lunes, 30 de mayo de 2011

Las Asambleas Populares del 2001-2002: La primavera de la autoactividad de las masas, por Sergio Barrera



En el primer semestre del año 2002 vivimos una pequeña primavera donde se desplegaron inéditas acciones independientes y autónomas de las clases subalternas, focalizadas principalmente en la Capital Federal, algunos partidos del Conurbano bonaerense y en algunas ciudades importantes del interior del país. ¿Cuál fue su potencialidad? ¿Qué faltó para que las mismas se desarrollaran y prefiguraran una nueva relación de fuerzas y perspectiva política de cambio social? ¿Existe un legado?
Las Asambleas Populares fueron un emergente de la rebelión del 19 y 20 de diciembre del 2001. Pero no se entiende la rebelión del 2001 sin mirar hacia atrás, quizás los últimos 25 años de la historia de nuestro país y poniendo la lupa en la última década del siglo XX.
¿Cómo llegamos a un país con una crisis orgánica, que abarca todos, absolutamente todos, los aspectos de su vida económica, política, social y cultural? Fue gracias al reinado de las recetas neoliberales, que se aplicaron en todo su esplendor con la dupla Menem-Cavallo y continuadas por De la Rúa. Las consecuencias fueron una profunda desigualdad social, impulsada fundamentalmente por el desempleo y el subempleo; un aumento considerable de la brecha entre ricos y pobres; una clase media pauperizada, sin posibilidades de ascender económica y socialmente; marginados y excluidos; pobreza y hambre.
Las instituciones del Estado, estaban totalmente desprestigiadas, cuestionadas y aún aborrecidas. El Poder Ejecutivo, que respondía a las directivas de los organismos internacionales, primero fue repudiado por las “relaciones carnales” que el pueblo sentía más bien como una verdadera violación; y poco después, la figura presidencial pasó a ser el centro de todo tipo de bromas y cargadas.
El Poder Legislativo era repudiado por corrupto y parasitario y estuvo cuestionada incluso la forma delegativa de representación democrática, amenazando el fetichismo sobre el que se sostiene el sistema representativo republicano.
El Poder Judicial, títere del poder político (recordemos la servilleta de Corach), hacía que el reclamo de justicia y seguridad jurídica estuviera a la orden del día, aunque casi sin confianza de poder conseguirlas finalmente.
 
Revuelta y rebelión
 
Revueltas, rebeliones y revoluciones constituyen tipos de movimientos colectivos desarrollados por los sectores subalternos de una sociedad. Las primeras poseen escasa organización. Son esporádicas, espontáneas y de corta duración, ocupan un área reducida del territorio y se extinguen cuando los reclamos puntuales que efectúan sus líderes son satisfechos, o bien, cuando las fuerzas del orden proceden a la represión violenta.
La rebeliones, en cambio, son un nivel mayor de organización y se prolongan en el tiempo, pudiendo integrar los reclamos y demandas de diferentes sectores (... ) Cuando logran triunfar, obtienen algunas modificaciones parciales en el orden social, que satisfacen las demandas, aunque no significan cambios en sus aspectos centrales. (Moglia, 1997: 106)
 
Esta cita, en líneas generales nos sirve para ubicar el alcance de los hechos y su profundidad. Las movilizaciones del 19 y 20 de diciembre del 2001, con epicentro en la Capital Federal y Gran Buenos Aires tuvieron un alcance nacional, conmovieron al Estado nacional y a su superestructura de conjunto, aunque a medida que la onda se alejaba hacia las provincias, se iba debilitando. Pero es indispensable tomar como antecedentes a las puebladas del interior, de Cutral Có (1997) y Mosconi-Tartagal (1997-2001), Con asambleas populares en las que el pueblo todo, se organizó, discutió y luchó, consiguiendo victorias que resonaron a lo largo de toda la extensa geografía de nuestro país.
Habría que agregar que en la movilización del 19 de diciembre –en la que habrían participado alrededor de medio millón de personas– y en la del 20 de diciembre, en dónde a lo largo de varias horas una vanguardia enfrentó a la represión, especialmente entre Plaza de Mayo y la Avenida 9 de Julio, hubo claramente elementos insurreccionales.
 
La potencialidad: Estado de asamblea
 
Mientras participábamos y discutíamos, un compañero de la Asamblea de Parque Avellaneda escribió lo siguiente, que sintetiza la mirada de muchos asambleístas en aquellos primeros meses: 
 
Las asambleas populares son la respuesta más creativa y poderosa forjada por el pueblo argentino luego de décadas de resistencia atomizada y dispersión. Intentan reconstruir las tradiciones de lucha que los poderosos quisieron exterminar, enlazando generaciones y experiencias en su seno. Busca unir lo que durante años el régimen atomizó. Busca incluir generosamente en su interior a asalariados en blanco y en negro, efectivos y contratados, desocupados y changarines, ahorristas arruinados y estudiantes. Todos los átomos dispersos pueden reagruparse en torno a ella. En esto radica su potencialidad revolucionaria que no sólo cuestiona políticamente al régimen y sus políticos, sino que además tiende a reconstruir en su seno los tejidos de solidaridad social que durante décadas estuvieron dispersos” (Vera, 2002: 109-116)
 
Habían sido muchos años de sufrir en lo económico las medidas neoliberales; en lo social años de aislamiento, de soportar una cultura que premiaba el individualismo, el sálvese quien pueda. En el territorio, los desocupados empezaban a encontrarse en el piquete para pelear por trabajo y dignidad; en las fábricas recuperadas, los trabajadores daban una respuesta defensiva al desempleo con la ocupación y gestión obrera de los establecimientos quebrados, proceso sintetizado en la consigna: ocupar, resistir, producir. En los barrios, los “vecinos”, trabajadores, desocupados, jubilados, estudiantes y comerciantes, nos encontramos para re-construir una trama, con nuevos lazos sociales, que nos permitió cuestionar todo, pensar en cambios e intentar instrumentarlos.
Primero vino la acción: las movilizaciones tuvieron características muy variadas, desde los ahorristas estafados, los comerciantes con sus cuentas y tarjetas paralizadas, los trabajadores pudiendo extraer pequeñas cantidades de dinero de sus sueldos, los saqueos en el Gran Buenos Aires a los supermercados barriales y finalmente la salida a la calle, el “cacerolazo”, como respuesta al Estado de Sitio. Al día siguiente la acción callejera, el enfrentamiento respondiendo a la represión, los muertos en nuestras filas, el agrupamiento en los barrios para organizar la bronca, para poner en palabras lo que se había manifestado en la acción.
Entonces el pueblo formó la asamblea barrial para encontrarse, para debatir y para luchar en la plaza del barrio, recuperando un territorio abandonado en la última década. Ya no era el espacio corporativo, sino el espacio de todos, donde se empezaba a construir una nueva subjetividad.
Como una respuesta a las “órdenes” y al verticalismo de “los cuerpos orgánicos” que bajaban siempre de alguna institución superior –política o sindical, en esencia externa al tejido social– se instrumentó y popularizó el funcionamiento asambleario. Se terminaba el “acepto y obedezco”, e intentábamos “tomar en nuestras manos” absolutamente todo.
La desconfianza y el repudio a burócratas de cualquier pelaje, políticos o sindicales, impulsaron las tendencias no delegativas, la horizontalidad y la autonomía. Se buscaron formas para transformar las relaciones entre representantes y representados, pensando la implementación de criterios de rotación, mecanismos de control y revocabilidad.
Así, el movimiento asambleario cuestionó algunos de los pilares en el que se asienta la Constitución burguesa, como aquellos de que “el pueblo no delibera ni gobierna sino a través de sus representantes”, “los partidos políticos son las instituciones fundamentales del sistema democrático” y “la irrevocabilidad de los jueces supremos”, entre otros.
Para un sistema que funciona trabando toda posibilidad de que las clases subalternas se puedan expresar sin intermediarios, la búsqueda de nuevas formas que permitan desarrollar la democracia directa, el intento de poner en práctica formas deliberativas extra parlamentarias, con marcada desconfianza a todo lo que pudiera facilitar la cooptación del Estado, era un problema de vida o muerte.
Entre Capital y Gran Buenos Aires, se calcula que funcionaron alrededor de ciento veinte asambleas, llegando a unas doscientas en todo el país. El movimiento alcanzó un mayor grado de organización y centralización al conformarse la Interbarrial de Asambleas. Y llegó a realizarse un Encuentro Nacional en Plaza de Mayo. Con una participación activa de poco menos de 10.000 asambleístas, sus acciones y desarrollo fueron respaldados por muchísimos más, porque todo el país estaba en estado asambleario, todo se debatía, todo se discutía, todos buscábamos las soluciones para la crisis.
 
