 60% de la implantación estimada ya está cubierta.” [todas las notas anteriores fueron tomadas de la Agencia Federal de Noticias, www.derf.com.ar, 26 de octubre de 2009]

Para contrarrestar las muchas veces tremendas penurias que parece atravesar la producción capitalista regional en el agro veamos ahora algunos datos y referencias de mediano plazo.
   La situación diacrónica de la producción rural es sistemáticamente revista y confirmada por una serie variada de indicadores y analistas económicos en la plétora de revistas, secciones, informes de organismos sectoriales, etc. Tomaremos de una pequeña nota del diario Página 12 algunos datos al respecto: “En 2008, en el pico del conflicto, ya existía una enorme superficie sembrada luego de cinco años de gobierno de los Kirchner. Luego llegó 2009, con una suma de situaciones absolutamente extraordinarias (y negativas): la incertidumbre producida por la propia dinámica del conflicto del año anterior, la fuerte baja de los precios internacionales de los granos originada por la crisis financiera mundial y la más grande sequía producida en Argentina en los últimos 50 años. Era de esperar que los números arrojaran una fuerte baja en la superficie sembrada. Sin embargo, no fue tan así. El resultado fue sólo ligeramente menor al del año anterior. ¿Y qué pasó en 2010? Nueva suba en superficie sembrada en casi todos los granos, en algunos casos alcanzando a niveles record. Para que quede más claro, se pueden agregar algunos datos: si se toman las cosechas de los años 1995/1996 (media del gobierno de Menem), la 2003/2004 (inicio de la era Kirchner) y la actual (2009/2010), según datos de la Secretaría de Agricultura, la producción de los diez cultivos más importantes creció respecto de 1995/96 un 113 por ciento (de 43,5 a 92,7 millones de toneladas) y un 34 por ciento respecto de 2003/04 (69,3 millones de toneladas). Tanto respecto de 1995/96 como de 2003/04 crecieron arroz, cebada, maíz, maní, poroto, soja y sorgo y bajaron algodón, girasol y trigo. Vale destacar los datos de la soja: 12,5 millones de toneladas de producción en 1995/96, 31,6 millones en 2003/04, y un estimado de 52,7 millones para 2009/10. O sea, una suba del 322 por ciento respecto de 1995 y del 67 por ciento contra 2003/04.” [diario Página 12, suplemento Cash, domingo 29 de agosto de 2010, nota a cargo de Ruben Telechea, Profesor de la Universidad de Lomas de Zamora]

Para terminar esta tercera sección regional debemos decir que nuestras referencias “in-formativas” alertan con respecto a la industrialización de productos agropecuarios algunos datos “negativos”: “En el primer semestre del año la industrialización de soja alcanzó 14 millones de toneladas, 7,1% menos que en la primera mitad de 2009; la molienda de cereales y oleaginosas muestra al cierre del primer semestre del año una caída del 3,5%. Los datos que refleja Fisfe no son mejores en lácteos y frigoríficos. En la Provincia de Santa Fe durante los primeros cinco meses del año se estima una disminución de la producción de leche cercana al 11%, retrotrayendo la actividad al nivel alcanzado durante 2008. Mejores precios y variaciones negativas descendentes marcan las buenas noticias en este caso. Por el lado de los frigoríficos y en base a datos de la Oncca, la actividad frigorífica santafesina continúa con severas restricciones en la oferta de hacienda. Durante los primeros siete meses de 2010 la faena bovina en la provincia cayó 23,3% respecto de igual período del año anterior (en julio - 33 %).” [diario El Litoral, lunes 30 de agosto de 2010] Por otro lado las exportaciones de productos primarios en el primer semestre de 2010 tampoco resultaban alentadoras para los portadores de tal capital: “Las menores exportaciones del complejo oleaginoso explican gran parte de aquel resultado negativo. Las exportaciones de carnes cayeron un 14,7% en valor y un 28,1% en kilogramos. El complejo lácteo también redujo fuertemente sus ventas externas en unidades físicas (-27,6), pero los mayores precios promedios le permitieron aumentar sus exportaciones en valores monetarios un 11,4%.” [Cuencarural.com, 29 de agosto de 2010] La producción industrial derivada de los productos del agro parece entonces atravesar un período de mediano plazo de estancamiento o deterioro. Habrá que ver que nos dicen estos mismos organismos unos meses más adelante.
      Queda pendiente en este punto un relevamiento y análisis amplio y destacado sobre la industria de base agrícola, industria que es puntal en nuestra región de procesos de acumulación capitalista de primer orden y gran relevancia porcentual.

CUATRO: las exigencias al Estado (articulación entre la pelea por las ganancias y la cristalización de la pelea por el poder político)

Otra de las situaciones en las que se expresa el capital asentado localmente es en las exigencias que le realizan al Estado para que lleve a cabo las políticas y obras de infraestructura que se necesitan desde su perspectiva. El capital como sabemos, y más allá de su movimiento, se localiza. Tiende a polarizarse, a distribuirse sin arraigarse en general, tiende a cubrir y a dejar otras zonas por supuesto en la mayor de las miserias y la devastación. Es por ello que las exigencias al Estado se expresan muchas veces como pujas entre distintas ciudades. Veamos algunos ejemplos de lo uno y de lo otro.
   En agosto del año 2007, cuando empezamos nuestra crónica y análisis “representantes políticos de Firmat, Villada, Chabás, Sanford, Casilda, Pujato, Zavalla y Pérez endurecieron su reclamo para que se respete la construcción de una autovía sobre la traza de la ruta 33 desde Rufino a Rosario”. Para justificar el fuerte reclamo (se amenazaba con una movilización en el caso de no lograrse el objetivo) se apela a dos argumentos: “desde el inicio defendimos esta obra para favorecer la economía regional y evitar los numerosos accidentes...” [La Capital, 23 de agosto de 2007]
   En el nuevo período gubernamental se renovaron por otra parte los aportes en organización para la industria y el comercio por parte del Estado municipal de Rosario. La nueva secretaria de Producción y Desarrollo Local, Clara García, nos hablaba en ese momento de trasladar la experiencia de “La Mixta”, empresa de Servicios Públicos que cuenta con capitales y asesoramiento privados y estatales, al área ahora considerada estratégica de la industria y la tecnología: “está entre sus planes el de exportar el modelo de la empresa de trasporte urbano conformada como una sociedad entre el Estado municipal y capitales privados con aporte del Banco Municipal, a proyectos vinculados con su cartera, como los parques industriales o el parque tecnológico de La Siberia, entre otros”. Esta posibilidad ideal puede pensarse sólo en el nuevo marco, que desde los últimos años, se viene construyendo en la región y según el cuál el Estado, como gerente general de los negocios del capital, pretende aportar en el logro de un mejor horizonte de competencia capitalista: “la Secretaría de Producción coordinará a partir de ahora el Plan Estratégico Metropolitano, que será la mano operativa de la gestión [...] la idea es trabajar con un ‘comité de competitividad’ que sume a todos los actores que conocen sobre la competitividad desde la economía que incluirá a empresarios, académicos e instituciones”.
   La nota a la que estamos haciendo alusión culmina con el siguiente comentario referido a las potencialidades y debilidades del capital regional: “A la hora de definir las fortalezas, García mencionó a las universidades, los accesos, el puerto y la característica de Rosario como ‘ciudad amigable’, pero también habló de lo que falta: infraestructura de energía y competencias en capacitación laboral no tradicional. Por eso, el objetivo primario es que este comité de competitividad pueda realizar un plan de acción, pensando esencialmente ‘para las empresas locales’.” [La Capital, 2 de diciembre de 2007]
   Tomamos ejemplos para ir dando una idea de cómo se produce el “encuentro” entre las necesidades del capital y las políticas del Estado. Uno más: “Proyecto para concentrar la actividad industrial en el noroeste. Este año comenzarán las obras para dotar de infraestructura y servicios a 25 hectáreas, de las 140 totales. […] Con casi la totalidad de los fondos que el municipio recaude este año en concepto de sobretasa del Derecho de Registro e Inspección por uso no conforme se encarará en los próximos meses la construcción de un área industrial en el noroeste de la ciudad. La nueva traza de la avenida Circunvalación que termina en la Ruta 70 hace mucho más atractivo ese emplazamiento que cuando la ordenanza 11.062 dispuso que allí se concentre la radicación de industrias. Primero porque las contiene el anillo defensivo, y segundo, porque mejora considerablemente las vías de acceso. Mientras en la Secretaría de la Producción afinan el proyecto definitivo para comenzar con los primeros llamados a licitación, ya se comenzó a testear el interés de algunos industriales radicados en barrios poblados. "Estamos recibiendo las inquietudes de empresas que están instaladas en la ciudad y quieren evaluar la posibilidad de trasladarse, sobre todo por los problemas que produce la circulación de camiones para ingresar insumos y sacar mercadería", dijo José María Chemes, al frente de la Secretaría. A esto sumó la difícil convivencia con los vecinos por las molestias que ocasionan las fábricas: malos olores, ruidos, entre otros. Para el funcionario, la inversión que demandará a los industriales desmontar y trasladar la fábrica, se verá en parte solventada por el negocio inmobiliario que podrán realizar con el terreno que dejan vacante en la planta urbana. "Los lugares que ocupan se han cotizado mucho y con lo que vale el terreno hoy seguramente podrán financiar el traslado".”  [tomado de www.santafeciudad.com nota publicada el día 25 de agosto de 2008]
   Las exigencias y juegos de apoyo son variables, múltiples y entrecruzados en este aspecto. Se juega la pelea por el poder político del Estado en sus distintos niveles, se juegan las relaciones personales, el peso de los capitales, las denuncias y exigencias públicas, se juega finalmente con la contundente promesa del “bienestar” poblacional región por región, la consigna burguesa del federalismo y otras tantas meresundas. A mediados de 2009 el gobierno nacional anunciaba, por ejemplo, una ampliación de los subsidios a los productores tamberos y además mejoras en los subsidios industriales. Una vez más diversos propietarios capitalistas y relatores de oposición destacaban la insuficiencia de las medidas tomadas, el retraso en su implementación, etc. Allí, precisamente allí, en un juego de redes pronto, la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Alimentos de Córdoba, anunciaba la puesta en marcha de una amplia medida de subsidios para la producción láctea. [diario El Litoral, 4 de junio de 2009] Lo interesante de este caso, ejemplo entre otros tantos cotidianos desde 2007 por lo menos, es que las líneas de crédito provinciales, municipales, privadas, alternativas de subsidios y otras medidas aparecen como la retaguardia, dando en conjunto la imagen de una verdadera pelea entre los diversos sectores de “representantes políticos” por aprovechar y jugar con las exigencias y contraexigencias del capital regional o local. De parte del capital por supuesto ayuda a afilar más los colmillos.
   Veamos en este sentido una nota de “color” de los primeros días de septiembre de 2010. Observemos hasta que punto se utiliza la cuestión de la legitimidad para la búsqueda de la hegemonía en la lucha intercapitalista y a través del rol exigido al Estado: “Con pedidos de diálogo y gestión, los industriales santafesinos festejaron su día. El titular de la Unión Industrial de Santa Fe, Norberto Velasco, recordó que la Municipalidad invirtió $ 300 mil en el área industrial y 700 mil en boliches y confiterías bailables. Y que la provincia comprometió inversiones para parques industriales que no llegaron.” Veamos en extenso los oficios de la prensa de la capital de la provincia para entender mejor los enlaces y entretejidos de problemáticas e interesan que se conjugan al respecto: “Con fuertes críticas hacia los gobiernos provincial y municipal por la falta de diálogo, la necesidad de políticas y la falta de gestión para el sector, la Unión Industrial de Santa Fe festejó hoy el día de la Industria en su sede […] ‘Hace casi tres años decíamos que la ciudad necesitaba un Parque Industrial y la Municipalidad -que compartió el requerimiento- ha invertido hasta ahora un poco más de $ 300.000 para su desarrollo, mientras que ha comprometido $ 700.000 para mejorar los accesos a boliches y confiterías bailables. Expectantes, esperamos anuncie el Ejecutivo Municipal para el Área Industrial una inversión que se compadezca con las obras de infraestructura y servicios necesarias’, dijo el industrial santafesino.”
   La cosa se fue poniendo interesante entonces, un poco más picante digamos, el capital les saca la careta a sus indolentes representantes en su opinión demasiado gustosos de panegíricos: ‘Tampoco en la provincia son mejores los tiempos. Una prometida inversión en parques industriales nunca llegó, al menos para el de Sauce Viejo, y los recientes anuncios de los proyectos de creación de una Corporación Financiera y una nueva ley de Promoción Industrial son de contenido desconocido por nosotros. Nos preguntamos si, dado que en la Corporación Financiera se usarán los recursos que son de los industriales y la ley de Promoción Industrial sería en beneficio del sector excluirnos de toda consulta es la estrategia adecuada’, subrayó.
   Y entonces el mago capitalista saca de la galera sus más rabiosas estrategias:
1) “Nos siguen preocupando la pobreza y exclusión de importantes sectores sociales, la desocupación de los jóvenes de 18 a 24 años que no estudian ni trabajan, el horizonte difuso de certezas y dudas. Son problemas que los sectores productivos ayudamos a resolver, porque incorporamos a todos los demandantes sociales al círculo virtuoso de dar trabajo, crecer, dar más trabajo y seguir creciendo. Combatimos el trabajo infantil e informal que excluye de la seguridad social y del salario digno, y defendemos la igualdad de oportunidades para la mujer”.
2) El titular de la Unión “elogió la tarea de los gremios y trabajadores durante la crisis del año pasado.” [por el complejo 2009] “Aliados estratégicos. Velasco tuvo palabra de elogios para los trabajadores, a los que calificó de “aliados estratégicos” junto al sector científico tecnológico. “Hemos recorrido la crisis concertando con el sector del trabajo y hemos logrado un tránsito por la crisis de los dos últimos años sin sobresaltos en Santa Fe y la región, lejos del dramatismo de otras geografías. Fueron los frutos del diálogo. Ya expresamos el último Día del Trabajador que, junto al capital y los empresarios, los trabajadores son partícipes igualitarios de la terna que permite la existencia de la empresa”. “Pongamos nuestros esfuerzos en conformar un modelo productivo, que se inicie en la coyuntura y avance al menos un decenio, programado y previsible. No tenemos el plan, pero para comenzar un diálogo, proponemos industrializar la producción primaria. Ser el granero del mundo no es suficiente. A los países que les va bien, la actividad industrial le ocupa un tercio de la fuerza del trabajo. Si seguimos sojizando nos va a sobrar la mitad de la gente”, concluyó.”  [todas las notas tomadas de AgenciaFe, fuente AgenciaFe/ElLitoral, 3 de septiembre de 2010, en www.agenciafe.com.ar con el título de “Reclamos a los gobiernos municipal y provincial”][20]

CINCO: capital que se valoriza por la vía corta D-D’ (capital de préstamos y su necesaria relación con el capital productivo D-M-D’).

