domingo, 25 de septiembre de 2011

Ley de tierras: ¿plan continuista, sojero, extractivo y agroexportador ?

Argentina: Extranjerización y modelo agropecuario: dos caras de la misma moneda
Fabiana Arencibia (RED ECO)
23–09–2011 / La “nacionalidad” de los terratenientes en nuestro país no hace la diferencia entre los cientos de miles de hectáreas de las mejores tierras que tienen el italiano Benetton, el húngaro Soros o los argentinos Bunge y Born y Amalita Lacroze de Fortabat.
Leydetierras
La presentación por parte del gobierno nacional del “Plan Estratégico Agroalimentario y Agroindustrial (PEA) 2020” casi al mismo tiempo que el proyecto de “Protección al dominio nacional sobre la propiedad de tierras rurales” (más conocido como ley de tierras) son parte de la consolidación de un modelo productivo agroexportador sojero y extractivo.
Los beneficiarios solo se diferencian por su nacionalidad pero, en ambos casos, son propietarios de grandes extensiones de las mejores tierras de nuestro país y van camino a que se les habilite la posibilidad de seguir ampliando sus ganancias y la extensión de sus territorios.
Por medio de la ley de tierras, como ya dijimos en otro artículo (1), se les legalizará los cientos de miles de hectáreas que poseen en zonas estratégicas por sus recursos naturales (agua, petróleo, minerales, biodiversidad).
Esto es así ya que el proyecto del Ejecutivo no toca derechos adquiridos, aun cuando las hayan comprado a precio vil y con prebendas de los poderes políticos de turno. En el caso del PEA llevará a consolidar “su” modelo agrario productivo (modelo sojero de producción y exportación).
Los perjudicados serán los de siempre: campesinos y pueblos originarios que sufren el paso de las topadoras que los expulsan de sus territorios. También pobladores que padecen los efectos de los agrotóxicos utilizados para sacarle a la tierra más de lo que por naturaleza quisiera dar.
Algunos datos pueden contribuir a mostrar que, en materia de tierras, no importa el lugar de nacimiento.
En el 2000, los primeros 4 terratenientes del país eran el italiano Luciano Benetton (hoy, el mayor terrateniente de Argentina); el húngaro George Soros, propietario de Cresud; y los argentinos Juan y Jorge Born (Bunge & Born) y Amalia Lacroze de Fortabat.
En conjunto eran propietarios de dos millones de hectáreas, una extensión similar a la superficie de Bélgica.
En el 2008, Eduardo Basualdo, investigador de FLACSO, realizó una investigación sobre quiénes eran los que tenían por entonces más de 20.000 hectáreas en la provincia de Buenos Aires.
5 grupos económicos (Bunge & Born, Loma Negra de Lacroze de Fortabat, Bemberg, Werthein y el ingenio Ledesma de la familia Blaquier) eran propietarios de casi 400 mil hectáreas y 35 grupos agropecuarios reunían poco más de 1 millón y medio. (2)
Como vemos, extranjeros y coterráneos que encabezan grandes empresas, se reparten las mejores tierras tanto por su fertilidad como por las riquezas que encierran sobre la superficie y debajo de ella.
El Plan Estratégico Agroalimentario y Agroindustrial (PEA) tiene como meta ampliar la producción agropecuaria de 100 a 160 millones de toneladas de granos, extender la superficie sembrada de 34 a 42 millones de hectáreas, y aumentar las exportaciones agroalimentarias en un 145 %.
Esto se haría, evidentemente, a costa de nuevas tierras, que son frágiles como las del Chaco y Formosa, Santiago del Estero o Jujuy, de la expulsión de unidades familiares campesinas, de la deforestación y de todos los desastres ambientales (inundaciones, deslaves, agotamiento de los suelos) resultantes de esta extensión de la frontera agrícola”, afirma Guillermo Almeyra, historiador, ex profesor de la UNAM y actual columnista del periódico La Jornada de México.
¿Cuánto de “plan”, de “estratégico” de “alimentario” y de “industrial” tiene el PEA?
“Es un plan que no tiene planeamiento. Se definen metas y objetivos, pero no se han fijado las estrategias y las políticas para alcanzarlas”, afirmó la historiadora y especialista en geopolítica Elsa Bruzzone, en el programa Los Locos de Buenos Aires, de FM La Tribu.
No se puede elaborar un plan de estas características si primero no se ha resuelto el tema de la tenencia de la tierra y de la concentración de la misma. ¿Sobre qué tierras se va a avanzar? En este plan ¿dónde está la soberanía alimentaria? La soberanía alimentaria la dan los pequeños productores, los campesinos y no los grandes pulpos que manejan todo; los grandes grupos económicos que son los que tienen concentrada la tierra y todo el proceso de comercialización, desde la semilla hasta que el producto llega a las góndolas”, agregó.
Para Tomás Palmisano, politólogo e integrante del Grupo de Estudios Rurales del Instituto Gino Germani, el PEA es una intensificación del actual modelo de agronegocio.
“De hecho, lo dice literalmente”, afirmó en una nota del mismo programa radial.
Según explica este plan, no hay una caída de la soja sino una disminución relativa de su peso en relación con el resto de los granos. Hoy casi un 60 % de la superficie granaría argentina está dedicada al cultivo de soja. Y el plan no está proponiendo dar un paso atrás con eso o al menos detenerlo”.
Respecto al incremento de 10 millones de hectáreas que plantea el PEA, Palmisano comentó que
esas tierras se presentan como vacías pero son tierras ocupadas por comunidades campesinas y por pueblos originarios que ya están en litigio por el avance sojero y por la extranjerización”.
El aspecto “alimentario” que dice tener este plan es, en realidad, agricultura pensada para el mercado externo, no solo para la producción de derivados de la soja que son alimento para el ganado de los países hacia donde se exporta, sino para la producción de biodiesel como paradigma de la industrialización del agro.
Otro aspecto interesante son los “actores” a quienes se consultó para elaborarlo. Si bien se trabajó durante un año, poniendo muchos recursos del Estado, tanto humanos como materiales, tratando de relevar información en diversas provincias, poco de eso se volcó luego al PEA.
En ese sentido, Palmisano afirma la clara ausencia de los movimientos sociales organizados vinculados a la tierra.
Si uno interpela a unos actores que sabe que están ganando mucho con este modelo, claramente lo que se va a presuponer es una profundizaron del mismo”.
Respecto a la participación de las universidades, encuentra que
hay un monopolio completo de las que están vinculadas a la agronomía, a la economía y al agronegocio. Y una participación enorme de las cámaras empresarias y de exportación. Grobocopatel fue una de las personas que literalmente propuso pautas de este plan”, afirmó Palmisano.
Damián Verzeñassi, Subsecretario Académico de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Rosario, afirmó en nota publicada por Rosario 12:
La presentación celebrada y aplaudida de 160 millones de toneladas para el 2020 anuncia la continuidad de la agricultura dependiente de la química tóxica, de commodities y transgénicos. No es alimento para argentinos (…) La agricultura industrial es una manera de producir combustibles, no alimentos”.
Diversos referentes de organizaciones campesinas opinaron también acerca de este plan.
Benigno López, integrante del Movimiento Campesino de Formosa (MOCAFOR), afirma que el plan mantiene a la soja como el principal cultivo y opina que el incremento de las hectáreas sembradas
conociendo a quienes hoy tienen el manejo del modelo agropecuario, eso se hará eliminando a las posesiones de los campesinos y los indígenas. (…) Esto significa la desaparición de los pequeños productores y de los pueblos originarios”.
Por su parte, el Movimiento Nacional Campesino Indígena (MNCI) alertó en un documento sobre la profundización del modelo agropecuario y sobre el aumento de los desalojos, de los desmontes y de la utilización de los agrotóxicos.
Aumentar a 160 millones de toneladas de granos, forrajeros y no alimentarios, es sumar otras diez millones de hectáreas a las 20 millones que se cultivan de soja transgénica. Y no tiene otra forma de hacerse que a partir de los desalojos de las familias campesinas”.
No es casual que el gobierno haya presentado el proyecto que dice pretender frenar la extranjerización de la tierra casi conjuntamente con este plan. Tierras para todoslos pooles de siembra, las transnacionales que comercian granos y los terratenientes. Un plan continuista, sojero, extractivo y agroexprotador.
Notas:
1) Las cosas por su nombre
2) Los 35 grupos agropecuarios eran: Gómez Alzaga-Balcarce-Larreta, Duhau-Escalante-Avellaneda, Pereyra Iraola-Anchorena, Beraza, Duggan, Santamarina, Santamanina-De Alzaga, Galli-Lacau-Rossi, Lafuente-Mendiondo, Lalor, Ballester-Tronconi, Paz Anchorena, Beamonte, Blaquier, Ochoa-Paz, Guerrero, Harriet, De Apellaniz, Anchorena Zuberbühler, Inchauspe, Sansot- Vernet Basualdo, Pueyrredón, Defferrar, Duhau Nelson, Bullrich, Pereda-Ocampo, Zubiaurre, Herreras Vegas, Arrechea, Harriet, Lalor-Udaondo, Fuchus Facht, Colombo-Magliaro, Ayerza-García-Zuberbühler y Lanz.

Las negritas y cursivas y algunos enlaces no pertenecen al texto original. Son un modo de destacar y facilitar mi propia lectura de porciones que considero de mayor relevancia.

Tomado de: http://soydondenopienso.wordpress.com

Entrevista a Jacques-Alain Miller. Sobre el amor

Un laberinto de malentendidos cuya salida no existe

“Amamos a aquel que responde a nuestra pregunta: ¿Quién soy yo?”