Un radiografía elocuente
 
Después de una Interbarrial de Parque Centenario,[1] se hizo una encuesta para saber sobre qué temáticas trabajaban las asambleas barriales. Se tomó como parámetro la formación de comisiones por cada tema específico. La encuesta –aunque parcial– ofrece una radiografía de las preocupaciones asamblearias.
Sobre sesenta y seis asambleas encuestadas:
 
* Casi todas las asambleas toman la lucha de Derechos Humanos, pero veintidós participaban en coordinadoras locales contra la impunidad, en defensa de los derechos de las personas o de los pueblos.
* En dieciocho asambleas se lucha contra el hambre, se mantienen comedores, en varios casos articulando con alguna organización piquetera. En Capital Federal, cuatro asambleas mantienen ollas populares, cinco comedores comunitarios y cuatro merenderos.
* En diecisiete asambleas se instrumenta una economía solidaria, son las actividades que incluyen micro-emprendimientos (textiles, juguetes), compra de bolsones de alimentos, cooperativas de consumo, trueque, huertas comunitarias y ferias artesanales.
* En otras diecisiete, se toma el tema de la lucha contra las privatizadas, con comisiones barriales y una comisión central de la Interbarrial. Centralmente se organizan las movilizaciones contra los tarifazos, contra los cortes de luz, por la recuperación de las empresas privatizadas: correo, aguas, energía y ferrocarriles, entre otras.
* En dieciséis asambleas se toma el tema de la salud pública. Existe una Intersalud de Capital Federal y algunas asambleas participan de los Foros de Salud y Medio Ambiente.
* En dieciséis asambleas se toma el tema de las tierras públicas, se lucha contra la especulación inmobiliaria y la privatización de los espacios públicos (ex talleres ferroviarios, la costa ribereña, el Puerto de Buenos Aires, las tierras de Palermo Viejo, el Parque 3 de Febrero, etc.).
* En trece asambleas se toma el tema de las comunas. Apoyándose en la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires, que en 1996 proyectó la descentralización del poder central a través de las comunas y nunca instrumentó; se presentó un modelo alternativo asambleario, con elementos avanzados de democracia directa, como son la potestad de decidir y controlar los gastos del presupuesto, comisiones elegidas por los vecinos por barrio y revocabilidad de los mandatos entre otras medidas progresivas.
* En once asambleas, se participa en coordinadoras de lucha por el No Pago de la Deuda Externa y contra el ALCA.
* En doce asambleas se toma específicamente el tema cultura y educación, que abarca desde la educación en general, sueldos docentes e infraestructura, hasta talleres, festivales, corsos, charlas-debate, etc.
* En siete asambleas existen comisiones de prensa y comunicación, que editan periódicos alternativos, boletines y tienen programas de radio. También existe una comisión que centraliza esta actividad y edita un periódico para todas las asambleas: QSVT (Que Se Vayan Todos).
* En cuatro asambleas toman el tema de desocupados y cartoneros. Tienden a formar cooperativas de trabajo y recolección de los residuos urbanos.
* En cuatro asambleas se toma el tema de la vivienda, apoyo a los deudores de las cooperativas, a los desalojados por remates y/o por ocupas.
* En dos asambleas se toma el tema de la minoridad en Capital; son las que trabajan con los chicos de y en la calle.
* En dos asambleas, se participa centralmente en la asamblea por la Justicia, que llevan adelante los escraches a los jueces de la Corte Suprema.
 
Como se ve, aunque es un informe parcial, es sintomático que las asambleas toman concretamente y quieren intervenir en los problemas centrales del país. Nótese que no existían comisiones de ahorristas o perjudicados por el “corralito”. Contra lo instalado en el imaginario popular, si bien es cierto que al principio ese sector fue el más mediáticamente activo, es evidente que el fenómeno lo superaba ampliamente. Esas comisiones, por ejemplo en la Asamblea Popular de Liniers, funcionaban semanalmente en una reunión que se hacía durante la semana, llevaban propuestas a la asamblea del sábado y las que eran votadas se llevaban el domingo a la Interbarrial.
 
Un programa básico
 
Lo primero fue el cuestionamiento al régimen democrático representativo y republicano. Las elecciones de octubre, ya habían dado un aviso al repudio a la clase política en general, con el avance del voto en blanco, el voto anulado de protesta y la abstención.
El canto popular ¡Que se vayan todos, que no quede uno solo!, fue una muestra clara del repudio social, que cuestionaba radicalmente el régimen político, en la búsqueda de nuevas formas de democracia directa.
Al mismo nivel, se levantaron las consignas para repudiar la política económica neoliberal, las medidas implementadas a instancias del FMI y los organismos internacionales de crédito.
La Asamblea Popular de Liniers, levantaba en sus boletines, volantes y en un texto leído ante miles de personas en el Carnaval de la Protesta del día 8 de Febrero del 2002, los siguientes puntos, que eran los que se planteaban en casi todas las asambleas que participaban de la Interbarrial:
 
• Juicio político a los jueces de la Corte Suprema.
• Reforma política, que contemple entre otras cosas la revocabilidad de los mandatos.
• Mayor presupuesto para la educación, para la salud y para los jubilados.
• Creación de nuevas fuentes de trabajo.
• La re-estatización de las empresas privatizadas.
• El No Pago de la Deuda Externa.
• El juicio y castigo a los represores y asesinos del 19 y 20 en Plaza de Mayo.
 
Piquete y Cacerola
 
El estado de asamblea plantea, primero, una ruptura. En líneas generales, afirma: “Ustedes no nos representan. Vamos a representarnos a nosotros mismos. Vamos a tomar las cosas en nuestras manos”. Es cuando el “vecino” va en busca del otro, sale de su cueva y se encuentra en la trinchera con otros, en la asamblea. Y piensa políticamente, toma en sus manos la política.
El desocupado sale también de su casa, deprimido, despojado, ninguneado: pero en la asamblea o en el piquete, ya no se siente humillado, está con otros, peleando por trabajo y dignidad.
Entonces, una de las potencialidades que nos legó la rebelión del 2001, fue el principio de encuentro y la posibilidad de que las distintas realidades de las clases subalternas, la clase media empobrecida, los profesionales pauperizados o desocupados, jóvenes y jubilados, se encontraran en la calle, con los movimientos de trabajadores desocupados y piqueteros. La coordinación y la confluencia estuvieron planteadas.
El encuentro se dio en la asamblea y en la movilización, identificando un mismo enemigo, los mismos problemas e intentando construir una salida en común.
El lunes 28 de enero del 2002, los asambleístas del barrio de Liniers, vecinos y comerciantes, recibimos con un desayuno a los piqueteros de La Matanza que marchaban a Plaza de Mayo. Lo mismo hicieron las distintas asambleas a lo largo de toda la Avenida Rivadavia. Aquí quiero abrir el primer paréntesis, porque a la distancia adquiere mayor valor esa acción. En la asamblea se armó un lindo debate. Algunos vecinos planteaban que no era un problema nuestro y que no debíamos mezclarnos con los piqueteros. Otros cuestionaban a los dirigentes, por eso de la manipulación de los planes, el clientelismo, etcétera. Se fueron dando respuesta a cada uno de los argumentos en contra y primó la idea que se apoyaba la lucha de los desocupados y no a sus dirigentes, que en la asamblea teníamos muchos desocupados, que aunque fueran de clase media empobrecida no los hacía diferentes y que lo fundamental era que estábamos luchando contra un mismo enemigo. La asamblea que votó el desayuno fue numerosa, había unos 200 vecinos, y una vez que se votó, desaparecieron las diferencias. Allí se desplegó toda la iniciativa, la imaginación y casi 150 vecinos participaron del recibimiento. Los comerciantes por primera vez no bajaron las persianas, y si alguno lo hacía, habíamos preparado carteles que decían “Cerrado por Vacaciones”, fue una propuesta de un vecino para no ofender a los piqueteros. Se armaron mesas con tablones y caballetes, las panaderías de la zona colaboraron; igual todos los vecinos venían con una bolsa de pan y un termo. El ferretero del barrio, armó con un equipo de vecinos un “mate móvil”, que era un tanque de acero inoxidable de 1.000 litros, armó un dispositivo con caños termo-contraíbles, le puso una canilla y lo instalaron en un tráiler. Todo eso durante toda la noche del domingo al lunes. El mate cocido se hizo a la madrugada en dos bares y varios vecinos con baldes lo trasladábamos hasta el tráiler. La confraternización en la columna fue inolvidable, creo que esa imagen aterrorizó a varios en las alturas.
Hubieron otros hechos que marcaron el acercamiento que ambos sectores buscaban, se organizó un “cacerolazo” el 15 de febrero con participación del Bloque Piquetero y una columna de la CTA; las asambleas barriales fueron invitadas y participaron de la “Asamblea de Trabajadores Ocupados y Desocupados” convocada por el Bloque Piquetero.
 
El fin de la primavera
 
Lo que estuvo planteado en el proceso abierto en la rebelión del 2001 y los primeros meses del 2002, fue el ejercicio activo del poder popular. Se expresó en la búsqueda de autonomía, que apuntaba contra la dependencia del Estado, sus partidos e instituciones “democráticas”. En el rechazo a los “aparatos” y a los burócratas de todo tipo. En la desconfianza hacia todo lo “delegativo”.
Por ejemplo en la Asamblea Popular de Liniers, se elegían los delegados para la Interbarrial de Asambleas, pero iba casi toda la asamblea para “controlar” a los delegados.
Eran los tiempos en que autonomía, horizontalidad y consenso, eran valores supremos. El problema es que muchos entendieron autonomía como el rechazo a toda forma de delegación, representación o incluso organización que trascienda los estrechos marcos del propio sector. La horizontalidad extrema llevó al inmovilismo primero y a la desmoralización por inacción después.
Esto se constituyó en una traba para que se consolidaran los nuevos fenómenos surgidos del proceso abierto en diciembre del 2001.
Así se cerraba el camino a una noción de autonomía distinta, la que “remite a la recuperación de las experiencias de auto-organización obrera y popular, como parte de la construcción del ʻespíritu de escisiónʼ necesario para concretar la ruptura con el capitalismo, pero sin renunciar a la construcción de formas políticas alternativas (organización de ʻnuevo tipoʼ como ʻintelectual colectivoʼ)” (Thwaites Rey, 2004).
Podría decirse que el movimiento no maduró lo suficiente para dar respuestas positivas a los nuevos problemas que se le presentaban, y esto se reflejó en la incapacidad de resolver, entre otros, los problemas de funcionamiento capaz de lograr una ecuación eficaz entre el debate democrático y la acción política concreta.
Aunque nunca planteó en forma consciente una ruptura con el sistema capitalista, ni siquiera en abrir un cauce independiente de la burguesía, proceso que se dio solamente en forma marginal en algunas asambleas, el movimiento conjunto de asambleas barriales, piqueteros y fábricas recuperadas cuestionó e hizo entrar en crisis el régimen político, económico y social heredado de la matriz neoliberal. Y la derrota de ese modelo, no es poca cosa.
Pero el movimiento asambleario que gritó ¡Que se vayan todos, que no quede uno solo!, sabía lo que no quería, pero no sabía y no podía aún proponer una alternativa. Y la sociedad que lo acompañó, que siguió con simpatía el proceso destituyente asambleario, esperó en vano una respuesta política real, concreta y aplicable.
Ante el triunfo de la burguesía, que logró imponer las elecciones sólo a Presidente, derrotando el pedido de toda la sociedad de elegir todos los cargos, la población volvió a delegar en el sistema político tradicional.
 