Por otra parte, la reproducción de los capitales productivos (D-M-D’) que venimos considerando, impuso en los últimos tiempos no sólo la presencia directa del Estado como “gerente regional” – por decirlo de alguna manera- sino también la necesidad de acceder a capital crediticio (D-D’) para garantizar tanto su estabilidad como su acumulación ampliada.
   En el primer aspecto se pueden relevar una diversidad de medidas y relaciones establecidas desde el Estado Nacional, medidas y vínculos que tienen que ver con una perspectiva amplia de “defensa” de la industria afincada en el país, de búsqueda de una relativa “unidad” o “alianza” entre capital y trabajo a través de las asociaciones empresarias y las burocracias sindicales, y de construcción de un discurso “nacional”, defensor de la unidad no contradictoria entre ganancias empresarias y derecho al trabajo asalariado. Una perspectiva en la que como hemos venido desplegando el Estado tiene mucho que ver y ocupa muchas veces un rol “protector” e impulsor del capital. Para tomar un ejemplo no vinculado con las cuestiones ya vistas sino con la que nos toca en este apartado podemos ver los anuncios de nuevos créditos a la industria llevados adelante por CFK: “Aniversario de la asociación empresaria. Cristina: los primeros créditos del Bicentenario fueron para Santa Fe. La presidenta Cristina Fernández encabezó en Rosario el acto conmemorativo del 75º aniversario de la Asociación Empresaria local, y entregó los primeros dos “Préstamos del Bicentenario”, instrumentos financieros otorgados por el Estado nacional para dar impulso a todas las actividades consideradas prioritarias para la economía argentina. […] Durante su alocución, la mandataria dijo que “el financiamiento del Estado es un instrumento vital para seguir apuntalando el crecimiento”, y que “el modelo a sostener y profundizar” es el que “apueste al mercado interno y a las exportaciones” simultáneamente. Asimismo, consideró que uno de los desafíos clave del Bicentenario es promover el agregado de valor a las materias primas en su lugar de origen.” La construcción de tal entramado nos devuelve de esta manera a aquello que planteabamos al principio de este escrito cuando hablábamos de los dos “modelos” capitalistas en disputa. CFK agregaba en tal sentido: “’Este modelo instalado en 2003 vino a devolvernos a los argentinos la confianza en nosotros mismos’. ‘Ahora tenemos confianza de que podemos plantear un modelo de país desde nuestros propios intereses’, aseveró.” [referencias tomadas de Redacción Rosario, viernes 17 de septiembre de 2010]
   El otro aspecto del “programa” llevado adelante por el gobierno nacional, el de la “unidad” consentida y compensatoria entre capital y trabajo tuvo en los mismos días una expresión diáfana en un proyecto de Ley muy singular: “INCENTIVO A LOS TRABAJADORES. Diputados: ingresó el proyecto de participación obrera en las ganancias. El proyecto de ley que prevé la garantía de participación de los trabajadores en hasta el 10 por ciento de las ganancias de las empresas ingresó este jueves por la noche a la Cámara de Diputados. La iniciativa –que consta de 32 artículos – fue anunciada la semana pasada por el presidente de la comisión de Legislación del Trabajo, Héctor Recalde, cuenta con el apoyo de la Confederación General del Trabajo (CGT) y recibió críticas de los sectores empresarios. El proyecto de participación de los trabajadores en las ganancias se instrumentará, en principio, en aquellas empresas con más de 300 empleados y un nivel de rentabilidad alta y, a los dos años de su promulgación, abarcará además a las que tengan hasta 100 trabajadores, según el artículo 31 de la norma. Además, la iniciativa prevé que las ganancias que se distribuirán entre el personal serán calculadas sobre la utilidad anual de la empresa, descontando el pago de impuestos y las inversiones. También, establece que la proporción de ganancia que corresponderá a cada trabajador se determinará en base a la antigüedad, la categoría de convenio y el nivel salarial, quedando excluidos los directivos y gerentes de las empresas. La distribución de ganancias se concretará una vez por año fiscal y tendrá carácter no remunerativo, por lo que estará exceptuada del pago de aportes y contribuciones patronales, y no será contemplada sobre la base salarial sobre la que se computa el pago del impuesto a las Ganancias. Además, fija que una parte del monto de ganancias a distribuir será destinado a crear un fondo solidario que financiará programas de asistencia o ayuda a trabajadores en negro y desocupados que perciben la asignación universal por hijo. El texto prevé además la creación del Consejo Nacional de Participación Laboral en las Ganancias, que será la autoridad de aplicación de la ley y estará conformado por 12 miembros, cuatro del estado, cuatro de la CGT y cuatro representantes de asociaciones de empleadores suficientemente representativas. En la norma, quedan exceptuadas las empresas que tengan menos de dos años, a partir de la aprobación de la ley, y las de bienes y servicios de hasta cuatro años de antigüedad. Finalmente, la iniciativa prevé que la asociación sindical podrá fiscalizar la información proporcionada por la empresa. (Fuente: Télam)” [nota tomada de RedacciónRosario.com, 16 de septiembre de 2010]