Entrevista a Jacques-Alain Millermiller
[*] Por Hanna Waar 
Hanna Waar: ¿El psicoanálisis enseña algo sobre el amor?
Jacques-Alain Miller: Mucho, pues es una experiencia cuyo resorte es el amor. Se trata de ese amor automático, y a menudo inconsciente, que el analizante dirige al analista, y que se llama la transferencia. Es un amor artificial, pero de la misma estofa que el amor verdadero. Saca a la luz su mecánica: el amor se dirige a aquel que usted piensa que conoce vuestra verdad verdadera. Pero el amor permite imaginar que esta verdad será amable, agradable, mientras que de hecho es muy difícil de soportar.
H.W.: ¿Entonces, qué es verdaderamente amar?
J-A.M.: Amar verdaderamente a alguien es creer que amándolo, se accederá a una verdad sobre sí mismo. Amamos a aquel o a aquella que esconde la respuesta, o una respuesta a nuestra pregunta: “¿Quién soy yo?”
H.W.: ¿Por qué algunos saben amar y otros no?
J-A.M.: Algunos saben provocar el amor en el otro, los serial lovers, si puedo decirlo, hombres y mujeres. Saben qué botones apretar para hacerse amar. Pero ellos no aman necesariamente, juegan más bien al gato y al ratón con sus presas. Para amar, hay que confesar su falta, y reconocer que se necesita al otro, que le falta. Aquellos que creen estar completos solos, o quieren estarlo, no saben amar. Y a veces, lo constatan dolorosamente. Manipulan, tiran de los hilos, pero no conocen del amor ni el riesgo ni las delicias.
H.W.: “Estar completo solo”: sólo un hombre puede creer eso…
J-A.M.: ¡Bien dicho! Amar, decía Lacan es dar lo que no se tiene. Lo que quiere decir: amar es reconocer su falta y darla al otro, ubicarla en el otro. No es dar lo que se posee, bienes, regalos. Es dar algo que no se posee, que va más allá de sí mismo. Para eso, hay que asumir su falta, su “castración”, como decía Freud. Y esto, es esencialmente femenino. Sólo se ama verdaderamente a partir de una posición femenina. Amar feminiza. Por eso el amor es siempre un poco cómico en un hombre. Pero si se deja intimidar por el ridículo, es que en realidad, no está muy seguro de su virilidad.
H.W.: ¿Sería más difícil amar para los hombres?
J-A.M.: ¡Oh sí! Incluso un hombre enamorado tiene retornos de orgullo, lo asalta la agresividad contra el objeto de su amor, porque este amor lo pone en una posición de incompletud, de dependencia. Por ello puede desear a mujeres que no ama, para reencontrar la posición viril que él pone en suspenso cuando ama. Freud llama a este principio la “degradación de la vida amorosaen el hombre: la escisión del amor y del deseo.
H.W.: ¿Y en las mujeres?
J-A.M.: Es menos habitual. En el caso más frecuente, hay desdoblamiento del partenaire masculino. De un lado, está el amante que las hace gozar y que desean, pero está también el hombre del amor, que está feminizado, profundamente castrado. Sólo que no es la anatomía la que comanda: hay mujeres que adoptan una posición masculina, incluso las hay cada vez más. Un hombre para el amor, en la casa, y hombres para el goce, que se encuentran en Internet, en la calle, o en el tren…
H.W.: ¿Por qué cada vez más?
J-A.M.: Los estereotipos socioculturales de la feminidad y de la virilidad están en plena mutación. Los hombres son invitados a alojar sus emociones, a amar, a feminizarse. Las mujeres conocen, por el contrario, un cierto “empuje al hombre”: en nombre de la igualdad jurídica, se ven conducidas a repetir “yo también”.
Al mismo tiempo, los homosexuales reivindican los derechos y los símbolos de los héteros, como el matrimonio y la filiación. De allí que hay una gran inestabilidad de los roles, una fluidez generalizada del teatro del amor, que contrasta con la fijeza de antaño.
El amor se vuelve “líquido”, constata el sociólogo Zygmunt Bauman [1].
Cada uno es conducido a inventar su propio “estilo de vida”, y a asumir su modo de gozar y de amar. Los escenarios tradicionales caen en lento desuso. La presión social para adecuarse a ello no ha desaparecido, pero es baja.
H.W.: “El amor siempre es recíproco”, decía Lacan. ¿Aún es verdadero en el contexto actual? ¿Qué significa eso?
J-A.M.: Se repite esta frase sin comprenderla, o se la comprende de través. No quiere decir que basta con amar a alguien para que él lo ame. Eso sería absurdo.
Quiere decir: “Si yo te amo, es que tú eres amable. Soy yo quien ama, pero tú, tú también estas implicado, puesto que hay en ti algo que hace que te ame. Es recíproco porque hay un ir y venir: el amor que tengo por ti es el efecto de retorno de la causa de amor que tú eres para mí. Por lo tanto, algo tú tienes que ver. Mi amor por ti no es sólo asunto mío, sino también tuyo. Mi amor dice algo de ti que quizá tú mismo no conozcas.”
Esto no asegura en absoluto que al amor de uno responderá el amor del otro: cuando eso se produce siempre es del orden del milagro, no se puede calcular por anticipado.
H.W.: No se encuentra a su cada uno o a su cada una por azar. ¿Por qué él? ¿Por qué ella?
J-A.M.: Existe lo que Freud llama Liebsbedingung, la condición de amor, la causa del deseo. Es un rasgo particular –o un conjunto de rasgos- que tiene en cada uno una función determinante en la elección amorosa. Esto escapa totalmente a las neurociencias, porque es propio de cada uno, tiene que ver con la historia singular e íntima. Rasgos a veces ínfimos están en juego. Freud, por ejemplo, había señalado como causa del deseo en uno de sus pacientes ¡un brillo de luz en la nariz de una mujer!
H.W.: Nos es difícil creer en un amor fundado sobre esas naderías.
J-A.M.: La realidad del inconsciente supera a la ficción. Usted no tiene idea de todo lo que se funda, en la vida humana, y especialmente en el amor, en bagatelas, cabezas de alfiler, “divinos detalles”.
Es verdad que es sobretodo en el macho que encontramos tales causas del deseo, que son como fetiches cuya presencia es indispensable para desencadenar el proceso amoroso.
Particularidades nimias, que recuerdan al padre, la madre, el hermano, la hermana, tal personaje de la infancia, juegan también su papel en la elección amorosa de las mujeres.
Pero la forma femenina del amor es más erotómana que fetichista: quieren ser amadas, y el interés, el amor que se les manifiesta, o que suponen en el otro, es a menudo una condición sine qua non para desencadenar su amor, o al menos su consentimiento. El fenómeno está en la base de la conquista masculina.
H.W.: ¿Usted no le adjudica ningún papel a los fantasmas?
J-A.M.: En las mujeres, sean concientes o inconscientes, son determinantes para la posición de goce, más que para la elección amorosa. Y es a la inversa para los hombres.
Por ejemplo, ocurre que una mujer no pueda obtener el goce – digamos el orgasmosino a condición de imaginarse a sí misma durante el acto, siendo golpeada, violada, o siendo otra mujer, o incluso estando en otra parte, ausente.
H.W.: ¿Y el fantasma masculino?
J-A.M.: Está muy en evidencia en el enamoramiento. El ejemplo clásico, comentado por Lacan, está en la novela de Goethe [2], la súbita pasión del joven Werther por Charlotte, en el momento en que la ve por primera vez, alimentando a un grupo de niños que la rodea.
Aquí es la cualidad maternal de la mujer lo que desencadena el amor.
Otro ejemplo, tomado de mi práctica, es este: un jefe en la cincuentena recibe candidatas para un puesto de secretaria. Una joven mujer de 20 años se presenta y le desencadena inmediatamente su fuego.
Se pregunta lo que le pasó, entra en análisis. Allí descubre el desencadenante: encontró en ella rasgos que le evocaban lo que él mismo era a los 20 años, cuando se presentó a su primera solicitud de trabajo. De algún modo se enamoró de sí mismo.
H.W.: ¡Se tiene la impresión de que somos marionetas!
J-A.M.: No, entre tal hombre y tal mujer, nada está escrito por anticipado, no hay brújula, no hay relación preestablecida. Su encuentro no está programado como el del espermatozoide y el del óvulo; nada que ver tampoco con los genes.
Los hombres y las mujeres hablan, viven en un mundo de discurso, es eso lo que es determinante. Las modalidades del amor son ultrasensibles a la cultura ambiente. Cada civilización se distingue por el modo en que estructura su relación entre los sexos.
Ahora, ocurre que en Occidente, en nuestras sociedades, a la vez liberales, mercantiles y jurídicas, lo “múltipleestá en camino de destronar el “Uno“. El modelo ideal de “gran amor para toda la vidacede poco a poco el terreno ante el speed dating, el speed living y toda una profusión de escenarios amorosos alternativos, sucesivos, incluso simultáneos.
H.W.: ¿Y el amor en su duración?, ¿en la eternidad?
J-A.M.: Balzac decía: “Toda pasión que no se crea eterna es repugnante[3].
¿Pero el vínculo puede mantenerse toda la vida en el registro de la pasión?
Cuanto más un hombre se consagra a una sola mujer, más ella tiende a tomar para él una significación maternal: tanto más sublime e intocable cuanto más amada.
Son los homosexuales casados lo que desarrollan mejor este culto de la mujer: Aragon canta su amor por Elsa cuando muere, ¡buen día a los muchachos! Y cuando una mujer se apega a un solo hombre, lo castra. Por lo tanto, el camino es estrecho. El mejor destino del amor conyugal es la amistad, decía en esencia Aristóteles.
H.W.: El problema, es que los hombres dicen no comprender lo que quieren las mujeres, y las mujeres, lo que los hombres esperan de ellas…
J-A.M.: Sí. Lo que es una objeción a la solución aristotélica es que el diálogo de un sexo con el otro es imposible, suspiraba Lacan. Los enamorados están de hecho condenados a aprender indefinidamente la lengua del otro, a tientas, buscando las claves, siempre revocables. El amor, es un laberinto de malentendidos cuya salida no existe.
Traducción: Silvia Baudini
Notas * Entrevista realizada a Jacques- Alain Miller por Hanna Waar para la Psychologies Magazine, octubre 2008, n° 278.
Agradecemos a Jacques Alain-Miller por su gentil autorización para que sea publicada en esta edición de Consecuencias.
1 - BAUMAN, Zygmunt:. Amor líquido. Acerca de la fragilidad de los vínculos humanos.
2 - GOETHE, Johann Wolfgang: Los sufrimientos del joven Werther.
3 - HONORATO de BALZAC: en La Comedia humana, volumen VI. “Estudios de las costumbres: escenas de la vida parisina“.

Las negritas y cursivas y algunos enlaces no pertenecen al texto original. Son un modo de destacar y facilitar mi propia lectura de porciones que considero de mayor relevancia.

Tomado de: http://soydondenopienso.wordpress.com

miércoles, 21 de septiembre de 2011

La alianza social en la región del Gran Rosario

El "primer empresario cristinista” de Rosario prepara una gran fiesta.
En la previa a las elecciones, adelanta que juntará 500 hombres de negocios de toda la provincia y tendrá al ministro Boudou como invitado principal. ¿Será también su propia fiesta despedida de las grandes ligas del gremialismo empresario santafesino?
El título se lo puso él mismo: "Yo fui el primer empresario cristinista de Rosario", se ufana Elías Soso, el legendario dirigente de la Asociación Empresaria.




Tras haber cultivado fluidos contactos con el gobierno nacional, durante los últimos tiempos su entidad fue elegida por las principales espadas del gobierno nacional para desembarcar con actos en Rosario. Y ahora se viene una nueva fecha.

Será en Metropolitano y con la presencia estelar de Amado Boudou, ministro de Economía de la Nación y compañero de fórmula de Cristina. La fecha: 13 de octubre. Y Elías aspira a meter 500 empresarios.

El tema: en plena campaña, aunque ésta sea sólo un trámite, seguramente se hablará de la próxima gestión de gobierno y el impacto de la crisis internacional.

El año pasado, más precisamente el 16 de septiembre, la Asociación Empresaria de Rosario festejó su 75 aniversario con una fiesta en el City Center ante cerca de 1.300 invitados repartidos en más de 400 mesas y con la presencia estelar de la presidenta Cristina Fernández.