Solas contra el mundo
 
Las asambleas estuvieron solas contra el mundo para poder desarrollarse, avanzar, recuperando lo mejor de la historia de luchas de nuestro pueblo y crear imaginativamente las respuestas a viejos y nuevos problemas. Mostraron parte de su potencial, pero como un bebé que recién empieza a caminar, no merecían los zarandeos, zancadillas ni manipulaciones de las organizaciones que deberían haber estado a su disposición. Estas se opusieron al paciente y dialéctico trabajo de contribuir para que sus integrantes hicieran su propia experiencia, aprendiendo en el ensayo y el error las síntesis superadoras que le permitieran avanzar.
Es verdad que las asambleas estaban llenas de problemas, tensiones y que primaba el “desorden” de lo que todavía no terminaba de nacer, pero tenían en su seno toda la potencialidad revolucionaria, que en forma explosiva había tirado abajo varios presidentes y puesto en crisis al régimen neoliberal.
Las organizaciones no ayudaron con sus prácticas sectarias, subestimando primero al movimiento, y después tratando de imponerle “su” programa, creyendo que la “crisis de dirección” se solucionaba si tal o cuál organización terminaban copando la Interbarrial.
En este punto quiero abrir el segundo paréntesis, porque fue muy interesante una discusión que se dio entre las asambleas y las organizaciones de izquierda sectarias. Y fue la forma en cómo se votaba en la asamblea Interbarrial. En los primeros encuentros todos los participantes de la asamblea votaban a mano alzada. Al problema de contar los votos en asambleas de 2.000 o 3.000 participantes, se le sumaba a la distorsión que fuimos detectando. Es que las organizaciones movilizaban a todos sus militantes y simpatizantes, para hacer votar sus consignas –sean miembros de una asamblea o no–, y así se empezó a desvirtuar la esencia del movimiento. Por ejemplo en la asamblea del 28 de enero, se votaron 54 propuestas y fueron aprobadas por mayoría 19. Y cada organización quería imponer su programa de solución para la crisis. Desde un grupo de 33 asambleas fuimos con la propuesta de “una asamblea un voto”, que se eligieran dos delegados por asamblea (un orador y un voto) y una comisión de la Interbarrial para fiscalizar la existencia de las asambleas y evitar las asambleas “fantasmas”, que ya se infería que existían. La propuesta fue votada por absoluta mayoría, y al ver que un nutrido grupo de militantes de organizaciones querían romper la asamblea, los asambleístas cantábamos: “respeten los mandatos, basta de aparatos”.
Pero esas tendencias de aparatos no fueron derrotadas, en dos semanas las organizaciones “crearon” de la nada, varias asambleas. Se paraban militantes de una organización, en una esquina y fundaban la “Asamblea de Congreso”, y si ya existía le ponían de “Corrientes y Callao”. Entonces tenían su delegado y su voto. Pero esta maniobra no era al movimiento asambleísta. Era al proceso abierto el 19 y 20, que poco a poco se estaba apagando, inmerso en sus contradicciones e impotencia, por estas y otras razones.
Fue sintomático lo que se dio, estrictamente en lo político, cuando las asambleas de conjunto correctamente rechazaron la trampa electoral, y siendo consecuentes imprimieron una boleta que decía:
 
Impugno mi voto QSVT –Que se Vayan Todos–, Por una democracia participativa y formas directas de gestión política. NO a los que arruinaron el país. Que se Vayan Todos y NO VUELVAN NUNCA MÁS.[2]
 
También era un voto programático, ya que en su reverso planteaba: No al Pago de la deuda Externa; No a las leyes de Obediencia debida y Punto final; Por la soberanía, el pan y el trabajo, entre otros puntos. Las organizaciones de izquierda sectarias, teóricamente anti régimen y anti sistema, abandonaron las asambleas para dedicarse a contribuir con militantes, esfuerzo y dinero a la campaña electoral. Se presentaron seis listas de la izquierda, que fueron todas castigadas sacando muy pocos votos.
 
Lo que faltó
 
Por todo lo que destituyeron en ese corto período, por la inmensa potencialidad desplegada en un principio, debemos detenernos un minuto para reflexionar en qué fue lo que faltó para que la rebelión insumisa pudiera plasmarse en propuestas alternativas que pudieran disputarle a la burguesía, realmente, su poder.
Nos faltó tiempo. De diciembre a junio, ya las asambleas estaban decayendo. La Interbarrial había dejado de ser el lugar de centralización efectiva que la lógica de las organizaciones intentaron imponer, y ante la manipulación, las asambleas, para preservarse, se refugiaron en su territorios, se armaron regionales dónde las asambleas coordinaban y articulaban defensiva y ofensivamente acciones ante los conflictos.
Rápidamente se empezó a hacer la experiencia con las teorías autonomistas extremas, pero faltó el tiempo de elaborar otras nuevas, al calor de los acontecimientos. Porque el Estado existe, a pesar de que intentemos ignorarlo y pretender que, si nos construimos fuera de él, podemos flotar en un mar de “neutralidad anticapitalista”. El problema es que es imposible construirse fuera de él, sólo podemos hacerlo en sus márgenes, y tenemos que ser conscientes que seremos marginales si nos resignamos a ocupar sólo ese lugar.
Nos faltó una organización o movimiento o colectivo, una institución de nuevo tipo, que fuera parte, no externa al movimiento, que aportara, participando, colaborando, pero que al mismo tiempo fuera una más de todas las fuerzas, que se autoorganizan en los procesos revolucionarios. Que buscara la coordinación y la articulación, pero no como una táctica para imponer su hegemonía, sino como una forma desinteresada de sumar fuerzas, para que acorralar al enemigo común. Que desde la construcción de poder popular, hiciera de cemento entre los movimientos de trabajadores desocupados, asambleas barriales, trabajadores de fábricas recuperadas, etc., para que todos esos procesos avancen, sin intenciones de tutelarlos, sino aprendiendo de ellos y sacando conclusiones para que tengan expresión política en la búsqueda de construir una nueva hegemonía, para el cambio social, para disputar el poder. 
 

¿Existe un legado?
 
Después del triunfo de la burguesía en recomponer su régimen, en reconstruir un país “serio” y “normal” como le gustaba decir a Néstor Kirchner, una vez que se logró desmantelar o disciplinar una parte importante de los movimientos sociales, cooptar a muchos de sus dirigentes o simplemente, ante la ausencia de algo mejor, recrear la democracia bajo otros parámetros, expropiando varias banderas levantadas en la primavera insumisa, ¿qué es lo que quedó?
Así como es indiscutible que el legado para toda esta etapa de las organizaciones piqueteras es su forma de lucha, ya que no hay sector sindical, estudiantil; vecinal, profesional o artístico que no recurra al corte de calles para hacer visible sus demandas, también la forma asamblea popular, como espacio de organización está instalado y se mantiene en distintos lugares y con distintas características sin perder su esencia.
Es verdad que su práctica, aunque presente en todo espacio de lucha, se trasladó del centro a la periferia o al interior. Es hoy en las decenas y decenas de asambleas populares, que se levantan a lo largo de todo el país en las luchas medioambientales, ante el avance indiscriminado de la frontera agrícola, el desastre ecológico de la explotación de las minas a cielo abierto, en la lucha por la defensa del agua, en donde las encontramos como herramienta eficaz de organización y de lucha. La existencia de la UAC (Unión de Asambleas Ciudadanas), que nuclea a la mayoría de estas asambleas, como la Asamblea El Algarrobo, se denomina: “Asamblea de Vecinos que protegen los Recursos Naturales de su Territorio” en la provincia de Catamarca.
Quisiera terminar con una cita de un compañero de la Asamblea del Cid Campeador:
 
El movimiento de asambleas, que alguna vez aterrorizó a la prensa conservadora (que temía la llegada de los “soviets”) y al presidente Duhalde (“no se puede gobernar con asambleas'; hoy agoniza. Quizás renazca, quizás mute en otra cosa, quizás desaparezca completamente. Tal vez el movimiento asambleario haya servido sólo para dejar planteado los problemas y las preguntas que otros, en el futuro, quizás lograrán responder. Si así hubiera sido, ha desempeñado un rol fundamental. (Adamovsky, 2004: 20).
 
 
Bibliografía
Adamovsky, Ezequiel. El Movimiento asambleario en la Argentina: Balance de una experiencia. El Rodaballo, invierno del 2004.Pag. 20
Moglia, Patricia y otros: “Pensar la historia. Argentina desde una historia de América Latina” – Ed. Plus Ultra – Bs.As. 1997. Página 106
Thwaites Rey, Mabel.”La autonomía como búsqueda, el Estado como contradicción”. Prometeo Editorial, 2004
VERA, Gustavo, “Las asambleas llegaron para quedarse”, Varios en: Qué son las asambleas populares, Ediciones Continente, Buenos Aires, Argentina, 2002


[1] Los domingos a las 15 hs, se reunía la Interbarrial de Parque Centenario, dónde participaban todas las asambleas de Capital y Gran Bs. As.
 