Con respecto a la vinculación más “tradicional” y clásica entre capital privado de préstamo y la producción de plusvalor tenemos otro tanto. Veamos algunos ejemplos. En nuestra región ha habido propuestas en este sentido de parte del BID (Banco Interamericano de Desarrollo), que el gobierno de Binner no dejó pasar apenas asumido en sus funciones. En noviembre pasado, en una reunión realizada en Buenos Aires, se comentaba la posibilidad de un acuerdo con la agencia crediticia para financiar desde obras públicas hasta planes de vivienda pero también y especialmente la reforma del Estado y la recuperación económica y social del aglomerado del Gran Santa Fe. En esos días el BID firmaba con el gobierno nacional otros créditos que apuntaban entre otras cosas a la gestión ambiental en el sector productivo (40 millones de dólares) y a la mejora de la competitividad de las pymes (50 millones). [La Capital, 7 de noviembre de 2007]
   Algunas semanas después se avanzó en esta relación y una “misión de alto nivel del BID se reunió con autoridades de la Asociación Empresaria de Rosario, la Bolsa de Comercio y funcionarios del gobierno electo de la provincia para analizar las posibilidades de financiamiento a proyectos de desarrollo sustentable y obras de infraestructura”. Dos necesidades aparecieron como esenciales: la infraestructura energética y las obras públicas de distribución de agua potable y prevención de inundaciones, proyectos que apuntan por supuesto a fomentar las posibilidades de crecimiento industrial y a impedir situaciones críticas para el orden social como las ocurridas durante 2003 en Santa Fe. Esto desde el punto de vista del Estado, gerente del capital y garante del orden social. Pero allí también estaban los burgueses de la región regodeándose con la posibilidad de crecer como sector de clase. Los funcionarios del BID “con los privados, analizaron, entre otros temas, los instrumentos que puede brindar el Banco para apoyar los procesos de promoción del desarrollo económico regional, a través de la modernización de las prácticas productivas; que permitan mejorar la competitividad, ampliar las oportunidades de incrementar los niveles de ingresos y maximizar la exportación de productos. ‘Estamos en el momento propicio para establecer alianzas, considerando que el BID sería el socio ideal para acompañar este proceso’, señaló Elías Soso, uno de los anfitriones de los directivos del organismo.” [diario La Capital, 8 de diciembre de 2007]
   A principios de 2008, dando forma a una política continuada y sistemática de apoyo estatal o promoción de la iniciativa privada, la presidenta del país anunciaba una línea flexible de créditos para capitales pequeños y medianos: “Cristina Kirchner lanzó una línea de crédito barata para Pymes. La Presidenta presentó una línea de préstamos auspiciada por el Banco Nación a 10 años y con una tasa combinada del 12%; el Bapro también se sumó al plan. En una medida de apoyo a las pequeñas y medianas empresas y con un mensaje directo a la banca privada, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y la titular del Banco Nación, Mercedes Marcó del Pont, presentaron una nueva línea de créditos, pese al reclamo de la industria para que el Gobierno cree un banco de desarrollo. En la sede central del Banco de la Nación Argentina, la Presidenta presentó la línea de préstamos que tendrán un plazo de pago de diez años, con una tasa fija del 12 por ciento durante los cinco primeros años y variable para el lustro restante. "Debemos recuperar la confianza en los bancos, y los bancos deben retribuir a la sociedad argentina", enfatizó la mandataria. Fernández ponderó "el modelo de acumulación y de inclusión social que tantos buenos resultados ha dado", a la Argentina. "Con este lanzamiento buscamos mejores resultados sociales, económicos y culturales", recalcó la Presidenta. Crédito necesario. La Presidenta explicó que las pequeñas empresas “necesitan precisamente del crédito, y una vez que lo consiguen pasan a la formalidad y se bancarizan”. Además, destacó "el rol de la banca pública, no para competir con el sector privado”, sino para hacer punta y articular entre ambos sectores mecanismos de financiamiento para la producción". “Es un desafío muy importante para el Banco Nación y sus sucursales, para que el crédito se distribuya en todo el país con eficacia” y recordó “la necesidad de una banca pública que cumpla lo que fue históricamente, para el fomento y desarrollo de la Nación argentina”, agregó Fernández. […] Se trata entonces de una línea "barata" en relación con la tasa promedio del financiamiento para este tipo de empresas que hoy ofrece el mercado (las tasas subieron un escalón desde la irrupción de la crisis internacional), pero con un costo superior al que esperaban los empresarios, que reclaman la existencia de un banco de desarrollo. La tasa para el tomador del crédito podrá bajar sólo en el caso de que su actividad sea definida luego por el Ministerio de Economía como de "valor estratégico", en cuyo caso el interés se reduciría entre dos y cuatro puntos porcentuales por un subsidio que otorgará la Secretaría Pyme. Ese beneficio alcanzaría en breve a los autopartistas, los criadores de pollos y los fabricantes de software, entre otros, si los análisis que se realizan en el Palacio de Hacienda concluyen que, como se estima, estos sectores necesitan un estímulo para asegurar su expansión. Apoyo. El presidente de la Asociación de Pequeñas y Medianas Empresas (Apyme), Francisco Dos Reis, dijo a Télam que "muchos empresarios se van a animar a invertir" y que la propuesta será una "tasa testigo" que obligará "al sistema financiero a competir". Por su parte, el titular de la Confederación General Empresaria Argentina (Cgera), Marcelo Fernández, dijo que la nueva línea de crédito "generará inversiones". Se sumó el Bapro. En una clara manifestación de seguimiento con el lanzamiento del Banco Nación de créditos a las Pymes, el Banco de la Provincia de Buenos Aires (Bapro) lanzó una nueva línea de créditos especiales para pequeñas y medianas empresas, con una tasa que rondará el 8,5% anual, a un plazo de 60 meses, con el propósito de "apoyar la producción". Así lo informó el Bapro a través de un comunicado de prensa, en el que remarcó el lanzamiento de la nueva línea de créditos "Fuerza Productiva", pensados para la inversión y la adquisición de capital de trabajo de las Pymes bonaerenses.”  [diario La Nación, 5 de marzo de 2008]
   En 2009 la misma política se presentaba aun con los rasgos diferentes de una nueva coyuntura “crítica”. Para tomar sólo un ejemplo a fines de año se lanzaban dos nuevas líneas crediticias: “El Gobierno lanzó ayer dos líneas de crédito dirigidas a micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) con tasas de interés subsidiadas y financiadas con fondos de la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses). Son dos líneas específicas de créditos de hasta 300.000 pesos para minipymes de menos de dos años y para pymes industriales. El programa fue presentado por la ministra de Industria y Turismo, Débora Giorgi; la presidenta del Banco Nación, Mercedes Marcó del Pont, y el titular de la Anses, Diego Bossio. Una de las líneas está destinada a pymes con un mínimo de dos años de antigüedad, con ventas totales anuales no superiores a 30 millones de pesos en industria y minería, 11,2 millones de pesos en servicios y 12 millones de pesos en construcción. Los destinos son proyectos de inversión, bienes de capital, construcción e instalaciones y materia prima. El plazo es de hasta 60 meses con un año de gracia para amortización de capital. La tasa de interés es fija en pesos y referida a la cartera general del Banco Nación (a octubre de 2009 es del 9,43 por ciento). La segunda línea está dirigida a pymes con un mínimo de seis meses y hasta dos años de antigüedad. El plazo es de 48 meses con un año de gracia para la amortización del capital. En este caso, los créditos podrán ser de hasta 150.000 pesos. La tasa es Badlar para bancos privados (promedia la tasa de los depósitos a plazo fijo de 30 a 35 días y de más de un millón de pesos), que se fija por el plazo del crédito al momento de la aprobación (la tasa en vigor a octubre es del 12 por ciento). "Se trata de una nueva convocatoria por 20 millones de pesos, que ya está operativa, del Fondo Nacional de Desarrollo para la Micro, Pequeña y Mediana Empresa [Fonapyme], que depende de la Sepyme, y que se articula con la Anses y el Banco Nación", informó el Ministerio de Industria, en un comunicado. "El Estado está facilitando el acceso al crédito a las pymes, que son el sostén de la recuperación que evidencia el sistema productivo nacional sobre el fin de la crisis mundial", dijo la ministra Giorgi.” [diario La Nación, sección Economía, 7 de noviembre de 2009]
   Este último año el impulso parece haberse convertido en arremetida. Tenemos anuncios permanentes y diversidad de medidas. En abril por ejemplo se lanzaron créditos para la industria automotriz: “El programa de financiamiento para el sector automotriz implica la inversión de $350 millones destinados a la financiación de proyectos y la generación de empleo. La Presidenta destacó que el sector "tiene una gran importancia estratégica". La presidenta Cristina Fernández destacó que […] el plan, financiado por la Anses, posibilitará desarrollar el sector autopartista, lo cual le dará más competitividad a las diez terminales que producen en el país. Puso de relieve la importancia del sector, señalando que representa el 30% del crecimiento industrial. “El comportamiento en el primer trimestre de 2010, si lo comparamos con 2009, es un 74% más arriba y 2008 un 10% más, que fue el mejor año; la exportación está un 101% arriba”, destacando que todas las cifras están demostrando que “vamos a tener un muy buen año”. El acto se realizó en el salón Mujeres del Bicentenario, de la Casa de Gobierno, con la presencia de la ministra de Industria y Turismo, Débora Giorgi, y el titular de la Anses, Diego Bossio y representantes del sector autopartista. El plan fue diseñado en conjunto por el Ministerio de Industria y la Anses, está dirigido a Pymes y a grandes empresas autopartistas (partistas y sistemistas), así como a las terminales automotrices en tanto inicien en el desarrollo de proveedores. Las herramientas financieras se ajustan a las necesidades de todos los eslabones de la cadena automotriz-autopartista, destinados a la financiación de proyectos de inversión, incremento de la integración local, sustitución de importaciones, generación de empleo y la internacionalización del autopartismo. La presidenta también puso de relieve la importancia de la integración nacional de autos. “Es estratégica” pues “si no se produce la paradoja de aumentar la exportación de autos e impactar negativamente en comercio porque tenemos que importar más autopiezas y nos crea problema”. También hay que pensar, agregó, “no sólo a la industria autopartista exportando las auto partes”, sino además “el mercado necesita mucha innovación tecnológica y financiamiento para desarrollase”. Destacó el objetivo de articular, entre el sector privado, las cadenas de valor del sector privado, autopartista y el estado ayudando en financiamiento, promoción, con instrumentos financieros diferentes, desde capital de inversión, de trabajo, entendiendo la obligación de aumentar la integración de autopartes y lograr mayor innovación tecnológica. Puso de relieve que son unas 400 empresas las que se dedican a las autopartes. Además, agregó “tenemos que asegurarle a las terminales, cuanto más integración local, menos costo de logística tienen y ello aumenta la competitividad en las terminales. Es un combo perfecto, acá confluyen intereses terminales, autopartistas, trabajadores, el estado y el sector financiero”. El sector financiero, agregó, “debe apostar en proyectos de inversión y es altamente rentable para el sector financiero. Es una oportunidad histórica en actividad que ha sido emblemática de la Argentina”, afirmó. “La industria automotriz fue modelo y punta en todo el continente en Latinoamérica” dijo la Presidenta y agrego que “es muy buen negocio en el mediano y largo plazo, un negocio sustentable”. Además, dijo, “tenemos la capacidad para desarrollar auto parte con la industria del software” y también los GPS que “se pueden hacer en el país”, recordando la industria instalada en Tierra del Fuego. Previamente Roberto Achille, representante del sector autopartista y miembro de la Unión Industrial Argentina (UIA) destacó que la industria automotriz es una de las cuatro actividades de la frontera tecnológica. “Veinte naciones construyen masivamente vehículos y la Argentina integra este club exclusivo desde el punto de vista tecnológico; acá se construyen vehículos desde el comienzo de las actividad, las principales marcas a nivel mundial están aquí. El ADN industrial es verdaderamente significativo”, dijo. Además el Mercosur es una “unidad de producción altamente competitiva; el, sector de terminales da rentabilidad” cuando en otras zonas del mundo se producen “muchísimas dificultades. Esta zona en forma conjunta va a una escala muy importante”, dijo. Achille sostuvo que desde el sector “no tenemos duda a futuro hacia donde van las cosas” y agregó que el objetivo que la Argentina “alcance el millón de unidades en los próximos cinco años”. Para ello se está “en una estrategia a largo plazo, con compromiso” y en ella puso de relieve el vínculo “inteligente” con la administración. Los recursos financieros, agregó, “están bien orientados a este sector” que conforma “verdaderamente un entramado en el contexto de la globalización. La Argentina tiene una competitividad interesante y el riesgo es menor. El mundo está saliendo, la región tiene escala con rentabilidad y por ello la meta, el objetivo de un millón de vehículos para los próximos cinco años. En paralelo –agregó hay que dar cabida a la integración de partes locales que es el tema central”. Achille destacó también la integración de la industria a nivel de Mercosur.”  [tomado de Argentina en Noticias, www.argentina.ar, sección de Economía y Negocios, 29 de abril de 2010]
   Unas semanas más tarde la presidenta avanzaba con más anuncios de apoyo crediticio, articulando la banca pública con la privada y la necesaria relación con el capital productivo, vale decir, apostando una vez más al capital financiero: “Cristina Fernández de Kirchner anunciará hoy por la tarde en la Casa Rosada una nueva línea de créditos para inversiones productivas. La novedad es que las entidades financieras públicas y privadas dispondrán para este plan de recursos del Banco Central a través de la modalidad de redescuentos. El monto disponible podría oscilar entre 8000 y 10.000 millones de pesos y la tasa de interés rondará el 10 por ciento anual. Las empresas interesadas deberán presentar un proyecto que será evaluado por un comité de especialistas de los ministerios de Economía e Industria. El objetivo oficial es apuntalar el desarrollo industrial para ampliar la oferta de bienes y disminuir así las presiones inflacionarias. Dentro del Gobierno hace tiempo que se vienen analizando alternativas para ampliar el crédito a la producción. En varias ocasiones, incluso, se especuló con la creación de un banco de desarrollo similar al BNDS brasileño, pero finalmente parece que se va a utilizar el sistema bancario existente inyectándole mayor liquidez. La banca pública será la columna vertebral de esta iniciativa, pero el objetivo es que también participen entidades privadas. Durante el fin de semana del Bicentenario de la Revolución de Mayo, la ministra de Industria, Débora Giorgi, y su par de Economía, Amado Boudou, se reunieron al menos dos veces para terminar de darle forma al proyecto. También participaron la titular del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont; el presidente del Banco Nación, Juan Carlos Fábrera, y el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno. El monto de recursos disponibles y la tasa de interés se definieron con la Presidenta en las últimas horas y se mantuvo en reserva, tal como acostumbra el Gobierno en estos casos. No obstante, fuentes oficiales adelantaron a este diario que el objetivo es poner a disposición de la industria una cifra contundente que podría estar entre 8000 y 10.000 millones de pesos.”
   El mismo artículo que estamos reseñando nos ayuda a terminar esta sección con una mirada diacrónica: “Hasta el momento, el Estado nacional vino financiando al sector privado a través del Banco Nación, el BICE y la Anses y en todos los casos la exposición de estas entidades creció fuerte en los últimos años. Desde 2007, el Nación entregó créditos por más de 5000 millones de pesos a tasas por debajo de las que ofrecen las entidades privadas. El BICE incrementó su stock a una tasa del 25 por ciento anual desde 2005 y ya llega a 1500 millones de pesos, mientras que las inversiones productivas de la Anses llegan a 11.814 millones de pesos, 442 por ciento más que en diciembre de 2008. No obstante, si se confirma la participación del Banco Central con el aporte de fondos a través de una línea de redescuentos se le daría un impulso mucho mayor al crédito, justo en un momento en que el crecimiento de la demanda se viene traduciendo en aumentos de precios, entre otras causas, por la imposibilidad de financiar un crecimiento de la oferta acorde con esa suba.” La centralidad del capital en su forma “financiera” tal como lo destacaba Lenin se puede ver entonces a partir del mismo análisis gubernamental trasmitido por el diario: “El porcentaje de utilización de la capacidad instalada pasó del 73,1 al 79,5 por ciento en los últimos doce meses, con picos del 89,8 en industrias metálicas básicas, 88,5 por ciento en textiles. Además de los fondos, lo que será importante es la tasa de interés. Hasta ahora, los industriales deben pagar tasas cercanas al 15 por ciento y el objetivo es bajarla a 10 por ciento, aunque habrá que esperar hasta la hora del anuncio para saber cuál fue el número final que se consensuó. En el contexto actual, el financiamiento público resulta fundamental para las empresas, porque los bancos privados se concentran casi exclusivamente en operaciones transaccionales, lo que les permitió cerrar 2009 con un volumen de ganancias de 8048 millones de pesos, 70 por ciento más que las contabilizadas el año anterior. Los directivos de los principales holdings financieros – diez bancos controlan tres cuartas partes del mercado – insisten en que el cortoplacismo de los depósitos privados impide una política más agresiva de la intermediación financiera. Por ese motivo, la banca pública se ha venido transformando en la principal alternativa. Lo que se intentará ahora es romper está lógica fondeando a los bancos públicos y privados con recursos del Central para que el stock de créditos pueda pegar un salto y las empresas no tengan que postergar inversiones o recurrir a fondos propios limitando sus posibilidades de expansión.” [tomado de Notife. Diario digital de Santa Fe, 31 de mayo de 2010]
  
SEIS: las finanzas del Estado (o el Estado como espacio contable)