Aquella noche, en la que tras los discursos y la comida, Cristina –de la mano de Soso- recorrió todo el salón del City Center saludando y sacándose fotografías con los invitados, todo una muestra del alineamiento de los sectores del comercio y la industria pyme con el rumbo económico del país.

Este año la celebración del 76 aniversario puede tener un sabor a despedida. Es que Elías Soso viene diciendo que éste es su último mandato al frente de la principal entidad del comercio rosarina para dedicarse a una fundación de tiente social.

Fuente: Punto Biz

lunes, 12 de septiembre de 2011

León Rozitchner, la filosofía como lucha y confrontación, por Néstor Kohan


Lo extrañaremos. León Rozitchner (1924-2011) acaba de fallecer. La muerte, hecho vital que en su presencia desnuda se torna irreversible, de ninguna manera nos debe condenar al silencio. Al contrario. Combatirla (al menos para quienes no creemos en un “más allá”) implica mantener viva la memoria, los afectos, los recuerdos. Y, en la medida en que se puede, socializarlos y compartirlos en comunidad.
Lo confieso. Me fastidia profundamente escribir estas líneas. Las escribo desde el enojo y la incomodidad. Y me molesta profundamente tener que ir escribiendo ante las muertes sucesivas de José Luis Mangieri, de David Viñas y de otros compañeros que hemos querido y de los cuales hemos aprendido mucho a lo largo de años. Pero siento que ellos se merecen que los recuerdos no queden en la intimidad ni prisioneros de las conversaciones privadas. También siento que todos ellos, y León como uno de los más destacados y brillantes, no se merecen morir atrapados en las telarañas pegajosas del progresismo políticamente correcto que los va recolectando y enhebrando en un collar, uno a uno y con paciencia, como si fueran “trofeos”, intentando fagocitarlos. Neutralizarlos. Deglutirlos. Degradarlos. Edulcorarlos. Aplaudirlos y homenajearlos, quitándoles su sentido revulsivo, disminuyendo al máximo de lo posible la polémica y la incomodidad que siempre generaron en vida. Finalmente, incorporarlos a la sociedad oficial. Una manera sutil y paradójica de nombrarlos para callarlos. Iluminarlos con una luz tenue para que terminen opacados y desdibujados, fuera de foco. Darles el micrófono, quizás por última vez, para que su música suene suavecita y con sordina, ya sin molestar a nadie. Sin joder.
¡A ellos! ¡A Viñas! ¡A Mangieri! ¡Ahora a Rozitchner! Intelectuales  rebeldes e iconoclastas que toda su vida sacaron los pies del plato, patearon el tablero y el panal de abejas. Que toda la vida marcharon a contramano, remando para el lado opuesto de lo que se considera “normal” y esperable. A ellos, que vieron a sus amigos desaparecer y morir destripados en la tortura (en el caso de Viñas incluso a parte de su propia familia). ¡A ellos! Exiliados. Desperdigados por el mundo. Luego olvidados. Más tarde regresados como parias —con la retirada ordenada de los militares tras la derrota en Malvinas—, a un país donde permanecieron marginales, excluidos sistemáticamente por los circuitos mediocres que han dirigido la Academia argentina hasta hoy, apenas tolerados por una cultura política seudo pluralista que nunca terminó de tragarlos. Y ahora que se mueren…, el aplauso fácil. El guiño fuera de tiempo. La infaltable corona de flores. El ingreso al panteón pomposo de muertos sagrados, prestigiosos y bienpensantes. ¡No! ¡Por favor, no con León Rozitchner! León se merece algo distinto.
Lejos del panteón y la hagiografía
Algunas de sus hagiografías periodísticas dan pena. No tanto por la muerte de León que ya entristece de por sí, sino por el modo en que lo homenajean.
¿Así qué León Rozitchner apoyó en su última época a Cristina Kirchner? Bien. ¿Y entonces?
No se puede ser tan mezquino ni tener una mirada tan pequeña a la hora de hacer un balance de toda una obra y una persona que intervino en nuestra cultura política durante medio siglo.
León también defendió a Enrique Gorriarán Merlo y a los guerrilleros de La Tablada —esos «demonios subversivos» y «delincuentes terroristas»— exigiendo su libertad cuando estaban presos, mientras todo el progresismo miraba para el costado o directamente propugnaba que los guerrilleros se pudrieran en la cárcel para escarmentarlos (a ellos y a todo el movimiento popular, particularmente a la juventud). ¿Y?
¿A cual de estos gestos políticos se reduce León Rozitchner? ¡Por favor!
El progresismo criollo tiene patas cortas. Es demasiado miope, manipulador, electorero y sobre todo cortoplacista. León les queda grande, demasiado grande. No nos cabe la menor duda. León les queda grande.
         Por lo menos el León Rozitchner vivo, de carne y hueso, afecto y pensamiento, que nosotros conocimos. Quizás haya muchas maneras de aproximarse a su obra y a su personalidad. Pero al menos, el León  que nosotros tuvimos la oportunidad de tratar y de querer excede largamente la hagiografía oficial. Expreso esta opinión CON TODO RESPETO y sin el ánimo de ofender a mis amigos y amigas que se sienten representados por el kirchnerismo (que no son pocos).  Pero si alguna enseñanza nos dejó León es que no hay que callarse la boca ni hacerse el desentendido para evitar los conflictos y recibir a cambio las sonrisas del poder.
La filosofía contra la Academia (no sólo la de Platón)
         “León… el gran filósofo”. Sí, es innegablemente cierto. Eso es y eso fue León. Preguntémonos entonces cómo lo trató la carrera de Filosofía  de la Universidad de Buenos Aires donde, previsiblemente, este pensador debería haber desarrollado su saber y formado a las nuevas generaciones.
Quizás nos equivocamos, pero hasta donde tenemos noticias, desde 1983 hasta hoy —casi tres décadas—, León dictó solamente un seminario en la Carrera de Filosofía de la UBA. Apenas un seminario marginal de tres meses a lo largo de casi tres décadas. Allí, en escasas clases, expuso su lectura de Clausewitz, incorporada a su libro Perón entre la sangre y el tiempo (Lo insconsciente y la política) (1985).
En ese ámbito filosófico —su lugar por definición— era despreciado, y me animaría a decir temido, por la mayor parte del claustro profesoral. Un elenco “pluralista” que participó con todo fervor apoyando al general Videla en el Congreso de Filosofía de 1980. Luego fueron alfonsinistas vehementes y cruzados de la UCR. Más tarde, acompañaron entusiastas las reformas educativas del PJ de Menem y Duhalde y el radicalismo de Shuberoff. Hoy seguramente se dividen entre kirchneristas y partidarios de Lilita Carrió (de esa carrera salieron varios diputados y senadores que todavía ocupan cargos importantes). O sea… siempre nadaron con las corrientes oficiales del momento. Se acomodaron invariablemente con el poder de turno. Siempre le guiñaron un ojo a la voz de mando, girando puntillosa y sistemáticamente hacia donde calienta el sol. A cambio, un puestito institucional y un buen sueldito, como corresponde, como debe ser. ¿La argentinidad al palo?
Todo lo contrario de León. Por eso lo detestaban y no le permitieron dar regularmente clases de filosofía ni lo invitaron a compartir su saber en alguna cátedra a lo largo de tres décadas de “democracia”, desde que regresó de su exilio en Venezuela, al concluir la dictadura militar.
         Pero si el clan filosófico profesoral lo detestaba, el estudiantado lo tenía como un personaje mítico, respetado y admirado (aunque no siempre conocido en profundidad).
Lamentablemente, por la edad, no llegué a tiempo a la carrera de filosofía para cursar ese único e histórico seminario que León dictó a su regreso del exilio. Sin embargo nos vinculamos con él, no sólo por la lectura de sus libros sino también cuando la comisión evaluadora del CONICET le rechazó un informe de investigación, allá por 1993, en tiempos del «primer mundo» menemista. Al desaprobar a León Rozitchner, pretendían humillarlo, como si fuera un estudiante ignorante, cuando él les podía dar clases a todos sus evaluadores.
Un grupo de jóvenes rebeldes, militantes de las diversas tribus marxistas, nos solidarizamos con León y lo defendimos ante sus censores. Publicamos su extensa respuesta y su encendida denuncia en la revista Dialéktica (Nº3/4, octubre de 1993, pp. 31-57), en el mismo número que denunciábamos a la mayoría de nuestros profesores por participar junto al general Videla de un congreso «filosófico» en plena dictadura militar. Allí publicamos no sólo su respuesta sino también su trabajo “Filosofía y terror”, escrito en el exilio venezolano durante 1980, el mismo año del congreso «filosófico» de Videla.
León alentó esa iniciativa juvenil entusiasmado y vino personalmente a la Facultad a apoyarnos ante las amenazas recibidas junto con las madres de plaza de mayo, también conmovidas por la denuncia que hacíamos de esa connivencia con la dictadura militar de las autoridades (súbitamente convertidas en “democráticas”) de la UBA.
Fiel a su estilo, a la hora de presentar en sociedad ese número histórico de la revista Dialéktica que tanto revuelo institucional generó en tiempos de Menem-Duhalde-Shuberoff, León nos provocó —le encantaba provocar—. “Ustedes escriben su revista con «k», muy al estilo griego, para quedar bien con sus profesores”. Era una típica boutade, en el contexto de una denuncia, amenazas, juicios, etc. León se divertía en medio del estudiantado rebelde. El eco que no encontraba entre esa intelectualidad sumisa y complaciente, siempre dispuesta al aplauso bienpensante con las diversas y sucesivas administraciones de la Casa Rosada, se contrapesaba con el estudiando que lo rodeaba buscando en sus consejos “la voz de la experiencia” y una manera auténtica de vivir la filosofía, a contramano del poder. Eso explica, entre otras razones, porqué apoyamos, años más tarde, su candidatura a rector de la Universidad de Buenos Aires.
Sí, León se divertía entre los estudiantes, pero no quería seguidores, no anhelaba séquitos, no buscaba círculos de chupamedias sumisos que lo aplaudieran, sino gente joven que le discutiera y se tomara en serio sus libros. Por eso nos acercaba sus manuscritos para recibir críticas y, lo que más le gustaba, polemizar. De allí en adelante se estrechó el vínculo, que nunca se reducía a lo intelectual. León era una persona muy afectiva. Irónico y también conflictivo, pero fundamentalmente muy afectivo, todo al mismo tiempo. Al igual que José Luis Mangieri —quizás por ser parte de esa misma generación—, León siempre preguntaba por la familia, por la pareja, si teníamos o no trabajo para comer. No se quedaba únicamente en “los grandes debates intelectuales” sino que ejercía el humanismo de la amistad cotidiana y se preocupaba por las personas de carne y hueso.
Luego de Dialéktica nos volvimos a encontrar en las sucesivas Cátedras Che Guevara (que fuimos haciendo, primero en la UBA, luego en la Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo, más tarde en el Hotel Bauen recuperado, etc., etc.). León siempre venía, cada vez que lo invitábamos.  No fallaba. Se podía quejar, protestaba, refunfuñaba por las causas más diversas, pero no fallaba nunca. Participó también en nuestro seminario sobre El Capital, donde expuso su crítica a Para leer «El Capital» de Louis Althusser. En varias ediciones del libro que hicimos recogiendo las clases de ese seminario sobre Marx, publicamos el análisis crítico de Rozitchner sobre el libro de Louis Althusser: L’avenir dure longtemps [Paris, IMEC, 1992 y 2007](“El futuro tarda mucho en llegar”, sería su traducción libre, o quizás “El futuro existe desde hace mucho tiempo”, o “Lo por venir viene desde antaño”, o más simple y directo: “El porvenir dura mucho tiempo”. Louis Althusser: El porvenir el largo. Bs.As., Ediciones Destino, 1993]. Una crítica que prolongaba su impugnación de toda la escuela estructuralista (de Althusser a Marta Harnecker) y su “olvido del sujeto” que ya está presente desde el prólogo mismo a su libro Freud y los límites del individualismo burgués (1972).
