martes, 26 de abril de 2011

Las milicias húngaras van a la caza de los gitanos, por P. Kowalski -

El partido ultra Jobbik siembra el terror entre las minorías y los extranjeros
Una milicia radical, el domingo en un mitin. (Foto: AFP).
Una milicia radical, el domingo en un mitin. (Foto: AFP).

"Estamos asustados, porque los extremistas nos agreden y nos insultan. Han organizado manifestaciones contra nosotros y exigen nuestra expulsión de los pueblos donde vivimos. Nuestra vida en Hungría siempre ha sido dura, pero ha empeorado en los últimos meses". Quien así se expresa es un joven gitano al que llamaremos Viktor, porque, por razones de seguridad, prefiere ocultar su nombre.
En conversación telefónica, Viktor explica que vive en Gyöngyöspata, un pueblo de unos 2.400 habitantes situado en el norte de Hungría donde residen más de 400 gitanos. Su situación, según explica, "ha empeorado" desde que el partido ultraderechista Jobbik consiguió el 17% de los votos y 47 diputados y se convirtió en la tercera fuerza parlamentaria en las pasadas elecciones legislativas, hace un año.
"Estamos asustados, porque nos agreden y nos insultan", dice un joven gitano
Jobbik (Movimiento para una Hungría Mejor), fundado en 2003, está liderado por Gábor Vona, un antisemita que recoge el legado ideológico de los fascistas y nazis húngaros y que ha convertido el rechazo a los gitanos y los extranjeros en uno de sus principales objetivos políticos. Militantes y simpatizantes uniformados de este partido se han desplegado por diversos pueblos del norte de Hungría para exigir a los gitanos que abandonen sus lugares de residencia.
Los extremistas de Vona atizan las tensiones contra los gitanos y, en algunos casos, las autoridades locales hacen la vista gorda. Es más, según revela un medio de comunicación local, algunos alcaldes del norte de Hungría han llamado a estas milicias para que controlaran la seguridad en sus calles y mantuvieran a raya a los gitanos.
János Farkas, el patriarca de la comunidad gitana de Gyöngyöspata, declaró a un periódico local: "Estamos asustados. No puedo olvidar a esos hombres uniformados y con botas negras [los seguidores de Jobbik] que desfilaban por las calles del barrio donde vivimos entonando cantos militares". La mayoría de estos hombres violentos son antiguos miembros de Magyar Garda (Guardia húngara), un grupo paramilitar ilegal que se inspira en la estética y la ideología de Cruz Flechada, el partido fascista húngaro antes de la Segunda Guerra Mundial.
Ejército de los Bandidos
En Gyöngyöspata, los extremistas racistas se denominan Szebb Jovoért Polgáror Egyesulet (Asociación de patrullas civiles para un mejor porvenir). Existen otros grupúsculos como el Ejército Nacional de los Centinelas y el Ejército de los Bandidos, que siembran el miedo entre los gitanos húngaros.
Los ultras y la población que les da apoyo justifican el acoso a los gitanos diciendo que "tenemos que defendernos de los robos que cometen". János Farkas asegura que los extremistas "nos hacen la vida imposible, nos insultan y nos humillan. El Estado no hace nada y la Policía local contemporiza con nuestros agresores". "Nos han llegado a decir que nos largáramos de Hungría, porque de lo contrario nos iban a matar", se lamenta Viktor.
Hasta los alcaldes recurren a milicias violentas para controlar las calles
El líder de Jobbik, Gábor Vona, estuvo en Gyöngyöspata y se entrevistó con las autoridades locales, que le dieron las gracias por la labor de seguridad llevada a cabo por sus milicias.
El Gobierno de derecha de Viktor Orban se ha visto en la obligación de sustituir en algunas poblaciones a los policías locales por agentes trasladados desde Budapest y otras urbes. Jobbik no piensa bajar la guardia, y recientemente organizó una manifestación en Hejoszalonta, a unos 180 kilómetros de Budapest, para protestar contra "un crimen gitano". Una parte de la élite local encabezada por el director de la escuela pública se manifestó con los ultras, mientras que el alcalde, Jozsef Anderko, se solidarizó con los gitanos, junto con militantes proderechos humanos.

Fuente: Web Islam [www.webislam.com]

miércoles, 13 de abril de 2011

Respuestas al Porrajmos; el Holocausto Romaní (1), por Ian Hancock

La ignorancia y la arrogancia florecen...[incluyendo] la noción de que no sólo los judíos... sino también los gitanos fueron escogidos por los nazis para la aniquilación.
Edward Alexander, “Review of Lopate,” 1990(2)
El término "Holocausto" ha sido utilizado para abarcar más que la matanza de los judíos. Desde las bajas en nuestra Guerra Civil hasta la matanza general de gitanos en la Segunda Guerra Mundial.
William Safire, “On Language: Long Time No See,” 1983(3)

[Traducción: Luis César Bou]

Sólo cuatro años después de la caída del Tercer Reich, Dora Yates, la secretaria judía de la Gypsy Lore Society señaló en las páginas de Commentary que:
Ya es más que tiempo que los hombres y mujeres civilizados estén al tanto del crimen nazi contra los gitanos tanto como contra los judíos. Ambos dan testimonio de la fabulosa dinámica del fanatismo racial del siglo XX, porque estos dos pueblos comparten el horror del martirio a manos de los nazis por ninguna otra causa más que la de que eran --que existían. Los gitanos, al igual que los judíos, permanecieron solos. (4)
Y, al año siguiente, el Wiener Library Bulletin, órgano de lo que hoy es el Jewish Institute of Contemporary History de Londres, publicó la afirmación de que "Alemania tenía en 1938 una población gitana de 16.275. De éstos, el 85% fueron arrojados en campos de concentración, y no sobrevivieron más del 12%". (5)
A pesar de estas muy tempranas observaciones (6) y del monto abrumador de documentación relativa a la suerte de los gitanos en la Alemania nazi, que ha sido examinada durante los catorce años de existencia del U.S. Holocaust Memorial Council, ese cuerpo, más que ningún otro persiste rigurosamente en subestimar y subrepresentar esa verdad, hecha evidente cuarenta y cinco años atrás, postura que se refleja en la exhibición permanente del United States Holocaust Memorial Museum --cuyo equipo, debe decirse, generalmente ha estado mucho más favorablemente dispuesto en relación al caso gitano. En su libro de 1989, Holocaust: Religious and Philosophical Implications, John Roth y Michael Berenbaum preguntan "¿Por qué debe ser considerada en forma diferente la suerte de los judíos que la de los gitanos o los polacos?... La respuesta se encontrará en estos ensayos." (7) Pero la respuesta a esa pregunta, al menos por lo que respecta al caso gitano, no aparece en ninguna parte en ninguno de los veintitrés ensayos que aparecen en el libro. Más recientemente todavía, Martin Gilbert, en su epílogo al libro de Carrie Supple, From Prejudice to Genocide: Learning About the Holocaust, publicado para su utilización en las escuelas británicas, se refiere al Holocausto como "el intento por parte de los nazis de destruir a todos los judíos de Europa entre 1941 y 1945", luego menciona la suerte de las víctimas romaníes como estando entre "otros intentos de genocidio, tales como la masacre de los armenios" (8), ubicando así a los gitanos junto a un grupo totalmente fuera del Holocausto y repitiendo en su libro The Holocaust la afirmación de que "fueron solamente los judíos los que fueron señalados para ser completamente destruídos" (9). Y aunque Michael Burleigh y Wolfgang Wippermann, en su libro The Racial State,  tratan en detalle respecto a una "solución final" del "problema gitano",todavía en la introducción Antony Polonsky es llevado a sostener que "como emerge claramente de los argumentos de Burleigh y Wippermann, la matanza masiva de los judíos fue algo único en tanto que cada judío, hombre, mujer o niño, asimilado o profundamente ortodoxo, fue elegido para la destrucción." (10) Es muy claro que algunos historiadores ven solamente lo que quieren ver, que son ciegos respecto a la historia gitana, y que en tanto es reconocido el genocidio romaní en la Alemania nazi, se lo mantiene, con muy pocas excepciones, (11) cuidadosamente separado de la experiencia judía. Algunos autores, como Emil Fackenheim y Charles S.Maier, parecen no haberse decidido respecto a si incluir o no a los gitanos: "Con la posible excepción de los gitanos, los judíos fueron el único pueblo matado por el 'crimen' de existir" (12). Y en palabras de Maier:
Por qué... parece importante insistir en la singularidad de los crímenes nazis? Porque en ninguna parte excepto en la Europa ocupada por los nazis entre 1941 y 1945 hubo nunca un aparato tan particularmente  establecido para llevar adelante la muerte masiva como un proceso por derecho propio. Y no sólo un asesinato masivo, sino el exterminio étnico --matando, sin siquiera el pretexto de la mala acción individual, a un pueblo entero (si se cuentan los gitanos, dos pueblos). (13)
Igualmente, Richard Breitman admite que los gitanos pueden eventualmente también lograr compensaciones más altas una vez que se vuelvan asequibles más detalles: "Los nazis trataron de limpiar virtualmente a todos los judíos, en tanto que sus políticas asesinas respecto a otros grupos fueron más selectivas. En algunos casos, por ejemplo con los gitanos, se necesitan ulteriores investigaciones para mostrar qué distinciones se hicieron, por qué algunos fueron muertos y otros no."(14)
Esta es una cuestión profundamente cargada de emoción, llena de interpretación y respuesta subjetiva. Se hacen suposiciones, y se repiten con confianza, por individuos que no tienen una especialización especial en la historia (romaní) del holocausto, y se reiteran afirmaciones no calificadas que automáticamente asumen un estatus más bajo para los gitanos en el ranking del abuso humano. Toman la forma de artículos enteros, tales como el de Steven Katz (15). Él compara sistemáticamente la suerte de los judíos en el Holocausto con la caza de brujas medieval, el caso de los indios norteamericanos, la esclavitud negra, los gitanos bajo los nazis, los homosexuales durante la Segunda Guerra Mundial, y las pérdidas polacas y ucranianas durante la Segunda Guerra, llegando a la conclusión de que "todos... deben ser distinguidos fundamentalmente del Holocausto, incluso cuando revelan bajas horrorosamente grandes." (16). Lo mismo se encuentra en los escritos de Yehuda Bauer, quien afirma con seguridad en su entrada respecto a "Gitanos" en la Encyclopedia of the Holocaust que: "la suerte de los gitanos estuvo en línea con el pensamiento nazi en su conjunto: Los gitanos no eran judíos, en consecuencia no era necesario matarlos a todos." (17) Luego, al igual que Katz, él sostiene esta afirmación mediante la cita de fuentes selectiva (ninguna más reciente que 1979) y no hace ninguna comparación con poblaciones judías que también fueron exentas de la muerte y para las cuales tampoco había "necesidad de matarlos a todos". La entrada de tres páginas y media en la Encyclopedia of the Holocaust , de dos volúmenes y dos mil páginas, incidentalmente, representa el 0,25 % del libro en su totalidad, a pesar de la enormidad de las pérdidas gitanas para 1945, que proporcionalmente al menos igualan, y posiblemente exceden, las de las víctimas judías. En su libro más reciente, Katz elabora respecto a estas comparaciones y se amplia sobre el criterio de "intencionalidad", que, dice, caracteriza la suerte de los judíos en el Holocausto, pero no la de cualquier otra víctima de asesinato masivo. De hecho, dice que "el ataque nazi a los judíos fue el único verdadero genocidio de la historia." (18) Acompañando típicamente a estas afirmaciones y suposiciones está el reconocimiento de que sí, hubo otras víctimas del nazismo, pero pertenecen a un título separado de no-judíos, y su suerte fue distinta. Berenbaum ubica a las víctimas judías en una categoría que podemos fácilmente denominar "añadidos no identificados" en su propia definición del Holocausto --"el homicidio patrocinado por el estado de seis millones de judíos por parte de los nazis y sus colaboradores durante la Segunda Guerra Mundial, mientras caía la noche, millones de otros fueron asesinados simultáneamente." (19) Berenbaum presume el efecto del United States Holocaust Memorial Museum sobre el público será que la conciencia será completa luego de cinco años de su apertura, en Newsday, cuando dice, "La gente tiene que crecer. Los judíos tienen que aprender a ser sensibles respecto a las víctimas no-judías, y éstas, a su vez, tienen que ser sensibles respecto a la singularidad de la experiencia judía." (29) La cuestión central descansa directamente sobre esta noción de "singularidad"; fue la base de mi presentación en la primera conferencia "Recordando por el Futuro", en Oxford, que fue publicada en una versión aumentada en mi libro Without Prejudice (21) Phillip Lopate parece ser el único escritor que ha señalado el criterio para la "singularidad" de un modo inequívoco:
La postura de que el Holocausto Judío fue singular tiende a descansar sobre los siguientes argumentos: (1) la escala --el mayor número de muertos extraídos de un solo grupo; (2) la tecnología --la mecanización de las fábricas de muerte; (3) la burocracia --la implicación del aparato estatal en niveles previamente no concebidos; (4) la intención --siendo el propósito expreso el aniquilar hasta el último miembro del pueblo judío.(22)
Enumeraré estas y otras de las principales confrontaciones al caso romaní que han emergido desde la conferencia de Oxford y que argumentan a favor de una categorización separada respecto al caso judío y así sostienen la supuesta "singularidad" de este último, e iré comentando cada uno a su turno:
1) Los judíos fueron señalados hasta el último hombre, mujer y niño para el exterminio completo, una política que no se llevó adelante para ninguna otra población.
