jueves, 29 de noviembre de 2018

BOLIVIA, MARIÁTEGUI Y EL CONCEPTO DE FORMACIÓN SOCIAL ABIGARRADA. LA CUESTIÓN DEL INDIO Y EL PROBLEMA AGRARIO EN EL CONTEXTO DE LA REVOLUCIÓN BOLIVIANA DE 1952, por Joaquín Nahuel Paredes


Como nuestro título lo indica el propósito del siguiente escrito es reflexionar acerca de la cuestión del indio y el problema agrario en el contexto de la Revolución Boliviana de 1952 vistas desde la perspectiva mariteguiana y el concepto de formación social abigarrada.

Para nuestro objetivo haremos una breve reconstrucción del proceso histórico en relación al periodo revolucionario como así también realizaremos una caracterización de la estructura socioeconómica y política de Bolivia en dicho contexto. A fin de dar cuenta de esto daremos una definición general del concepto de formación social abigarrada de Zabaleta Mercado sin ahondar en todas las cuestiones que se desprenden de esta rica y vasta herramienta analítica. Para dicho propósito recurriremos a la ayuda que nos proporciona Luis Tapia. A su vez abordaremos lo señalado por Mariátegui acerca de la problemática del indio, el campesinado y la tierra para dar cuenta de cómo esto puede servirnos para analizar también el contexto boliviano.

martes, 23 de octubre de 2018

EL BREXIT, LA UE Y LAS INCERTIDUMBRES ESTRATÉGICAS: IMPLICACIONES A CORTO, MEDIANO Y LARGO PLAZO PARA ÁFRICA SUBSAHARIANA, por Yoslán Silverio González

Msc. Yoslán Silverio González
Jefe del Grupo de África y Medio Oriente
Centro de Investigaciones de Política Internacional

La Unión Europea (UE) ha sido un actor fundamental en las relaciones económicas y políticas con los países africanos. La política exterior de este bloque hacia África ha estado marcada en particular por los intereses de Francia y Reino Unido, enfocados principalmente hacia sus antiguas posesiones coloniales. La historia de las relaciones económicas entre la antigua Comunidad Económica Europea (CEE) y el continente estuvieron diseñadas por una serie de acuerdos multilaterales —las Convenciones de Yaoundé—, adoptados por influencia francesa, y la serie de Convenios de Lomé a partir de 1975 cuando, una vez producida la entrada de Reino Unido a la CEE (1973), se tuvieron que renegociar los antiguos convenios comerciales para incorporar a los exterritorios británicos a los “beneficios” de estos acuerdos.

martes, 25 de septiembre de 2018

BOKO HARAM: UNA AMENAZA A LA SEGURIDAD REGIONAL, por Yoslán Silverio González

Centro de Investigaciones de Política Internacional (CIPI)
Yoslán Silverio González es Licenciado en Historia por la Universidad de la Habana (UH, 2009). Trabajó en el Centro de Estudios sobre África y Medio Oriente (CEAMO). En 2010 comenzó a laborar en el CIPI y desde finales de 2015 se desempeña como el Jefe del Grupo de África y Medio Oriente de dicha institución. Máster en Historia Contemporánea, Mención Estudios Afroasiáticos, por la UH en 2014 y ha impartido el curso de postgrado “África y las relaciones internacionales” y “Los conflictos en África” en dicha maestría. Obtuvo la categoría de Investigador Agregado en 2016.

La región del norte de Nigeria comenzó a experimentar el fenómeno del radicalismo religioso islámico desde hace poco más de una década. Las condiciones económicas de los estados que conforman esta región semidesértica —la zona históricamente con mayor atraso económico— como resultado de la aplicación sistemática de los programas de ajuste estructurales, la desatención de las autoridades federales y la falta de oportunidades, fueron factores que influyeron en el surgimiento de un pensamiento islámico conservador que empezó a movilizar desde el punto de vista político a determinados sectores de la población básicamente de las etnias hausa-fulani y de los kanuris.

En esta labor desempeñó un rol fundamental el mullah Mohamed Yusuf, quien desde la ciudad de Maidiguri, capital del estado de Borno, logró aglutinar a un número de fieles con el objetivo de insertarse en la política local e impulsar su programa de transformaciones económicas y sociales. Sus posturas empezaron a ser cada vez más antagónicas y contestatarias con las administraciones locales, las cuales intentaron bloquear sus aspiraciones políticas. A partir de entonces, se inició un proceso paulatino de radicalización ideológica en la medida en que sus demandas y objetivos comenzaron a ser mal percibidos. Boko Haram, la organización fundada por Yusuf iniciaba sus primeras acciones.

domingo, 12 de agosto de 2018

ROMPIENDO ESTEREOTIPOS: EL EFECTO BOLLYWOOD. MÚSICA Y DANZAS ¿EXÓTICAS?, Y SU IMPACTO EN OCCIDENTE, por Sofía Fernandez Rubiolo