En esos diálogos privados y en esas clases públicas León exponía su tremendo desagrado con la filosofía posmoderna y con figuras como Toni Negri y otras “estrellas” análogas de la farándula intelectual exquisita y bienpensante tan afecta al progresismo argentino, hoy en boga.
Filosofando en la zafra de la Revolución Cubana
Y en las charlas privadas jamás dejó de repetir una pregunta, casi obsesiva. “¿Qué sabés de Cuba? ¿Cómo está hoy la revolución cubana? ¿Qué noticias tenés?”. Me lo preguntó tres millones de veces, como mínimo. Y preguntaba por cada uno de sus amigos cubanos, a los que no olvidaba, mientras recordaba, una y otra vez, sus días de trabajo voluntario (guevarista) en la isla, allá por los años ’60, cuando escribió Moral burguesa y revolución (1963). Tiempos en los que dio clases en la Universidad de La Habana sobre el joven Marx (siempre me reclamaba que busque un trabajo suyo, publicado en aquellos años en Cuba y que nunca pude encontrar, sobre el humanismo de los Manuscritos económico filosóficos de 1844 de Marx).
León me contaba cómo en Cuba viajaba en camiones, él, un profesor de La Sorbona, que se codeaba con toda la crema de París, viajando en camiones con la gente más humilde y los trabajadores a cortar caña de manera voluntaria —no por dinero— siguiendo el ejemplo comunista del Che Guevara. Siempre lo recordaba con ironía, riéndose de sí mismo (algo que el progresismo nunca puede hacer, les falta humor, no se animan a reírse de sí mismos). León se reía e ironizaba, pero recordaba con no poca nostalgia aquellos días en Cuba, cuando discutía con John William Cooke —su amigo y polemista al mismo tiempo— sobre el general Perón, el Che y Fidel.
Más allá de su presencia en las denuncias en la Carrera de Filosofía de la UBA, en las sucesivas e itinerantes Cátedras Che Guevara, en el seminario sobre El Capital y en los diversos avatares de la Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo, los diálogos con León continuaron.
En busca del sujeto
Los últimos textos que nos acercó para discutir fueron “La mater del materialismo histórico” y su nueva evaluación de La cuestión judía de Marx.
El ensayo “La mater del materialismo histórico” prolonga a su modo las conclusiones de su más que polémico libro La cosa y la cruz. Cristianismo y capitalismo (1997), obra donde sostiene la hipótesis de que el desprecio cristiano por el cuerpo —supuestamente reducto del pecado terrenal y mundano— y su conversión en “pura espiritualidad” universalmente abstracta es la condición de posibilidad para transformar al cuerpo humano de las masas populares en fuerza de trabajo, vendible y comprable como mercancía en el sistema capitalista. Debajo de esa racionalidad “puramente espiritual” que San Agustín —retomando en nuestra era al neoplatonismo— comienza filosóficamente a construir, se encuentra el cuerpo resistente al que sólo puede doblegarse a condición de volverlo etéreo y de transformarlo en una pura abstracción de sí mismo. Pero el cuerpo siempre sigue ahí, resistiendo su supuesta anulación y supresión, por más suplicios y flagelos que le infrinjan. Persiguiendo el índice de sus pistas, en “La mater del materialismo histórico”, León vuelve una y otra vez sobre él, en tanto clave del enigma de la aparición del sujeto en la historia (colectiva pero también individual).
Si el marxismo constituye una concepción materialista de la historia, ¿cuál es la historia de ese acceso a la historia? ¿Qué hay debajo de esa objetividad que Marx abre en el terreno de la ciencia social? (Ciencia social en singular, porque para los fundadores de la filosofía de la praxis, no hay ciencias en plural sino una sola ciencia social, ya que se niegan a parcelar el saber al modo positivista, de la misma manera que se oponen a respetar y reproducir con lenguaje socialista la epistemología de los “factores”: el factor económico, el político, el ideológico, de donde se derivarían la ciencia económica, la ciencia política, y las diversas “humanidades”. Para Marx y Engels la sociedad es una sola, pues constituye una totalidad de relaciones sociales y la concepción materialista de la historia intenta descifrarla en su unidad como totalidad de relaciones dialécticas).
Pues bien, León se pregunta entonces por el sustrato previo que permite esa apertura a la historia como puerta privilegiada para descifrar el fetichismo de todo el orden social capitalista. Dicho en otros términos: ¿cuál es la historia de la historia? ¿Qué hay debajo de la objetividad histórica —cristalizada, petrificada y fetichista— de las relaciones sociales colectivas? Y en esa búsqueda, una de sus últimas antes de fallecer, León encuentra aquello que persiguió desde sus primeros ensayos de la década del ’50. Se trata del sujeto, entendido como “núcleo de verdad histórica”, tal como lo definía en su célebre ensayo “La izquierda sin sujeto” (publicado originariamente en La Rosa Blindada Año II, Nº9, 1966 [véase http://www.rosa-blindada.info/?p=772] y reproducido más tarde en la revista cubana Pensamiento Crítico). En la conformación histórico-corporal del sujeto desde su primer vínculo con la madre (analizada, entre otros por Sigmund Freud), se anudan carne y afecto, pariendo y permitiendo incluso antes de la aparición de la palabra y el lenguaje, la categoría y el concepto, una apertura al mundo social e histórico que en un plano lógica e históricamente posterior desanudará la concepción materialista de la historia (formulada y sistematizada por Karl Marx). Ese es el corazón de su particular elaboración del “freudo-marxismo”. León no repite a Herbert Marcuse ni a Wilhelm Reich. Hace su propia elaboración, original, de Freud y de Marx
Al indagar en ese sustrato subjetivo de la primera relación de los niños con sus madres, León apela en “La mater del materialismo histórico” a una bellísima secuencia poética para intentar describir con palabras lo que aún no tiene palabra ni posee todavía concepto ni categoría. En ese artículo, uno de los últimos que escribió, sale a la luz la calidad de la escritura de este pensador, de este filósofo con mayúsculas y todas las letras, que nunca rumia ni repite palabras ajenas. Ese trabajo no sólo es tremendamente profundo a nivel teórico; está escrito de una manera absolutamente poética (¿no estaba unida la filosofía con la poesía ya desde aquellos primeros filósofos jónicos, anteriores a Sócrates, Platón y Aristóteles?). ¡Cuánto envidiarían a León, si acaso lo leyeran, los fabricantes de insulsos y aburridísimos papers académicos, fabricados en serie, como chorizos y salamines, con una escritura indigerible para obtener los premios consuelo de la Academia y la publicación en revistas “serias” y con referato!
En ese sustrato subjetivo anterior a la palabra y al concepto que “La mater del materialismo histórico” intenta volver observable con su lenguaje poético se deja oír el eco tardío de lo que Maurice Merleau-Ponty, uno de sus maestros en Francia, denominó en Fenomenología de la percepción (1945) “la experiencia muda y ante-predicativa”, siguiendo a su vez al último Husserl, quien lo formula en sus últimos ensayos y conferencias reunidos en La crisis de las ciencias occidentales y la fenomenología trascendental (1936).
Pero León no los glosa ni los cita mecánicamente, sencillamente se apropia de aquellas enseñanzas aprendidas en París hace medio siglo para, una vez resignificadas, fundirlas en su marxismo y en su relectura de Freud, intentando repensar la gestación de la concepción materialista de la historia y así llenar, por fin, el gran agujero vacío del marxismo tradicional u ortodoxo: la teoría de la subjetividad histórica. Un sueño que dejó sin dormir a varias generaciones de pensadores marxistas a nivel mundial, desde György Lukács a Karel Kosík.
Se trata entonces del mundo de la vida, anterior a las categorías, al concepto, al lenguaje, incluso a la matemática y a lo que se supone más “universal”. Pero entendido, en el caso de Rozitchner, en sentido histórico y remitido a la primerísima relación del niño o niña con su madre. De allí que León siempre subrayara en su lectura de La ideología alemana  (1846) y los Grundrisse (1857-1858) que para Marx la primera producción histórico-social es… la producción de seres humanos, la gestación de vida.
Filosofía judía de la liberación
El otro ensayo en el que trabajó León en sus últimos tiempos antes de fallecer se titula, al igual que el de Marx “La cuestión judía” (libro que acaba de ser publicado en Barcelona, editorial Gedisa, 2011, bajo el título Volver a «La cuestión judía» y que reúne, además del trabajo de Rozitchner, el original de Marx y otros ensayos de Daniel Bensaïd y Roman Rosdolsky).
La temática del judaísmo lo venía preocupando en sus últimos años cada vez más, ante la política feroz del sionismo colonialista —que León, asumiendo ser judío, condenaba sin ambigüedades y en toda la línea— pero del que ya se había ocupado en su célebre libro Ser judío (1967), motivado por la guerra árabe israelí del año en que lo publicó.
Quizás su ensayo sobre “La cuestión judía” constituya el punto de llegada de su trayectoria en un intento por conformar lo que por economía de lenguaje y a falta de mejores términos podríamos denominar una filosofía judía de la liberación. Algo análogo a la teología de la liberación cristiana (a la que, dicho sea de paso, León no le presta suficientemente atención o, para expresarlo mejor, no le otorga la densidad teórica que se merece y que ha alcanzado en América Latina) pero, en el caso de León Rozitchner, esa mirada judía elude toda teología y toda metafísica convirtiéndose en una filosofía judía laica.
         Si los teólogos cristianos de la liberación han enfocado sus armas polémicas no sólo contra el capitalismo, la dependencia y el imperialismo sino también contra el propio cristianismo institucional (en sus propios términos, contra “la lectura sacerdotal del cristianismo” legitimadora de la dominación, reivindicando una lectura profética de la liberación), la filosofía judía laica de León Rozitchner ataca no sólo al capitalismo y al cristianismo sino también al propio judaísmo, es decir, al judaísmo tal como ha sido conformado por sus dominadores (el que predomina hoy en día en el estado de Israel, dicho sea de paso). En palabras de León: “el dominador construye al dominado como dominado con lo negativo de sí mismo que le asigna al otro: como judío del cristianismo. Desde allí Marx puede iniciar la crítica simultánea contra la sociedad de su época: contra el cristianismo, contra el Estado, contra las condiciones económicas (que recién esboza) y contra la limitación de la religión judía, que están en el fundamento de la actual enajenación del hombre”.
         En esa filosofía judía (laica) de la liberación, León Rozitchner apuesta por la emancipación del capitalismo y de la racionalidad cristiana occidental como su principal ideología legitimadora (aquí no diferencia entre el cristianismo del poder y el cristianismo revolucionario, como sí hacían Engels y Rosa Luxemburg entre muchos otros, falencia que muchas veces le hicimos notar en nuestras conversaciones y diálogos). Pero también apunta a la emancipación y a la superación del judaísmo construido por la dominación capitalista cristiana, en tanto internalización de la dominación dentro del propio pueblo judío.