De hecho hubo numerosas categorías de judíos que fueron exceptuados y que escaparon de la muerte. Raoul Hilberg trata esto en detalle en los primeros capítulos de su libro The Destruction of the European Jews (23). Tan temprano como en 1938, el Tercer Reich solicitó a varios gobiernos extranjeros que extendieran invitaciones a los judíos alemanes como forma de sacarlos del país, pero esta política no se extendió para incluir a los gitanos. También puede mencionarse la ley del 1 de septiembre de 1941, confinando a los judíos y gitanos a su lugar de residencia, que exceptuaba a los judíos casados con no-judíos, pero no hacía una excepción similar con los gitanos. Ronald Smelser trata respecto a la Misión Brand de 1944 (llamada así por el judío húngaro Joel Brand, que dirigió su esfuerzo a liberar compatriotas judíos), cuando el propio Adolf Eichmann estaba listo para conceder la vida de un millón de judíos a cambio de 10.000 camiones, y el esfuerzo del American Jewish Joint Distribution Committee, que exitosamente aseguró la liberación de 318 judíos de Bergen-Belsen ese mismo año. (24) Así como se intensificó el Holocausto, la mayoría de estas excepciones, para ambos grupos, fueron progresivamente rescindidas. Cuando se hacen afirmaciones de esta clase, debe ser especificado el año para incorporar los cambios políticos. Finalmente, sólo los judíos y gitanos fueron señalados para el exterminio completo (con la excepción de ciertos grupos dentro de cada población que fueron exceptuados) sobre la base de raza y/o etnicidad. No fueron así identificadas otras poblaciones, y por esta causa los gitanos no deben ser ubicados en la categoría residual de "Otros".
2) Los gitanos "estuvieron cerca" de la situación judía pero como han dicho los señores Mair, Bauer, Weisel, Berenbaum y otros, estar cerca todavía es no estar.
En relación a esto y más recientemente, Michael Berenbaum ha dicho, en la introducción a The World Must Know, "En el centro de la tragedia del Holocausto está el asesinato de los judíos europeos --hombres, mujeres y niños -- muertos no por la identidad que afirmaban o la religión que practicaban, sino a causa de la sangre de sus ancestros. Cerca de ese centro está la matanza de los gitanos. Los historiadores todavía no están seguros si fue una decisión única para su aniquilación completa, una política enunciada de significado trascendente para los perpetradores." (25) Además él dice "Los gitanos (Roma y Sinti) habían estado sujetos a discriminación oficial en Alemania mucho antes de 1933, pero incluso el régimen nazi nunca promulgó una ley completa contra ellos." (26) Una afirmación que parece haber sido parafraseada de David M. Luebke, quien escribió que "ninguna 'Ley Gitana' completa fue promulgada nunca." (27) A esto debe agregarse la afirmación de Richard Breitman que que "cualquiera sea su debilidad, la 'Solución Final' al menos se aplica a un único, específico, grupo definido por su descendencia. No se sabe que los nazis hayan hablado de la Solución Final del Problema Polaco o del problema gitano." (28) Lo que hace a un decreto que llama a la obliteración racial "comprensivo" o no, no se discute, pero la afirmación no es correcta ni sirve de ningún modo para relegar la suerte de los gitanos a alguna categoría menos rigurosa. Pero, como afirma Penelope Keable en su refutación de aquellos que claman que la denominada Ley Gitana nunca existió, "mientras la negación amenaza con... olvido, los hechos requieren repetición si deben seguir siendo hechos." (29) Hay numerosas afirmaciones políticas nazis disponibles que llaman para la eliminación total de la población romaní, varias de las cuales he incluído en mi cronología, junto con referencias. (30) Así en el Memorial Book de Auschwitz encontramos "la solución final, tal como fue formulada por Himmler, en su 'Decreto de Regulaciones Básicas para Resolver la Cuestión Gitana como es Requerido por la Naturaleza de la Raza', del 8 de diciembre de 1938, se dice que esos preparativos debían comenzar el exterminio completo de los Sinti y Roma." (31) En 1939, Johannes Behrendt, de la Oficina de Higiene Racial, emitió una breve afirmación de que "todos los gitanos deben ser tratados como enfermos hereditarios; la única solución es la eliminación. En consecuencia, la aspiración debe ser la eliminación sin dubitaciones de este elemento imperfecto de la población." Benno Müller-Hill escribe:
Heydrich, quien había sido confiado con la "solución final de la cuestión judía" el 31 de julio de 1941, poco después de la invasión alemana a la URSS, también incluyó a los gitanos en su "solución final"... El principal oficial de las SS y Jefe de Policía para el Este, Dr. Landgraf, en Riga, informó al Comisionado para Oriente de Rosenberg, Lohse, de la inclusión de los gitanos en la "solución final". En consecuencia, Lohse dio la orden, el 24 de diciembre de 1941, de que a  los gitanos "se les debía dar el mismo tratamiento que a los judíos." (32)
Reinhard Heydrich, que encabezaba la Oficina Principal de Seguridad del Reich y era el principal arquitecto organizador de la Solución Final, ordenó a los Einsatzkommandos "matar a todos los judíos, gitanos y enfermos mentales." (33) Aunque no hay discusión respecto a la directiva de Heydrich, en su libro de 1991, Burleigh y Wippermann señalan el hecho de que no se ha encontrado toda la documentación  respecto a los detalles completos, respecto tanto a judíos como gitanos:
Una conferencia sobre política racial organizada por Heydrich tuvo lugar en Berlín, el 21 de septiembre de 1939, la que puede haber decidido sobre una "Solución Final" de la "Cuestión Gitana". De acuerdo a las escasas minutas que han sobrevivido, fueron decididos cuatro temas: la concentración de los judíos en pueblos, su reubicación en Polonia; la remoción de 30.000 gitanos de Polonia, y la deportación sistemática de judíos a los territorios incorporados por Alemania utilizando buenos trenes. Una carta expreso enviada por la Oficina Principal  de Seguridad del Reich, el 17 de octubre de 1939, a sus agentes locales, mencionaba que la "Cuestión Gitana será prontamente regulada a través del territorio del Reich" ...Por esta época Adolf Eichmann hizo la recomendación de que la "Cuestión Gitana" fuera resuelta simultáneamente con la "Cuestión Judía", ... Himmler firmó la orden despachando a los Sinti y Roma de Alemania hacia Auschwitz, el 16 de diciembre de 1942. La "Solución Final" de la "Cuestión Gitana" había comenzado. (34)
El  Memorial Book para los Sinti y Roma que murieron en Auschwitz-Birkenau interpreta esto en forma algo distinta:
El decreto de Himmler del 16 de diciembre de 1942 (Auschwitz-Erlaß), de acuerdo al cual los gitanos debían ser deportados a Auschwitz-Birkenau, tiene el mismo significado  para los gitanos que la conferencia de Wannsee del 20 de enero de 1942, tuvo para los judíos. Este decreto, y el boletín que lo siguió el 29 de enero de 1943, puede así ser considerado como una consecuencia lógica de la decisión tomada en Wannsee. Después de que se había decidido que la suerte de los judíos debía terminar en un exterminio masivo, era natural par el otro grupo de gente perseguida racialmente, los gitanos, convertirse en víctimas de la misma política, que finalmente hasta incluyó a los soldados de la Wehrmacht. (35)
En una ponencia enviada a la conferencia de marzo de 1987 sobre las víctimas no-judías del Holocausto, patrocinada por el U.S. Holocaust Memorial Council, la Dra. Erika Thurner del Institut für Neuere Geschichte und Zeitgeschichte de la Universidad de Linz afirmaba:
El infame decreto Auschwitz de Himmles, del 16 de diciembre de 1942, puede ser considerado como la etapa final de la solución final de la Cuestión Gitana. El decreto sirvió como la base para el exterminio completo. De acuerdo a las instrucciones de implementación de 1943, todos los gitanos sin consideración de su mezcla racial debían ser asignados a campos de concentración. El campo de concentración para familias gitanas en Auschwitz-Birkenau fue considerado como el destino final... en contraste con el hecho de que la decisión de buscar una solución final para la Cuestión Gitana vino en una fecha más tardía que la de la Cuestión Judía, los primeros pasos tomados para exterminar a los gitanos fueron iniciados antes de esta decisión política; de hecho  las primeras operaciones de utilización de cámaras de gas contra los gitanos tuvieron lugar en Chelmno a fines de 1941/inicios de 1942. (36)
El 14 de septiembre de 1942, luego de una reunión con el Ministro de Propaganda Josef Goebbels, el Reichminister de Justicia Otto Thierack escribió que "con respecto al exterminio de formas de vida antisociales, el Dr. Goebbels es de la opinión que los judíos y los gitanos simplemente deben ser exterminados." Seis años antes, el 4 de marzo de 1936, fue enviado un memorandun al Secretario de Estado del Interior, Hans Pfundtner, que sostenía la creación de una "Ley Gitana" (la Reichzigeunergesetz), el propósito de la cual debía ser tratar respecto al registro completo de la población romaní, su esterilización, la restricción de sus movimientos y medios de vida, y la expulsión de todos los gitanos nacidos en el exterior o apátridas.