[2] La boleta fue producto de una discusión en el espacio Encuentro de Asambleas Barriales Autónomas.


Sergio Barrera  Integró la Asamblea Popular de Liniers, actualmente es militante del Frente Popular Darío Santillán.


Tomado de:


Acampes y asambleas de los indignados en España

DECISIONES Y PERSPECTIVAS

[00:15] Guadalajara:   Después de doce días permaneciendo día y noche en el centro neurálgico de la ciudad, la reivindicativa acampada ciudadana se levanta, aunque la actividad continuará en las próximas semanas. Como mínimo,  volverán puntualmente cada jueves para seguir manteniendo sus asambleas ciudadanas.
[00:10] Donosti: La Asamblea acordó no levantar la acampada hasta, al menos, tener fijados unos objetivos mínimos de lucha, coordinados con el resto de asambleas del estado y el resto de Europa. 
[00:05] Valladolid:   Todavía no han puesto fecha para el fin de la acampada. En la comisión de estrategias se decidió que no era algo prioritario, que eran más importantes las discusiones sobre coordinación y consensos.   Que no corre prisa, todavía queda mucho que hacer.
[23:46] Granada: Se propone mantener la acampada hasta el miercoles e intentar conseguir un modelo sostenible para continuar el movimiento.
[23:33] Madrid: La Asamblea alcanza un primer consenso: la acampada no se levanta, de momento. Intervienen ahora personas en contra de esta decisión.   Más tarde o en próximos días debatirán hasta cuándo quedarse.
[23:25] Barcelona:  Los integrantes del movimiento de "indignadxs", que llevan catorce días acampados en la plaza de Catalunya, y que retomaron la Plaza tras el brutal intento de desalojo del pasado viernes, han decidido quedarse al menos hasta el próximo martes.
[22:55] Terrassa: continuará la acampada una semana más y se volverá a votar la continuidad el próximo domingo. 
[22:53] Palma de Mallorca: Lxs concentradxs en la plaza de España de Palma han decidido, en su mayoría, que continuarán con la acampada de manera "indefinida" o hasta que se les escuche porque quieren "tener voz"
[22:51] Madrid:  Uno de los hablantes propone realizar concentración frente a la embajada de Francia, una vez termine la Asamblea general de hoy, en solidaridad con lxs indignadxs de Paris. 
[22:50] Valencia: Cientos de personas se dirigen al consulado de Francia, a protestar contra el violento desalojo en la plaza de la Bastilla. En Asamblea siguen debatiendo si quedarse o no en acampada, o, al menos, desmontarla parcialmente. 
[22:47] Salamanca: Miles de ciudadanos/as se han manifestado esta tarde por las calles de la ciudad, en apoyo al movimiento de lxs indignadxs. Debaten ahora si mantener o no la acampada. 
[22:45] Soria: La Asamblea decide mantener una semana más la acampada. Según la programación aprobada hoy, todos los días se reunirán los grupos de trabajo, estará abierto un espacio permanente de información, debate y reflexión y se organizarán por la tarde talleres infantiles.
[22:40] Santiago de Compostela:  la acampada seguirá indefinidamente, es lo que ha acordado la asamblea.
[22:38] Sevilla: La Asamblea realizada tras la multitudinaria manifestación de esta tarde, lxs indignadxs han optado también por permanecer acampados, en su caso al menos hasta el próximo sábado.
[22:36] Bilbao: El movimiento de lxs indignadxs en la ciudad no ve la necesidad de levantar por ahora la acampada que mantiene en la plaza del Teatro Arriaga porque "todavía  queda mucho  trabajo  por hacer".
[22:33] León: acuerdan una agenda de acción para cuando se levante la acampada. De momento, mantienen la acampada en la Plaza de Botines.
[22:30] Albacete: Lxs compañerxs de han decidido poner fin a la acampada,   y  se acordó realizar asambleas semanales para tratar los aspectos de interés del grupos; acordándose la primera de ellas para este domingo día 5 de junio a las 20,00 horas en la misma Plaza de la Constitución donde han estado acampados desde la semana pasada.  Por otro lado, y de manera complementaria, acordaron mantener su presencia diaria en la Plaza de la Constitución mediante una mesa informativa en la que poder informar a los ciudadanos.
[22:23] Sabadell: continuarán una semana más con la acampada por decisión de su asamblea.
[22:20] Sevilla: Miles de personas, unas diez mil según los convocantes, se han manifestado hoy por el centro de Sevilla, convocados por los integrantes de la acampada del Movimiento 15-M de Sevilla. 
[22:17] Reus:  Continuarán una semana más, depués de aprobarse esta opción en asamblea.
[22:15] Santander:   Los indignados del 15-M de Santander seguirán acampados en la Plaza Porticada sin límite de tiempo, con el deseo de que el espíritu de crítica al sistema político y capitalista español siga vivo. A la asamblea celebrada esta tarde en La Porticada asistieron alrededor de 400 personas y se debatió cómo seguir trabajando en los próximos días, que las próximas asambleas de ciudadanos sean el viernes y el domingo próximo, y que durante la semana se avance en dar a conocer los principios del movimiento antisistema.
[22:05] Toledo:   Integrantes del movimiento 15M que desde el pasado día 18 han permanecido acampados en la plaza de Zocodover han decidido poner fin a las pernoctaciones en la calle.
[21:56] Logroño: Aún no se ha tomado una decisión sobre el levantamiento o no de la acampada, pero sí se ha puesto fecha para tomarla: será el próximo miércoles. Las Asambleas pasan de ser diarias, a tener una periocidad de dos por semana: miércoles y sábado.
[21:55] Murcia: La acampada se queda, de momento, indefinida. La glorieta seguirá siendo un foro donde se debata, aunque la acampada se levante  #acampadamurcia
[21:50] Granada también guarda un minuto de silencio por el desalojo violento en París. 
[21:47]  Madrid:  Minuto de silencio en la asamblea de la Puerta del Sol en apoyo a los manifestantes de París. Según la megafonía, la Policía está cargando con bombas lacrimógenas para desalojar la plaza de la Bastilla. Más información en:  http://twitter.com/#!/Acampadaparis
[21:40] Valencia: Hablan los representantes de las comisiones en la asamblea. Antes, la moderadora del dia ha explicado que la acampada se toma unos días de reflexión. El miércoles habrá una asamblea monográfica sobre el decálogo. Nadie habla de irse.

La policía usó gases lacrimógenos para desalojar a lxs indignadxs de París
Desde hace varios días se concentraban en la parisina plaza de la Bastilla en solidaridad con el movimiento epañol 15 M.
La policía francesa utilizó gases lacrimógenos para  desalojar a los manifestantesque desde hace varios días se concentran en la parisina plaza de la Bastilla en solidaridad con los "indignados" de España.
Los agentes utilizaron gases lacrimógenos mientras las personas que llevaban concentradas en el lugar desde hace varios días  pedían "refuerzos" a través de las redes sociales  como twiter.
Según fuentes policiales, hasta un millar de personas se concentraban en el lugar cuando se produjo la  intervención de los agentes antidisturbios  franceses.
Los manifestantes habían instalado tiendas de campaña similares a las que estos días podían verse en la madrileña Puerta del Sol.
El campamento fue desmontado por los agentes en el día en el que mayor número de personas lograron congregar.
Las manifestaciones de "indignados" en Francia comenzaron el pasado día 19 ytomaron la plaza de la Bastilla  como emblemático lugar de reunión, donde, a imagen de lo que sucedía en España, crearon comisiones para organizarse. 

Los 'indignados' debaten en Sol si levantar o no el campamento
Varios miles de personas de todas las edades participan en la plaza madrileña en una asamblea generalLos integrantes del Movimiento 15-M han comenzado con propuestas dispares en la Puerta del Sol la Asamblea General convocada para decidir el futuro de la protesta, que pasa, entre otras iniciativas, por continuar con el campamento o levantarlo y trasladar las movilizaciones a los barrios.
Varios miles de personas de todas las edades participan en esta Asamblea, convocada para las 20:00 horas, que se ha iniciado con la exposición de los principales acuerdos alcanzados en los debates celebrados hoy por los portavoces de barrios.
Entre las primeras propuestas planteadas se ha expuesto la posibilidad de retirar del campamento, pero dejando una representación para que los ciudadanos puedan seguir trasladando sus propuestas y continuando con la movilización en los barrios. Hay otros grupos que apoyan mantener una semana más el campamento, hasta que se definan mejor las iniciativas del movimiento.
El moderador de la asamblea ha dicho que el objetivo es "qué se va a hacer con la acampada", aunque ha aclarado que en cualquier caso "el movimiento continúa", a lo que el público ha respondido con una gran ovación. Al igual que en la asamblea de barrios celebrada esta mañana, la reunión de la tarde cuenta con dos intérpretes del lenguaje de sordomudos y la gente permanece sentada en el suelo, dejando abiertos unos pasillos para permitir pasar a los transeúntes
Antes de la Asamblea, la tarde del domingo ha transcurrido en la Puerta del Sol de manera festiva, con una curiosa orquesta integrada por ciudadanos que espontáneamente se han unido al pasacalles con diferentes instrumentos. Los "indignados" de la Puerta del Sol ha destacado el éxito de las movilizaciones secundadas en los barrios a lo largo del sábado, así como en las asambleas que desde el mediodía se han celebrado hoy para conocer la opinión de los ciudadanos.
Según los datos recibidos en la Acampada Sol, más de 25.000 personas se reunieron a lo largo de ayer en distintos barrios de Madrid para hablar sobre la continuidad de la acampada en la Puerta del Sol y del movimiento. En muchos de estos barrios, la decisión ha sido volver a reunirse el próximo sábado para seguir debatiendo y ejerciendo democracia directa y consensuada en las plazas , según explica el movimiento.
 