Parte de esa internalización de la dominación lleva al pueblo judío, en su óptica, a denominar de manera religiosa “Holocausto” a lo que en realidad fue un genocidio terrenal y mundano a manos del nazismo como fuerza de expansión capitalista imperialista. Los seis millones de judíos asesinados a manos del nazismo no constituyen un misterioso “castigo de dios”, sino parte de una política de reordenamiento capitalista del mundo. Los genocidios continuaron repitiéndose periódicamente en Vietnam, en América latina… nada tuvo que ver un supuesto dios barbudo y colérico. Sus responsables han sido y son de carne y hueso, de billetera abultada y uniforme militar.
Esa reflexión filosófica de alto vuelo, donde León ensaya en sus últimos escritos una relectura completa del marxismo sin repetir los lugares comunes y sin citar lo ya conocido, indagando en aquellos textos del propio Marx sobre judaísmo, emancipación, liberación y revolución socialista, no se limitan al plano filosófico. León los prolonga en la política.
Desde la política reivindicó el levantamiento guerrillero del Ghetto de Varsovia como símbolo universal de resistencia armada contra la dominación capitalista globalizada y su barbarie, planteando: “Para la aritmética de la economía de mercado, ¿cuántos ghettos de Varsovia caben en Hiroshima y Nagasaki, en Kosovo, en Panamá, en África, en América Latina?” a lo que más adelante agregó: “Aunque finja indignarse contra el nazismo, su anterior enemigo, reconozcamos que el capitalismo globalizado, y a su frente los Estados Unidos corporativos, constituyen — para decirlo sin eufemismos— la figura de los nuevos nazis de la tierra”. Sí, de eso se trata para León, el mismo que ahora quieren convertir en un tímido y educado “progresista” bienpensante. Curioso “progre” el que afirma que “los Estados Unidos son el Cuarto Reich posmoderno que, como Estado, al igual que el proyecto de los alemanes de otrora, están al frente de un poder absoluto, vencedores soberbios, succionando la vida del planeta con los inmensos instrumentos de muerte planificada desde la economía globalizada, del FMI, de sus Fuerzas Armadas y sus servicios secretos, de su propaganda y de su «democracia» usada como un ariete astuto” (El terror y la gracia).
En esa impugnación radical del capitalismo como sistema —incluyendo su «democracia» que León escribe siempre entre comillas— y de los Estados Unidos como herederos privilegiados del nazismo contemporáneo, la crítica no se detiene ante nada. Tampoco ante Israel y el sionismo: “la soberbia israelí ha convertido al judío en un colonizador”, afirma con amargura y agrega “el drama actual de los judíos se define con referencia a lo que los judíos de Israel hacen con el pueblo palestino: allí se juega lo que somos”.
Desde ese ángulo tremendamente dramático y crítico, en el epílogo a su libro Ser judío León escribe: “¿Qué extraña inversión se produjo en las entrañas de ese pueblo humillado, perseguido, asesinado, como para humillar, perseguir y asesinar a quienes reclaman lo mismo que los judíos antes habían reclamado para sí mismos? ¿Qué extraña victoria póstuma del nazismo, qué extraña destrucción inseminó la barbarie nazi en el espíritu judío? ¡Qué extraña capacidad vuelve a despertar en este apoderamiento de los territorios ajenos, donde la seguridad que se reclama lo es sobre el fondo de la destrucción y dominación del otro por la fuerza y el terror? Se ve entonces que cuando el estado de Israel enviaba sus armas a los regímenes de América Latina y de África, ya allí era visible la nueva y estúpida coherencia de los que se identifican con sus propios perseguidores. Los judíos latinoamericanos no lo olvidamos. No olvidemos tampoco Chatila y Sabra”.
La filosofía judía de la liberación que nos propone León Rozitchner no tiene pelos en la lengua. No sólo cuestiona el genocidio sistemático avalado en nombre de dios por la Iglesia Católica (cuyas altas jerarquías son ácidamente antisemitas, no es casual que el actual papa haya sido un militante nazi de joven), desde la Conquista de América en 1492 hasta la barbarie militar de 1976 —como describe en muchos de sus artículos reunidos en su libro El terror y la gracia  del 2003—, sino que también cuestiona con nombre y apellido al estado de Israel, su política colonialista en Medio Oriente y su judaísmo a la medida del capitalismo y el cristianismo oficial.
Por contraposición a todas esas formas institucionales de la dominación León Rozitchner nos propone una filosofía de la emancipación y la liberación argentina, latinoamericana y universal, donde el sujeto sea “núcleo de verdad histórica” y no un simple soporte manipulable o un efecto derivado de regularidades fetichistas que no controla y a las que se somete, como repite una y otra vez en su libro Freud y el problema del poder (1972).
La lealtad en el diálogo polémico
Tratando de ser fieles a su pensamiento y leales a su manera de vivir la filosofía y la política, y aún reconociéndolo como un maestro, no pretendo halagarlo ni rendirle un sumiso saludo porque él mismo se horrorizaría al leerlo. Nadie tal alejado de la complacencia como León. Peleador y provocador, incisivo e irónico, detestaba profundamente las babas empalagosas de la hagiografía, se tratara de quien se tratara. Por eso sería injusto con León y traicionaría su propio estilo de reflexión si en estas líneas de recuerdo me limitara a rendirle homenaje sin polemizar. Sé perfectamente que no le hubiera gustado. Quiero entonces agregar una observación, respetuosa, pero crítica. (¿Es legítimo ensayar una crítica cuando el cuerpo de León —no su pensamiento, sus afectos ni sus recuerdos— se acaba de morir? ¿No constituye una falta de respeto? Sospecho que no. A León le hubiera encantado que nos animáramos a discutirle, incluso en estas circunstancias).
León no era un militante político revolucionario. Sí, creo y pienso, por lo que lo conocí, que fue un pensador político revolucionario, crítico y radical, inconformista e iconoclasta. Cuando dialogaba con él nunca le pedí ni le reclamé, desde lo más íntimo, una fórmula política. No sólo porque las fórmulas suelen ser esquemas que no ayudan a intervenir en la realidad (digamos, en la coyuntura y en el análisis concreto de una situación concreta, para ser más precisos), sino porque además León —a pesar de su paso en Argentina por el Movimiento de Liberación Nacional popularmente conocido como “malena” o de su actividad solidaria en Cuba— miraba la militancia política muchas veces de reojo. Desde adentro pero desde afuera. Eso tenía una virtud y una limitación.
Obviamente, la mayor virtud residía en que no se quedaba en la superficie fenoménica, en las declaraciones del día a día, en la mezquindad coyuntural del porotito partidario electoral (sea de la izquierda tradicional e institucional, sea del kirchnerismo hoy oficial). León siempre miraba más allá, indagando debajo de esa superficie oculta que trabaja operando sobre el inconsciente colectivo, tanto desde el ámbito del terror mercantil-militar-policial como desde la maquinaria marketinera de la república electoral-parlamentaria, ambos mecanismos de la reproducción del poder del capital y fábricas de sumisión y domesticación popular. La distancia le permitía pensar y de manera brillante.
La limitación de León, que no era específicamente suya, sino de todo el campo político contrahegemónico, revolucionario o antisistémico, como se prefiera llamarlo, residía en ese distanciamiento de la política. La misma distancia que le permitía pensar la política, le obstaculizaba fundir su pensamiento en movimientos políticos orgánicos y militantes, a los que siempre acompañaba —me consta, en innumerables ocasiones— pero frente a los cuales se sentía al mismo tiempo distante y por ello no lograba influir suficientemente sobre ellos como hubiera sido más que necesario para un militante orgánico, parte de un intelectual colectivo en el sentido gramsciano.
No creo que haya sido un error personal de León ese distanciamiento de la militancia o algo únicamente explicable por su sensibilidad personal y su temperamento iconoclasta e inconformista. Se explica también por la propia historia de nuestra izquierda, que tanto le ha costado integrar a sus intelectuales sin aplastarlos, humillarlos o acallarlos con disciplinas burocráticas. Porque lo mismo que le sucedió a León, le pasó en los años ’20 a Deodoro Roca, en los ’30 a Aníbal Ponce, en los ’60 a Milcíades Peña, para mencionar sólo algunos intelectuales críticos y emblemáticos en la cultura de las izquierdas argentinas.
Ese divorcio y ese distanciamiento entre los pensadores más lúcidos y la militancia política revolucionaria orgánica no se vivió en otros países. Como nos recordaba David Viñas —otro amigo de León y quizás su principal interlocutor durante décadas— en una entrevista que le realizamos en el año 2003, “en Argentina no tuvimos un Recabarren ni un Mariátegui”, síntesis magistral, sobre todo en el peruano, de creatividad teórica y militancia práctica al unísono. León ha sido, también a su modo, hijo de ese divorcio que atravesó históricamente a nuestras izquierdas. Sus limitaciones en el terreno de la militancia son las limitaciones propias de una izquierda a la que siempre le costó y le sigue costando integrar a sus mejores intelectuales.
Y digo que si tuvo limitaciones éstas han sido las propias de la izquierda porque si se intenta evaluar y hacer un balance ecuánime del conjunto de toda su obra y su vida intelectual a lo largo de medio siglo, eludiendo toda manipulación y oportunismo de ocasión, León Rozitchner ha pertenecido y pertenece al horizonte cultural de las izquierdas. Lejos está del “progresismo” ilustrado y bienpensante por más que hoy resulte electoralmente “útil” y políticamente correcto ubicarlo allí.
La incomodidad, el hilo rojo de León
Irreverente, iconoclasta, jamás dócil, nunca pasivo ni obediente, León Rozitchner constituye un pensador incómodo. Ese es el hilo rojo que recorre toda su obra. ¿Qué es el pensamiento crítico sino la  expresión teórica de una incomodidad vital radical frente a lo que existe? No aplaudir sino cuestionar. No legitimar el statu quo sino volver observables las contradicciones bajo el manto de lo inmutable, intentando intervenir subjetivamente para que esas tensiones antagónicas permitan abrir el horizonte de la crisis y dar nacimiento a un cambio de sistema, generando un orden nuevo, distinto a lo que ya hay, a lo conocido, a lo pretérito, a lo cristalizado y petrificado. Es decir, a lo cómodo. Sí, León fue un pensador incómodo.
Se codeó con lo más florido de la cultura francesa, es decir, con lo más exquisito de nuestra metrópoli intelectual, ¿o acaso no seguimos siendo una colonia periférica y dependiente tanto de la economía de Wall Street como de la cultura de La Sorbona?
Pero no le gustó jugar el rol tan difundido del “buen alumno”, del sirviente obediente, del nativo ilustrado y colonial que recibe la aprobación de “los que saben”, limitando su vida a repetir de memoria, a citar a los autores de prestigio, a estar “al día” en lo último que la metrópoli consagra, publica, difunde y promueve. No, definitivamente no. No era ese el estilo de León. ¡Por suerte! Se apropió, sí, de la fenomenología, del psicoanálisis, del marxismo humanista y dialéctico, pero para pensar lo nuestro, la nación, el genocidio militar, las contradicciones  sociales argentinas, nuestras guerras (la guerra “sucia”, la guerra “limpia”, es decir, la guerra capitalista), los simulacros democráticos y “progresistas” que reactualizan la sumisión, la dependencia, el cipayismo y el vasallaje.
León, filósofo judío argentino y latinoamericano, sin ser telúrico ni folclórico, fue un intenso pensador de lo nuestro, de la nación Argentina y de Nuestra América.
Ojalá que no “descanse en paz” sino que nos siga acompañando, de pie y al lado nuestro, con su humor, su agudeza, sus diálogos y su ironía, en las luchas de liberación presentes y futuras.