3) Otro argumento, discutido por Emil Fackenheim (37), y más recientemente difundido por el rabino israelí Eliezer Schach, es que "Dios utilizó el Holocausto para castigar a los judíos por sus pecados."
Ciertamente esto excluiría a otros grupos y quizá es la defensa de la "singularidad" más difícil de tratar, desde una perspectiva no-judía. Pero sin duda hablando por la mayoría de la comunidad religiosa judía, el rabino Yitzak Kagan de la Lubavitch Foundation  de Michigan respondió que la afirmación de Schach "bordea la herejía" (38); debemos inquirir cómo la muerte de niños judíos inocentes puede ser recionalizada por este argumento. Es de alguna significación que algunos Roma y Sinti hoy han sucumbido a la culpa del superviviente y también han inquirido, retóricamente, hasta qué punto el Holocausto fue un "castigo" por trasgresiones imaginadas. También está el argumento de que la experiencia judía no puede ser comparada con la de ningún otro pueblo porque sólo los judíos "están dentro de la historia divina" (39) (o "fuera de la historia", como se ha afirmado, por ejemplo por Elie Wiesel). Tal argumento también es difícil de reconciliar con el detalle histórico prosáico.
4) Ciertos grupos romanís sedentarios fueron exentos de la muerte durante dos o más años. (40)
Esta excepción por dos años fue solamente una recomendación y nunca fue realmente implementada, y fue dejada sin efecto por la propia directiva de Himmler de que todos los gitanos migrantes fueran muertos y los gitanos sedentarios trabajaran hasta la muerte en los campos de trabajo. En cualquier caso, esta situación potencial sólo se hubiera aplicado en la Unión Soviética y las tierras del Báltico y en ninguna otra parte. Una situación similar, sin embargo, operó para los judíos de estos países; así Hilberg escribe del Gebietskommissar  para Lituania del norte, en septiembre de 1941, que se queja de las matanzas, explicando que "los judíos son necesarios como trabajadores especializados" (41). Hilberg continúa, "En octubre de 1941, el Reichskommissar prohibió el fusilamiento de judíos... [y] durante los meses calmos del invierno y primavera de 1942, éstos comenzaron a ajustarse a su azarosa existencia." Para fines de 1943, "algunas decenas de miles de judíos fueron mantenidos con vida en Lida y Minsk, en Bielorrusia, y se enfrentaban a la evacuación o la muerte." El exterminio nazi de los roma del Báltico fue particularmente efectivo, casi la población entera había sido destruida para 1945.
5) A algunos gitanos incluso se les permitió combatir en el ejército alemán. (42)
Donald Kenrick y Grattan Puxon tratan sobre los gitanos que sirvieron en las fuerzas armadas, diciendo que "los gitanos oficialmente habían sido excluidos del ejército por ley, tan temprano como en noviembre de 1937... sobre la base de política racial no serían convocados más gitanos... La baja de los que estaban en servicio tomó algún tiempo y todavía podían encontrarse gitanos en el ejército tan tarde como en 1943." (43) La oración que sigue a esta, sin embargo, dice, "Ciertas clases de judíos con familias mixtas fueron retenidas en las fuerzas armadas a lo largo de la guerra" (cursiva mía).
6) Kenkik y Puxon debaten sobre ciertas categorías de excepciones que se aplicaron a los gitanos. (44)
Kenkik y Puxon tratan estas y también incluyen la afirmación de que "estas excepciones se equiparan a arreglos similares para los judíos." (45) Si tal argumento debe usarse para caracterizar el tratamiento de los Roma y Sinti, entonces igualmente debe utilizarse para caracterizar el tratamiento de los judíos. Y desde que se aplica a ambas poblaciones, no puede utilizarse para sostener el tratamiento "singular" hacia estos últimos.
7) Se ha alegado, incluso por el propio gobierno alemán, como forma de evitar el pago de reparaciones por los crímenes de guerra, que los Roma y Sinti no fueron atacados por causas raciales, sino más bien por causas sociales.
Yehuda Bauer ha sostenido este argumento también, afirmando que "los gitanos no fueron asesinados por razones raciales, sino en tanto lo que se denominaba asociales... ni fue completa su destrucción.(46) Pero este argumento se origina en el movimiento deliberado y desgraciado de parte del gobierno alemán de tomar ventaja de la condición traumatizada de la población romaní superviviente, que no estaba en condiciones de contestar esto, y por lo cual la población romaní todavía está sufriendo. La identidad racial del pueblo gitano y la racionalidad genéticamente basada para su exterminio están abundantemente documentadas y referenciadas. (47) "En su informe sobre la materia, el corresponsal en Bonn del Manchester Guardian... señala que la decisión de la Corte Suprema está en abierta discrepancia con los hechos conocidos de las políticas nazis de concentración y luego exterminio de los gitanos. (48) Todavía es el caso que a los gitanos ampliamente se los considera una población definida por criterios sociales y de conducta más que por herencia genética o etnicidad. El profesor Seymour Siegel, antiguo presidente del U.S. Holocaust Memorial Council, cuestionó en las páginas del Washington Post, hasta qué punto los gitanos constituyen en realidad un pueblo étnico particular, (49) una observación particularmente insensible desde el momento que los Roma tienen un derecho mucho más demostrable a una identidad "racial" que el que tienen los judíos; habiendo sido esto último objeto de muchos estudios (50). Un informe sobre la saludo de la población romani estadounidense hecho por un equipo de genetistas de Harvard, que apareció en el prestigioso journal médico Lancet, concluye: "Los análisis de grupos sanguíneos, fenotipos haptoglobina, y los tipos HLA (antígeno leucocitario humano) establecen a los gitanos como un grupo racial particular con orígenes en la región del Punjab en la India. Sosteniendo esto está el idioma gitano romani mundial, que es muy similar al hindi." (51)
Sin embargo, está el hecho de que sean o no "razas" gitanos y judíos, no importa, Hitler consideraba que ambas poblaciones constituían una amenaza racial, y la raza era su justificación para el intento de exterminio. La observación ulterior de Bauer, de que "ni fue completa su destrucción", es un argumento peculiar y sin fundamento, desde el momento que la misma afirmación se aplica, generosamente, a los judíos, de los cuales sobrevivieron al Holocausto 300 veces más que gitanos (ver punto 10, más arriba).
8) Algunas familias de gitanos "puros" debían ser preservadas en un campo especial para el estudio de futuros antropólogos. (52)
Esto ha sido también señalado por Bauer, donde él incluye a los gitanos "puros" con otra categoría más (aparentemente de su propio diseño: gitanos "racialmente sanos" --en contradicción directa con su referencia anterior a los gitanos como una población racialmente no-atacada) en su afirmación de que "los gitanos que no eran de sangre pura, o que no eran considerados peligrosos a nivel racial, podían continuar existiendo bajo supervisión estricta." (53) En la historia del Holocausto publicada por el United States Holocaust Memorial Museum encontramos el mismo argumento de Mais y Bauer repetido en una forma ligeramente modificada, de que "los gitanos puros no eran seleccionados para su exterminio hasta 1942. (54) La frase da la impresión de que había una política existente que fue luego revocada en 1942, más que habiendo sido esto nada más que una sugerencia de Himmler (punto 4), que fue ridiculizada por sus pares como "una más de las ideas locas de Himmler" (55) y directamente rechazada por Martin Bormann jefe de la cancillería del Partido Nazi. Así, el 16 de diciembre del mismo año, en observancia a este rechazo de su idea, Himmler emitió la orden de que "todos los gitanos deben ser deportados al Zigeunerlager del campo de concentración de Auschwitz, sin consideración a su grado de impureza racial." Esta orden puede incluso haber sido el resultado de una decisión directa de Hitler. (56) El oficial de las SS Percy (Perry) Broad, quien trabajó en la división política de Auschwitz y participó directamente en los asesinatos de varios miles de prisioneros, escribió que "era la voluntad del todopoderoso Reischführer hacer desparecer a los gitanos de la faz de la tierra." (57) Richard Breitman reproduce una afirmación hecha por Streckenbach a continuación de una reunión política con Hitler y Heydrich que tuvo lugar en Pretsch en junio de 1949: "El Führer ha ordenado la liquidación de todos los judíos, gitanos y funcionarios políticos comunistas en el área entera de la Unión Soviética." (58) Incluso si el "Zoológico Gitano" de Himmler hubiera sido una realidad, sólo hubiera involucrado las vidas de varias docenas de individuos, menos por varios centenares porcentuales que los seis mil judíos karaitas que fueron capaces de alegar exitosamente por sus propias vidas para salvarse.
9) Los gitanos recibieron un tratamiento más amable porque a sus familiares e hijos les fue permitido estar juntos en campos familiares especiales, a diferencia de otros prisioneros.
Lucette M. Lagnado y Sheila Cohn Dekel están entre los que se han referido a esto: "A los gitanos les fue permitido estar juntos, quizá porque eran cristianos creyentes. A pesar de su inferioridad racial, era su único privilegio... que sólo los gitanos entre los internos tenían la comodidad de estar con sus seres amados." (59) La referencia descalificadora a los gitanos como teniendo "inferioridad racial", su especulación respecto a la creencia cristiana, y su asombrosa y antipática descripción del campo gitano de Auschwitz como pareciendo "un vasto campo de juego, un carnaval continuo" sólo puede reflejar los estereotipos de las autoras respecto a los Roma y Sinti, y es muy obvio que ninguna de ellas ni habló nunca con un superviviente romaní, ni estuvo nunca en el campo de Birkenau. Ulrich König deja muy en claro que los "campos familiares" no fueron creados por ningún motivo humanitario o por el deseo de conferir algún "privilegio", sino más bien porque los gitanos se volvían completamente inmanejables cuando se separaba a los miembros de la familia. (60) Michael Zimmermann también trata esto:
Las instituciones nazis implicadas en la persecución de los gitanos sabían sobre los lazos familiares particularmente estrechos de este grupo étnico. Si estos lazos familiares no eran tenidos en cuenta, como ocurrió en parte con la deportación de 2.500 Sinti hacia Polonia en 1940, había ciertamente dificultades para la policía, que eran reportadas negativamente. En este sentido, la orden de la RSHA [la Reichssicherheitshauptamt, u Oficina de Seguridad del Estado] del 29 de enero de 1943, de deportar a los Sinti y Roma hacia Auschwitz "en familias" reflejaba los esfuerzos para mantener lo más pequeños posibles la fricción y los problemas asociados a la deportación. (61)
El teniente primero Walther del Regimiento de Infantería 734 y jefe del escuadrón de ejecución escribió en su Informe sobre las Ejecuciones de Judíos y Gitanos que "la ejecución de los judíos es más simple que la de los gitanos. Uno debe admitir que los judíos van hacia sus muertes muy compuestamente; permanecen muy calmos. Los gitanos, en cambio, lloran y gritan y se mueven incesantemente tan pronto como llegan al lugar de ejecución."  Era simplemente más expeditivo y causaba menos problemas a los guardias mantener a las familias unidas en el proceso. König escribe que a veces tenían que quebrar las manos y pies de los gitanos, que incluso utilizaban hogazas de pan duro como armas, como forma de hacerlos dóciles cuando eran arreados hacia los hornos. Su libro es un monumento al heroísmo y resistencia romaní en los campos y debe requerirse que lo lea todo estudioso del Porrajmos. Además, las familias romaníes no eran mantenidas juntas en todos los campos (compárese con los embarcados hacia Polonia en 1940 a los que antes se refirió Zimmermann); esta parece haber sido una política puesta en vigor en Auschwitz-Birkenau en particular. A los judíos transportados hacia Auschwitz desde Theresienstadt en septiembre de 1943, por ejemplo, también se les permitió permanecer con sus familias.