Más información:
 
Tomado de KAOSENLARED.NET

sábado, 21 de mayo de 2011

El futuro de las revueltas árabes, por Joseph Massad

Estados Unidos y sus aliados árabes han comenzado los planes para perturbar la primavera árabe y salvar su propia hegemonía regional
Al-Yazira

Traducción para Rebelión de Loles Oliván

Un fantasma recorre el mundo árabe, el fantasma de la revolución democrática. Los poderes del viejo mundo árabe han forjado una santa alianza entre sí y con Estados Unidos para acosar a ese fantasma: el rey y el sultán, el emir y el presidente, los neoliberales y los sionistas. Aunque Marx y Engels usaron términos similares en 1848 en referencia a los regímenes de Europa y las inminentes revoluciones comunistas derrotadas en la Europa de los siglos XIX y XX, hay mucha esperanza en el mundo árabe de que esos términos se apliquen mejor a los actuales levantamientos democráticos árabes.
En el caso de Europa, Marx llegó a tener que escribir el Dieciocho Brumario de Luis Napoleón en 1852 para analizar la derrota de la revolución de 1848 en Francia. Explicó cómo las revoluciones pueden derrocar una clase dominante existente pero no necesariamente conducir al gobierno de los oprimidos. Analizó el proceso por el que Luis Napoleón fue capaz de secuestrar la revolución y proclamarse emperador, y restaurar la monarquía en la Francia republicana y revolucionaria, como su tío Napoleón Bonaparte había hecho antes que él con la gloriosa Revolución Francesa de 1789.
Desde el final de la Primera Guerra Mundial, las potencias europeas y los Estados Unidos han nombrado y quitado reyes árabes a voluntad. Sus acciones siempre se ejecutaron para garantizar la persistencia de esas monarquías dictatoriales y no para eliminarlas, y para reforzar el control y la hegemonía euro-estadounidense en la región.
La única excepción aparente a esta regla fue la retirada francesa del rey Faisal del trono de Siria en 1919 que puso fin a la breve independencia siria, sólo para que los británicos le tendieran el trono de Iraq, que asumió ese mismo año, inaugurando la dominación británica en el país.
El poder euro-estadounidense incluyó conceder a Abdulá el trono de Jordania en 1921, apartar de la corona a su hijo, el rey Talal, y sustituirlo por su propio hijo Hussein en 1952-53. Los franceses destronaron a Mohammed V de Marruecos en 1953 pero lo restauraron de nuevo en 1955, cuando la oposición a su eliminación debilitó su control.
Los británicos quitaron al sultán Said bin Taymur en 1970 y lo reemplazaron por su hijo, el Sultán Qabus, que estaba en mejores condiciones —con la ayuda del Shah de Irán, del rey de Jordania, de Gran Bretaña y del apoyo militar estadounidense— para sofocar la revolución republicana en Dhofar.
Incluso el golpe de palacio de 1995 que ejecutó el Jeque Hamad bin Jalifa al-Zani de Qatar para derrocar a su padre, el jeque Jalifa bin Hamad al- Zani, y sustituirlo él mismo, recibió el apoyo y el entusiasmo estadounidense porque se llevó a cabo para fortalecer más que para debilitar a la monarquía de Qatar.
 
Imperialismo y Orientalismo
Desde la Segunda Guerra Mundial, pero de modo más diligente desde mediados de la década de 1950, Estados Unidos ha seguido dos estrategias simultáneas para ejercer su control sobre los pueblos de los países árabes. La primera y de mayor significado para los árabes se basó en el reconocimiento y la comprensión tempranas (al igual que Gran Bretaña, Francia e Italia anteriormente) de que los árabes, al igual que todos los demás pueblos del mundo, querían democracia y libertad y que lucharían por ello de todas las formas posibles.
Para Estados Unidos, ello requería la creación de aparatos de seguridad y de represión en los países árabes que Estados Unidos formaría, financiaría y dirigiría a fin de suprimir los deseos y las iniciativas democráticas en apoyo de regímenes dictatoriales cuya finalidad siempre ha sido y sigue siendo la defensa de la seguridad de Estados Unidos y sus intereses comerciales en la región.
Estos intereses consisten principalmente en asegurar y mantener el control estadounidense de los recursos petroleros de la región, garantizar beneficios a empresas estadounidenses, y fortalecer a los colonos en las colonias israelíes.
Buena parte de todo ello, obviamente, lo impulsó el inicio de la Guerra Fría y la estrategia estadounidense de suprimir toda fuerza de tendencia comunista real e imaginada de todo el mundo, lo que afectó a todas y cada una de las reivindicaciones democráticas de cambio en la región.
Esta estrategia, que se formalizó en la Doctrina Eisenhower publicada en 1957, se ha mantenido hasta nuestros días. La Doctrina Eisenhower, emitida el 5 de enero de 1957 en un discurso del presidente estadounidense, declaraba que la Unión Soviética, y no Israel o las dictaduras regionales apoyadas por Occidente, era el enemigo de los pueblos de Oriente Próximo.
Para neutralizar la enorme atracción que ejercía el presidente Gamal Abdel Naser en todo el mundo árabe, Eisenhower autorizó al ejército estadounidense “para que asegure y proteja la integridad territorial e independencia política de estas naciones, solicitando tal ayuda contra la agresión armada abierta de cualquier nación controlada por el comunismo internacional”.
En contraste con sus actuales políticas anti-democráticas en todo el mundo, Estados Unidos siempre ha insistido en presentarse a sí mismo como una fuerza para la democracia mundial. En línea con esta campaña de relaciones públicas, la segunda estrategia estadounidense para impulsar sus políticas anti-democráticas en el mundo árabe ha sido la importación del orientalismo europeo, que se situó en un lugar central en el ámbito académico estadounidense de post-guerra.
La financiación del Departamento de Estado, junto con la asistencia financiera de fundaciones privadas, solidificó la investigación orientalista que afirmaba que los árabes y los musulmanes eran incompatibles con la democracia, que por lo general les gusta más y prefieren un gobierno dictatorial, y que sería culturalmente imperialista por parte de Estados Unidos imponerles la democracia, lo que lleva a la conclusión de que es mejor defender a sus gobernantes dictatoriales cuyas prácticas represivas, se nos dice, se inspiran en el Islam y en la cultura árabe.
Entre miles de millones de dólares gastados para reprimir a los pueblos árabes y millones gastados para explicar en el ámbito académico y en los medios de comunicación estadounidenses la necesidad de reprimir a los árabes, esta estrategia de dos frentes ejecutada por Estados Unidos en la región desde la Segunda Guerra Mundial ha avanzado a un ritmo acelerado desde enero de 2011, un acontecimiento que sigue causando pánico en la Casa Blanca de Obama y que se manifiesta en la incesante torpeza de su secretaria de Estado, Hillary Clinton, a quien se desprecia considerablemente en el mundo árabe.
Si el presidente Jimmy Carter declaró infamemente en las vísperas de la Revolución iraní de diciembre de 1977 que el Irán del Sha era “una isla de estabilidad en una de las zonas más conflictivas del mundo”, Hillary Clinton declaró que el Egipto de Mubarak era “estable” pocos días antes de ser derrocado.
Subvertir la democracia
La campaña de Estados Unidos contra la democracia en la región se inició con el primer golpe de estado patrocinado por los estadounidenses cuando se derrocó al gobierno democrático de Siria en 1949, a lo que siguió la restauración del Sha en el vecino Irán en 1953, en un golpe de estado patrocinado por la CIA que derrocó al gobierno del primer ministro Mohammad Mossadegh y suprimió el movimiento democrático en Irán.
Mientras adoptaba estrategias similares en otras partes de su imperio en expansión, especialmente en Guatemala, donde patrocinó un golpe de estado antidemocrático en contra de la reforma del gobierno de Jacobo Arbenz y desató una ola de terror que asesinó a cientos de miles de guatemaltecos durante las siguientes cuatro décadas, Estados Unidos formalizó su nueva estrategia en el mundo árabe a través de la Doctrina Eisenhower.
Poco después, Estados Unidos aumentó su intervencionismo suprimiendo la democracia en la región; comenzó con la intervención en Líbano al lado de las fuerzas sectarias de derecha en 1957; ese mismo año, en Jordania, maniobró en la preparación del golpe de estado del joven rey Hussein contra el Parlamento democráticamente elegido, y procedió a respaldar al partido Baaz al asumir el poder en 1963 en Iraq, masacrando a miles en el proceso.
A la derrota de Naser en la guerra de 1967 le siguió el apoyo de Estados Unidos al régimen sudanés más represivo que haya habido nunca, bajo Yafar Numeiri, y la supresión de la revolución que atravesaba el Golfo Pérsico en los años setenta con la ayuda de las fuerzas del Sha y del ejército jordano, quienes estabilizaron la región para los beneficios petrolíferos de Estados Unidos y quienes iniciaron el camino para asegurar la supremacía de Israel.
Mientras tanto, el derrocamiento de las monarquías árabes del poder y su sustitución por repúblicas se llevaría a cabo a través del mecanismo de golpes militares que, a diferencia de las intervenciones euro-estadounidenses, tuvieron mucho apoyo popular. A partir del derrocamiento del rey Faruk de Egipto en 1952 por los Oficiales Libres, la eliminación de las monarquías árabes continuaría con el derrocamiento del rey iraquí y de la familia real hachemí en 1958, de la monarquía de Yemen en 1962, para concluir con el derrocamiento de la monarquía en Libia en 1969 por Gadafi.
El resto de monarquías árabes se ha mantenido con un ingente respaldo financiero, económico, militar y de seguridad de estadounidenses, franceses y británicos, a pesar de tratarse de tronos amenazados en varias ocasiones durante décadas. Mientras que sólo dos monarquías sobreviven fuera de la Península Arábiga, en donde únicamente se logró derrocar al monarca yemení, el resto de los regímenes árabes tienen una forma de gobierno republicana.