lunes, 5 de septiembre de 2011

El "modelo" en crecimiento. CFK. Cena por el Día de la Industria en Tecnópolis

PALABRAS DE LA PRESIDENTA DE LA NACIÓN CRISTINA FERNÁNDEZ EN LA CENA, ORGANIZADA POR LA UIA, CON MOTIVO DEL DÍA DE LA INDUSTRIA, EN TECNÓPOLIS, VILLA MARTELLI, PROVINCIA DE BUENOS AIRES

Muchas gracias, muy buenas noches a todos y a todas; señor titular de la UIA; señor secretario general de la Confederación General del Trabajo; señor presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación; señores gobernadores, también se encuentra acompañándonos el señor director general electo de la FAO, por primera vez en la historia de la FAO un suramericano, un hombre del MERCOSUR, que hoy nos acompaña. (APLAUSOS).
Estuve reunida hace unos instantes, antes de venir aquí con él y también estuve reunida con otros empresarios que están hoy aquí, que me entregaron esto, que es muy simbólico: la primera Lenovo, una computadora hecha en la República Argentina, que no se enoje nadie si hay de alguna otra marca, son asociados, es un joint venture entre Lenovo, una de las más importantes marcas globales, asociada con New Sun, en el marco de lo que fue la tan mentada y discutida, en su momento, Ley Marco para la Promoción de Inversión Tecnológica, en nuestra Tierra del Fuego, de modo tal de hacer una zona franca similar a la de nuestro socio del MERCOSUR, en Manaos.
Yo escuchaba recientemente con atención el discurso del titular de la UIA, creo que es la primera vez que cuando voy a un lugar no tengo que responder absolutamente nada de las cosas que se han dicho, lo cual revela creo que un salto cualitativo de todos: de los que nos toca tener la responsabilidad, a partir del voto popular, de conducir los destinos de la Nación y de quienes, a través del voto de los componentes de las distintas cámaras empresarias, son elegidos también para llevar adelante las políticas, las necesidades del sector.
Debo decir, también, así como muchas veces he criticado y calificado de corporativo algunos discursos, debo decir que el suyo – señor presidente de la UIA – no ha sido un discurso corporativo, ha sido un discurso con una concepción colectiva y nacional, que realmente me hace sentir muy bien, porque no es el triunfo de cosas que nosotros venimos discutiendo desde hace mucho tiempo y llevando adelante, yo siento que es un triunfo de los argentinos, que es un triunfo de la marca nacional, que es un triunfo de las ideas que permitieron esto, que es Tecnópolis y que muestra en definitiva, lo que decía recién De Mendiguren, la película.
Te vi muy cinematográfico en el discurso con el tema de la película y los fotogramas, pero realmente la Argentina ha sido una película apasionante, por momentos; trágica por otros, pero está en nosotros realmente que esta película siga y siga incorporando fotogramas y siga incorporando actores.
Hoy leía, porque como decía De Mendiguren: “es necesario aprender de nuestros errores para no volver a cometerlos”, en un diario un artículo muy interesante.
Era de un historiador que recordaba que ayer, 30 de agosto, se cumplieron 55 años del ingreso de la Argentina al Fondo Monetario Internacional.
Exactamente el 30 de agosto de 1956, el entonces gobierno que había depuesto al gobierno del General Perón decidió firmar Bretton Woods y desde allí ingresamos al Fondo Monetario.
Hacía una comparación muy interesante: en el momento en que ingresamos al Fondo Monetario la cuota que se nos fijó, que obviamente está de acuerdo con el tamaño – todos sabemos – de cada economía era exactamente o casi similar a la cuota de la República Federativa del Brasil, hablo del año 1956, y hoy obviamente somos el 30 % de la economía del Brasil, que se ha convertido – en buena hora también – en uno de los gigantes de la economía mundial.
¿Qué es lo que pasó? Y pasó que el Pulqui, éramos uno de los 5 países en el mundo que estábamos produciendo, en aquel entonces, aviones a propulsión; supimos ser en la década del 50 el PBI más importante de Latinoamérica; el surgimiento del rastrojero, de la industria nacional, de los Di Tella, de todos esos industriales – que nombró De Mendiguren – eran eso: una Argentina industrial, una Argentina pujante con un fuerte mercado interno.
Y charlando con otro Presidente latinoamericano – con “Pepe” Mujica para ser más exacta – me contaba, cuando inaugurábamos el otro día el tren que cruza nuevamente el Río Uruguay, que había terminado de leer un interesante estudio de un economista que decía que el decrecimiento de la República Oriental del Uruguay había comenzado simultáneamente a partir de que comenzó a decrecer, en 1955, la República Argentina.
Y no es una apelación partidaria, por favor que nadie se sienta que estoy haciendo una defensa partidaria e ideológica, es simplemente la objetividad del número y del desarrollo y del alcance de la economía, de la innovación tecnológica.
En materia aeronáutica, por ejemplo, nosotros tendríamos que tener hoy la construcción de nuestros propios aviones, porque teníamos un desarrollo aeronáutico muy importante y así podría seguir recorriendo cada una de las cosas que hoy están aquí bajo la forma de piezas de museo y que yo quiero que dejen de ser piezas de museo para que se conviertan en los fotogramas, de los que hablaba recién el señor titular de la UIA, de la nueva película que tenemos que continuar con desarrollo y con profundización, con innovación tecnológica. (APLAUSOS).
Cuando tomamos la decisión de finalizar la conmemoración del Bicentenario, el año pasado, con Tecnópolis – me acuerdo que él me decía: “¿te parece Tecnópolis? Mirá que te salió tan bien el Bicentenario, mirá si sale mal lo de Tecnópolis”.
No va a salir mal, Tecnópolis no va a salir mal porque somos – como decía recién, que además con un giro poético llamaste “metáfora de lo que somos, espejo de lo que fuimos y no sé qué cosa de lo que queremos ser”.
Bueno, “Vasco” no te conocía realmente esa veta poética, muy buena, pero realmente esto es el símbolo de lo que nosotros queremos que sea la Argentina, del siglo XXI, del tercer centenario.
Significa porque aquí también, y lo pueden recorrer en todos los stands, hay maquinaria agrícola, hay importantes sectores de nuestro agro. Es como decía recién, superar antinomias falsas: si el agro o la industria; si el mercado interno o la exportación.
Al contrario, es todo juntosumado, potenciado, incorporándole ciencia y tecnología. Como recién decíamos la innovación va hacer la diferencia de la rentabilidad; el crecimiento que hemos tenido se debe – obviamente en materia de generación de puestos de trabajo, en generación de valor agregado – al desarrollo industrial.
Pero esto no significa que el sector primario no necesite de incorporar cada vez mayor valor agregado para poder participar con mayor densidad en la rentabilidad, y al mismo tiempo, asegurarse que la volatilidad o la variación de los términos de intercambio no signifiquen el certificado de defunción para tal o cual actividad.
Recién lo decía con la gente de New Sun y de Lenovo, no hay una única estrategia, es la suma de muchas estrategias donde tenemos que ir sector por sector identificando correctamente dónde tenemos mayores ventajas, dónde necesitamos mayor grado de innovación, dónde se necesita más Estado, dónde se necesita más mercado para poder seguir profundizando esto que hemos logrado y que es tan importante.
Las metas del Plan 2020, al que hacía mención recién el señor titular de la UIA, nos tienen que llevar a lograr que en el año – y aquí las tengo me las anotó la señora ministra de Industria, me voy a poner los anteojos porque si no me voy a equivocar seguro – los objetivos del Plan 2020 tienen que hacer que la inversión, como decía, se ha recalentado y podamos llegar a un 28% del PBI para poder duplicar el PBI industrial en 140 mil millones de dólares para crear un millón y medio de empleos más, que nos hagan reducir el tema del desempleo al 5%, que sería pleno empleo, al mismo tiempo sustituir importaciones por el equivalente al 45% de las importaciones que hoy estamos realizando.
Yo la verdad que cuando ayer, que no pude viajar a San Juan, no sé si estará por acá el Gobernador de San Juan. Ahí lo veo, José Luís no podía faltar; cuándo ayer veía, en la provincia de San Juan, inaugurar una fábrica, también un joint venture  de una empresa argentina con Lacoste; Chemise Lacoste que se van a producir en San Juan.
Son tres empresas fuera de Francia que tienen Lacoste: en China, Perú y la tercera es aquí en Argentina; con la gente de Lenovo, de las computadoras, somos la sexta en todo el mundo que produce también netbooks y notebooks, aquí en la República Argentina.
Cuando ayer veía, en San Juan, esa felicidad de los trabajadores y trabajadoras produciendo camisas no solamente para el mercado interno, sino también para Uruguay, para Chile, para Brasil, para Paraguay, o sea exportar; cuando venía la gente de los Smartphone, los famosos teléfonos inteligentes, los BlackBerry, a decirnos que venían a producir en el país; cuando nos hemos convertido en el país que también genera satélites, que se asocia con la NASA; cuando vemos como el otro día fui a Las Flores también a inaugurar la ampliación de una fábrica de zapatillas, en una localidad de Las Flores, provincia de Buenos Aires – Daniel – donde se llegó a tener un 30 ó 40% de desocupación, cuando quebraron fábricas que allí estaban, en el año 2001.
Y estos ejemplos lo saben todos los Gobernadores, lo saben todos los empresarios de los distintos lugares de la República que hoy están aquí.
Esta situación se ha y se sigue reproduciendo en todos y cada una de las jurisdicciones.
Cuando yo hablo de industrializar la ruralidad, que es una de las claves y de los desafíos más importantes que tenemos en esto que se viene.
¿Qué es esto de industrializar la ruralidad?
Hacer participar al productor primario en la cadena, en los eslabones de producción que le siguen a lo primario para poder también lograr no solamente rentabilidad para ese productor, sino generar trabajo en el pueblo, en origen, al lado de la materia prima para evitar los traslados de poblaciones y el despoblamiento del campo y fundamentalmente también lograr a través de un entramado de pequeñas y medianas empresas la calidad no solamente para el mercado interno, sino también para la exportación.
Nuestras Pymes participan en la exportación muy por sobre la media de lo que son las Pymes, en América latina; las Pymes, en América latina participan en el marco exportador en un 5% de las exportaciones. Nuestras Pymes participan en un 15% del total de las exportaciones argentinas.