10) "La negación del derecho a vivir es lo que singulariza la suerte de los judíos de las de todas las otras víctimas --gitanos, polacos, prisioneros de guerra rusos, testigos de Jehová... su suerte fue distinta a la suerte de los judíos." (62)
Michael Berenbaum, en mejor posición que la mayoría para conocer los detalles de la experiencia romaní durante el Holocausto, repite estos argumentos en su libro, donde dice "los gitanos compartieron muchos, pero no todos los horrores asignados a los judíos. Los romani fueron asesinados en algunos países pero no en otros... Aún cuando los romani fueron sometidos a las cámaras de gas y a otras formas de exterminio, el número de gitanos no fue tan vasto... En contraste, todos los judíos vivían bajo una inminente... sentencia de muerte." (63) También los judíos fueron asesinados en algunos países y en otros no,  y el número de gitanos "no fue tan vasto" porque (de acuerdo al propio consenso de los nazis conducido por Behrendt en 1939) había nueve veces más judíos que gitanos para comenzar en el comienzo de la Segunda Guerra Mundial, de manera que obviamente las cifras eran mayores. El argumento de Selma Steinmetz de que "los números deciden" sólo sería válido si en número de judíos y el número de gitanos hubiera sido igual desde el comienzo. (64) Pero cuando discutimos el genocidio debemos hacerlo en el contexto de la destrucción de pueblos enteros, y, en términos de porcentaje, las pérdidas de los Roma y Sinti casi con certeza exceden las de cualquier otro grupo; su porcentaje fue "más vasto." Si hubiera habido 17,4 millones de gitanos en 1939 (estimación del gobierno del número de judíos ese año), los nazis seguramente hubieran matado también 6 millones. La cuestión de las cifras de Roma y Sinti que fueron asesinados es irritante. Dada la naturaleza de su modo de vida, no existe ninguna estimación confiable de la población romani europea de preguerra. Igualmente, las circunstancias de su eliminación a manos de los nazis hacen de ésta una cuestión que nunca podrá ser respondida totalmente. Yo trato esto con algún detalle, pero me apoyo en la afirmación de König:
El recuento de medio millón de Sinti y Roma asesinados entre 1939 y 1945 es demasiado bajo para ser sostenible; por ejemplo en la Unión Soviética mucho de los romani muertos fueron contabilizados bajo rótulos no-específicos tales como Liquidierungsübrigen [remanente a ser liquidado], "seguidores" y "partisanos"... La cifra final de Sinti y Roma muertos nunca podrá ser determinada. No sabemos precisamente cuántos fueron llevados a los campos de concentración; ni todos los campos de concentración produjeron materiales estadísticos; además, los Sinti y Roma frecuentemente son catalogados bajo el encabezado de "remanente a ser liquidado", y no aparecen en las estadísticas para los gitanos. (65)
En los territorios orientales, especialmente en Rusia, las muertes gitanas a veces fueron contadas en los informes bajo el encabezado de muertes judías. El Memorial Book para los gitanos que perecieron en Auschwitz-Birkenau trambién trata sobre los medios de matar a los Roma:
A diferencia de los judíos, la abrumadora mayoría de los cuales fueron asesinados en las cámaras de gas de Birkenau, Belzec, Treblinka y todos los otros campos de exterminio masivo, los gitanos de fuera del Reich fueron masacrados en muchos lugares, a veces solo unos pocos por vez, y a veces de a cientos. Solamente en el Generalgouvernement [los territorios del este], se conocen 150 sitios de masacres de gitanos. La investigación respecto al Holocausto judío puede descansar en la comparación de los censos de pre y posguerra para ayudar a determinar el número de víctimas en los países concernientes. Sin embargo, esto no es posible para los gitanos, ya que solo raramente eran incluidos en los datos de los censos nacionales. En consecuencia, es una tarea imposible encontrar el número real de víctimas gitanas en Polonia, Yugoslavia, Rutenia Blanca y Ucrania, las tierras que probablemente tuvieron el mayor número de víctimas. (66)
Esto significa que afirmaciones tales como "en algún punto entre el 20 y el 50 por ciento de la población total de gitanos europeos fue muerta por los nazis" (67) y la baja cifra de 230.000 muertes romaníes exhibida en el United States Holocaust Memorial Museum deben ser consideradas subestimaciones. Varias estimaciones publicadas (68) ponen la cifra por arriba del millón, e incluso treinta años atrás Louis Pauwels y Jacques Bergier la fijaron en 750.000. (69) Que quizá un número aún más alto de gitanos fueron muertos en los campos y bosques donde vivían en lugar de en los campos, es algo que ha sido reconocido desde hace algún tiempo. La referencia más reciente a esto apareció en el Financial Times de Londres, en un artículo de C. Tyler, quien señaló que "entre 500.000 y 750.000 fueron muertos en los campos de muerte alemanes durante la guerra, y otro millón puede haber sido fusilado fuera de ellos." (70) Todo el tiempo nos está llegando nueva información que empuja hacia arriba la cifra de muertos. El Dr. Paul Polansky del Czech Historical Research Center con sede en Iowa publicó recientemente un informe sobre su descubrimiento de un campo de concentración hasta entonces no registrado en Lety, en la República Checa, que fue utilizado para la reclusión de gitanos. Ahora utilizado como granja de cerdos, Lety, así como una cadena de otros campos, procesaban principalmente a Romas, matándolos allí o enviándolos hacia Auschwitz. Las cifras de allí, al igual que las de los campos de gitanos del norte de Italia, todavía no han figurado dentro de la estimación. (71) Sin embargo, debemos regocijarnos en la cifra de los que vivieron y no glorificar la de los muertos en una forma horrible de cuenta de cadáveres, pero si estamos obligados a argumentar con números y cantidades en este modo peculiarmente norteamericano, entonces veamos la situación desde el otro lado y contemos los supervivientes romaníes del Holocausto, de los cuales solo 5.000 figuran en el registro oficial de la Zentralrat Deutscher Sinti und Roma, de Heidelberg, solo cuatro de ellos han sido localizados en Estados Unidos, donde viven hoy 80.000 supervivientes judíos de un total de 350.000 todavía vivos en todo el mundo. Mi respetable colega Donald Kenrick, co-autor del libro The Destiny of Europe’s Gypsies, el primer tratado de largo aliento sobre el Porrajmos, ha alegado con cierta amabilidad que su propia investigación señala hacia las cifras más bajas para las muertes romaníes para 1945; en su nuevo libro estima que éstas no excedieron las 200.000. (72) Seguramente esta es la clase de diálogo que debemos motivar, no una competencia respecto a quién tuvo las pérdidas más grandes.
11) La "singularidad" del caso judíos debe ser defendida a toda costa porque justifica la existencia de la patria judía, Israel.
En el recinto principal del campus de la Universidad de Texas en Austin, donde yo me desempeño, hay una estructura de unos nueve pies de alto, erigida por la Asociación de Estudiantes Judíos como un monumento a Israel. Está cubierta con fotografías y artículos periodísticos, y en el justo medio de ellos una placa amarilla con las palabras: "Israel: Los Seis Millones: Nunca Olvides." Este no es un argumento nuevo; de hecho me ha sido sugerido por más de un miembro bien dispuesto del U.S. Holocaust Memorial Council, y Zygmunt Bauman se refiere explícitamente al modo en que "el estado judío trata de utilizar las memorias trágicas como el certificado de su legitimidad política, un salvoconducto para sus políticas pasadas y presentes, y sobre todo, como el pago adelantado por las injusticias que puede él mismo cometer." (73) Pero es un argumento inapropiado. Israel, un estado judío, debe existir bajo cualquier circunstancia; hablando como el miembro de un pueblo sin país, puedo sentir muy profundamente la emoción asociada con la (no) posesión de una patria. Reconocer que los gitanos recibieron el mismo tratamiento que los judíos, como dice Miriam Novitch, "utilizando los mismos métodos por las mismas razones" no puede quitar nada a la enormidad de la tragedia judía o disminuir la fuerza del derecho a Israel. Recuerdo las palabras de Dermot Mulroney en el libro Where the Day Takes You: "Lo que es mío es mío, y si yo lo comparto contigo ¡se vuelve menos mío!" (74) No puedo imaginar que el resto del mundo interpretara de este modo el reclamo romani o lo viera como una amenaza al derecho a la existencia de un estado judío.
12) Ningún otro grupo fue considerado con tal disgusto y desdén, tan metódica y persistentemente perseguido, o elegido para la erradicación total de la faz de la tierra.
A los gitanos no les cabe esto, me han dicho, porque los gitanos no fueron mencionados en Mein Kampf o en la conferencia de Wannsee, porque algunos gitanos fueron exentos de la máquina de muerte, y porque un número mucho mayor de judíos habían muerto para 1945.