El Estado tiene entonces, como venimos observando, necesidades de fondos dinerarios para llevar adelante todo un conjunto de tareas:
·         al servicio del capital, como las obras de infraestructura antes mencionadas u otras más claramente relacionadas con las necesidades de comercialización, etc., por ejemplo, en nuestra región, el trazado de carreteras y vías de ferrocarril que prescindiendo de las organizaciones urbanas, de las opiniones y menesteres de la población, de toda perspectiva estética, ecológica, sanitaria, etc. se han dispuesto y llevado a cabo con fondos públicos.
·         en múltiples direcciones para mantener el orden social
·         y finalmente para sostenerse firme como ente político propiamente dicho
   En este sentido el flamante ministro de economía de la provincia de Santa Fe, Angel Sciara, esperaba al comenzar su mandato, poder “contar con los billetes” que la administración anterior de Obeid había anunciado como uno de sus mayores logros (el superávit provincial). Sciara, articulaba los apremios financieros del Estado con sus funciones como “patrón” y apelaba al sector de trabajadores asalariados del Estado provincial para que cuiden la estabilidad económica de su empleador: “el designado ministro aseguró que no habrá aumento de impuestos ni de tarifas de electricidad y agua en lo inmediato y pidió a los gremios públicos ser ‘responsables’ en materia salarial” (La Capital, 21 de noviembre de 2007)
   Al mismo tiempo el gobernador Binner, mientras participaba del 43er coloquio Anual del Instituto para el Desarrollo Empresarial de la Argentina (Idea), llevado adelante en “la feliz” aplicó recién comenzada su gestión la presión al gobierno nacional para “recuperar la plata de las retenciones”. Notemos en este aspecto que lo que se reinvindicaba a fines del año pasado no era la disminución ni mucho menos la eliminación del impuesto a las exportaciones de granos y otros productos, sino el artículo 7 de la ley de coparticipación “que establece una cláusula de seguridad por la cual ninguna provincia puede recibir menos del 34% de las rentas coparticipables y no coparticipables”. El gobierno provincial reivindica los derechos que le corresponden por su función de representante político de los capitales de la región: “Al respecto Binner fue contundente: ‘Sea por esa vía u otra vía lo importante es que el dinero vuelva’, dijo” y “criticó una política que propicia ‘los aumentos de impuestos que no son coparticipables al tiempo que otras provincias cobran regalías por el petróleo’” [notas tomadas del diario La Capital, 8 de noviembre de 2008]. Aquí notamos cómo un representante político de la región reclama que las ganancias giradas al Estado constituyan realmente un fondo que pueda ser utilizado para sanear las dificultades surgidas en las regiones donde esas ganancias fueron producidas. La política y la forma que adquiere esta pelea por las ganancias además de influir en la pelea por el poder político del Estado, pone en cuestión en este caso la definición del espacio nacional como conjunto geográfico-social donde se apoya la construcción del Estado, es decir, pone en cuestión la forma Nación del Estado.
   Tanto en este ejemplo como en los desarrollados anteriormente creemos que se justifica con claridad el criterio de análisis que pone el foco en la Pelea por las Ganancias, dinámica relación y puja de fuerzas tanto entre sectores privados como gobiernos del Estado. Entrelazado con este problema aparecen tanto algunos procesos orientados principalmente a la Pelea por el Poder Político como otros que adquieren la forma de movimientos sociales de protesta, sean o no de base obrera.
   Avanzado el año 2009 y como un ejemplo del entrecruzamiento de tales cuestiones, sobre la base del poder hegemónico histórico del Estado Nacional sobre los Estados Provinciales, el gobierno de Santa Fe, apostaba a formas subsidiarias de financiamiento y ponía en llamas la verdadera mentalidad de los industriales de la región. El 11 de septiembre primaveral del 2009 la Federación Industrial de Santa Fe (Fisfe) realizaba en la ciudad de Las Parejas su cena anual y en tal evento el presidente de la entidad corporativa ponía el grito en el cielo frente al “socialismo” en el poder y aprovechaba para apuntalar la agenda sectorial en un momento de posible recuperación: El presidente de la Federación Industrial de Santa Fe (Fisfe), Carlos Garrera, aseguró anoche que al sector fabril le "preocupa algunas actitudes del gobierno provincial que pretende insistir con la reinstalación de ingresos brutos a la actividad productiva en un contexto poco favorable como el actual". Garrera resaltó la necesidad de mantener la mesa de diálogo tripartita creada junto con el Estado provincial y gremios para morigerar el impacto de la crisis financiera internacional en el empleo local […] el dirigente fabril destacó el esfuerzo de los empresarios al asegurar que gracias a esa barrera de contención, que es la comisión tripartita, la destrucción de puestos de trabajo en los últimos meses fue mucho menor a la caída que se registró en la actividad productiva en la región. "Esas instancias de diálogo han demostrado ser fecundas", dijo, y agregó que ese espacio puede jugar un "rol activo" en el desarrollo de la región. Después de realizar una recorrida por las consecuencias de la crisis internacional y local (sequía y conflicto rural), el industrial consideró que lo peor "está cediendo", tras lo cual repasó los temas que "complican" actualmente al sector productivo: la falta de una ley de ART, un de cambio más competitivo, la necesidad de preservar cuotas de mercado interno ante la avalancha de excedentes en la mayoría de los sectores, financiamiento y una ley de reinversión de utilidades para las pymes. "Si nuestro país aspira a avanzar hacia un proceso de desarrollo con equidad y no hacia un esquema de reductos industriales competitivos que convivan con la desarticulación productiva y la exclusión social, debe plantearse una estrategia clara de reindustrialización", remarcó, tras lo cual demandó que "este proceso sólo podrá sostenerse generando ventajas competitivas en actividades más complejas, promoviendo el fortalecimiento de las cadenas de valor y un creciente contenido de empleo nacional en las exportaciones". [diario La Capital, 12 de septiembre de 2009]
   Unos meses más tarde un conjunto de intendentes de la provincia de Santa Fe que integran el Frente Progresista Cívico y Social, reunidos en la misma capital oficiaban su reclamo “corporativo” (adviértanse las comillas por favor): “Estuvieron presentes - además de Barletta y Lischitz - los intendentes de Armstrong, Pablo Verdecchia; de Villa Constitución, Felipe Horacio Vaquié; de Firmat, Carlos Julio Torres; de Avellaneda, Orfilio Marcón; de Reconquista, Jacinto Speranza; de Villa Ocampo, Enrique Paduán; de Totoras, Nelson Ucle Marcolini; de Arroyo Seco, Darío Rubén Gress; de Funes, Carlos Rimini; de San Javier, Mario Migno; de San Justo, Marcelo Mauro; de Capitán Bermúdez, Fabián Varela; de Vera, Reynaldo Fabroni; de Gálvez, Jorge Murabito; y en representación del intendente de San Lorenzo -Raimundo Leonardo- la Secretaria de Hacienda, Gisela Villalba. Además, asistieron el secretario de Gobierno de la ciudad de Santa Fe, Julio Schneider; el secretario de Desarrollo Social, Alejandro Boscarol; y Belén Etchevarría, Secretaria de Hacienda y Economía, entre otros funcionarios del Municipio, así como también el presidente del Concejo Municipal, José Corral. Y entre la comitiva que llegó de Rosario, estuvieron el Secretario de Hacienda, Gustavo Asegurado y el Coordinador de Gabinete, José León Garibay. Luego de la reunión, los mandatarios, todos del Frente Progresista, Cívico y Social firmaron un documento titulado “La situación financiera de las Municipalidades de la Provincia de Santa Fe”. […] El comunicado es el siguiente: LA SITUACIÓN FINANCIERA DE LAS MUNICIPALIDADES DE LA PROVINCIA DE SANTA FE: El Estado Democrático, en sus distintos niveles, debe ser la garantía plena de la vigencia de los derechos humanos. Para que ello se pueda realizar, es necesario que se extraigan recursos de la sociedad y se redistribuyan bajo la forma de bienes y servicios públicos. Los municipios no son ajenos a este principio, bien se ha señalado que no hay verdadera autonomía municipal si no se reconoce al municipio la capacidad de generación de recursos suficientes para el desempeño de sus cometidos. De nada sirve proclamar, en la letra de la ley, la autonomía municipal si, al mismo tiempo, condenamos a la institución local a subsistir con magros ingresos o le coartamos las posibilidades de establecer su propia tributación. En las sociedades modernas los gobiernos locales, que asumen crecientes responsabilidades devenidas de procesos de reforma en la gestión de los servicios públicos y de mayores demandas de la sociedad, deben ser dotados de recursos mediante un sistema que garantice la distribución homogénea y la automaticidad de las percepciones. Para que esto sea posible y en un marco de equidad distributiva, se debe avanzar hacia un sistema fiscal genuino que se plantee terminar con los privilegios fiscales de los sectores que mayor capacidad contributiva tienen y que sea a su vez armónico con los estados provinciales que tienen estructuras sociales y productivas similares. El Frente Progresista debe desandar el camino que han marcado las políticas fiscales llevadas adelante durante el transcurso de los Gobiernos Justicialistas que quitaban los recursos legítimos de los gobiernos locales buscando compensar el atraso fiscal de “no aumentar ningún impuesto”. Este esquema perverso entregaba recursos a la Nación con pactos fiscales, mantenía –como mantiene actualmente con su mayoría en el senado- los privilegios de los sectores de mayor capacidad contributiva y desfinanciaba a las administraciones locales con distintos mecanismos. Para remediar esta situación el gobierno provincial puso en marcha todas las acciones al alcance del ejecutivo. En primer lugar dos medidas a favor de Municipios y Comunas: por un lado se comenzó a coparticipar el 100% de Ingresos Brutos terminando con el techo del 90% que había impuesto la anterior administración y por el otro, a partir del 2008 se comenzó a coparticipar el Fondo de Financiamiento Educativo que por razones inentendibles se retraía de la coparticipación federal. En segundo lugar se ha impulsado una reforma fiscal para volver más coherente el sistema tributario y dotar de fuentes de financiamientos a la Provincia y a los MMYCC. Por otra parte se iniciaron acciones administrativas, judiciales y políticas ante el Estado Nacional en procura de recuperar los legítimos recursos de Santa Fe que fueron sustraídos en sucesivos pactos fiscales entre la Provincia y la Nación en la década del 90 generando cajas manejadas con absoluta discrecionalidad en nuestro desmedro. A pesar del camino marcado con el impulso de éstas medidas que tienen incidencia directa en los gobiernos locales, vía coparticipación, los legisladores justicialistas santafesinos lograron abortar la iniciativa de la reforma fiscal del gobierno provincial que implicaba establecer el pago del impuesto a los ingresos brutos a las grandes industrias, la construcción y el campo. Esta situación se vuelve aún más compleja ante la necesidad de hacer frente a los justos reclamos salariales de los trabajadores públicos, con ingresos propios menguados por la inflación. La respuesta dada desde el Senado, fue generar una ilusoria partida blindada a través del Fondo de Emergencia Salarial, que no es otra cosa que una reasignación presupuestaria en la Administración Provincial y en ningún modo garantiza a los Municipios y Comunas los mayores recursos necesarios para enfrentar la paritaria del año en curso. Por todo esto, es que nos pronunciamos por: La urgente revisión de la Política Fiscal que exime de pago de Ingresos Brutos a los sectores más concentrados de la provincia de Santa Fe, bajo el dudoso criterio de mantener la “competitividad” Apoyar los reclamos ante el Estado Nacional procurando recuperar los recursos que genuinamente le pertenecen al estado provincial y gobiernos locales. (Recuperación de la detracción del 15% de los recursos coparticipables para financiar la ANSESS, y coparticipación del 100% del Impuesto al Cheque, entre otros) Exigir al Gobierno Nacional el estricto cumplimiento de la Ley de Coparticipación Federal, en relación a la masa coparticipable para la Provincia de Santa Fe El reconocimiento al Gobierno provincial por la puesta en marcha de los mecanismos de coparticipación del 100% de los Ingresos Brutos y del Fondo de Emergencia Educativa porque significa terminar con injustas exacciones a los legítimos recursos de los gobiernos locales. Santa Fe, Abril 20 de 2010: Santa Fe – Rosario - Villa Gdor. Gálvez - Totoras - Amstrong - San Lorenzo - Arroyo Seco - San Justo - San Cristóbal - Reconquista - Villa Ocampo - Firmat - Avellaneda - San Javier - Vera - Funes - Capitán Bermudez - Villa Constitución - Santo Tomé.” [Nuestra Prensa, Agencia de Noticias del Norte Santafecino, 22 de abril de 2010] Se trata entonces de una lucha que toma la forma de disputas partidarias pero que tiene como fondo del debate y la lucha el problema del financiamiento estatal en sus diversas administraciones. Las repercusiones valorativas de tal documento son múltiples, tanto si pensamos la situación conflictiva que el documento expresa como aquello que tiene como intervención política. El entrecruzamiento de problemas comienza con las primeras palabras de la declaración donde los representantes políticos (especialistas de la política) reclaman en nombre del Estado Democrático, nada menos, aquellos recursos que, generados socialmente en el marco de la producción capitalista, consideran legítimos para cumplir sus diversas funciones, aquellas que la misma reproducción capitalista les reclama, corrupta o “incorruptamente”.
   Sabemos por otra parte que la provincia de Santa Fe, como entidad aunque a través de su gobernancia “opositora” lidera los reclamos frente al ejecutivo nacional por el cumplimiento de la coparticipación de los fondos correspondientes. Siempre hacen notar tales pedidos en especial aquellos medios que aprovechan cualquier situación de disputa para contrarrestar el poder del gobierno del Estado Nacional: “El gobernador de Santa Fe, Hermes Binner, solicitó a la Corte Suprema que el Estado nacional deje de deducir a la provincia el 15% de las partidas coparticipables. El ministro de Economía, Amado Boudou, faltó a la audiencia. Pero lo insólito llegó cuando la funcionaria que lo reemplazó afirmó que si se aceptase tal pedido, la Anses, lejos de ser superavitaria, "entraría en default por la cantidad de planes y jubilados que se fueron incorporando". La audiencia, que presidió Ricardo Lorenzetti, duró casi dos horas, durante las cuales el Estado y la provincia debatieron sobre uno de los temas cruciales de la agenda política. Para marcar el tono de la reunión, Lorenzetti abrió el acto diciendo que enfrentaban un tema de "gran trascendencia institucional". Lorenzetti se acababa de enterar de que, repentinamente, Boudou, que actuaría como defensor del interés del Estado, había cancelado su asistencia. Esas palabras destacaban por contraste el significado del faltazo de Boudou. En cambio, Santa Fe, con Binner y el fiscal de Estado, Jorge Barraguirre, había llevado una posición política y jurídica sólida. A pocos metros de Binner estaban sentados los ex gobernadores Carlos Reutemann (actual senador) y Jorge Obeid (diputado), además de otros legisladores nacionales. Fue una señal clara de que la provincia, más allá de quién la gobierne, tiene una posición uniforme. En 1992, las provincias y la Nación celebraron un acuerdo por el cual las primeras le cedieron al Estado central el 15% de la masa coparticipable. Ese acuerdo fue consagrado por una ley convenio, que fue prorrogada en varias oportunidades. Pero en 2006, el Congreso sancionó una nueva ley, la 26.078, en virtud de la cual decidió continuar haciendo unilateralmente tales descuentos. Los jueces Lorenzetti, Juan Carlos Maqueda, Carmen Argibay y Elena Highton hicieron varias preguntas, pero fueron los dos primeros los que una y otra vez le tuvieron que explicarle a la subsecretaria del Ministerio de Economía, Nora Fragaroli, que no es lo mismo una deducción convenida entre las partes que una deducción hecha unilateralmente por el Congreso. Las preguntas de los jueces, que incluyeron algunas lecciones de derecho constitucional para hacerle comprensible a la funcionaria el sentido del interrogatorio, no arrojaron respuestas sólidas. Pero sí hubo una confesión: si la Corte accede a una medida cautelar, la Anses ingresa en default, porque no se puede financiar sin el dinero de las provincias.” [diario La Nación, jueves 18 de marzo de 2010, nota a cargo de Adrián Ventura] Aquí es necesario analizar la realidad del debate entre sectores del propio aparato administrativo y cómo se conjugan con las disputas por el acceso al poder estatal o la lucha por su mantenimiento. La cuestión es compleja, el menemismo por supuesto no supo de tantos avatares cuando llevó adelante el descuento en cuestión, en épocas de “crisis” el capital y sus representantes saben responder al unísono.