Ni que hablar del sector industrial que por primera vez está participando mayoritariamente, la manufactura industrial en la exportación por encima de las manufacturas de origen agropecuario y por supuesto también por arriba del sector primario en un 35%, lo cual habla de este desarrollo pujante que hoy tiene nuestra industria y que tenemos que agrandar.
Y les voy a dar un dato que mañana va a dar el señor ministro de Economía, con el titular de la AFIP.
Yo sé que hablar de la a AFIP no es simpático por ahí porque bueno ya sabemos… pero mañana que vamos a hacer también una recaudación muy importante de 46.777 millones de pesos; una variación interanual del 35,4%, de mes a mes; en el récord histórico de IVA, también hay un récord en el aumento del sector industrial que participa de ese IVA, en el 43% el aumento del IVA industrial.
Estos números son claros y objetivos. También participan fuertemente en lo que es el aumento el sector industrial en ganancias en un 34% del total determinado, lo que también los constituye en grandes aportantes.
Yo creo que el gran desafío que tenemos es lo que yo decía el otro día, cuando me tocó cerrar la Reunión Anual del Consejo del Salario Mínimo, Vital y Móvil, muchas veces hemos dicho que hay intereses contrapuestos entre capital y trabajo y créanme que me he convencido – al cabo de todo este tiempo – que no hay intereses más coincidentes que el de los empresarios con los trabajadores.
Por eso creo que tenemos que ser todos lo suficientemente inteligentes para no arruinar lo que son las bases del desarrollo argentino y que es esta Argentina que hemos construido con tanto esfuerzo.
Miren cuando veo el crecimiento de la industria que ha sido en 2 puntos por arriba del crecimiento de la actividad económica; cuando veo unos circulitos divinos que acá me ha preparado Débora, de las heladeras, de cómo por ejemplo, en el año 2003 – cuando él empezó como Presidente de los argentinos – las heladeras  nacionales que se vendían eran solamente del 32% y el 68% de las heladeras eran importadas, de los que podían comprar una heladera porque tenían trabajo, no nos olvidemos, que en el año 2003, el 25% de los argentinos no tenía trabajo, o sea que de los que podían comprar heladeras el 68% eran heladeras importadas; en el 2010, el 69%, un 1% más de las que eran importadas son nacionales (APLAUSOS).
La tarea que él empezó, porque primero obviamente se empieza por las heladeras, permitió que, por ejemplo, en el año 2008, los teléfonos celulares en la República Argentina, el 98 % eran totalmente importados.
Hoy, en el año 2011, el 70 % de los celulares, se están haciendo en la República Argentina. Pero para poder hacer esto con los celulares, primero, hubo que hacer lo otro con las heladeras.
Porque también es una cosa que tenemos que empezar a comprender los argentinos que siempre estamos como queriendo devorarnos y saltar las etapas y las cosas llevan su tiempo, tienen sus estadios y tenemos que aprender a tener paciencia.
También es cierto que la inestabilidad, la política pendular de un modelo de país que iba de un lado para el otro, muchas veces impulsaba a que todo el mundo pensara que tenía que ganar y hacerse la América o ganar todo junto en un año o dos y, finalmente, no hay economía ni modelo macroeconómico que resista que alguien pueda acumular todo en dos años y luego tirarse a la marchante.
La construcción de un país, es una cosa cotidiana y de avance permanente. Y yo creo que esto también es un modelo cultural que nosotros creo que estamos aprendiendo. Creo que estamos aprendiendo –y en esto no hay ninguna connotación futbolera ni tampoco política- que las cosas son paso a paso.
Y creo que tenemos que darnos cuenta que todos muchas veces en las negociaciones tenemos que resignar cosas, porque nunca, decía un hombre muy importante, que es imposible obtener el 100 % en una negociación; en todo caso hay que conformarse con el 40 o con el 50 y tratar de que, en todo caso, ese 40 o 50 sea la parte más importante.
Pero tenemos que aprender la necesidad que todos tenemos de articular un proyecto colectivo. Que es imposible que un sector, por más rentabilidad que tenga, puede ser ese sector únicamente el que tenga rentabilidad y el resto del país no. Eso no dura como no duró.
Porque si uno mira la historia de la Argentina, en realidad se da cuenta que siempre se truncaron los procesos que vivíamos por una inestabilidad institucional que tenía su raíz, esencialmente, en una falta de equidad y justicia, sobre todo, en una sociedad como la nuestra que tuvo la suerte de tener educación pública desde fines del siglo XIX, con la educación primaria obligatoria, que tuvo la suerte de tener universidad nacional pública y gratuita a partir del año 40 y pico, 49, creo que fue el decreto de Perón, que tuvo también la suerte de tener una poderosa clase media que nos dio un perfil muy especial hoy, que nos ha convertido también en un país que ha podido tener tres Premio Nobel en ciencia duras, el único en Latinoamérica, que se ha caracterizado por una gran creatividad, por una gran innovación, que la podemos ver acá en Tecnópolis pero que la vemos también en una cosa que hoy está irrumpiendo en el mundo y que ya está, y que como ha crecido, que es la industria del software en Argentina, que dicho sea de paso también, el otro día me olvidé de decir que habíamos sancionado la Ley, cuando la firmamos aquí en Tecnópolis, hoy somos uno de los países modelo en el mundo en materia de desarrollo de software.
Y el software que nos parecía que en el pasado iba a ser una cosa únicamente necesaria para una computadora. Software va a necesitar todo, lavarropas, heladeras, ventiladores, televisores.
Cuanto más avance la tecnología, mayor desarrollo tecnológico vamos a tener y nosotros tenemos la inmensa suerte de tener una industria en este sentido, y una creatividad y una materia prima que son recursos humanos únicos en la región. (APLAUSOS)
No sé por dónde estarán los del software, por allá deben estar, pero en unos días más vamos a inaugurar nuevas oficinas de una empresa modelo argentina de software, la primera empresa argentina de software que adquiere una empresa norteamericana de software.
Y creo que también eso merece un aplauso, porque la verdad, díganme si alguien imaginaba hacer Chemise Lacoste en San Juan o que alguna empresa de software argentino comprara una empresa norteamericana.
La verdad que yo siempre soñé con esas cosas, pero eran sueños, se parecían a sueños. Porque siempre éramos vistos como alguien que siempre venía a pedir cosas porque era como que no sabíamos nosotros hacer las cosas; y la verdad que cuando yo ahora veo que somos un país donde vamos con nuestras delegaciones empresarias no a pedir, sino a ofrecer lo que estamos produciendo, lo que estamos haciendo, lo que estamos creando y podemos hacer buenos negocios en el mundo, creo que hemos cumplido la mayoría de edad y por eso también tenemos un Documento Nacional de Identidad que nos es propio.
Hasta eso hemos logrado: un Documento Nacional de Identidad propio, con tecnología propia, desarrollada por el Estado y también un pasaporte.
Vos, Vasco, que andabas presentando DNI y pasaportes.
Por eso, yo tengo muchas esperanzas, pero no esperanzas basadas en ilusiones; esperanzas basadas en realidades concretas.
Esto que hablábamos también del desarrollo ferroviario. Con lo de Hugo, no te preocupes, porque si llegamos a la matriz de 25, va a ir a disputar a la Unión Ferroviaria y la Fraternidad las elecciones.
Así que, no te hagas problemas, no va a ser tampoco un problema, le vas a ir a disputar seguro la elección a los gremios. Seguro. (APLAUSOS)
Pero, sinceramente, lo que nosotros tenemos que lograr, y esto es clave, es diversificar nuestra matriz productiva exportadora, agregarle mucho valor, lograr agregar valor también en origen, en lo que, reitero el término de “industrializar” la ruralidad, seguir adelante con el formidable avance tecnológico que tenemos en el agro argentino.
Hablábamos muy recientemente con el director electo de la FAO, Argentina ha logrado ser punta en materia de desarrollo de maquinaria metalmecánica y también de biotecnología. Esto no nos tiene que detener ahí, nosotros necesitamos avanzar aún más porque tenemos que evitar la primarización de nuestras exportaciones.
Debemos decir que, según informes de la CEPAL, no discurso de esta Presidenta, somos el único país latinoamericano que no ha reprimarizado sus exportaciones, sino que por el contrario, ha aumentado las exportaciones, como antes los mencionaba, del sector industrial.
Por eso, tengo grandes ilusiones. Yo también creo que con los únicos que tenemos que confrontar es con los problemas que tenemos, enfrentarlos, debatirlos y, fundamentalmente, solucionarlos en forma concreta, objetiva y viable.
Logramos superar momentos muy difíciles que pusieron a prueba el modelo. El año 2008 y, fundamentalmente el año 2009, pusieron a prueba el modelo.
Y yo quiero recordar que en aquella oportunidad, tuve reuniones con los trabajadores que, con lo que estaba pasando y con lo que se anunciaba que podía pasar en el mundo, había fundados, más que fundados temores de cómo podía impactar esto en la generación de puestos de trabajo y en el nivel de ocupación.
Me acuerdo que tuvimos una reunión excelente en la Casa de Gobierno y me propusieron una serie de medidas que, bueno, era normalmente el menú que podría ofrecerse ortodoxamente acerca de cómo hacer, a través de instrumentos legales u otros instrumentos, lograr paliar eso que parecía que se venía.
Y la verdad que nosotros apostamos y les dijimos “confíen en nosotros que creemos que esa no va a ser la salida.
Y que si hacemos eso, al contrario, vamos a provocar una retracción muy importante, un temor y va a ser peor el remedio que la enfermedad”.
Porque más allá de los buenos objetivos y de las buenas ideas y de las buenas intenciones, en realidad, todos sabemos que el capital y el mercado se rigen por otras cuestiones.
Esto no significa aceptar las reglas que nos quieren imponer; significa, simplemente, aceptar también que algunas cosas son la realidad y sobre la realidad hay que operar y no ignorarla o querer hacer una cosa diferente.
Por eso, yo quiero decirles también a los empresarios, que hemos trabajado mucho en el tema de inversión con el Proyecto del Bicentenario, en el cual ya tenemos proyectos por más de 5.000 millones de pesos financiados en forma conjunta entre los ministerios de Industria y de Economía.
Quiero decirles también a los trabajadores, que vamos a seguir sosteniendo el poder adquisitivo de los trabajadores porque sabemos que la demanda agregada es clave para que haya oferte.