El eje Estados Unidos-Arabia Saudí
Los levantamientos en curso en el mundo árabe de hoy, como es claro para todos los observadores, no distinguen entre repúblicas y monarquías. En efecto, además de en las repúblicas, se han celebrado manifestaciones en Marruecos, Jordania, Omán y Arabia Saudí (y más modestamente en Kuwait y en Emiratos Árabes Unidos) a pesar de la brutal represión del levantamiento principal, el de Bahréin, por una fuerza combinada de mercenarios enviados por los Estados miembros del Consejo de Cooperación del Golfo liderada por Arabia Saudí.
La situación en los países árabes de hoy se caracteriza tanto por la contrarrevolución patrocinada por el régimen saudí y Estados Unidos como por las sublevaciones de los pueblos árabes contra los regímenes dictatoriales patrocinada por Estados Unidos.
Como el eje Estados Unidos-Arabia Saudí no estaba preparado para los levantamientos de Túnez y Egipto, ambos diseñaron rápidamente planes de contingencia para hacer frente a las sublevaciones en otras partes, especialmente en Bahréin y Omán, pero también en Jordania y Yemen, así como para tomar el control de los levantamientos en Libia (al principio) y luego en Siria. Los intentos de tomar el control del levantamiento de Yemen han tenido resultados desiguales por el momento.
Parte de la estrategia de Estados Unidos y Arabia Saudí ha sido intensificar el sectarismo religioso, especialmente creando hostilidad hacia el chiismo con la esperanza de detener la ola de los levantamientos.
Este sectarismo se dirige no solo a los chiíes de Irán, sino también a los árabes chiíes de Bahréin, Iraq, Líbano, Arabia Saudí, e incluso de Omán y Siria, al mismo tiempo que fomenta el fanatismo anti-cristiano en Egipto. Los regímenes de Sadat y Mubarak alentaron el fanatismo anti-cristiano durante décadas. Parte de los esfuerzos contrarrevolucionarios en curso tratan de resucitar esas fuerzas sectarias a fin de que quiebre la unidad de Egipto y se provoque el caos.
Si la Doctrina Eisenhower de 1957 insistía en que los soviéticos y no Israel eran el principal enemigo de los pueblos árabes; hoy Estados Unidos insiste en que el principal enemigo de los árabes es Irán y el chiismo. Lo que se espera es que con la represión contra el pueblo de Bahréin dirigida por estadounidenses y saudíes, el odio sectario promovido por Estados Unidos y el fomento del chovinismo árabe suní convierta de una vez a Irán —y no a los dictadores árabes, ni a su aliado israelí, o al patrocinador estadounidense— en enemigo de los árabes, cuando no en el único enemigo de los árabes, y deslegitime al mismo tiempo los levantamientos en los países que cuentan con gran número de árabes chiíes.
Estados Unidos ya promovió este proyecto hace varios años con un éxito limitado. Lo articuló mejor el rey Abdalá II de Jordania, quien advirtió en 2004 que una “media luna chií” amenazaba la región. Los estadounidenses y saudíes esperan que tenga más éxito hoy en día.
Los franceses y los británicos han seguido desempeñando un importante papel neo-colonial en la región en lo económico, en lo militar y en el ámbito de la “cooperación” de seguridad. Han fortalecido su posición incrementando su “asistencia” diplomática y en materia de seguridad a sus aliados entre los dictadores árabes.
La represión que Estados Unidos respalda en Bahréin, Arabia Saudí, Omán, Yemen, Jordania, Marruecos, Argelia, y en los Emiratos Árabes Unidos va de la mano de la intervención euro-estadounidense-qatarí en Libia para proteger los pozos de petróleo para las empresas occidentales una vez que se ponga un nuevo gobierno.
El secuestro de la revuelta libia y las deserciones de políticos de la élite del gobierno de Gadafi de la noche a la mañana para pasarse al bando de los “revolucionarios” no sólo pone más que una sombra de sospecha sobre quienes pretenden dirigir el levantamiento de Libia contra la horrible dictadura de Gadafi, sino también sobre las potencias occidentales que fueron las principales aliadas de Gadafi en la última década hasta su reciente deserción.
La situación de hoy en día se resume en el combate entre el formidable eje de Estados Unidos y Arabia Saudí, que es la principal fuerza antidemocrática de la región, y las revueltas en favor de la democracia.
La estrategia de Estados Unidos y Arabia Saudí es doble: la represión masiva de las revueltas árabes que puedan ser derrotadas, y la cooptación de las que no lo puedan ser. Lo exitosa que pueda ser la segunda parte dependerá de lo cooptables que las fuerzas pro-democráticas puedan llegar a ser.
Si bien es cierto que los revolucionarios hacen su propia historia, tal y como Karl Marx brillantemente expresó “no lo hacen como les place, no lo hacen bajo circunstancias elegidas por ellos mismos, sino bajo circunstancias directamente halladas, dadas y transmitidas desde el pasado”.
Proteger las revoluciones de Egipto y Túnez de la cooptación es la esperanza presente de todos los árabes.
El eje Estados Unidos-Arabia Saudí utilizará todos los mecanismos a su disposición para hacerlo, el menos importante de los cuales no serán las próximas elecciones en Egipto y Túnez. La gran esperanza árabe es que Túnez y Egipto escriban un nuevo Manifiesto Revolucionario y Democrático para los pueblos árabes.
La preocupación y el miedo persisten, sin embargo, en que puede que acabemos menos con un Manifiesto Comunista que con un Dieciocho brumario.

*Joseph Massad es profesor asociado de Política árabe moderna e Historia Intelectual en la Universidad de Columbia de Nueva York.

Fuente: http://english.aljazeera.net/indepth/opinion/2011/05/201151885013738898.html

jueves, 19 de mayo de 2011

El valor histórico de los recuerdos, por Alexander Stille.

[The New York Times] 2001
 
ROMA
En los años 70, Alessandro Portelli, profesor de literatura norteamericana de la Universidad de Roma, empezó a recopilar la historia oral de una pequeña ciudad fabril italiana. Quedó perplejo al comprobar que sus entrevistados equivocaban reiteradamente los hechos y hasta narraban historias imaginarias. Así, al relatar la muerte del obrero Luigi Trastulli, en un enfrentamiento con la policía en 1949, todos insistieron en que el hecho había ocurrido durante las manifestaciones de 1953.
Al principio, parecía el tipo de error al que son propensos los ancianos, y que lleva a muchos historiadores a desconfiar de la historia oral. Pero Portelli empezó a interpretar estas distorsiones -a la manera de los deslices verbales freudianos- como un elemento central del significado y de la estrategia narrativa de las historias. Trastulli había muerto durante una protesta contra el ingreso de Italia en la OTAN, y en los años 70 esa controversia había perdido gran parte de su significado. En cambio, las manifestaciones de 1953 habían sido motivadas por despidos masivos en fábricas locales, que cambiaron para siempre la vida de la ciudad.
"Me di cuenta de que la memoria era de por sí un hecho sobre el que debíamos reflexionar -explica Portelli-. No es un mero espejo de lo ocurrido; es una cosa que está ocurriendo ahora y que merece ser estudiada."
Los trabajos teóricos de Portelli y los de otros historiadores orales italianos han pasado a ser textos de lectura indispensable en la materia. "Gracias a Portelli, vemos las historias orales como algo más que testimonios veraces o falsos y buscamos los temas y estructuras de los relatos", señala Mary Marshall Clark, de la Universidad de Columbia.
Como campo de estudio académico, la historia oral nació en 1948, cuando Allan Nevins, fundó la Oficina de Historia Oral en la universidad de columbia. Pero el verdadero despegue comenzó en los años 60 y comienzos de los 70, con el auge de los movimientos feministas y de derechos civiles y la proliferación de grabadores baratos.
Entonces se registraron las voces de mujeres, afroamericanos, indígenas, inmigrantes pobres y otros grupos que hasta entonces habían quedado al margen de la historia. Este fue el origen de libros de gran éxito masivo como la Autobiografía de Malcom X y Raíces , de Alex Haley, y otros basados en entrevistas.
Entretanto, muchos historiadores académicos se mostraban recelosos e insistían en que el patrón oro de la verdad histórica eran los documentos escritos. Las fuentes orales -decían- tienen memoria selectiva, interpretan mal los hechos, funden sucesos y distorsionan sus recuerdos del pasado adaptándolos a las necesidades del presente o a las del investigador. Frente a estas críticas, los historiadores orales procuraron que sus trabajos se ajustaran a las mismas normas que la historia documental. "Las fuentes orales nos dicen no sólo qué hizo la gente, sino también qué quiso hacer, qué creyó estar haciendo y qué cree haber hecho", escribió Portelli, uno de los principales estudiosos de la subjetividad.