SIETE: los desarrollos de la ciencia y su aplicación capitalista (el capital que se valoriza en la investigación científica y la investigación científica que se transforma en capital).

Escribía Marx en los Gründisse que la ciencia tiene la singularidad de ser una riqueza a la vez ideal y práctica, un aspecto y una forma del desarrollo del capital. Pero Marx entendía a la ciencia como la forma más sólida de la riqueza “porque la crea al mismo tiempo que es producto de ella”. Sabemos que el capitalismo moderno tiene a la producción e investigación científica como una de sus condiciones fundamentales; así es que la ciencia y sus aplicaciones técnicas (principales fuerzas productivas por lo menos desde principios del siglo XX) también hacen su aparición en la dinámica productiva regional.
   Se trata de dos procesos diferenciados, por un lado aquel en el cuál la ciencia se presenta como mediación en la valorización del capital productivo (lo podríamos figurar así: D-M-Ciencia-M-D’, o en algunos casos como D-M-(D-Ciencia)-M-D’), y por otro de aquellos casos en los que más directa o exclusivamente la Ciencia es un negocio capitalista (D-Ciencia-D’). En una nota del mes de noviembre del pasado año, cuyo subtítulo destaca El aporte al desarrollo regional, un desafío para las instituciones de educación superior, se informa sobre la participación de estudiantes y graduados argentinos en las XV Jornadas de Jóvenes Investigadores de la Augm (Asociación de Universidades Grupo Montevideo), desarrolladas en Paraguay. En el informe podemos encontrar algunos signos de la época que nos toca vivir post-2001, se hace referencia “al paso de ‘los oscuros tiempos de las dictaduras y la economía neoliberal’ de crecimiento que hicieron mella en los países a los que pertenecen los más de 560 investigadores de Uruguay, Paraguay, Chile, Brasil, Bolivia y Argentina convocados”. El mismo signo de la nueva época (por lo menos de los nuevos signos discursivos, y sabemos del peso del lenguaje en la construcción de hegemonía) lo encontramos en las palabras del anfitrión, el vicerrector de la Universidad Nacional de Asunción del Paraguay, el señor Amado Franco Navoni, “al cierre de las jornadas académicas, cuando pidió a los universitarios que sigan comprometiéndose con las necesidades de los países de manera de evitar que ‘nuestra indiferencia no rompa el sueño de nuestros pueblos hacia el desarrollo”. En las jornadas el eje pasó por repensar el rol de la ciencia para el actual período. [La Capital, 3 de noviembre de 2007]
   Pero, como dijimos antes, la ciencia también es un negocio capitalista y no escapa del entramado mercantil que todo quiere envolverlo. Así por ejemplo, a fines del 2007, desembarcó en nuestra región la empresa argentina Porfenc, distribuidora oficial del Mestasmart “un aditivo para vacas de alta producción, producido por la compañía francesa Adisseo”. La necesidad de esta nueva tecnología para la lechería de alta producción se justificaba de la siguiente manera: “Hoy por hoy la producción lechera tiene un peso importante en la economía y ya sea por las inundaciones o las sequías, la industria está ávida de productos o aditivos ya que no se puede esperar que se dupliquen las cabezas, sino que es necesario recurrir a la tecnología para que con la misma cantidad de animales se pueda producir más leche.” Encontramos aquí un ejemplo sencillo de la ciencia aplicada al capital y de la apuesta por la plusvalía relativa en vez de la plusvalía absoluta, apuesta que no tiene por supuesto ningún reparo de tipo ecológico sino sólo aumentar la productividad artificialmente. [La Capital 18 de noviembre de 2007]
   Dentro de los procesos en los cuáles la ciencia no sólo está al servicio de los negocios sino que se convierte, ella misma, en una actividad capitalista orientada a la ganancia, existe una dinámica histórica que es interesante estudiar y tener en cuenta. En las décadas posteriores a la segunda guerra mundial se acentuaron los procesos de industrialización de la práctica científica, es decir, se impulsó la organización de la ciencia (sus relaciones de producción) de una manera estrictamente adecuada al capitalismo. Como parte de ese extendido proceso (que no deja de tener contradicciones pues se trata en última instancia de estructurar la creatividad) podemos pensar el avance de la denominada industria de la biotecnología, espacio de investigaciones que en nuestra región “ha ganado terreno tanto en las aplicaciones destinadas el sector agropecuario como aquellas orientadas a la medicina y la alimentación”. Esta práctica se puso en el tapete durante el 4º Congreso Regional de la Producción Rosario Activa 2007, dónde se cuestionó la forma casi anárquica en que esta ciencia industrializada se viene llevando a cabo, y se apuntó a lograr que Rosario lidere una nueva biorregión. Durante el congreso el economista de la Cepal, Roberto Bisang, explicó que “existen en el país unas 95 empresas de biotecnología que facturan entre 350 y 400 millones de dólares [...] por un lado aquellas con grandes espaldas en otro negocio donde pueden encontrar una vía de financiamiento para proyectos de biotecnología (grandes brokers de cereales o los laboratorios de medicamentos), y por otro, las pymes que son los sujetos de políticas públicas ya que necesitan financiamiento para avanzar”. Dada la importancia del rol jugado en la actualidad por la ciencia para la competitividad de las empresas, Bisang lamentó “la falta de capacidad para generar un sistema armónico donde se puedan optimizar los distintos recursos que llegan por muchas vías (Fontar, Foncyt, Inti, etc.) pero que no se unifican en una red”. [La Capital, 19 de noviembre de 2007]
   En un marco más institucional este año 2008, la sede de la universidad estatal en Rosario (UNR) peleó y recibió un aumento de sus asignaciones presupuestarias cercano al millón de pesos por cada mes del año, con lo cuál se llegó a un total de 310 millones.  Este proceso de la pelea por las ganancias (es decir, por una porción de la plusvalía producida socialmente) se llevó a cabo en un ámbito más amplio: “La UNR, quinta en la escala presupuestaria nacional, no fue la única casa que reclamó más dinero para el ciclo lectivo. Los rectores nucleados en el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) habían consensuado su propia propuesta por un total de casi 7 mil millones de pesos.” [La Capital, 26 de noviembre de 2007] Como sabemos, la relación entre las pagas presupuestarias y los desarrollos científicos de la UNR (y sus aplicaciones), están mediados por un tropel de problemas multiformes que aquí no podemos tratar, aún.

Las Ciencias “Sociales” también son llamadas al concurso del desarrollo nacional y regional cuando el capital piensa que derrotero laboral piensa seguir. En octubre de 2009 fue la propia ciudad de Rosario la elegida para el lanzamiento de una de las variadas instancias creativas del capital asentado localmente en sus diversas dimensiones. La Asociación de Economía para el Desarrollo de la Argentina (Aeda) daba sus primeros pasos en estrecha relación con la Universidad Nacional de Rosario y se disponía a discutir una serie de cuestiones estratégicas en la forma de una primera instancia seminarista: “El primer lanzamiento regional de la Asociación de Economía para el Desarrollo de la Argentina (Aeda) en nuestra ciudad de Rosario se realizará esta tarde a partir de las 17.30. La actividad se desarrollará en la Universidad Nacional de Rosario (UNR), con la presencia del director del Banco Nación y presidente de Aeda, Matías Kulfas, y el ex subsecretario de Industria de la Nación e integrante de Aeda, Iván Heyn. Durante el seminario se realizarán dos paneles de debate, en los que expondrán referentes locales y nacionales. En el comienzo de la jornada, Oscar Sgrazzutti disertará sobre “Cambios en la distribución del ingreso por categoría ocupacional en el Gran Rosario; 2003-2007”; y Oscar Madoery se referirá a “Cambio de época y política endógena. Una mirada desde las ciencias sociales”. Luego, se abordará la “Evolución de la industria argentina: transformaciones y desafíos”, con Paula Español, y Matías Kulfas hablará del “Cambio de régimen y dilemas del largo plazo. La economía argentina entre 2003 y 2007”. [diario La Capital, 19 de octubre de 2009]

Avancemos un poco en este simple acercamiento a la relación entre tecnología, capital y Estado. Veamos otro ejemplo: “La Secretaría de Estado de Ciencia, Tecnología e Innovación (Sectei) de la provincia abre una nueva edición de la convocatoria a la presentación de proyectos para los Programas de Promoción de las Actividades Científico-tecnológicas y de Innovación 2010. Son líneas de financiamiento - aportes no reintegrables - destinados a emprendedores, mipymes, eslabonamientos productivos, docentes, investigadores, tesistas, universidades, centros e institutos de investigación y desarrollo de la provincia de Santa Fe. El monto base de las líneas abiertas es de 1.960.000 pesos.” Cuáles son sin embargo las ideas que rigen tal acercamiento, tal “financiamiento”. Veamos: “Esta tercera convocatoria afianza el objetivo de articular el conocimiento, la producción, el sistema financiero, los gobiernos y la sociedad civil para la construcción de un sistema provincial de innovación, un proceso de cooperación y transformación socio-cultural que permitirá fortalecer las capacidades regionales-provinciales para asegurar el desarrollo sustentable de las cinco regiones, de cara a las demandas y desafíos sociales y económicos del siglo XXI”, expresó David Asteggiano, secretario de Estado de Ciencia, Tecnología e Innovación. En conjunto se otorgó financiamiento durante 2008 y 2009 a más de 160 proyectos de investigación, desarrollo e innovación productiva. Se recibieron más de 400 postulaciones para las distintas líneas de los llamados, que fueron evaluadas por comisiones de investigadores y tecnólogos de reconocida trayectoria pertenecientes a instituciones universitarias, institutos de investigación de la provincia y del país, del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (Pnud) y empresarios innovadores. El funcionario destacó también que “la provincia lleva adelante una política de ciencia y tecnología que, a través de estas convocatorias, favorece la introducción de innovaciones que incorporen conocimiento y agreguen valor a los sistemas productivos mejorando las condiciones de competitividad de las regiones, la innovación en los gobiernos, las instituciones públicas y privadas, promoviendo la participación ciudadana en la apropiación social del conocimiento”. […] La convocatoria está integrada por dos programas: por un lado, el de “Fortalecimiento de las capacidades de innovación del sistema productivo de la provincia de Santa Fe”, y un segundo programa de “Fortalecimiento de las capacidades del sistema de investigación y desarrollo en la Provincia de Santa Fe”. El primer programa incluye las siguientes líneas de financiamiento: promoción de la vinculación tecnológica entre el sistema productivo y el sistema ciencia y tecnología en la provincia; promoción de la vinculación tecnológica entre el sistema productivo y el sistema de ciencia y tecnología en la provincia en temas de aprovechamiento de la energía solar, apoyo a la formulación de proyectos de innovación productiva; apoyo a mipymes para proyectos de desarrollo de negocios basados en I+D y apoyo a la capacitación de recursos humanos en nuevas tecnologías. […] En tanto, el segundo programa brinda financiamiento a proyectos de investigación y desarrollo sobre temas de interés provincial, desarrollados por grupos de investigación, tecnólogos pertenecientes al sistema de ciencia, tecnología e innovación, con institución adoptante y formación de posgrado en áreas de interés provincial.” [diario El Litoral de Santa Fe, viernes 4 de junio de 2010]