Trabajo realizado en colaboración con la cátedra de Historia de Asia y África II de la UNR y corregido para revistadehistoria.com.
Oriente fue orientalizado, no sólo porque descubrió que era “oriental”, según los estereotipos de un europeo medio del siglo XIX, sino también porque se podía conseguir que lo fuera —es decir, se le podría obligar a serlo. 
(Said, 1990, p. 4) 

En nuestra cotidianeidad es habitual observar que, en búsqueda de distracción o pasatiempo, una de las opciones de mayor preferencia es concurrir al cine. Una vez allí dentro, si prestamos atención a la cartelera, podremos observar que la gran mayoría de las películas, por no decir la totalidad, se destaca por su impronta occidental y, si preguntásemos a cualquier persona dónde piensa que han sido producidas estas películas, probablemente nos contestaría, aludiendo al sentido común, que en EE. UU., o que han sido realizadas por la producción cinematográfica de Hollywood, por ser la más conocida. Sin embargo, ¿Es esto es casual? Responderemos que no, ya que estamos determinados por ciertas estructuras que los sectores dominantes construyen y nos imponen desde muy temprana edad y, por lo tanto, estamos condicionados, sujetados todo el tiempo, ya sea a la hora de pensar, de comportarnos o  simplemente a la hora de elegir qué película deseamos mirar. Es por eso que ubicaremos al cine como uno de los medios de comunicación y de reproducción de estas estructuras más influyentes en los últimos tiempos, donde se difunden mensajes en los que se busca reforzar una ideología imperialista, esa superioridad aplastante de Occidente sobre Oriente.

viernes, 27 de julio de 2018

ELIKIA M’BOKOLO Y LA NUEVA ÁFRICA. LOS CAMBIOS TRAS LA CAÍDA DEL MURO DE BERLÍN.

Elikia M'Bokolo es un historiador congoleño especialista en Historia social y política del África. Actualmente es director de estudios en la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales (EHESS) de París. A continuación, reproducimos la entrevista realizada en diciembre de 2017 por Joshua Massarenti, del medio Afronline.org, en colaboración con Sud Quotidien y Le Pontentiel.
Traducción de Lautaro Sarmiento (Cátedra Historia de Asia y África II del Profesorado y Licenciatura en Historia de la facultad de Humanidades y Artes [UNR])

13/12/2017 Die maure ist weg: el muro ha caído. Ocurrió el 9 de noviembre de 1989. Mientras cientos de miles de ciudadanos alemanes destruían el “Muro de la Vergüenza” y terminaban con la división histórica entre Europa Occidental y los países del Este, millones de africanos miraban con sorpresa el punto de quiebre histórico que cambiaría el destino de África. La caída del Muro de Berlín, como muchos expertos opinaban, abrió una brecha en el panorama político de África, que se había enfocado durante 40 años en regímenes de partido único.  

“La verdad es que África ya estaba impregnada de tensiones que estaban superando los partidos despóticos en el poder”, dijo Elikia M’Bokolo en una entrevista con Afronline.org, junto a dos compañeros africanos de los medios Sud Quotidien de Senegal y Le Pontentiel de la República Democrática del Congo.

domingo, 25 de marzo de 2018

PANDORA, por Virginia Monti

A Camila, por su empeño en aprender la lengua de sus abuelos 
y a Marielle Franco, no hace falta decir por qué.
                                                                                              

¿Quién lo creyera, sin embargo? Es una mujer aún: hasta esta misma vida, tan horrible y todo, 
oprime y pone en tensión su resorte de mujer, la electricidad femenil.

Jules Michelet, La bruja (1862)


Desde los albores de la humanidad y la historia de las civilizaciones bastó una sola mujer para desatar calamidades y arruinar al hombre: la expulsión del Paraíso, la guerra de Troya, la disolución de la banda de rock inglesa más grande de todos los tiempos. La lista es inagotable. Cada vez que compro un kilo de manzanas deliciosas, me pregunto cuán distinto hubiese sido el mundo si a Eva no se le hubiera ocurrido ofrecer un refrigerio frutal a Adán, si Helena hubiera sido menos agraciada, si la exposición de Yoko Ono del 9 de noviembre de 1966 en la Indica Gallery de Londres se hubiera suspendido por mal tiempo, y así sucesivamente.

Reflexión similar vale para la caída del imperio azteca, la conquista de México por Hernán Cortés y el consecuente mestizaje, esa agonía entre hispanismo e indigenismo que caracteriza lo que llamamos “ser americanos”. La responsable en este caso es —además de mujer— india y negra, y tiene —al igual que el diablo— no uno, sino varios nombres: Malinalli, Marina, Malintzin, Malinche. A la sazón, la pregunta que me hago no es qué hubiese sido del valeroso Hernán Cortés, de su campaña y de su encuentro con Moctezuma si la Malinche hubiera sido menos entrometida y hábil con las lenguas, sino qué se hubiese dicho y escrito sobre ella si en vez de mujer hubiese sido hombre. Ya sé, la pregunta le suena a cliché feminista y le produce aversión. Yo le doy la razón, usted deme el gusto de seguir leyendo un poco más.