Los gitanos no fueron mencionados específicamente en la documentación de la Conferencia de Wannsee, porque para esa época (20 de enero de 1942) las políticas en contra de los judíos, subsiguientes a la directiva emitida cuatro semanas antes, el 24 de diciembre, se aplicaban automáticamente a los gitanos. En cualquier caso, la Conferencia de Wannsee no fue una reunión para decidir políticas, aunque ha adquirido esa interpretación; su propósito era más bien el de coordinar las políticas existentes. Y no era necesario ningún argumento en Mein Kampf porque era totalmente innecesario de parte de Hitler hacer cualquier argumento para el anti-gitanismo. Simplemente no había necesidad de convencer a nadie del status subhumano de los gitanos, contra quienes ya había leyes firmemente instaladas en Alemania, a pesar de las garantías de la constitución de la República de Weimar. Ninguna conciencia pública nunca provocó una defensa del caso romaní, hecho que comenta Angus Fraser en su libro The Gipsies: "desde aproximadamente 1937 en adelante, las presiones [nazis] sobre los gitanos aumentaron rápida e inexorablemente, con ninguna reacción hostil del público, local o exterior, del tipo que había hecho a los nazis un poco más circunspectos en sus tratos con los judíos, al menos en los primeros días, a causa del respeto por la opinión mundial." (75)
Cuando esta indiferencia fue puesta en cuestión luego de la guerra, un médico francés comentó, retóricamente, que "todos desprecian a los gitanos, por lo tanto ¿para qué contenerse?¿Quién los vengaría?¿Quién daría testimonio en su favor?" (76) Tampoco puede sostenerse respecto al caso romaní la excusa de que el mundo ignoraba lo que estaba ocurriendo:
Cualquiera fuera el verdadero estado de conocimiento o ignorancia entre la población civil alemana, durante la Segunda Guerra Mundial, respeto al transporte y muerte de millones de judíos alemanes y no-alemanes de Europa, el internamiento inicial de los romaníes no fue un secreto para nadie. Los campos de concentración fueron construidos en las afueras de la capital, y el internamiento de los Sinti y Roma no sólo fue cubierto por una cantidad de periódicos de Berlín, sino que también se bromeó respecto al mismo en sus columnas. Psicólogos implicados en la investigación racial hicieron visitas oficiales a Marzahn para estudiar y filmar a los niños romaníes que allí jugaban. Una línea ferroviaria importante pasaba por ese campo y los pocos supervivientes recuerdan a los pasajeros de los trenes que se apenaban de su situación, y que sabían o sospechaban que los romaníes internados sobrevivían con sólo raciones mínimas, y ocasionalmente tiraban paquetes de comida dentro del alambrado del campo mientras pasaba el tren. (77)
El antisemitismo alemán, al igual que el anti-gitanismo durante siglos, ha bordeado lo patológico, (78) sin embargo no hubo uno solo que argumentara a favor de los gitanos, a diferencia de quienes defendieron la posición judía. Como ponen en claro Burleigh y Wippermann, (79) el antisemitismo no era una parte sin discusión en los comienzos del movimiento de higiene racial alemán. Alfred Ploetz y una cantidad de otros higienistas raciales, tales como Wilhelm Schallmayer, denunciaron duramente el antisemitismo; de hecho, en su tratado de 1895, Ploetz clasificaba a los judíos como una parte de la "raza blanca" superior. (80) Por el contrario, a inicios de la década de 1890, el Parlamento Suavo organizó una conferencia sobre la "escoria gitana" (Das Zigeunergeschmeiß), y en 1899 Alfred Dillmann estableció la Agencia de Información Gitana (Nachrichtendienst in Bezug auf die Zigeuner), que comenzó a recolectar datos en la forma de información genealógica, huellas dactilares y fotografías de gitanos de todo el territorio. Esto llevó a la poblicación en 1905 del libro de Dillamnn Zigeuner-Buch, (81) que cimentó la base para lo que se vendría un cuarto de siglo después. Era un extenso argumento a favor de controlar a los gitanos, sosteniendo su inherente criminalidad y denominándolos "una plaga contra la cual la sociedad debe defenderse sin vacilación". El grueso del volumen consistía de un registro de más de 5.000 individuos que daba fecha y lugar de nacimiento, registro criminal genealógico si lo había, y cosas así. La tercera parte del libro consistía de fotografías de gitanos tomadas de archivos policiales de los estados alemanes. El 17 de febrero de 1906, el ministro prusiano del interior emitió una directiva para "Combatir la Molestia Gitana" (Die Bekämpfung des Zigeunerunwesens) y estableció acuerdos antigitanos bilaterales con todos los países vecinos. Se requirieron licencias a todos los romaníes que querían vivir y trabajar en Prusia. En 1909 el Departamento de Justicia Suizo comenzó un registro nacional de gitanos, y en Hungría se recomendó en una "Conferencia sobre Política Gitana" que todos los romaníes fueran marcados en su cuerpo para una fácil identificación. En 1912, Francia introdujo el Carnet Anthropométrique, un documento conteniendo datos personales (incluyendo fotografía y huellas dactilares) que se les requirió portar de allí en más a todos los gitanos.
"La primera ley antijudía fue promulgada en 1933." (82) en un momento en que montones de leyes antigitanas ya habían estado en efecto en Alemania durante siglos. En 1920, el ministro de bienestar social de Düsseldorf  prohibió a los gitanos la entrada a cualquier baño o instalación recreativa pública, tales como piletas de natación, baños públicos, termas o parques; esta restricción también fue aplicada a los judíos luego de 1933. (83) Más ominosamente, en el mismo año, Karl Binding y Alfred Hoche publicaron su tratado (84) sobre "vidas que no merecen vivir." (Lebensunwertes Leben), que argumentaba a favor de la muerte de quienes eran considerados un "peso muerto" (Ballastexistenz) dentro de la humanidad, incluyendo a los gitanos. Esta noción de "vida sin valor" fue incorporada por la ley nazi el 14 de julio de 1933, menos de seis meses después de que Hitler llegara al poder, en su "Ley para la Prevención de Progenie Hereditariamente Enferma." En 1934, los Roma y Sinti fueron expulsados de los sindicatos. En junio de 1935, fue primeramente establecida la principal institución nazi para tratar con los gitanos, la Unidad Investigación en Higiene Racial y Biología Criminal, siendo su expreso propósito determinar hasta qué punto los gitanos y los negros eran humanos o subhumanos, el campo de trabajo sobre evaluación genética que proveyó el modelo para la subsiguiente clasificación de los judíos. Cuatro meses más tarde, el 26 de noviembre, el Ministro del Interior, que parcialmente fundó la Unidad de Investigación, hizo circular una orden prohibiendo los matrimonios entre alemanes y "gitanos, negros, y sus descendencia bastarda". El 15 de septiembre de 1935, fue aprobada la Nürnberger Gesetze (Ley de Nuremberg para la Protección de la Sangre y el Honor), haciendo ilegal el matrimonio entre gente aria y no-aria. Afirmaba que "de la sangre extranjera común en Europa, sólo hay judíos y gitanos." En 1936, en preparación para los Juegos Olímpicos de Verano y por miedo a la opinión mundial negativa, "los carteles y posters antisemitas fueron temporariamente removidos", por los nazis, de las calles de Berlín; (85) al mismo tiempo, los gitanos fueron limpiados de las calles como algo desagradable, porque los visitantes tenían que ser "aliviados de la vista de la 'desgracia gitana'" (86), al igual que lo fueron en los Juegos Olímpicos de Verano de 1992 en Barcelona. Justo antes de los juegos de Berlín, 600 gitanos fueron retenidos forzosamente en un cementerio y junto a un desagüe cloacal en Marzahn, lo que era "particularmente ofensivo para un pueblo hipersensible respecto a la limpieza" (87); en España, cincuenta y seis años más tarde, fueron ubicados en el Campo de la Bota, fuera de la ciudad. Más significativamente, hemos sabido ahora que la propaganda nazi alentando el apoyo público para el encarcelamiento de los gitanos fue distribuida ampliamente junto con el programa de aquellos juegos de 1936. En 1938, un criterio más severo vino a ser aplicado a la definición de "gitano": Si dos de los ocho bisabuelos de un individuo era siquiera en parte gitanos, ese individuo fue más tarde considerado como con demasiada "sangre gitana" para permitirle vivir -- un criterio dos veces más estricto que el que definía quién era judío. De hecho, si el criterio para estos últimos se hubiera aplicado igualmente a los gitanos, unos 18.000 (nueve décimos del total de población romaní de Alemania en el momento) hubieran escapado de la muerte. (88) Uno puede argumentar, en consecuencia, que los gitanos eran en realidad considerados como poseedores del doble de amenaza genética para el Herrenvolk  que la de los judíos.
De acuerdo a relatos de testigos oculares, en enero o febrero de 1940, 250 niños gitanos de Brno, en el campo de concentración de Buchenwald fuero utilizados como conejillos de indias para probar los cristales del gas cianídico Zyklon B, un insecticida letal que desde 1941 en adelante fue utilizado para los asesinatos masivos en Auschwitz-Birkenau. "En Buchenwald entonces, por primera vez, este gas fue utilizado para el asesinato masivo, y fue para el asesinato de niños gitanos inocentes." (89)
La noche del 9 de noviembre de 1938 es recordada en los anales del Holocausto Judía como la Kristallnacht, o "La Noche de los Cristales Rotos", porque fue en esta noche, en respuesta al asesinato de un funcionario de la Embajada Alemana en Paría, por parte de un adolescente judío, que más de 1.000 sinagogas fueron profanadas y unos cien judíos fueron muertos, con miles más arrestados. Este manifiesto despliegue público de odio marcó el comienzo de la sanción abierta y oficial de la persecución de una "raza inferior". En efecto, envió un mensaje al público en general de que tal violencia tenía la aprobación total del estado. Desde esa fecha en adelante, la hostilidad antijudía aumentó rápidamente hacia el Holocausto. Pero esta no fue la primera erupción antijudía masiva de la Alemania del siglo XX; en noviembre de 1923, tuvo lugar en Berlín un ataque violento contra cantidades de judíos de Europa Oriental que habían llegado allí para vivir. (90)  Por lo que se refiere a víctimas romaníes, también hubo redadas masivas y despliegues de brutalidad militar y policial, destinada a mostrarles --y al público alemán-- exactamente dónde estaban dentro de la jerarquía alemana y cómo serían tratados por los ciudadanos comunes con la aprobación y el aliento del gobierno. Tan temprano como en 1927, entre el 23 y el 26 de noviembre, fueron llevados adelante raids armados contra las comunidades gitanas de Prusia, para poner en vigor un decreto emitido el 3 de noviembre de ese año, que requería que todos los gitanos se registraran mediante documentación "de la misma manera que los individuos que son requeridos por carteles de "buscado", con fotografías y huellas dactilares." (91) Incluso a los infantes les fueron tomadas las huellas dactilares y a los de más de seis años de edad les fue requerido portar tarjetas de identidad con sus fotografías y huellas dactilares. Ocho mil gitanos fueron procesados como consecuencia de ese raid, más de un tercio de la población romaní entera de Alemania. La segunda de tales acciones tuvo lugar entre el 18 y el 25 de septiembre, cuando los Reichsministers del interior y de propaganda ordenaron la aprehensión y arresto de los gitanos de toda Alemania de acuerdo con la "Ley Contra los Criminales Habituales". Como resultado, muchos fueron enviados a campos de concentración, donde fueron forzados a realizar trabajo penal y donde algunos pasaron por la esterilización. La acción militar más significativa, sin embargo, ocurrió durante el verano de 1938, entre el 12 y el 18 de junio, cuando fue ordenada una Zigeuneraufräumungswoche, o "Semana de Limpieza de Gitanos". Cientos de gitanos de toda Alemania y Austria fueron atrapados, golpeados y puestos en prisión. En Mannswörth, Austria, fueron arrestados 300 de esta manera en una sola noche.
A continuación del colapso del Tercer Reich, no se hizo nada para asistir a los supervivientes romaníes, los liberadores no hicieron ningún esfuerzo para reorientarlos; en cambio, los términos de una ley anti-gitana previa a los nazis, de 1926, que todavía estaba en efecto, aseguró que los que carecían de una ocupación permanecieran fuera de la vista, ocultos en los campos abandonados, por miedo al arresto y el encarcelamiento. Desde esa época, todos los programas utilizados por los nazis para tratar con los gitanos han sido o sugeridos o implementados por varias naciones europeas. La esterilización en Eslovaquia, recomendaciones para la incineración en un horno por parte de un funcionario oficial del gobierno irlandés, encarcelamiento y deportación forzosa en Alemania. (92) Hoy la población romaní enfrenta su crisis más severa desde el Holocausto, los crímenes neo-nazis contra los gitanos han consistido en violaciones, golpizas, y asesinatos en Alemania, Hungría y Eslovaquia; están en aumento los pogromos anti-gitanos en Rumania y Bulgaria, incluyendo linchamientos y quema de hogares. Para mi pueblo, el Holocausto aún no ha terminado.