OCHO: consideraciones finales sobre el capitalismo de la región

Como hemos venido observando la ciudad de Rosario presenta un dinámico desarrollo del capitalismo asentado localmente, agrietado sin embargo en múltiples vértices, ensombrecido en amplias regiones, pero con epicentros o núcleos de crecimiento y relaciones importantes con el capital mundial. Puede enmarcarse este desarrollo en el conjunto nacional pero puede pensarse a su vez como un despliegue regional propio en puja con las tendencias de otras regiones del país y por otra parte obstaculizado en algunos aspectos por la fuerte construcción capitalista de orden nacional. En el Estado estos problemas se reproducen de ciertos modos característicos que van de la competencia capitalista a las luchas por el reparto de la porción de plusvalía obtenido mediante los impuestos públicos.
   Las encuestas empresariales confirman en algunos aspectos estas conclusiones provisorias en las cuáles predominan los márgenes de producción en medio de las escaramuzas interregionales: “Según una encuesta entre 250 empresarios de todo el país, la ciudad de Rosario fue elegida como la ciudad con mayor atractividad para invertir en la Argentina. En materia de ciudades, Rosario ocupa la primera posición (48%), seguida de Córdoba, Capital (44%) en una lista donde la mitad de las menciones se concentran en ciudades capitales de provincia y donde sobresalen ciudades de la región cuyana y de la zona patagónica. Al igual que las provincias, no hay ciudades que pertenezcan a la zona del NEA.” Se confirma de este modo la desigual distribución del capital dentro de las fronteras del país. Como hemos visto antes, la potencialidad del Gran Rosario está dada, desde la mirada de la burguesía aquí afincada, en su “geografía económica” que se extiende a toda la provincia: “En relación a Santa Fe, 78% de los empresarios que eligieron al “transporte” como lo distintivo del territorio, enfatizaron la “importancia de la infraestructura portuaria” de la provincia.” El peso de la ubicación espacial de nuestra ciudad es equiparable a los favores que los empresarios reciben de parte del “sector público” en la escandalosa provincia de San Luis.[21] [Diario La capital, 5 de diciembre de 2007]
   Una de las dificultades para el crecimiento capitalista de la región es la de su financiamiento a mediano y largo plazo. Esto puede verse en los ejemplos antes mencionados (sobresaliente es quizás aquel que muestra cómo la competencia de la industria textil depende de ese financiamiento para su reproducción ampliada) y aquí incorporamos quizás el más novedoso de los últimos años. El diputado Giorgetti, antes preocupado por la producción tambera de su ciudad natal y crítico de la sojización, aparece en los medios unos meses después haciendo loas al flamantemente creado Banco del Sur, ente crediticio anunciado como una alternativa a los fondos usurarios ligados a las multinacionales y el imperialismo yanqui. En otra nota de opinión nos comenta lo siguiente: “El mes pasado, en Río de Janeiro, los ministros de Economía y Finanzas de Brasil, Uruguay, Paraguay, Argentina, Venezuela, Ecuador y Bolivia consensuaron el acta fundacional del Banco del Sur, donde se dispone el capital inicial equivalente a u$s 7.000 millones, provenientes de las reservas internacionales de los países integrantes. Incluso Colombia ha manifestado su interés de ser incluida.” Don Giorgetti, que en este caso se presenta como Parlamentario del Mercosur, nos compara aquí con otras regiones alejadas del orbe como los 64 Estados que han formado el BAD (Banco Asiático de Desarrollo) y describe el recorrido reciente de la Banca Regional, para finalizar enfocando en lo más importante, esto es, las finalidades de tales emprendimientos. Con respecto a este punto concluye lo que sigue: “Si logramos, y creo que estamos en ese camino, que nuestro Banco del Sur estreche vínculos entre el desarrollo productivo con el mundo científico-tecnológico y la clara orientación política de nuestros gobiernos, es probable que empecemos a eliminar las dos clases de hambre: la del estómago y la de conocimiento.” Este representante político pone no casualmente el énfasis en estos dos problemas, sobresalientes en los análisis que hacemos sobre los últimos años en la región, se refieren por un lado a los sujetos desplazados/expulsados por todo sistema de organización capitalista, y por otro a las dificultades que el crecimiento del capital afincado y/o desarrollado (acumulado) localmente encuentra en sus propias herramientas científicas. El financiamiento es necesario para cubrir estos dos polos de la brecha organizativa en nuestra región.
   La cuestión se ha complejizado en una multiplicidad de aspectos a lo largo de los últimos dos años, como suele suceder. Las inversiones en la región no pueden escindirse del marco legal e institucional nacional así como tampoco de los avatares de la “política” que muchas veces impone los marcos del estado-nación a las regiones que lo componen. Sin embargo el marco de análisis regional nos brinda como hemos querido mostrar en este apartado, ciertamente parcial, inconcluso y segmentado, una riqueza de reflexiones que en un marco general pueden perderse por diversos motivos. Como ya ha debido comprenderse la metodología de análisis y estudio que propiciamos pone énfasis en lo regional, considera a las naciones capitalistas desde muchos puntos de vista una impostura y juega con las complejidades y situaciones que tales problemas originan en la realidad concreta. El capital, su desarrollo, sus desmenuzamientos, relaciones con el Estado, exigencias políticas, explotación específicamente histórica del trabajo, etc. se muestran de una manera singular cuando nos corremos momentáneamente de las fronteras jurídicas y pasamos a tratar de indagar su despliegue en procesos aún más concretos.