Fíjense cómo ha habido oferta que si uno compara la capacidad instalada industrial de los 10 bloques de julio contra julio, estamos 75 contra 75, con lo cual quiere decir que, debido al formidable crecimiento que hubo, necesariamente para tener los 10 bloques industriales, es porque ha habido una muy buena inversión.
Si no, estaríamos con una capacidad instalada prácticamente al tope en todos los bloques. Es más, hay algunos sectores, que fueron los de mayor impacto, como fue el sector de alimentos, donde hoy tenemos en julio una capacidad instalada un poco, inclusive, más alta que la teníamos el año pasado en julio. Quiere decir que ha habido una fuerte inversión y necesitamos más inversión.
Yo sé que la inversión requiere confiabilidad. Nadie invierte un peso si no piensa que se va a llevar por lo menos 1 y medio o 1.20 o 1.30.
Bueno, yo quiero darles la certeza de que estas políticas que hemos implementado desde el año 2003, no solamente las vamos a sostener, sino que las vamos a mantener y profundizar y, además, vamos juntos, a revisar lo que tengamos que revisar para poder seguir adelante y si es que se han producido distorsiones, hacer también las correcciones necesarias, porque es imposible en el desarrollo de una política económica, no tener errores o no producir esas distorsiones en determinados sectores o en determinadas unidades o en determinados rubros.
Por eso, quiero decirles en este Día de la Industria, que es el 2 de septiembre… Me enteré por qué es el 2 de septiembre: cuando visité Santiago del Estero – por ahí estaba divisando al Gobernador, Gerardo Zamora, muy buen gobernador de Santiago del Estero, Gerardo Zamora- para inaugurar un maravilloso centro cultural en Santiago del Estero, allí se conmemoraba, en un salón lindísimo, lo que fue la primera exportación argentina que fue el 2 de septiembre de 1587, y que era de una misión jesuítica.
 ¿Y a dónde era esa primera exportación? Al Brasil. Esa primera exportación argentina desde Santiago del Estero, ese 2 de septiembre, por eso se conmemora ese día el Día de la Industria fue al Brasil. Y creo que fue un hilado, unos ponchos que se tejieron. Se constituyó esa en la primera exportación argentina.
Miren las cosas que han pasado de una Argentina que desde Santiago del Estero exportaba al entonces Imperio del Brasil, nosotros tampoco éramos Argentina, éramos Virreinato del Alto Perú.
Todo esto revela, entonces, nuestra potencialidad y también los altos y bajos que hemos tenido en estos largos años, que no son 200, sino como todos vemos son un poco más de 200. El mundo avanza a pasos agigantados.
Yo debo decirles algo: la globalización, que hace unos años me parecía como una amenaza, hoy la veo como una inmensa oportunidad para la República Argentina.
Yo creo que y para finalizar, en este tercer centenario, vamos a ver un mundo en el cual van –y lo charlábamos con el director de la FAO- a confluir, por un lado, un desarrollo tecnológico sin par que se patentiza en el lugar, digamos, más sofisticado y que más llama la atención en el mundo de las telecomunicaciones a través de todos esos aparatitos sofisticados que hoy podemos manejar y comunicarnos y hacer cosas y demás y, por el otro lado, el reclamo de alimentos que va a ser también la clave de este siglo XXI.
Alimentos que no va a alcanzar con la producción –y lo repito y lo quiero repetir para que se grabe en la mente de todos y cada uno de nosotros- así se cultivaran todas las superficies posibles cultivables del mundo; en el año 2050 no va a alcanzar la producción en materia de alimentos.
Por lo tanto, la intervención de la ciencia y la tecnología en la producción de esos alimentos para multiplicarlos, va a ser imprescindible.
Nosotros estamos muy adelantados con respecto al resto del mundo en este país.
Con una ventaja: un país maravilloso con su tierra, con un crecimiento vegetativo que nos acerca más a los países europeos que a otros países, lo cual nos permite un excedente más que importante también en esta materia y, por lo tanto, nos convierte en un actor principalísimo en este siglo XXI, de una manera diferente a como lo fuimos a inicios del siglo XX en donde nos sobraban 6 millones de argentinos.
Ahora no queremos que nos sobre nadie de los 40 millones; queremos ser actor principalísimo del siglo XXI, con los 40 millones de argentinos adentro. Este es el gran desafío que tenemos y tenemos que hacerlo juntos, el sector de la producción con el sector de la industria y también, con el sector de los servicios.
Porque también es cierto que, debido al avance y desarrollo tecnológico, llega un momento en que únicamente con el sector industrial no alcanza para generar la cantidad de puestos de trabajo que necesitamos y por eso también necesitamos del sector de servicios.
Por eso también estamos dándole una gran importancia a todo lo que es el sector de turismo, a todo lo que es el sector de servicios informáticos, a todo lo que es el sector de contenidos audiovisuales, porque son grandes generadores e intensivos generadores de mano de obra.
Por eso, no hay que pelearse con nadie. Al contrario, hay que sumar a todos, porque los necesitamos a todos para hacer esa Argentina que todos soñamos.
Yo estoy convencida de que militemos en el partido que militemos o en el sector o en la historia que tengamos porque todos tenemos historia, después de todo, nadie ha nacido de un repollo y yo desconfío de los que no tienen historia, no sé qué estarían haciendo, yo desconfío, no es que quiera que todos tengan mi historia, pero yo creo que todos en algún momento tienen que haber estado en algún lado. Y lo importante creo que es saber en qué lado estamos ahora.
Y yo creo que el lugar en el que todos nos encontremos, sea este país que estamos construyendo, esta Argentina que se ha convertido en una de las más importantes productoras en muchísimos rubros, una país que es el que más computadoras ha distribuido entre sus educandos, un país que destina el 1,2 % de su PBI al programa de la Asignación Universal por Hijo, que es un programa social absolutamente transparente, que ha logrado emancipar el clientelismo electoral porque nadie depende, simplemente basta que acredite ante una oficina de la ANSES su calidad de desocupado, para obtener ese beneficio para sus hijos a cambio, nada más ni nada menos, de que lo envíe al colegio y además, tenga su Libreta Sanitaria.
Y además, una ecuación que le gusta decir siempre a nuestro ministro de Economía y que también ha sido clave –y aquí termino con lo que empecé-, el Fondo Monetario: en el año 2003, la Argentina destinaba el 5 % de su Producto Bruto Interno a pagar la deuda y solamente el 2 a la educación; hoy destina el 2 % de su PBI a pagar la deuda y el 6.47 a la educación. Ha habido un cambio más que importante.
El retorno de nuestros científicos. Una Argentina que formaba a sus hombres y mujeres en las universidades públicas y gratuitas y que luego se iban por falta de oportunidades o que mandaba a lavar los platos a los científicos del CONICET.
Hoy tenemos a nuestros científicos retornando al país, a nuestros jóvenes renovando las plantas de nuestros científicos en CONICET, en la Comisión Nacional de Energía Atómica. En fin, un país en el cual dan ganas de vivir en él.        
Cuando el otro día veía un cartel de argentinos que estaban en España, concretamente, con un inmenso cartel que salió creo en la portada de un diario porteño que decía “Cristina ayudanos a volver”.
Yo me acordaba que cuando era senadora y volvía del Senado a la noche a mi casa, pasaba por el Consulado de España ubicado allí en la calle Guido, si mal no recuerdo, y veía colas y colas de argentinos, coleros, algunos con carpitas, otros cobrando para poder hacer la cola y para obtener una visa, digo bueno, seguramente nos hemos equivocado, seguramente hemos cometido muchos errores, pero creo que el rumbo y el camino en general, porque nada es perfecto ni nadie es perfecto, es el correcto y es el adecuado.
Quiero decirles a esos argentinos que por ahí no necesitan pedir volver, porque en realidad esta siempre ha sido su casa, la Argentina, que alguna vez no le dio la oportunidad y que ahora quiere volver a darles la oportunidad, no solamente a los que están aquí, sino también a los que se fueron.
Por eso, quiero agradecer las palabras del señor titular de la UIA; quiero agradecer también la presencia de los rectores de nuestras universidades nacionales. Hecho inédito también: por primera vez estamos articulando entre e conocimiento de nuestras universidades entre la ciencia y el sector empresario.
Siempre había en las universidades una cierta aprehensión a vincularse con el sector económico, como si esto no fuera lo suficientemente santificado, como si hubiera una suerte de pecado original mezclar conocimiento y ciencia con dinero y que sin recursos nadie pueda investigar nada y sin conocimiento tampoco nadie pueda avanzar demasiado en un mundo como el de hoy.
Por eso también, la presencia de nuestras universidades en estos lugares, en estos espacios, no solamente en lo protocolar o en una cena, sino en proyectos concretos, en asesoramientos concretos, en proyectos con empresas argentinas, es para nosotros también y a mí especialmente también como egresada de la universidad pública nacional, un gran logro.
También, haber logrado un mejoramiento en las condiciones de nuestras universidades, de nuestros trabajadores.
En fin, la verdad que yo, pese a lo duro que muchas veces tiene uno en esta tarea, por cuestiones institucionales, naturales a un cargo tan importante como el de presiente y también por alguna que otra cuestión personal, digo, bueno, por lo menos estamos llevando a cabo lo que siempre soñamos,  por lo menos, lo que yo siempre soñé: ayudar a que mi país vuelva a ser lo que alguna vez fue.
Ese es mi sueño y que, en todo caso, nos recuerden a todos nosotros, no solamente a esta Presidenta, sino a todos los hombres y mujeres que en distintos estamentos, como empresarios, como académicos, como trabajadores, formamos la parte de lo que yo digo la Generación del Bicentenario para que nuestros hijos y nuestros nietos se sientan orgullosos de sus padres y de sus predecesores.
Ninguna nación, ninguna sociedad puede subsistir o crecer si no tiene orgullo de ser y pertenecer.
Por eso, quiero agradecerles a todos ustedes esta noche, festejar junto a todos ustedes el Día de la Industria y convocarlos a ir por más, siempre por más.
Muchas gracias y muy buenas noches a todos y a todas. (APLAUSOS)

Tomado de: http://soydondenopienso.wordpress.com/2011/09/02/cfk-cena-por-el-dia-de-la-industria-en-tecnopolis/