sábado, 26 de agosto de 2017

ESCÁNDALO EN CALCUTA, de Partha Chaterjee. Traducción de Morena Goñi

 LA MITICA HISTORIA del Imperio Británico en Oriente comienza en un agujero negro. En la historia evolutiva de las estrellas, el agujero negro es una constructo teórico. Los científicos cuentan que la mayoría de las propiedades de los agujeros negros no pueden observarse directamente. Cuando el núcleo de una estrella se enfría, contrae y colapsa en un agujero negro, el espacio-tiempo a su alrededor se curva tan fuertemente que no hay fugas de luz aunque sean eyectadas y todos los vestigios de la implosión desaparecen. Un observador externo no podría asociar los sucesos internos a una noción de tiempo familiar, y por lo tanto, en ausencia de una equivalencia cronológica, es imposible que se produzca alguna comunicación con un observador interno, en caso de que hubiera uno. Los científicos, por supuesto, infieren la existencia de agujeros negros por la observación de los discos de polvo o gas caliente cercanos a los núcleos de las estrellas, pero de hecho, ningún agujero negro ha sido observado hasta el momento. 
Para acceder al texto completo:

http://www.revistadehistoria.com/p/blog-page_95.html

viernes, 14 de julio de 2017

FORMAS DE LEER Y DE SER, por Virginia Monti

Esos árboles son magníficos,
pero es más magnífico todavía
el espacio sublime y patético entre ellos,
como si con su crecimiento
aumentara también.

—Rainer Maria Rilke


Entre las innumerables sensaciones que experimentamos a diario los seres humanos podemos mencionar la ilusión. De todas, esta quizás sea una de las más productivas. Las hay de todo tipo: ilusiones ópticas, auditivas, de movimiento, de Ebbinghaus, de Ehrenstein, de Kohnstamm y de lo que a usted se le ocurra. La que a mí se me ocurre es la ilusión de descubrimiento. Me refiero a esas ocasiones en que creemos haber descubierto algo extraordinario, que en un primer momento suponemos inédito, por ejemplo, una relación asombrosa entre A y B, para después constatar que alguien ya lo había advertido y que incluso había teorizado, escrito y publicado sobre el asunto. Lo que empieza como ilusión, pronto se vuelve desilusión. Pero no es para sentirse mal. Si le sucede, para suavizar el golpe puede decirse que al menos tuvo la lucidez de reparar en ello.

domingo, 19 de febrero de 2017

EL CINE JAPONÉS DE POSGUERRA. UN ANÁLISIS DE "LA CONDICIÓN HUMANA" DE MASAKI KOBAHASHI, por Morena Goñi


No hay que fijarse tanto en el rigor de la reconstitución del pasado, sino en cómo ven ese pasado los cineastas”
Santiago De Pablo

Cine e historia

Como historiadores, a la hora de analizar una producción cinematográfica es imprescindible prestar especial atención al contexto en que se produjo. Más taxativo aún debe ser el análisis si el objeto de producción refiere a un proceso histórico determinado, no porque exista una verdad susceptible de ser representada, sino porque conviven en su interior posiciones ideológicas e historiográficas que deben ser visibilizadas. En tal caso, la intervención de un historiador en el proceso fílmico tampoco garantiza la fidelidad de la representación del pasado, pues también él está atravesado por propias motivaciones. En este sentido, no importa tanto analizar qué sino por qué se dice algo, qué esconden los diálogos y las representaciones en la pantalla; ya que por más objetividad que se les quiera aludir, las imágenes nunca son un imperio autónomo sino que forman parte de un universo simbólico compartido, cargado de significaciones y estrategias discursivas que transforman la imagen en imaginario.

Resultado de imagen para cine japones honda


viernes, 3 de febrero de 2017

EL ÍNCUBO DE LO POSIBLE, por Virginia Monti

Ilustración de Delphine Lebourgeois
Alguna vez le preguntaron al cineasta alemán Werner Herzog qué se requería para filmar películas. La respuesta que ofreció fue tan insólita como audaz. En primer lugar, dijo que era necesario tener buen estado físico y ser una persona atlética: “el cine no nace de tu pensamiento académico abstracto; nace de tus rodillas y de tus muslos”, especificó. Dijo, además, que si tuviera que fundar una escuela de cine, aquellos que quisieran inscribirse deberían cumplir con el requisito de haber recorrido a pie una distancia de no menos de 5000 kilómetros. Luego, tendrían que presentar sus libretas y diarios de viaje como prueba de haber llevado a cabo dicha hazaña[1]. Herzog aseguró que en ese viaje a pie los aspirantes aprenderían más sobre la labor de un realizador que durante cinco años de instrucción formal: “Sus experiencias serán lo opuesto del conocimiento académico, porque la academia es la muerte del cine. Es exactamente lo contrario de la pasión”. Según Herzog, una buena escuela de cine debería permitirles a sus alumnos experimentar un estado de excitación mental, porque es eso lo que hace posible concebir una película: “Las escuelas de cine no deben producir técnicos sino personas de mente agitada. Personas con espíritu, con una llama ardiendo en su interior”.