V. REGIÓN, NACIÓN Y MUNDO EN 2008-2010

¿Cómo se ha manifestado este entrecruzamiento de problemas desde 2008 hasta hoy, es decir, promediando el año 2010? Si pensamos en un proceso de largo aliento abierto luego de la crisis de fines de 2001, estamos ahora en presencia de una temporalidad de mediano plazo marcada fuertemente en su origen por varios sucesos y procesos importantes. En primer lugar la “batalla del campo” alrededor de la resolución 125 conocida especialmente por las modificaciones que proponía a las retenciones a las exportaciones; en segundo lugar la agudización de la “crisis financiera” a nivel mundial y sus repercusiones políticas, discursivas, materiales, etc.; finalmente las elecciones legislativas en Argentina a mediados de 2009 y sobre todo, la recuperación tanto de la actividad económica en el país como de la imagen y el consenso político del gobierno nacional luego de la “derrota” en tales comicios, derrota que más allá de los números era considerada livianamente de definitiva por la mayor parte de los referentes de la oposición.
   Procesos y acontecimientos que han marcado el pulso de la historia Argentina reciente. En el trasfondo de esas transformaciones la alianza gobernante también sufrió en los últimos dos años convulsiones importantes. En primer lugar los tironeos del jerarca sindical Hugo Moyano que exigía a la presidencia un fortalecimiento de los lazos que unen el proyecto hegemónico con la burocracia sindical, representante incontrarrestado del movimiento obrero legal. Por otro lado el distanciamiento de uno de sus integrantes esenciales. La UIA fue tomando poco a poco distancia del gobierno nacional y cuestionando algunas de sus políticas y planteos a lo largo del año 2009. Tal toma de posición contraria tuvo su pico de fiebre en el último trimestre del año pasado cuando los discursos se radicalizaron. Ya desde mediados de 2009 la convocatoria de los eventos oficiales, reuniones y declaraciones de las diversas corporaciones empresarias que representan al capital industrial más concentrado, iban marcando el cambio de rumbo. Y en el cierre de la Conferencia Anual de la UIA en el mes de diciembre se hizo más verdadera la separación: “La UIA, entidad que durante gran parte de la administración kirchnerista fue firme aliada del gobierno, se pasó finalmente de vereda. Durante dos días pasaron en Pilar los dirigentes políticos y sectoriales que buscan tejer una alianza para enfrentar al gobierno. Y en la misma semana en que los legisladores de la oposición pujarán por el control de las comisiones del nuevo Congreso. El propio presidente de la entidad, Héctor Méndez, abrió el juego de la diferenciación. Se quejó de las "confrontaciones inexplicables" que golpearon a los sectores productivos y dijo que la central "nunca fue oficialista" aunque "tampoco opositora". Desde su punto de vista, "carece de dignidad la entidad que apoya por oportunismo medidas que van en contra de la inversión". En esa área ubicó los cambios a la ley de riesgos del trabajo. Su colega Cristiano Rattazzi dio rienda suelta a su antikirchnerismo rabioso. Embistió contra las "arremetidas confiscatorias" del gobierno, que tuvo el cenit, a su juicio, con la estatización de las AFJP y pidió "reglas claras para defender la propiedad privada". El titular de Fiat también advirtió sobre "la tremenda inflación" que se ubica actualmente en el 25 por ciento.” [diario La Capital, 2 de diciembre de 2009] El capital industrial más concentrado de titulación nacional se distanciaba así del gobierno y sus políticas, de las que había hasta ese momento sido el principal sostén. Lo hacía no en vano cuestionando las políticas fiscales a través de las cuáles el Estado se apropia una porción de la plusvalía producida socialmente, y por supuesto, apuntalando en el discurso la defensa de la propiedad privada capitalista, quitando legitimidad al gobierno de tal Estado. Pero la UIA daba a su vez un paso más proyectando incorporarse en la construcción de un nuevo gobierno: “Rattazzi criticó además la efectividad de la oposición política al kirchnerismo, un tema que aflige a los referentes corporativos y que se habló en los pasillos de Pilar. Pero tanta tribulación no impidió a la conferencia de la UIA convertirse en vidriera opositora. Los dirigentes de la mesa de enlace almorzaron con Méndez y se reunieron con Eduardo Duhalde. Por los pasillos se pasearon los hombres fuertes de Arcor, Luis Pagani, y Paolo Rocca, Techint. […] El presidente de la Federación Agraria, Eduardo Buzzi, aseguró que "hace falta" conformar una mesa integrada por entidades del agro e industriales. De hecho, mañana la mesa de enlace también se reunirá con la cúpula de la Asociación Empresarios de la Argentina (AEA). Pero los laureles se los llevó el ex presidente Eduardo Duhalde, quien volvió a postularse como candidato para derrotar al kirchnerismo en las elecciones. Dijo que este gobierno es "tiempo pasado" y llamó a industriales y dirigentes del agro a ayudar a "construir un gobierno patriótico de unidad nacional" de cara a 2011. Duhalde negó que fuera a integrar una fórmula con el radical Julio Cobos e instó a los peronistas a Néstor Kirchner del aparato partidario bonaerense. "Tenemos por todos los medios que ganar y expulsar a quien sin ser bonaerense y sin corresponder ser candidato, fue candidato de la provincia", dijo.” A fines del 2009 entonces parecía definirse una alianza estrecha entre los capitales más concentrados de la industria y el agro para enfrentar el modelo vigente, que según ellos había degenerado por obra y gracia de los Kirchner. Tales posicionamientos opositores se montaban, claro está, en el supuesto clima de crisis económica y desprestigio gubernamental pero los trascendían a ambos pues se trataba de un divorcio en apariencia definitivo.
   Las cosas han cambiado desde entonces y a paso frenético por momentos. El futuro, que ya ha llegado, que duda podemos tener de ello, se nos muestra abierto inconmensurablemente, abierto por lo pronto para la reproducción capitalista.
   En términos generales y con la facilidad que el conocimiento de la anatomía del hombre brinda al estudio de la anatomía del mono, por decirlo en aquellos términos engelianos-marxistas, a mediados de 2010 podemos apuntar varios meses de recuperación “plena” tanto de la economía nacional como del poder y legitimidad del gobierno kirchnerista, siempre en términos de relaciones de fuerza, por supuesto. Una muestra de ello de no poca significación fue la reaparición pública mediática del ex presidente Néstor Kirchner en octubre de 2009 tratando de apuntalar el “modelo” luego de ser considerado unos pocos meses antes el gran derrotado en las elecciones legislativas. Dando cierre en Parque Norte al seminario “Debatiendo Desde el Movimiento Nacional la Argentina del Nuevo Milenio”, el ex presidente remarcaba lo siguiente: “Hay que consolidar el equilibrio económico, la estabilidad, administrando bien y cuidando las reservas”[…] “hay que promover los productos primarios y nuestro valor agregado en el mundo”. También llamó a defender el trabajo argentino y dijo que “nuncamás debe ser rematado”. Defendió las últimas leyes promulgadas por el Congreso, afirmando que “no son contra nadie” sino que “son a favor de todos los argentinos”. El ex presidente instó a lograr “cada día una sociedad más democrática” y dijo que “cualquier compañero tiene derecho a ser candidato, lo que no se puede hacer es generar acciones que vayan en detrimento de la profundización de las políticas”. Sostuvo que en etapas de crisis siempre apostó a la democracia y a la Constitución, “aún con gobiernos como el que se fue en 2001”. […] Kirchner llamó a “profundizar la inversión publica, la industria nacional y las políticas educativas que se llevan adelante”.” [diario La Capital, 17 de octubre de 2009]
   En cuanto a lo económico, y salvando los cuestionamientos puestos al principio del trabajo en cuanto al significado de los índices económicos elaborados desde los diferentes organismos públicos o privados, desde el último tercio de 2009 es posible reconocer en sus expresiones a través de la prensa, una renovación del crecimiento económico luego de un período anual de amesetamiento. Ya en septiembre de 2009 en una visita a la ciudad de Las Parejas el titular de la UIA, De Mendiguren, que desde hacía varios meses venía tomando distancia con respecto al gobierno nacional luego de años de una estrecha alianza, sostenía: “Si nos serenamos crecemos al 6% en el 2010" y planteaba además a tono con su situación un poco paradójica “que el problema en la Argentina es ‘político’ y no económico” [diario La Capital, 14 de septiembre de 2009] Los famosos consultores económicos aportaban lo suyo para la misma época: “El consultor Miguel Bein destacó que el país ‘está retomando la buena senda. Automóviles, siderúrgica y el sector inmobiliario fueron señalados como los que encabezarán la recuperación. Para el economista el ciclo negativo que atravesaba la Argentina, a causa de la crisis financiera internacional, terminó y varios sectores de la industria local ya pueden comenzar a ofrecer otra cara. El economista recordó: ‘La Argentina tiene una capacidad muy grande para crecer en base a la agroindustria (...) autos, siderurgia e inmobiliario son rubros en los que veo mejores perspectivas hacia el futuro’. ‘En algunos de los sectores ya podemos ver que la curva de crecimiento comienza a mejorar’, precisó el consultor y predijo: ‘Los sectores que más cayeron van a rebotar’. ‘El país está retomando la buena senda’, enfatizó Bein y agregó: ‘En 2010, simplemente si se la deja avanzar sin mayores conflictos, la economía crecerá en torno del 4%’. El especialista vertió estos conceptos optimistas sobre el futuro de la economía del país al exponer en el ‘2º Encuentro de los Líderes’ que organizó el diario El Cronista, en La Rural.” [diario La Capital, 16 de septiembre de 2009]
   Diversos índices muestran por otra parte y desde agosto de 2009 un crecimiento de los parámetros productivos si consideramos al país como un conjunto. Las políticas económicas llevadas adelante desde 2003 permitieron a la economía argentina, considerada como un conjunto, sobrellevar con holgura la crisis financiera internacional más allá de ciertos puntos nodales que no pudieron escapar a los efectos por su relación directísima con el mercado mundial de capitales. Pero desde los últimos meses de 2009 y en especial desde el segundo trimestre de 2010, las estadísticas muestran síntomas de crecimiento elocuente en diversos sectores productivos y en la economía capitalista en general. Siempre será conveniente recordar que toda economía capitalista produce en su crecimiento la acumulación de capitales cada vez más acentuada y por lo tanto efectos de crisis y explotación en diversos sectores sociales, es decir, siempre será conveniente tener en cuenta cuando hablamos de crecimiento económico cuales son las contradicciones que tal crecimiento necesariamente trae aparejadas. Allí interviene entonces el Estado y como veremos el gobierno del Estado en el período actual lleva adelante diversas políticas para apuntalar y compensar ese crecimiento renovado que a mediados de 2009 muchos consideraban imposible. Tales políticas han redundado con claridad en un fortalecimiento de la fuerza política kirchnerista como representante político de la mayoría de la población argentina.
   Promediando el año 2010, distinguido por su bicentenariedad, la oposición política al kirchnerismo, sigue proponiendo de manera confusa un modelo de construcción capitalista ciertamente diferente al oficial y tratando de convertirse en portavoz del sector capitalista agrario. El miniex-presidente Eduardo Duhalde en su visita a la ciudad de Reconquista a principios de agosto y con motivo de la Exposición Nacional de Ganadería, Agricultura, Granja, Industria y Comercio, sentaba posición en un momento de retroceso y dispersión opositora luego de un 2009 supuestamente triunfante. Duhalde afirmaba dos cuestiones centrales en su visita a la región. En relación a la centralidad de la exportación agrícola en el proyecto opositor afirmaba que “El gobierno no ha entendido la enorme capacidad de crecimiento que tienen el campo y la agroindustria en la Argentina, que hoy está funcionando al 40% de su potencialidad dijo el bonaerense.” Y con respecto a la política económica más polémica de un tiempo a esta parte también tenía opinión: “Consultado sobre su posición acerca de las retenciones, Duhalde señaló que hay que bajarlas progresivamente y agregó que el campo debe participar de las decisiones que se tomen”. [diario digital Rosario3.com., sábado 7 de agosto de 2010]. Más allá de lo discursivo quedaba en claro la necesidad del peronismo disidente de convertirse en apéndice de la burguesía agraria para retomar el camino de la notoriedad.
   Pero más allá de los avatares muchas veces confusos incluso para los más “independientes” e “inteligentes”, en especial del mercado, la cuestión para nosotros sigue estando marcada por el “conflicto” (y perdónense tantas comillas que harían alterar a un antiguo compañero de análisis) que muchas veces suele darse entre la producción agraria y su “mejorada” reproducción industrial. Tal certidumbre viene de diversos puntales, pero la lucha de las “naciones” capitalistas en su competencia imparable, impone a la industria como el criterio diferenciador, mucho más de lo que a veces, sumergidos en medio de tanta soja, creemos. De hecho, por algo será que tantas veces se repite, desde la retaguardia en estas pampas gringas, que la industria es civilizatoria (perdónese la falta de signos que expresen el sarcasmo). Si, en todo caso, ponemos a la producción industrial asentada localmente como el dilema principal que marca nuestra temporaneidad (y perdónese también el neologismo), veamos para terminar un debate que según creemos pone el énfasis en el punto justo. En octubre de 2009 Patricia Martino a nombre de nuestro matutino diario La Capital nos acercaba al problema en los siguientes términos (que resumimos; el momento sustancial como en tantas alocuciones periodísticas es el que marca el “pero”): “La actividad industrial ¿medio llena o medio vacía? El mundo financiero parece ver la luz al final del túnel. El tiempo de calma que llegó a los mercados internacionales tiene por estos días su traducción en el plano local. El dólar se estabilizó luego de un año y medio de fuga sostenida, y las acciones y los bonos de deuda viven su primavera. No está claro todavía si esta euforia echará raíces en la economía real. Los buenos augurios para la campaña sojera prometen una necesaria liquidez para el sector privado y el Estado, y algunas actividades industriales comienzan a dar señales de vida. Pero el camino de la recuperación todavía está lleno de espinas. Las principales: el desempleo y la inversión, claves para garantizar un proceso de reactivación sostenida. Aun con las prevenciones que despiertan las cifras del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), los números del Estimador Mensual Industrial (EMI) permiten trazar un mapa del sector manufacturero luego de varios meses de zozobra. Las cifras oficiales de agosto dieron cuenta de un aumento de 0,6 por ciento de la producción industrial, respecto de julio. Ese mes había crecido 0,2 por ciento en relación a junio. La comparación interanual sigue mostrando números negativos: 1,7 por ciento para atrás entre agosto de 2008 y 2009. Pero incluso dentro del declive, algunos rubros notan una desaceleración de la caída. La fabricación de vehículos automotores está liderando el repunte. El acumulado enero-agosto de 2009 muestra una caída del 25,5 por ciento en comparación con igual período del año anterior. Pero ya en el octavo mes del año, la brecha se había achicado al 15,9 por ciento en relación al mismo mes del año anterior. Si la comparación se realiza con respecto a julio pasado, se registra un incremento del 2,8 por ciento. La reactivación del mercado de Brasil, destino preferencial de las exportaciones de autos argentinos, tracciona a la industria local. El caso emblemático por estas horas es el de la inversión de 500 millones de pesos de general Motors para producir el Agile. Cuánto aporta ese repunte a la dinámica general de la actividad industrial está por verse. La producción de acero crudo, una de las más golpeadas por la crisis internacional, cayó 36 por ciento entre enero y agosto de 2009. En la última edición mensual del EMI, la baja interanual fue del 25,1 por ciento. Sin embargo, si se observa un incremento del 4,9 por ciento entre julio y agosto. La producción de cemento subió 8,9 por ciento entre julio y agosto, aunque mantiene una caída del 1,5 por ciento en relación al mismo mes del año pasado. El repunte mensual podría indicar una mejoría de la actividad de la construcción, fundamentalmente vinculada a la obra pública. El sector que salió casi indemne de la crisis es el de la industria alimenticia, que aunque marcó alguna baja mensual, nunca dejó de crecer respecto del año pasado. En el caso de los textiles, el sector recibió cierto paraguas protector por la política de restricción de las importaciones del gobierno nacional. Los datos que surgen del relevamiento periódico de la Unión Industrial Argentina (UIA) son mucho más pesimistas que los del Indec. Registró en agosto una caída del 9,7 por ciento en relación al mismo mes del año pasado. Pero coincide con las cifras oficiales en que la actividad se mantuvo más o menos estable entre julio y agosto de este año. Las estadísticas de la central fabril son, igualmente, menos generosas que el Indec. El crecimiento fue en ese lapso de apenas el 0,1 por ciento. A nivel regional, la encuesta que realiza periódicamente la Federación Gremial del Comercio e Industria de Rosario relevó una "leve recuperación en la actividad". El último sondeo corresponde al segundo trimestre del año. Allí, el 67 por ciento de los encuestados acusaron una reducción en sus ventas. Durante el primer trimestre del año, esa cifra era del 77 por ciento. Dentro del típico interrogante del vaso medio lleno o medio vacío, el economista de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), Bernardo Kosacoff, advierte de un amesetamiento de la desaceleración económica. Pero considera que "falta mucho" para que se convierta en "una recuperación sostenida". "El contexto internacional nos favorece, vuelve la liquidez, cae el riesgo país, la demanda de China y Brasil está ayudando y mejoran las condiciones climáticas para la cosecha de soja", recordó. Destacó que el consumo masivo se mantuvo durante lo peor de la crisis y el repunte del sector automotor. En forma más lenta, también ve un piso para la construcción. Pero el punto clave, indicó, es la inversión. "Debemos estar en 3 ó 4 puntos menos de los 22 puntos del PBI que veníamos teniendo en los últimos años", comentó Kosacoff, al tiempo que dibujó la secuencia de salida: "después de la caída, primero se recupera la actividad, tarda más el empleo y, todavía más, los indicadores sociales y de bienestar". El director de la Cepal consideró que la economía argentina necesita "que se logre una vuelta al acceso del mercado voluntario de crédito, que mejoren las expectativas y que se interrumpa definitivamente la dolarización de portafolios". Ana Inés Navarro de Gimbatti, directora de la cátedra de Economía de la Facultad de Ciencias Empresariales de la Universidad Austral, coincide con que la economía local muestra algunos indicios de recuperación desde el segundo trimestre del año. Refirió el caso de la producción de la industria automotriz, el giro positivo —aunque mesurado— en el consumo de gas industrial y una menor caída del consumo de electricidad en la industria en general. "Las expectativas de los consumidores muestran signos algo más favorables en el tercer trimestre del año, sobre todo las referidas a la compra de bienes durables e inmuebles", dijo. Sin embargo la recuperación “aún no se observa en todos los sectores, siendo los más estrechamente ligados a la producción agroindustrial los más atrasados al respecto”. El lado bueno es que el fin de la sequía reanimó en parte el clima de negocios. Para la economista, la recuperación en los precios de los alimentos y las perspectivas de obtener en 2010 una cosecha de soja récord movilizaría los ingresos en la región. En la medida que se avance con el acuerdo con el FMI y el Club de París, “la abundante liquidez internacional y la vuelta de los capitales a los países emergentes, podría resultar favorable para Argentina en términos de tasa de interés e inversiones”.Esa corriente apunta a despejar el frente fiscal, que hoy tiene un cuello de botella en la necesidad de financiamiento del gobierno para el año próximo. Por lo pronto, la senda del ajuste de tarifas comenzó a moverse, luego de varios años de inmovilidad, lo cual podría demorar la recuperación de la demanda interna. En síntesis, entre el tercer y cuarto trimestre del año la actividad económica habría dejado de caer. “Pero en términos del alfabeto con que se acostumbra a caracterizar la salida de la crisis el escenario esperable para el año próximo se asemeja más a una U alargada en su base que a una pronunciada V”, subrayó Navarro de Gimbatti. El economista Daniel Guida subrayó el resultado de las medidas de restricción de las importaciones sobre distintos sectores de la industria. Y aventuró que la calma en los mercados financieros podría agilizar las inversiones en el sector de la construcción y en la compra de equipos. Por otra parte, la estabilidad cambiaria actuá como un motor “para que no se produzca ahorro y el dinero vuelva al circuito”. “Son todas pequeñas muestras de que al menos se frenó la recesión, estamos en un punto de amesetamiento, con expectativas de que en el primer trimestre del año que viene estaremos mejor”, dijo. La cosecha, señaló, “será mucho mejor”, lo que “influye muchísimo” en la economía local. “Además, la industria automotriz, contrariamente al gran shock inicial, está retomando su nivel y es probable que se vendan este año 500 mil unidades”, precisó. Pero más allá del mejor clima financiero y la estabilización macroeconómica, la suerte de la reactivación está atada a la demanda, que depende en mayor medida del empleo. El mercado laboral “fue el que más sufrió”, recordó Guida. La evolución de la demanda de empleo será clave para asegurar o no la recuperación. Las condiciones en las que se desenvolverá la actividad económica en los próximos meses no dejan de tener impacto político. Al hablar durante las primeras jornadas de actualización organizadas por la Fundación Campo, el diputado electo y ex ministro de Hacienda santafesino Daniel Germano advirtió a un auditorio opositor a la administración kirchnerista que el gobierno puede fortalecerse a la salida de la crisis. “La liquidez está volviendo, el gobierno dio una fuerte señal de que no iba a entrar en default y logró una importante distensión financiera”, señaló. Este desahogo, a su juicio, no disminuirá la “tensión fiscal” derivada de una renovada puja entre la Nación y las provincias. En ese sentido, señaló que el proyecto de presupuesto 2010 prevé una recaudación de 43 mil millones de pesos en concepto de retenciones a la exportación. “Esto es un 36% de lo que le queda al gobierno nacional luego de la distribución primaria del impuesto a las ganancias”, apuntó. El impacto en el nivel de actividad y de las finanzas públicas de una cosecha que el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (Usda) estimó en 52,5 millones de toneladas, aun cuando bajen los precios, es importante. Así lo señaló también el diputado Pedro Morini, de la UCR, en el mismo foro. “Si se cumplen los pronósticos más optimistas de cosecha, en abril el Estado nacional se encontrará con 12 mil millones de dólares extra en el bolsillo”, señaló. La pregunta, aclaró, es “cómo se llega hasta abril”. Para la industria de la región, la pérdida de la cosecha fina y la retracción compradora de los productores agropecuarios significó un invierno penoso, que retardó la oportunidad de mejorar los indicadores de demanda. Ahora, gran parte de la suerte se juega en la cosecha gruesa. El presidente de la Federación Industrial de Santa Fe (Fisfe), Carlos Garrera, reconoció el repunte en la industria automotriz, el autopartismo y la maquinaria agrícola. También vio señales de vida en la producción de artefactos de línea blanca. Igual, reclamó “un clima cordial que permita generar un horizonte predecible en el mediano plazo”. “A nivel global la Argentina estará mejor el año que viene que este, en el mundo se están dando condiciones que van a permitir la salida de los países emergentes, pero hay que tener cuidado con esta crisis”, sostuvo Garrera. El presidente de la central fabril santafesina indicó que hoy se puede dar respuesta a un crecimiento de la demanda con la capacidad instalada ahora ociosa, pero advirtió que en el futuro se necesitará inversión y, para eso, “se necesita un clima favorable”. [Patricia Martino, diario La Capital 18 de octubre de 2009] Remarcamos aquí la fecha de la intervención, el panorama de problemas y de sectores económicos e industriales que realiza, y en especial la necesidad de leer “entre líneas” como dirían tantos y, ya que estamos citando, como diría entre ellos aquel viejo santurrón que de santo por supuesto no tenía nada pero que en esto, quizás, acertaba. Abrimos, entonces, el debate.