Digresiones e incoherencias
La profesora de historia Luisa Passerini, que hoy enseña en la Universidad Europea de Florencia, tuvo problemas similares al entrevistar a obreros italianos respecto del período fascista (1922-1943). En la Conferencia Internacional de Historia Oral celebrada en Gran Bretaña en 1979, presentó un trabajo seminal donde examinaba sus silencios, discrepancias, digresiones e incoherencias. Muchos de sus entrevistados prácticamente omitieron esos veinte años, limitándose a un par de menciones casuales. "No debemos negar las digresiones y discrepancias, pero nunca las comprenderemos si tomamos las fuentes orales como meras declaraciones fácticas -expresa hoy-. Debemos tomarlas como formas de cultura y testimonios del modo en que esas formas han cambiado con el tiempo."
En cuanto a historia oral, Estados Unidos fue el país pionero, pero el liderazgo pasó a Italia,quizás el país más políticamente polarizado de Europa. Por cierto, allí se comprende que cada uno tenga una versión distinta de la realidad y la historia. Portelli inicia su ensayo sobre la muerte de Trastulli transcribiendo varias versiones periodísticas que difieren radicalmente. "Los historiadores orales debemos hacer tres tareas simultáneas -explica-. La del historiador, procurando comprender lo ocurrido; la del antropólogo, comprendiendo el modo en que las personas cuentan sus historias, y la que consiste en ir y venir entre estos dos niveles."
En su último libro, L´ordine é già stato eseguito ("La orden ya ha sido ejecutada"), Portelli se esfuerza por demostrar que muchos relatos orales de la masacre de las Fosas Ardeatinas son absolutamente erróneos. Muchos creen que después de la emboscada en que murieron 33 soldados alemanes, los nazis lanzaron un ultimátum a los partisanos: si no se entregaban, ejecutarían a 10 civiles italianos por cada soldado alemán muerto. Al día siguiente del ataque, emitieron un boletín informando que la orden "ya había sido ejecutada". Sin embargo, varios mitos populares tienden a responsabilizar a los partisanos por la matanza. Según Portelli, se han extendido en estos últimos años en que el partido neofascista pugna por rehabilitarse.
Hoy día, la mayoría de los historiadores documentales aceptan plenamente que las técnicas orales constituyen una parte esencial de la investigación histórica del siglo XX. "Es un recurso extraordinariamente importante, pero el énfasis puesto en la memoria no debería hacernos olvidar su valor para la recopilación de evidencias", opina Natalie Zeamon Davis, de la Universidad de Toronto, que ha recurrido a las entrevistas para un proyecto sobre la Francia de Vichy, tema en que la documentación de archivo es escasa y, a menudo, poco confiable.

Detrás del muro
La apertura del antiguo bloque soviético dio nuevo impulso al renacimiento de la historia oral. Hasta hace poco, un tercio de la humanidad era básicamente inaccesible para los investigadores de afuera. Ahora, la Universidad de Indiana colabora en el lanzamiento de varios proyectos de historia oral en la ex Unión Soviética. David L. Ransel, director del Instituto para Rusia y Europa Oriental de esa universidad, admite que no todos sus colegas comparten su entusiasmo: "Una estudiante de posgrado dejó a su asesor porque éste se oponía a la inclusión de entrevistas orales en su tesis. Si algo no está en los archivos, no existe". El asesor de marras, Hiroaki Kuromiya, especialista en historia ucraniana, replica: "No recuerdo el incidente. Quizás haya dicho que algunos estudiantes de posgrado pueden carecer de las dotes críticas o del conocimiento del idioma ruso necesarios para interpretar ese tipo de información".
 
(Traducción de Zoraida J. Valcárcel) 
Tomado del Diario La Nación, 19 de marzo de 2001.

La revolución egipcia. La lengua bífida del neoliberalismo, por Maya Mikdashi

Jadaliyya*

Traducción para Rebelión de Loles Oliván


Quiero empezar con la imagen de una protesta que tiene aspiraciones revolucionarias. Esta protesta está llena de gente de todas las edades que usan diferentes tipos de prendas de vestir y son de diferentes regiones de Líbano, Egipto o Túnez. Al igual que en todas las protestas que el Oriente Próximo árabe ha presenciado en 2011, se muestran diferentes pancartas y diferentes lemas, a menudo interrumpiéndose a sí mismos. Como en las protestas en Egipto y Túnez, se exhiben carteles reivindicando puestos de trabajo para los ciudadanos y exigiendo que se respeten sus “derechos humanos”. Entre la multitud hay incluso un cartel que conecta ambas reivindicaciones conjuntamente, el derecho a un trabajo, el derecho a la vida; los “derechos humanos” que deben amortiguar para el ciudadano los estragos del ajuste estructural impuesto por organismos internacionales de crédito. Muchos artículos sobre la revolución egipcia de 2011 se han centrado en cómo el levantamiento ha expuesto los fracasos de las políticas económicas del neoliberalismo y por ello, tal vez, los analistas prevén que las prácticas neoliberales en el Egipto post-Mubarak decaerán. Falta en este análisis una crítica a los múltiples registros de la ideología y de la práctica neoliberal. Esas prácticas discursivas que circulan engendran y son engendradas por una noción del sujeto a menudo descrito por los teóricos críticos como “liberal”; racional, autónomo, constituido legalmente, que exige derechos y persigue la libertad. Sugiero que cuando se analice la revolución egipcia se preste atención a las prácticas que relacionan al ciudadano (o al sujeto, de manera más amplia) y a la economía dentro del marco discursivo e ideológico más extenso del “neoliberalismo”. Cuando solo nos centramos en uno de estos dominios —el sujeto o el mercado— nos estamos sirviendo sin saberlo del propio neoliberalismo para criticarlo, y por tanto, lo volvemos a situar en el lugar hegemónico que tal discurso ocupa en la práctica de la vida actual.
Tal vez, con el fin de comprender el fenómeno sobre el que intento llamar la atención, sea mejor no abordarlo con términos excesivamente cargados como “neoliberalismo” o “liberalismo” o “capitalismo”. Sin que importe cómo se denomine ese marco más amplio, es innegable que las corporaciones internacionales de derechos humanos como Human Rights Watch son importantes organismos que actúan como agentes políticos en Egipto y en Líbano, por ejemplo. Del mismo modo, otros “organismos internacionales”, tales como el PNUD (véanse los Informes sobre Desarrollo Humano Árabe como ejemplos de esas recomendaciones de “sentido común”), el FMI y el Banco Mundial son actores activos en la reconfiguración de los mundos de la vida en toda la región. Tal reconfiguración no se produce únicamente a través del ajuste del mercado, sino también a través de las “recomendaciones” del Banco Mundial y del PNUD sobre las tasas “óptimas” de fertilidad, los sistemas de educación que se necesitan, y los tipos de estructura familiar (nuclear, urbana, de doble renta...) que se deben promover en nombre del desarrollo. Estas organizaciones y sus aliadas locales intervienen en una esfera económico-social interrelacionada y juegan un papel que condiciona a los sujetos respecto a los procesos del mercado mundial. Para decirlo sin rodeos, organizaciones como el Fondo Monetario Internacional y Human Rights Watch son aliados incómodos en un proyecto global e ideológico que da forma a las prácticas de la vida, de la economía y de la ciudadanía. Además, la proliferación de redes de ONG de capital local/global y las lenguas e instituciones que comportan traducen las cuestiones de justicia como cuestiones de derechos, traducción que vincula al ciudadano cada vez más íntimamente con el Estado. Así, la cuestión de la justicia económica se convierte en una cuestión de derechos económicos; la cuestión de la justicia de género se convierte en una cuestión de derechos de las mujeres y / o de los homosexuales, y la cuestión de la violencia se transforman en reivindicaciones de derechos corporales. En este marco, los Estados son los depositarios potenciales de las violaciones de los derechos humanos, sin embargo, sólo el Estado puede garantizar la reparación de esos mismos derechos. De ahí la paradoja de los informes de derechos humanos; tras páginas y páginas destacando cómo, por ejemplo, el Estado de Irán abusa de los derechos humanos de sus ciudadanos, hacia el final del informe se hacen “recomendaciones” al mismo autor de tales abusos. En estos informes, al Estado siempre se le pide que se transforme (o que reforme) de ser un violador de los derechos humanos en un defensor de los derechos humanos. El paso de la justicia a los derechos, según autores como Zizek y Fraser han señalado, es una característica del capitalismo tardío que despolitiza la desigualdad y postula al Estado como árbitro de dicha desigualdad. Por lo tanto, el Estado es “bueno” o “malo”, en función de lo bien que regule la vida de sus ciudadanos o, como algunos antropólogos han sugerido, dependiendo de lo bien que lleve a cabo el “buen gobierno”. La despolitización debe ser entendida como un proceso político que tiene como objetivo separar el desorden de la vida compartida en categorías tales como “cultura”, “gobierno”, “economía”, “vida personal” y, mi preferida:“sociedad civil”. Una vez separados en compartimentos nítidos e independientes, se nos dice que, como sujetos liberales-neoliberales que somos, nuestra implicación “política” comienza y acaba cuando participamos en elecciones “libres”, “justas” y “trasparentes”.
Si la revolución egipcia, fue, como otro escritor de Jadaliyya ha señalado, una revolución contra el neoliberalismo, fue también, de manera muy importante, una revolución neoliberal. Los estragos de la reestructuración del mercado fueron destacados por los valientes manifestantes que arriesgaban a diario sus vidas para desafiar al régimen. Sus reivindicaciones se expresaron en una gramática conocida para los sujetos neoliberales (o tardío liberales) de cualquier parte; fin de la corrupción, mayor transparencia, rendición de cuentas, y derechos de los ciudadanos. Los discursos sobre derechos humanos fueron invocados por los manifestantes, y las promesas de internet de socializar desde el anonimato y la razón incorpórea han sido puestas de relieve por muchos como un componente principal del éxito de las revoluciones. En lugar de exigir el fin de las prácticas del mercado neoliberal, los manifestantes exigieron la reforma de tales prácticas y garantías de que las oportunidades económicas serían compartidas más ampliamente. En última instancia, el jefe del régimen egipcio se vio obligado a dimitir. Hasta ahora, las instituciones del régimen no sólo se han mantenido sino que su tarea es adoptar el lenguaje de Human Rights Watch “reformándose” a sí mismas.
Volvamos a la imagen con que he iniciado esta línea de pensamiento. Una aspirante a revolucionaria en la plaza Tahrir antes de la expulsión de Mubarak. Porta una pancarta que asocia la corrupción de Husni Mubarak con su incapacidad para encontrar un trabajo que se merece como licenciada universitaria. Afirma que sus derechos económicos, políticos y corporales son violados a diario por un régimen corrupto e ineficiente. Su vecino puede llevar una pancarta que destaca el precio de 70 mil millones de dólares de la corrupción Husni Mubarak, indicando implícitamente que si no fuera por la corrupción rampante, esta ganancia inesperada del ajuste estructural se habría distribuido más equitativamente entre los ciudadanos egipcios. Como observadores, no debemos aplaudir demasiado rápido la derrota del neoliberalismo en Egipto. En su lugar, deberíamos hacer una pausa y pensar en la ironía de escuchar discursos neoliberal/liberales movilizados para criticar prácticas económicas neoliberales. Debemos insistir en la ironía de una revolución que ha sido apresada demasiado rápido por el lenguaje de la reforma. Debemos preguntarnos si un léxico de la revolución que engendra una transformación política radical (como la Revolución bolchevique o la Revolución Francesa) sigue siendo inteligible para un grupo amplio. Debemos preguntarnos si en el mundo de hoy habría sido posible hacer una revolución que no se expresase en el lenguaje de la reforma. Y debemos reconocer que cuando una revolucionaria formula sus reivindicaciones de cambio político y económico en una gramática de derechos y buen gobierno, está hablando en y a través de la lengua bífida del neoliberalismo.