El United States Holocaust Memorial Museum todavía no ha hecho lo suficiente para educar al mundo respecto a la experiencia romaní; allí, los artefactos "gitanos" en exhibición en el rincón de las "otras víctimas" del tercer piso del museo son un violín, un carromato, y un vestido de mujer --algo más propio de Hollywood que del Holocausto-- y muy, pero muy pocas de las víctimas e internos romaníes que se muestran en las fotos (especialmente aquellos implicados en los experimentos de Joseph Mengele con gemelos) son identificados como tales. Más irritante que todo esto es la total ausensia de palabras clave "Gitano", "Rom", "Sinti", "Romani", "Zigeuner", y así sucesivamente, en el banco computarizado de preguntas y respuestas que se provee al público para consulta. Esto condujo, en junio de 1993, a una protesta organizada en el museo por un grupo representado por Mary Thomas de Padres Adoptivos y Amigos de Niños Romaníes, demandando que se incluyan en el museo más detalles de la suerte de los Roma y Sinti. Ellos decían que sus hijos recientemente adoptados crecían y comenzaban a preguntar respecto a su pasado y la historia de su pueblo, y en particular respecto al Holocausto, el United States Holocaust Memorial Museum, no era el lugar para ir por respuestas, que la historia gitana había sido menoscabada hasta el punto de representar los hechos históricos en forma deformada, por revisión u omisión. Esa protesta condujo a la circulación de un petitorio demandando, entre otras cosas, que más estudiosos romaníes (en lugar de especialistas no-gitanos) estuvieran directamente involucrados  y se mostrara y pusiera a disposición de los visitantes al museo más documentación respecto al holocausto romaní; esto resultó en la inclusión de una o dos entradas  gitanas en el banco de datos computarizado.
Yo he sido tanto alabado como criticado por llevar la atención a estos temas. El director de un centro sobre el Holocausto se refirió a mí como un agitador, otro escritor del Holocausto denominó "fastidiosa" a mi discusión del caso romaní en el contexto judío. Un representante del U.S. Holocaust Memorial Council, con quién yo nunca me encontré, dijo a un investigador que lo llamó para tratar de ubicarme que yo era un "salvaje". Hubo gente que se fue cuando me tocó el turno de hablar en conferencias sobre el Porrajmos, y un antiguo profesor de la universidad donde yo trabajo rehusó tajantemente incluso mencionar a los Roma y Sinti en su curso regular sobre el Holocausto. Otros han sugerido que yo no debo dedicarme a esto porque no soy un historiador y, en consecuencia, no estoy calificado para implicarme en esta clase de investigación. No crean que estas cosas no me hieren, lo hacen, profundamente. Habrá quienes leyendo este capítulo estoy seguro se enojarán por lo que se dice en estas páginas, y estarán prontos a desafiarme. ¿Por qué debe ser así? He tratado de ser objetivo, dejen que los hechos argumenten a mi favor. Si puede demostrarse que estoy equivocado, estaré feliz en reconocerlo. Estoy bien al tanto de que para alguna gente la insistencia respecto a llevar al conocimiento los hechos de la experiencia romaní, ha sido considerada como confrontativa e incluso amenazante; Yehuda Bauer (93) considera que el "sentimiento anti-gitano" en Europa estaba, según sus palabras, "en competencia" con el "antisemitismo radical", habiendo allí el sentimiento en cuestión conducido a los asesinatos y pogromos contra los gitanos mencionados anteriormente, durante el mismo período para el cual el 1990 Country Report on Human Rights informaba que "no hubo incidentes de violencia antisemita." Sin embargo, al mismo tiempo, un informe emitido en agosto de 1993 por el Nemzetközi Cigány Szöveség citaba a un médico del pueblo romaní de Teleorman quien decía "nuestra guerra contra los gitanos comenzará en el otoño. Hasta entonces, se harán preparativos para obtener armas; primero adquiriremos aerosoles químicos. Tampoco dejaremos de lado a los menores." (94) Los sucesos indicando que esta persecución comenzó a realizarse fueron poco después descritos en la edición de San Francisco Chronicle del 19 de diciembre de 1993, donde se publicó lo siguiente:
Una orgía de linchamientos e incendio de hogares con la colaboración policial, se ha convertido en algo incluso más siniestro para los odiados gitanos de Rumania: los comienzos de una campaña de terror de dimensión nacional, lanzada por grupos modelados a imagen del Ku Klux Klan... "Somos muchos y muy decididos. Pronto despellejaremos a los gitanos. Les sacaremos los ojos, romperemos sus dientes, y cortaremos sus narices. El primero será colgado." (95)
El anti-gitanismo está en alza todo el tiempo, y sólo puede comenzar a ser combatido sensibilizando al público en general respecto a los detalles de la historia y sufrimiento romaníes. Mi propósito en este capítulo, continuación de una ponencia presentada en Oxford, en 1994, en la conferencia  "Recordando para el Futuro", es lograr sacar a la luz estas cuestiones, airearlas públicamente, en la esperanza de que prevalezca una actitud más cuidadosa, y más compasiva.
Finalmente, la resistencia al caso gitano puede deberse, en parte, a lo tardío de su llegada a la escena académica; la investigación sobre el Porrajmos es comparativamente nueva, tanto es así que ha sido acusada por algunos de "ir a la cola". Nuestra gente tradicionalmente no está dispuesta a mantener vivos los recuerdos terribles de nuestra historia --la nostalgia es un lujo para otros, y el Porrajmos no fue el primero sino el segundo intento histórico de destruir a los Roma como pueblo, siguiendo a la orden de exterminio de Carlos VI en 1721. Los Roma en los Estados Unidos, por ejemplo, han obliterado completamente de sus recuerdos colectivos toda reminiscencia de los cinco siglos y medio de esclavitud en Rumania, de la cual vinieron a Norteamérica para escapar sus tatarabuelos, durante el último siglo. (96) Igualmente, los sobrevivientes del Holocausto son hoy reluctantes a hablar respecto a sus experiencias, y así es que la historia sólo está comenzando a desplegarse. La tarea de los que recolectan testimonios se hace más difícil porque, para algunos grupos, en particular los Sinti, hay restricciones culturales sobre el hablar respecto a los muertos.
También debe decirse que hay un evidente elemento de racismo en la respuesta judía; después de todo, los gitanos son un "pueblo de color del Tercer Mundo", como Lopate dijo en su discusión del valor relativo de la victimización; Anton Fojn ("Bubili") escribió acerca de los guardias de las SS dándole latigazos a él y a su padre fuera del transporte y a través de las puertas de Dachau y llamándolos "negros del Congo" por su piel oscura. (97) Me han dicho, confidencialmente, que algunos miembros del U.S. Holocaust Memorial Council, no quieren ser juzgados por la compañía que temen que han de mantener. En todas las encuestas de opinión, incluyendo una realizada en los Estados Unidos (e informada en la edición del 8 de enero de 1992 del New York Times) los gitanos son considerados como la minoría más discriminada, la población étnica mas despreciada, y algunos de los estereotipos evidentemente han alcanzado a los miembros del consejo. En una presentación que di en el Hillel Center, fui interrumpido por una mujer que zapateó y demandó enojada por qué estaba comparando el caso gitano con el caso judío, cuando los judíos habían dando tanto al mundo y los gitanos eran solamente parásitos y ladrones. En otra ocasión un caballero de la audiencia se paró y declaró que nunca compraría un libro sobre el Holocausto escrito por un gitano. Hace poco me enteré por James Michael Holmes de Phoenix Productions International que dos estudios de Hollywood ya habían declinado considerar una versión actualizada del film de 1947 Golden Earrings, porque es un libreto sobre el Holocausto que no trata de víctimas judías.
El trabajar para cambiar actitudes de este tipo en una tarea muy grande y fue una de las razones que me llevaron a co-fundar hace algunos años la Romani-Jewish Alliance, que trabaja para combatir los estereotipos anti-judíos y anti-romani y para educar a ambas poblaciones respecto a la experiencia de la otra. Diré aquí, incidentalmente, en respuesta a una pregunta frecuentemente hecha, que hay muchos Roma y Sinti que son judíos y muchos más matrimonios romani-judíos. Durante la guerra, tales "matrimonios" caracterizaron en particular a un campo de concentración en el este de Serbia, donde los gitanos y judíos eran mantenidos antes de su transporte. Incluso los intentos populares de documentar nuestra historia pueden hacer más mal que bien; un ejemplo es la versión fílmica del libro de Alexander Ramati And the Violins Stopped Playing (1988), que está tan llena de distorsiones y representaciones equivocadas de la verdad que hubiera sido mejor dejarla sin hacer (entre otras cosas sugiere que los gitanos fueron asesinados en Auschwitz, por ejemplo, para no dejarlos sobrevivir como testigos del destino de los prisioneros judíos).
También debe reconocerse que alguna resistencia está simplemente basada en la incredulidad, en la presunción de que "si esto es cierto ¿por qué nunca antes oímos de ello?" Debo admitir que por un largo tiempo, mientras investigaba los "estantes muy densos",  a través de innumerables libros sobre el Holocausto buscando por referencias a los gitanos, yo pasaba por alto secciones que trataban con las víctimas que no eran romaníes; me avergüenza decir que ellas no eran tan importantes para mi, tan consumido estaba con mi búsqueda. Sólo más tarde  fue que comencé a tomarme el tiempo para aprender respecto a lo que había pasado con otros grupos y a asombrarme y herirme por lo que leía. Cuando la existencia del propio pueblo es amenazada tan bárbaramente, todo lo demás simplemente se queda en el camino. Pero otros han venido a hacer lo que yo hice y están examinando los casos de otros además de ellos, sin prejuzgamiento, y soy alentado por las respuestas que vienen de quienes hacen el esfuerzo, con una mente abierta, de examinar los detalles de lo que sufrieron los Roma y Sinti a manos de los nazis. He dicho muchas veces que sólo los judíos pueden realmente acercarse a la comprensión del impacto que el Porrajmos ha tenido sobre la población romaní, y me aventuro a pensar que sólo los gitanos pueden acercarse, a un nivel emotivo, a la comprensión de la tragedia judía. El Holocausto, lamentablemente, no parece en verdad significar tanto para ningún otro. Pero ni los judíos ni los romaníes pueden entender completamente la experiencia del otro, ahora o entonces, ni pueden comenzar a presumir de interpretar por el otro. Por esta causa me gustaría ver la "singularidad" individual, si quieren, enfatizada por un mayor uso de la terminología étinica: Shoah o Khurbn para el Holocausto judío, Porrajmos para el romaní. La palabra "Holocausto", siento que es utilizada demasiado descuidadamente como para tener el significado que se intenta que tenga. En este capítulo he sido deliberadamente crítico del U.S. Holocaust Memorial Council, y del museo y no me disculpo por ello, porque nuestra relación durante la década pasada ha sido tormentosa y me ha causado una considerable frustración personal. Es, después de todo, el monumento nacional a las víctimas del nazismo y una fuente educativa internacional. Muchos factores, muchas personalidades, han estado implicadas en los malentendidos y el enojo generado por el dialogo entre los romaníes y el consejo. Hablando en la conferencia del consejo respecto a las víctimas no-judías, en Washington, en 1987, Erika Thurner llamó la atención sobre la evidente falta de preocupación respecto a las víctimas romaníes del Holocausto:
Los gitanos generalmente han sido olvidados o han sido reservados a las notas de pie de página de la investigación histórica... Esta misma disposición, en tanto grupo social periférico con un estatus social insignificante, es responsable del hecho de que, luego de 1945, el Holocausto gitano no fue reconocido durante tantos años, y continúa hasta cierto punto siendo ignorado hasta el día de hoy. La ignorancia respecto a la suerte los Sinti y Roma en el Tercer Reich ha hecho que la reconstrucción histórica sea especialmente dificultosa. Ha conducido a una ulterior discriminación contra los gitanos, y a la negación a reconocer su derecho a la reparación tanto de naturaleza material como ideal. (98)
En los años que han pasado desde que Erika Thurner hizo estas observaciones, ha habido un reconocimiento creciente de la tragedia romaní y una aceptación del hecho de que los judíos y los gitanos fueron igualmente víctimas de las técnicas y políticas de la máquina de muerte nazi. Pero junto con este reconocimiento en los niveles histórico y académico, han ganado un casi desesperado ímpetu, al menos para algunos de sus defensores, los esfuerzos por singularizar la experiencia judía. (99) Quizá debamos examinar no qué desafíos hay en cuanto a los detalles históricos y técnicos con los que los estudiosos intentan fundamentar su caso, sino más bien por qué es tan vitalmente importante para algunos de ellos privatizar el Holocausto --y por qué se dedican tan apasionadamente a hacerlo.