BIBLIOGRAFÍA Y FUENTES UTILIZADAS

                     i.      Revista Análisis de Coyuntura; Buenos Aires, 2004-2010.
                   ii.      Hegel; Lógica; Ediciones Orbis, Madrid, s/d.
                  iii.      Néstor Kohan; El Capital. Historia y método; Ediciones de la Universidad de las Madres de la Plaza de Mayo, Buenos Aires, 2002.
                 iv.      Carlos Marx; El Capital; Editorial Siglo XXI; Buenos Aires, 2004.
                   v.      Revista Dialéctica; Buenos Aires, Nº 15, Nº 16 y Nº 17, 2005-2007.
                 vi.      Antonio Gramsci; Notas sobre Maquiavelo, sobre política y sobre el Estado Moderno; Edición Digital; s/d.
                vii.      O’Donnell; Estado y alianzas en la Argentina. 1955-1973, s/d.
              viii.      Carlos Marx; Gründisse; Editorial Comunicación.
                  ix.      O’Donnell; El estado burocrático autoritario. 1966-1973, Capítulo 1, s/d.
                   x.      Carlos Marx; El Capital; Libro I; Capítulo VI Inédito; Presentación de José Aricó; Traducción y notas de Pedro Scarón; Siglo XXI Argentina Editores S.A.; Segunda Edición: marzo de 1972. (Redactado por Marx en un período transcurrido entre Junio de 1863 y Diciembre de 1866.)
                  xi.      Notas periodísticas y de análisis tomadas de Diario La Capital de Rosario, Diario La Nación de Buenos Aires, diario digital rosario3.com, revista Punto Biz, en correos, formato impreso y en www.puntobiz.com.ar; Redacción Rosario (diario digital) www.redaccionrosario.com.ar; diario Página 12; diario El Litoral de Santa Fe, edición digital; demás publicaciones periódicas.-











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[1] Debemos aclarar además y como es obvio que no existe simetría entre los dos “modelos propuestos”, ya que en todo caso uno (el primero) es el “realmente existente”, en tanto que el otro es sólo tentativo, bosquejable a partir de posicionamientos en torno al primero.
[2] Citado en Análisis de Coyuntura nº 89, de Noviembre de 2007, Pág. 30.
[3] Buenos Aires, véase www.analisisdecoyuntura.com.ar . La publicación mensual y militante, que se lleva adelante desde hace nueve años, intenta dar cuenta de las problemáticas más importantes de la realidad actual, mundial, latinoamericana y argentina, desde un punto de vista coyuntural pero atendiendo además a procesos cuya continuidad está dada por el seguimiento exhaustivo de los principales periódicos del mundo y de nuestro país. El criterio básico de la publicación que llevan adelante los compañeros todos los meses tiene que ver con la centralidad que adquieren los procesos históricos a través de su aparición en la prensa hegemónica, y en la consideración de que es allí donde los diversos sectores de la clase dominante debaten y proponen soluciones a los problemas funcionales del capitalismo actual en sus diversas configuraciones regionales.
[4] Hegel, Lógica, en especial la segunda parte “Doctrina de la esencia”. Néstor Kohan, El capital: historia y método. Entre el capital y el trabajo hay oposición pero también antagonismo. En cambio entre sectores de una misma clase (por ejemplo la burguesía) sólo existe oposición donde los dos polos forman únicamente parte de una misma unidad (no contradictoria).
[5] Por supuesto que se trata de una cuestión teórica de complejidad, pero aquí nos referimos en principio (para ir concretando luego con más complejidad) a la parte de la plusvalía social apropiada en razón de la propiedad de la tierra (renta) y la parte apropiada en función de ser propietario de la explotación de la tierra (plusvalía). Aunque puedan confundirse en la práctica se trata de dos ingresos (o “rentas” en la terminología ligera de cierta perspectiva económica o contable) conceptualmente diferenciados aunque siempre presentes en la explotación capitalista del suelo. Marx, El Capital, tomo III.
[6] Decimos 1998, aunque los primeros signos hayan aparecido en 1996, y 2001 para remarcar el momento más álgido de la crisis social aunque en términos estrictamente económicos o de la “macro-economía” el período recesivo se prolongó según el punto de vista de los “especialistas” por lo menos hasta mediados-fines del 2002.
[7] La tasa de explotación aparece en El Capital como la tasa de plusvalía, es decir, la relación entre el capital invertido en salarios y la plusvalía producida durante el mismo período de tiempo por esos trabajadores empleados como mercancía creadora de valor. Tasa de plusvalía (grado de explotación de la fuerza de trabajo): plusvalor/capital variable (salarios).
[8] Este concepto de hegemonía esta usado aquí para expresar el triunfo de un sector y proyecto de la clase dominante sobre otro/s de la misma clase. Más adelante, en cambio, lo usamos con otro sentido, el que se refiere a la dominación de una clase sobre otra y por lo tanto le da el carácter de la primera al conjunto de la sociedad. Trabajamos este y otros conceptos de Gramsci en otro trabajo que forma parte de nuestro espacio de formación colectiva y que presentamos como ponencia en estas mismas Jornadas.
[9] Resultado de un conjunto de fuerzas y del entramado burocrático-legal del conjunto del Estado.
[10] Más cercanas a la idea de intervenciones decididas más directamente por el grupo de personas que ocupan el poder ejecutivo, estas “políticas” se implementan justamente con más facilidad y efectividad en aquellos espacios que el Estado mantiene como canales para tal fin.
[11] El Estado tiene en cuenta a las demandas sociales estatalizándolas.
[12] Considérese la famosa frase de Perón: “La única verdad es la realidad”. Lo que niegan el positivismo y las teorías del reflejo es la complejidad de la interpretación histórica, son en tal sentido perspectivas asimilables al concepto de “ideología dominante” en su pretensión absolutista de unicidad y en su consideración del conflicto social como anomalía o “desviación”. Unicidad, absolutismo y negación del conflicto, en este caso referidos al problema de la interpretación de la realidad o de los procesos históricos.
[13] Mantener el tipo de cambio alto para favorecer las exportaciones de productos industriales y agrícolas.
[14] Con respecto a la categoría de excedente hay que aclarar ciertas cuestiones: puede aplicarse al concepto de trabajo excedente o plustrabajo (de acuerdo a las conceptualizaciones de Marx en El Capital) y siempre para diferenciarlo del trabajo necesario, tiempo durante el cual el obrero trabajo para reproducir su propio costo de mantenimiento (salario). Pero es más difícil de aceptar su aplicación en relación con la extracción de un excedente campesino. Se trata en este caso de una categoría de la clase dominante que reproduce las relaciones de explotación: la determinación de tal “excedente” no coincide en este caso con lo que excede la reproducción de la vida de los trabajadores. En este caso sería mejor hablar de apropiación de tal porcentaje (2/3 o ½ por ejemplo) de la producción campesina, ya sea por parte del terrateniente, el Estado, los comerciantes-usureros, etc. En fin, se trata de una categoría ambigua que debemos considerar específicamente para ver si corresponde a una perspectiva crítica del orden vigente o no.
[15] Análisis de Coyuntura Nº 89 de noviembre de 2007, sección Argentina, en la pág. 27.
[16] Un tercer espacio de poder ligado a la esquematización hecha por Gramsci podría tener que ver con el aspecto político-militar, es decir, los sectores de las fuerzas armadas – sobre todo en los países más poderosos del mundo – podrían pensarse como un grupo-espacio de poder cuyos objetivos no son ni la pelea por las ganancias ni la pelea por el poder político sino la lucha internacional –la lucha por el poder entre naciones.
[17] Encuesta de la Deuda Social Argentina, monitoreada por el Observatorio del mismo nombre, organismo del catolicismo argentino.
[18] Las estadísticas en este caso no discriminan, la relevancia de lo destacado no impide observar la objetividad de datos elaborados por el Estado.
[19] El Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor (Smata) de Rosario finalmente cerró con General Motors un aumento salarial del 25% retroactivo al 1º de abril, más la categorización de los trabajadores, que representa entre 4 y 10 puntos porcentuales adicionales según el cargo. Además obtuvieron un pago adicional de 150 horas para diciembre, mes en que culminará el acuerdo recién alcanzado. Así lo confirmó ayer el titular del gremio local, Marcelo Barros. Con estos rubros, la estructura salarial de los operarios de la planta de Alvear pasa a equiparse con la del resto de las terminales automotrices. Con otro aditivo, volverán a discutir paritarias en nueve meses, en lugar de un año.

[20] La nota continúa de la siguiente manera, que creemos no tiene desperdicio y muestra la verdadera índole de la relación entre capital y poder político: “Dichos oficiales. Concluido el discurso de Velasco, hablaron el intendente y el gobernador. Mario Barletta respondió al titular de la UISF y comentó que para el área industrial ya está concluido el relleno de nivelación, el 40 % del tejido perimetral y el 30 % del ingreso al predio. “Falta definir el tema del gas”, amplió. Dijo luego que “este año tengo la esperanza de que la ciudad va a crecer, y de poco va a terminar con el quiebre social y la pobreza”. Barletta sostuvo que hay sectores de la economía, como el Centro Comercial, y el turístico, muy optimista. Calificó como “una buena noticia la reconversión del puerto local y los trabajos en la hidrovía, a lo que sumó la reactivación ferroviaria. “Ojalá, antes de fin de año pueda estar arribando al puerto el primer tren de cargas en esta etapa”, apuntó. También anunció que concluyó el relevamiento de industrias en el municipio y le solicitó públicamente a los concejales que aprueben el proyecto que permite la instalación de empresas en el área industrial. Por su parte, el gobernador mencionó el futuro del puerto capitalino al señalar que “estamos más cerca de tener un puerto moderno que la provincia merece”.Binner también destacó las obras públicas como el futuro nuevo puente Santa Fe-Paraná, la Ruta 19, la avenida de circunvalación y el puente Santa Fe y Santo Tomé. “Estamos en un buen camino. Lo más importante será profundizar la articulación entre el sector privado y el Estado”, concluyó. Garrera se mostró conforme. El presidente de la Federación de Industriales de Santa Fe (Fisfe), Carlos Garrera, sostuvo esta mañana en declaraciones radiales que “después de lo que vivimos durante la última crisis económica, estamos conformes con esta etapa de crecimiento económico que vive el país y al provincia de Santa Fe. De todas formas, hay algunos sectores que todavía continúan sometidos a una situación muy compleja. Fundamentalmente, el que tiene una mano de obra intensiva y compite con China. Puede ser el caso, del sector de fundiciones o algunos sectores que fabrican productos de línea blanca”, remarcó. Garrera también fue consultado sobre si fue sostenida la recuperación del empleo perdido durante el 2009, Carlos Garrera sostuvo que “yo no sé si ha recuperado empleo porque Santa Fe fue la provincia que menos empleo perdió. Esto tuvo que ver con los planes del gobierno nacional (los Repro) y la responsabilidad del sector empresario. Ahora, es verdad que si bien cayó poco el empleo durante la crisis, también es cierto que hoy se genera poco empleo porque se está volviendo a los niveles de producción pre-crisis. Es decir, estamos aprovechando la capacidad instalada que tenemos”, resaltó.”
[21] La investigación -llamada “Atracción Regional de Inversiones”- fue realizada por el IAE Business School-Universidad Austral, a través de su Centro de Estudios GESE (Gobierno, Empresa, Sociedad y Economía) y abarcó seis regiones económicas, que representan en su conjunto más de 75% de la actividad del país. Los entrevistados pertenecen a pequeñas, medianas y grandes compañías de los más variados sectores económicos.
   En el rubro provincial, Córdoba ocupó la primera posición en materia de clima de inversiones a nivel provincial, ya que fue elegida por más de 60% de los hombres de negocios consultados (la proporción de empresarios cordobeses en el total de la muestra ascendió a 19%) y a ella le siguieron Santa Fé y, en tercer lugar, el distrito de Buenos Aires.