domingo, 1 de septiembre de 2019

"Prolegómenos a una historia de las religiones", por Angelo Brelich


Puech, Henri-Charles (comp.), Historia de las Religiones. Vol. I, Siglo XXI, México, 1983.
Prolegómenos a una historia de las religiones


 Desde hace más de un siglo --y precisamente después de la publicación de las primeras grandes obres de F. Max Müller-- se habla de la “historia de las religiones” o de la "historia comparada de las religiones” como de una disciplina científica a la altura de cualquier otra. Todavía hoy, sin embargo, no parece que la existencia y la razón de ser de dicha disciplina se acepten como obvias a igual título, por ejemplo, que la filología clásica, la historia de la literatura, la lingüística, la egiptología y otras disciplinas humanísticas. En ningún país se prevé la inclusión de la historia de las religiones en los estudios de enseñanza media, mientras que en todas partes, junto a la historia política, se estudian la de literatura, filosofía o arte. El número de cátedras universitarias para dicha materia es asimismo muy restringido, y pueden contarse con los dedos de la mano las publicaciones periódicas especializadas en el tema. Esta situación de hecho refleja una incertidumbre general --cuando no un escepticismo declarado-- frente a la justificación teórica o a la posibilidad práctica de la historia de las religiones como una disciplina autónoma.
Teóricamente, una disciplina científica autónoma --es decir, relativamente autónoma, puesto que la autonomía absoluta no es propia de ninguna disciplina científica (la filología clásica, por ejemplo, recurre a la lingüística, a la paleografía, a la historia antigua, etc., y viceversa)-- se justifica en la medida en que sus métodos y objeto son específicos y no pueden confundirse con los de ninguna otra. Una constatación tan simple basta para plantear una serie de problemas harto complejos: serán ellos los que constituyan el contenido de los presentes prolegómenos.

"El legado económico de Mandela", por Michael Roberts (traducción)

“El legado económico de Mandela”, por Michael Roberts.


Traducción: Ramiro de Altube.[1]
                                                                                                                                           
Resultado de imagen para mandelaLa muerte de Nelson Mandela nos recuerda la gran victoria que las masas negras de Sudáfrica lograron sobre el violento, cruel y regresivo sistema del apartheid, primero alentado por el imperialismo británico y luego adoptado por la reaccionaria y racista clase dominante de Sudáfrica para preservar los privilegios de una pequeña minoría. Mandela pasó 27 años en la cárcel y las personas que él representaba libraron una larga y dura batalla para derrocar a un régimen grotesco, respaldado por las grandes potencias imperialistas, incluidos los EE.UU., durante décadas.
            A pesar de los esfuerzos de los conservadores británicos, particularmente bajo Margaret Thatcher, ganadora y jefa máxima (“diner-in-chief”) de todos los reaccionarios a nivel mundial, y los otros líderes imperialistas, el régimen sudafricano fue finalmente puesto de rodillas por los sacrificios de millones de sudafricanos negros: la fuerza de trabajo en las minas, los niños en las escuelas y el pueblo en los distritos segregados. Ellos fueron apoyados por las acciones solidarias de los trabajadores y el pueblo en la mayoría de los países a través de boicots, huelgas y campañas políticas. Fue una gran derrota para las fuerzas de la reacción en Gran Bretaña y Estados Unidos.

Tratado de Nankín - Fragmentos (traducción), por Virginia Monti y Ramiro de Altube

FRAGMENTOS DEL TRATADO DE NANKÍN, firmado el 29 agosto de 1842. [Tomado de: Asia for Educators. Una iniciativa del Instituto Weatherhead de Asia Oriental de la Universidad de Columbia]
Traducción: Virginia Monti y Ramiro de Altube (UNR)
-Septiembre de 2015-
Introducción
Tras la derrota de China por los británicos en la Guerra del Opio de 1839-1842, se impusieron las siguientes condiciones al Gobierno chino en un tratado firmado en la ciudad de Nankín.
http://www.diegosalvador.com/imagenes/Tratado_Nanking.jpg
Artículo I
De aquí en adelante habrá paz y amistad entre… (Inglaterra y China) y entre sus respectivos súbditos, quienes gozarán de seguridad y protección plenas tanto personal como de sus propiedades dentro de los dominios del otro.