Tengo confianza en que continuará creciendo el abierto reconocimiento a la posición romaní. Desde no tener ninguna representación en el consejo, ahora tenemos un miembro; desde no tener entradas relativas a los gitanos en el banco de datos, ahora tenemos algunas. El consejo ha ido tan lejos como para protestar formalmente contra el anti-gitanismo a nivel administrativo.. (100) Mi mayor esperanza es que eventualmente seamos trasladados fuera de la categoría de "otras víctimas" y reconocidos completamente como la única población, junto a los judíos, que fue señalada para su erradicación de la faz de la tierra. Quiero poder hojear alguno de los muchos tratados publicados sobre el Holocausto que pueden encontrarse en una librería local y encontrar información comprensiva en ellos acerca de lo que le ocurrió a mi pueblo --al presente usualmente no estamos en absoluto en los índices. Mi compra más reciente fue la Encyclopedia of the Third Reich, de Louis Snider; no sólo él no contiene una sola referencia a los gitanos, sino que tampoco Robert Ritter, ni Eva Justin, ni Gerhard Stein, ni Sophie Erhardt encuentran un lugar en sus listas de entradas. Esto también vale para la Encyclopedia of the Second World War (101), Who’s Who in Nazi Germany (102), y Who Was Who in World War II, (103) así como en la mayoría de los otros libros sobre el Holocausto. Es un sentimiento peculiar y descorazonador tomar esos libros y encontrar que el intento de genocidio contra el pueblo propio completamente fuera del registro histórico. Quizá peor, en la traducción al inglés de al menos un libro, el de Lucjan Dobroszycki sobre The Chronicle of the Lodz Ghetto, la referencia completa a la liquidación del campo gitano de ese sitio (entrada número 22, para abril 29 y 30 de 1943, en el libro original) ha sido deliberadamente eliminada. Me han dicho, pero todavía no lo he verificado, que las traducciones de otros trabajos sobre el Holocausto también tienen eliminadas las entradas sobre los Roma y Sinti. Además, no quiero leer referencias al United States Holocaust Memorial Museum en la prensa nacional y enterarme que es sólo un monumento a "las tribulaciones de los judíos europeos", como dijo el New York Times a sus lectores, el 23 de diciembre de 1993. Quiero poder ver relatos épicos como Schindler’s List y saber que los gitanos también fueron una parte central del Holocausto; o ver otros filmes, tales como Escape from Sobibór, un campo polaco donde, de acuerdo al Kommandant Franz Stangl en sus memorias, miles de Roma y Sinti fueron asesinados, y no oír la palabra "gitano" más que una vez, y entonces solamente como el nombre del perro de alguien. Este último ejemplo no es solamente ofensivo, es cruel e insensible. El sobreviviente del campo B. Stawska  es uno de los que ha descrito el transporte a Sobibor de los Roma y Sinti:
En noviembre de 1942 comenzó el pogromo contra los judíos y gitanos, y fueron fusilados a escala masiva en ejecuciones callejeras. Los gitanos fueron conducidos dentro de una plaza al frente de la muchedumbre, y luego de ellos los judíos. Hacía frío, y las mujeres gitanas estaban llorando a los gritos. Tenían todas sus posesiones sobre sus espaldas, incluyendo sus almohadones; todo lo que tenían, pero todo les fue quitado más tarde. Los judíos se comportaban muy tranquilamente, pero los gitanos gritaban un montón --uno podía oír un sólo llanto. Fueron llevados a la estación y cargados en vagones de carga, que fueron sellados y llevados hacia estaciones más allá de Chelm, hacia Sobibor, donde fueron quemados en los hornos. (104)
 El 26 de enero de 1995, la National Public Radio (NPR), de Washington, cubrió extensamente el cincuenta aniversario de la liberación de Auschwitz-Birkenau, pero los gitanos no fueron mencionados ni una sola vez, a pesar de que estaban bien representados en la conmemoración. En su informe de cierre en la Weekend Edition de la NPR del 28 de enero, Michael Goldfarb describió como "las velas fueron ubicadas a lo largo de los caminos que condujeron a los judíos y polacos hacia su muerte." Pero hay poco de que sorprenderse que los gitanos no hayan sido mencionados; no se les permitió participar en la ceremonia de velas encendidas. Un artículo sobre la conmemoración en Auschwitz que apareció en la prensa británica (aunque no en la estadounidense) fechado el 28 de enero, incluyó una foto de un grupo de Roma que permanecían tristemente detrás de un alambrado de púas, con un subtítulo que decía "Ignorados: los gitanos, cuyos ancestros estuvieron entre las víctimas de Auschwitz, son obligados a presencias la ceremonia desde fuera del complejo." (105) En un discurso dado en esa ceremonia, Elie Wiesel dijo que el pueblo judío "solo fue elegido para el Holocausto." El segmento titulado "Genocidio" del programa de la BBC "Mundo en Guerra" menciona la ley de 1935 prohibiendo a los arios contraer matrimonio con judíos, pero no dice que la misma ley también se refería a los gitanos; menciona repetidamente a las víctimas polacas pero permanece en silencio respecto a los Roma, contra quienes --a diferencia de los polacos-- sí operó la Solución Final. Los primeros internos de campos de concentración fotografiados en ese documental son prisioneros Sinti en Buchenwald, pero eso no se informa al que lo ve. Y en Alemania, donde todo comenzó, los Roma y Sinti todavía no han siquiera sido incluidos en el monumento nacional al Holocausto, una omisión que atrajo a los medios internacionales, (106) aún cuando el presidente de la comunidad judía de Berlín, Heinz Galinski, hablando en una ceremonia en conmemoración de las víctimas romaníes del Porrajmos, cincuenta años atrás, reconoció públicamente que "los judíos y los gitanos fueron ambos señalados como 'vidas que no merecen vivir'". (107) Seguramente un genocidio de la magnitud padecida por el pueblo romaní merece un reconocimiento mucho mayor que el que ahora recibe.

Notas
1. Este capítulo es una versión ampliada de una ponencia presentada en “Remembering for the Future International Conference on the Holocaust,” Berlin, Germany, marzo 13-17, 1994.
2. Congress Monthly, May/June (1990), p. 13.
3. New York Times Magazine, September 20, 1983, p. 12.
4. Dora Yates, “Hitler and the Gypsies,” Commentary 8 (1949): 455, reimpreso en  On Prejudice: A Global Perspective, ed. Daniela Gioseffi (New York: Anchor Books 1993), pp.103–110.
5. Anon., “How the Gipsies Were Persecuted,” Wiener Library Bulletin 4(3/4) (1950): 18.
6. Referencias tempranas a la situación de los Roma y Sinti en la Alemania nazi hay en Sultzberger (1939), Max (1946), Kochanowski (1946), y Maximoff (1946).
7. John Roth and Michael Berenbaum, eds., Holocaust: Religious and Philosophical Implications (New York: Paragon House, 1989), pp. 6–7.
8. Carrie Supple, From Prejudice to Genocide: Learning About the Holocaust (Stoke-on-Trent: Trentham Books, 1993).
9. Martin Gilbert, The Holocaust: A History of the Jews of Europe During the Second World War (New York: Henry Holt), 1985.
10. Michael Burleigh and Wolfgang Wippermann, The Racial State: Germany,1933–1945 (Cambridge: Cambridge University Press, 1991).
11. Por ejemplo, ver Annegret Ehmann, “A Short History of the Discrimination and Persecution of the European Gypsies and Their Fate Under Nazi Rule,” Lecture, Institute of Contemporary Jewry, The Hebrew University, January 27, 1981; Sybil Milton, “The Context of the Holocaust,” German Studies Review 13(2) (1990): 269–283, “Gypsies and the Holocaust,” History Teacher 24(4) (1991): 375–417, “The Racial Context of the Holocaust,” Social Education (February 1991): 106–110, “Nazi Policies Towards Roma and Sinti, 1933–1945,” Journal of the Gypsy Lore Society 2(1), 5th series (1992): 1–18; “Antechamber to Birkenau: The Zigeunerlager after 1933,” in Die Normalität des Verbrechens, ed. Helge Grabitz et al. (Berlin: Hentrich, 1994), pp. 241–259, and “Sinti und Roma als ‘vergessene Opfergruppe’ in der Gedenkstättenarbeit,” in Der Völkermord an den Sinti und Roma in der Gedenkstättenarbeit, ed. Edgar Bamberger (Heidelberg: Dokumentations-und Kultur zentrum Deutscher Sinti und Roma, 1994), pp. 53–62; Erika Thurner, “Nazi Policy Against the Gypsies,” Paper delivered at the U.S. Holocaust Memorial Council Conference on Other Victims, Washington, D.C., March 1987; and David Young, A Mulano Place: Paradox and Ambivalence in the Romani Holocaust, B.A. (Hons.) Thesis, Macquarie University, Sydney, Australia, 1994.
12. Emil Fackenheim, To Mend the World (New York: Schocken Books, 1982), p. 12.
13. Charles S. Maier, The Unmasterable Past: History, Holocaust, and German National Identity (Cambridge: Harvard University Press, 1988), p. 82.
14. Richard Breitman, The Architect of Genocide: Himmler and the Final Solution (Hanover, NH: University Press of New England, 1991), p. 19.
15. See Steven Katz, “Quantity and Interpretation: Issues in the Comparative Analysis of the Holocaust,” Remembering for the Future: Jews and Christians During and After the Holocaust, vol. 3 (Oxford: Pergamon, 1988), pp. 200–216.
16. Ibid., p. 216.
17. Israel Gutman, ed., Encyclopedia of the Holocaust (New York: Macmillan, 1990).
18. Steven Katz, The Holocaust in Historical Context, Volume 1: The Holocaust and Mass Death Before the Modern Age (Oxford: Oxford University Press, 1994); see also David Nemeth, “Contrasting Realities and the Gypsy Holocaust,” Newsletter of the Gypsy Lore Society 17(3) (August 1994): 3–4.
19. Michael Berenbaum, The World Must Know: The History of the Holocaust as Told in the United States Holocaust Memorial Museum (Boston: Little, Brown, 1993), p. 1; see also Michael Shermer, “Proving the Holocaust,” Skeptic 2(4) (1994): 32–57.
20. Tal como aparece citado en Susan Brenna, “Housing the Memories of Genocide,” Newsday, September 2, 1988, pp. 2–5.
21. Ian Hancock, “‘Uniqueness’ of the Victims: Gypsies, Jews, and the Holocaust,” Without Prejudice: International Review of Racial Discrimination 1(2), 1988, pp. 45–67.
22. Phillip Lopate, “Resistance to the Holocaust,” in Testimony: Contemporary Writers Make the Holocaust Personal, ed. David Rosenberg (New York: Random House, 1989), pp. 285–308.
23. Raul Hilberg, The Destruction of the European Jews (Chicago: Quadrangle Books, 1961).
24. Ronald Smelser, “The ‘Final Solution’ and the War in 1944,” unpublished manuscript, University of Utah, Salt Lake City, 1991.
25. Berenbaum, The World Must Know, p. 2.
26. Ibid., at p. 51.
27. David M. Luebke, The Nazi Persecution of Sinti and Ròma, U.S. Holocaust Memorial Museum Research Brief, April 18, 1990, p. 3.
28. Breitman, The Architect of Genocide, p. 20.
29. Penelope Keable, Creators, Creatures and Victim-Survivors, doctoral diss., University of Sydney, Australia, 1995, p. 24.
30. Ver David Crowe and John Kolsti, eds., The Gypsies of Eastern Europe (Armonk, NY: E. C. Sharpe, 1991), pp. 11–30.
31. State Museum of Auschwitz-Birkenau (for Documentary and Cultural Centre of German Sintis and Roma), Memorial Book: The Gypsies at Auschwitz-Birkenau (Munich: K. G. Saur, 1993), p. xiv
32. Benno Müller-Hill, Murderous Science: Elimination by Scientific Selection of Jews, Gypsies, and Others, 1933–1945 (Oxford: Oxford University Press, 1988), pp. 58–59.
33. Ibid.
34. Burleigh and Wippermann, The Racial State, pp. 121–125.
35. State Museum of Auschwitz-Birkenau, Memorial Book, p. 3.
36. Thurner, “Nazi Policy Against the Gypsies.”
37. Ver Emil Fackenheim, The Jewish Return into History (New York: Schocken Books, 1978).
38. Kate DeSmet, “Comments Outrage Area Jews,” Detroit News, December 31, 1990, p. B-3.
39. Ver, e.g., Vico and Keable.
40. Basado en la correspondencia personal del autor con Yitzchak Mais, dated May 11, 1988.
41. Hilberg, The Destruction of the European Jews, pp. 142–144.
42. Basado en la correspondencia personal del autor con Yitzchak Mais, dated May 11, 1988.
43. Donald Kenrick and Grattan Puxon, The Destiny of Europe’s Gypsies (London: Sussex University Press, Chatto and Heinemann, 1972, new edition in preparation), p. 82.
44. Basado en la correspondencia personal del autor con Yitzchak Mais, dated May 11, 1988.
45. Kenrick and Puxon, The Destiny of Europe’s Gypsies, p. 78.
46. Yehuda Bauer, “Whose Holocaust?” Midstream (November 1980): 42–46.
47. Ver, e.g., Hancock, Chronology, in Crowe and Kolsti, The Gypsies of Eastern Europe.
48. Manchester Guardian, January 9, 1956.
49. Lloyd Grove, “Lament of the Gypsies: 40 Years After Auschwitz, Petitioning for a Place,” Washington Post, July 21, 1984, p. C4.
50. Por ejemplo, ver C. S. Coon, “Have the Jews a Racial Identity?” in Jews in a Gentile World, ed. I. Graeber and S. H. Britt (New York: Greenwood, 1942), pp. 20–37; R. Patai and J. Patai-Wing, The Myth of the Jewish Race (Detroit: Wayne State University Press, 1989); y William Petersen, “Jews as a Race,” Midstream (February-March 1988): 35–37.
51. J. D. Thomas et al., “Disease, Lifestyle, and Consanguinity in 58 American Gypsies,” Lancet 8555 (August 15, 1977): 377–379.
52. Basado en la correspondencia personal del autor con Yitzchak Mais, dated May 11, 1988.
53. Bauer, “Whose Holocaust?”
54. Berenbaum, The World Must Know, p. 51.
55. Gabrielle Tyrnauer, The Fate of Gypsies During the Holocaust, Special Report prepared for the U.S. Holocaust Memorial Council, Washington, D.C., 1985, restricted access document, p. 24.
56. Sybil Milton, “Nazi Policies Towards Roma and Sinti.”
57. Percy Broad, “KZ Auschwitz: Erinnerungen eines SS-Mannes,” Hefte von Auschwitz 9 (1966): 7–48.
58. Breitman, The Architect of Genocide, p. 164.
59. Lucette M. Lagnado and Sheila Cohn Dekel, Children of the Flames: The Untold Story of the Twins of Auschwitz (New York: William Morrow, 1991), p. 82.
60. Ulrich König, Sinti und Roma unter dem Nationalsozialismus (Bochum: Brockmeyer Verlag, 1989), pp. 129–133.
61. Michael Zimmermann, “From Discrimination to the ‘Family Camp’ at Auschwitz: National Socialist Persecution of the Gypsies,” Dachau Review 2 (1990): 87–113, quote at 107–108.
62. Yitzhak Mais, en el catálogo publicado en el museo de Yad Vashem.
63. Roth and Berenbaum, Holocaust: Religious and Philosophical Implications, p. 33.
64. Ver Selma Steinmetz, Oesterreichs Zigeuner im NS-Staat, Monographien zur Zeitgeschichte (Frankfurt: Europa Verlag, 1966).
65. König, Sinti und Roma unter dem Nationalsozialismus, pp. 87–89.
66. State Museum of Auschwitz-Birkenau, Memorial Book, p. 2 (emphasis added).
67. Berenbaum, The World Must Know, p. 129.
68. Ver referencias en Hancock, “‘Uniqueness’ of the Victims.”
69. Louis Pauwels and Jacques Bergier, Le Matin des Magiciens (Paris: Gallimard, 1960), p. 430.
70. C. Tyler, “Gypsy President,” Financial Times, March 26, 1994, pp. 3–4.
71. Susan Strandberg, “Researcher Claims Thousands of Gypsies Exterminated by Czechs,” Decorah Journal (May 5, 1994): 1–2.
72. Donald Kenrick, Gypsies Under the Swastika (Hatfield: Hertfordshire University Press, 1995).
73. Zygmunt Bauman, Modernity and the Holocaust (Cambridge, UK: Polity Press, 1989).
74. Kurt Voss and Mark Rocco, Where the Day Takes You, Cinetel Films, Inc., 1992.
75. Angus Fraser, The Gypsies (Oxford: Blackwell, 1993), pp. 261–262.
76. Christian Bernadec, L’Holocaust Oublié (Paris: Editions France-Empire, 1979), p. 34.
77. Katie Trumpener, “The Time of the Gypsies: A ‘People Without History’ in the Narratives of the West,” Critical Enquiry 18(4) (1992): 843–884, cita en 844.
78. Ver especialmente Stephen Wilson, Ideology and Experience: Anti-Semitism in France at the Time of the Dreyfuss Affair (London: Fairleigh Dickinson University Press, 1982), ch. 13, “Racial Anti-Semitism: A Race Apart,” pp. 456–495.
79. Burleigh and Wippermann, The Racial State, p. 36.
80. Robert Proctor, “From Anthropologie to Rassenkunde in German Anthropological Tradition.” In George W. Stocking, ed., Romantic Motives: Essays on Anthropological Sensibility (Madison: University of Wisconsin Press, 1988): 138–179.
81. Alfred Dillmann, Zigeuner-Buch (Munich: Wilsche Verlag, 1905).
82. Burleigh and Wippermann, The Racial State, p. 4.
83. Ibid., p. 77.
84. Karl Binding and Alfred Hoche, Die Freigabe der Vernichtung Lebensunwerten Lebens (Leipzig: Felix Meiner, 1920).
85. Burleigh and Wippermann, The Racial State, p. 84.
86. Zimmermann, “From Discrimination to the ‘Family Camp’ at Auschwitz,” p. 91.
87. Burleigh and Wippermann, The Racial State, p. 117.
88. Kenrick and Puxon, The Destiny of Europe’s Gypsies, p. 68; see also Ehmann, “A Short History of the European Gypsies,” p. 10.
89. F. Proester, Nacistická okupace: Vraˇzdeni ˇcs. Cikánuº v Buchenwaldu. Informe preparado por Miriam Novitch, Document No. ÚV CˇSPB K-135 en depósito en los Archivos del Museo de los Luchadores Contra el Nazismo, Prague, 1968.
90. Detlev Peukert, The Weimar Republic (New York: Hill and Wang, 1987), p. 160.
91. Eva von Hase-Mihalik and Doris Kreuzkamp, Du Kriegst Auch einen Schönen Wohnwagen: Zwangslager für Sinti und Roma Während des National-sozialismus in Frankfurt am Main (Frankfurt: Brandes and Apsel, 1990), p. 140.
92. Stephen Kinzer, “Germany Cracks Down: Gypsies Come First,” New York Times, September 27, 1992, p. 1.
93. Ver su  “Continuing Ferment in Eastern Europe,” SICSA Report 4(1/2) (1990): 1, 4.
94. Sandor Balogh, “Following in the Footsteps of the Ku Klux Klan: Anti-Gypsy Organization in Romania,” Nemzetközi Cigány Szövetség Bulletin, no. 5, New York, 1993.
95. Louise Branson, “Romanian Gypsies Being Terrorized,” San Francisco Chronicle, December 19, 1993, pp. A1, A15.
96. Ver Ian H. Hancock, The Pariah Syndrome: An Account of Gypsy Slavery and Persecution, 2d ed. (Ann Arbor, MI: Karoma, 1988).
97. Lopate, “Resistance to the Holocaust,” p. 292; Ina R. Friedman, The Other Victims: First-person Stories of Non-Jews Persecuted by the Nazis (Boston: Houghton Mifflin Co., 1990): 7–24.
98. Thurner, “Nazi Policy Against the Gypsies,” p. 7.
99. For example, see Steven Katz, The Holocaust in Historical Context, Volume 1.
100. Harvey Meyerhoff, “Council Decries Germany’s Treatment of Gypsies,” U.S. Holocaust Memorial Council Newsletter, Winter Issue (1992–1993): 8.
101. Elizabeth-Anne Wheal, Stephen Pope, and James Taylor, Encyclopedia of the Second World War (Secaucus, NJ: Castle Books, 1989).
102. Robert Wistrich, Who’s Who in Nazi Germany (New York: Bonanza, 1982).
103. John Keegan, ed., Who Was Who in World War II (New York: Thomas Crowell, 1978).
104. In Jerzy Fickowski, The Gypsies in Poland (Warsaw: Interpress, 1989), p. 43.
105. Margaret Stapinska, “Faceless, Stateless, Endless Victims,” Yorkshire Post, January 28, 1995, p. 5.
106. Anon., “Holocaust Memorial Omits Gypsies,” Atlanta Constitution, July 15, 1992, p. A-5.
107. Heinz Galinski, “Dieses Gedenken sei uns Mahnung zum Handeln,” Sinti und Roma in Ehemaligen KZ Bergen-Belsen am 27 Oktober 1979 (Göttingen: Gesellschaft für Bedröhte Völker, 1980), pp. 76–81, 77.