*Maya Mikdashi  realiza su doctorado en el Departamento de Antropología de la Universidad de Columbia y es co-directora de la película documental Sobre Bagdad. Es co-fundadora de Jadaliyya Ezine.
 
Fuente: http://www.jadaliyya.com/pages/index/1606/neoliberalisms-forked-tongue

viernes, 13 de mayo de 2011

Una introducción a la geografía radical, por Kirk Mattson


 



CONTENIDO La tradición de la geografía norteamericana
La revolución cuantitativa
La geografía radical: sus orígenes y desarrollo
    Las "expediciones" geográficas
    "Antipode": una revista para la geografía radical
    La fundación de la Unión de Geógrafos Socialistas
Comentarios y conclusiones
Apéndices


Nota sobre el autor
Kirk Mattson, licenciado de la Universidad Simon Fraser en Vancouver, Canadá, es miembro de la Uní6n de Geógrafos Socialistas y ha participado en la "Vancouver Geographical Expedition". Actualmente está convalidando su título en la Universidad de Barcelona con el fin de obtener el doctorado en este centro. Sus intereses académicos se refieren sobre todo a geografía urbana y en especial a temas tales como planificación teoría del desarrollo, migración, etc., con particular énfasis en Iberoamérica y el Tercer Mundo.


UNA INTRODUCCION A LA GEOGRAFIA RADICAL
Este trabajo 1  constituye un primer intento de introducción a la geografía radical, en especial a la norteamericana, aunque no exclusivamente a ella. Por otro lado, este trabajo pretende ayudar a establecer una mejor comunicación entre los estudiantes españoles y norteamericanos esperando que dé lugar a un diálogo productivo, una discusión y un intercambio de ideas.
No existe todavía una historia propiamente dicha de la geografía radical pues no es una escuela en sí, sino que se ha desarrollado a partir de muy diversas fuentes y en distintas direcciones. Tampoco puede decirse que la "radicalización" de la geografía sea un fenómeno inherente a la disciplina, pero sí parte de una tendencia general dentro de las ciencias sociales; no responde tampoco dicho fenómeno a una ideología política determinada, pero sí a una problemática política concreta.
Al ser la geografía radical relativamente reciente, su bibliografía es limitada, dispersa y difícil de conseguir. Por lo tanto este texto se basa en parte en la experiencia y opiniones personales del autor.
El trabajo consta de cuatro partes: en primer lugar, un resumen y discusión de la geografía norteamericana, desde sus raíces europeas hasta la llamada "Revolución Cuantitativa", que constituye la segunda parte. Esta corta relación de antecedentes teóricos es necesaria para la comprensión de los orígenes de la geografía radical, que es, en cierto modo, una reacción y una respuesta a éstos. La tercera parte, eje del trabajo, consiste en la exposición de tres puntos principales: las expediciones geográficas, la revista "Antípode" y la Unión de Geógrafos Socialistas (U.S.G.). La cuarta parte es un resumen y una discusión sobre las posibilidades y el potencial de la geografía radical y de la geografía en general.
 
LA TRADICION DE LA GEOGRAFIA NORTEAMERICANA
Dado el propósito de este texto creemos necesario explorar las raíces europeas de la geografía norteamericana y, por consiguiente, analizar la influencia que éstas han tenido sobre su posterior desarrollo; ello nos permitirá aislar los puntos de partida y las particularidades de una geografía específicamente norteamericana.
Fueron los clásicos europeos quienes sentaron las bases para los primeros estudios geográficos del nuevo mundo. Las primeras generaciones de geógrafos se limitaban a transmitir a sus alumnos la herencia geográfica europea y adaptarla a sus trabajos de exploración, descripción y clasificación de las zonas aún no colonizadas. Sin embargo, basta 1910 no se creó el primer departamento independiente de geografía que se atribuye al geólogo W. M. Davis en la Universidad de Harvard.
Con la excepción de Quebec, fuertemente vinculada a la tradición francesa, la geografía norteamericana, después de la independencia se hallaba bajo la influencia de las escuelas alemanas e inglesas aunque, de hecho, en los siglos XIX y XX dominaron las ideas anglosajonas.
Ciertos conceptos e ideas de las ciencias sociales que se hallaban ya en franca decadencia en Europa, perduraban sin embargo en Norteamérica. Un ejemplo concreto lo tenemos en la absoluta e indiscriminada adopción del enfoque determinista por la geografía norteamericana, mucho después de que fuese debatida en Europa la cuestión del determinismo ambiental y de la aparición de otras alternativas como el posibilismo. Algunos de los más dogmáticos exponentes del determinismo se hallan en Norteamérica (por ejemplo, Ellen Churchill Semple en los años 1920). Esta tendencia fue dominante en la enseñanza e incluso perdura en los propios libros de texto todavía en uso en las escuelas norteamericanas.
El largo dominio del paradigma determinista en Norteamérica responde, en parte, a una actitud particularmente pragmática de una nación en pleno desarrollo nacionalista. El determinismo ambiental sirvió, con sus conceptos simplistas y a veces abiertamente racistas, como justificante a la contínua expansión territorial y dominación de las razas "inferiores" tales como los indígenas, los negros, tos antiguos esclavos del sur y los hispano-americanos (respecto a esto último, recuérdese la guerra mejicana-estadounidense y la expropiación de extensos territorios de Méjico así como la "colonización" de Cuba y Puerto Rico después).
El gran desarrollo socio-político de los Estados Unidos de la época, con su marcado nacionalismo, aislacionismo y expansionismo, explica la utilidad política, militar y, por supuesto, ideológica de las ideas deterministas en Norteamérica.

(Dibujo realizado a partir de una ilustración aparecida en "U.S.G. Newsletter", vol. 3, nº 1, 1977, pág. 8).
Siempre se ha asociado al geógrafo de algún modo con lo militar: la más completa colección de mapas y más tarde fotografías aéreas han sido realizados para el gobierno y financiados por él, en particular por el Departamento de Defensa 2 .
Pero el verdadero punto de partida de la geografía norteamericana (en los años 20) fue, aunque parezca paradójico, la creación de la escuela de ecología cultural de Chicago por un grupo de sociólogos y economistas (Park, Mackenzie, Burgess...). La ecología cultural con su tradición evolucionista (común también al determinismo ambiental) desarrolló numerosas ideas de gran interés para los geógrafos, en concreto la famosa teoría de los "anillos concéntricos" de Burgess que tuvo una profunda influencia en la geografía.
Liberados de las restricciones impuestas por la geografía física y regional, el geógrafo empezó a explorar los límites de su disciplina, adoptando y adaptando nuevos métodos sobre la marcha y, por consiguiente, redefiniendo las bases de su profesión. Encontramos entre las nuevas ideas los principios de una geografía urbana (muy influenciados por el trabajo de L. Wirth, notable alumno de la escuela de Chicago), el desarrollo y revisión de la teoría de la división zonal de la ciudad (H. Hoyt) y la escuela de la geografía cultural de California (C. Sauer).
El impacto principal de esta creciente diversidad de intereses queda reflejado en cada vez mayor especialización de la disciplina. A la vez el geógrafo fue aproximándose otras disciplinas de la rama de las ciencias sociales, principalmente la sociología y economía, pero también a la antropología y arqueología e incluso a las ciencias físicas (biología, ecología), salvando de este modo las distancias entre disciplinas, y acercando así los geógrafos a otros científicos sociales, a otros campos de la investigación, y a otros métodos e ideas. Todo ello contribuyó al desarrollo de la disciplina, y desembocó enresultados concretos tales como la preocupación por la aplicación de técnicas y métodos geográficos a problemas prácticos, sobre todo en el área de planificación urbana y regional.
Estos contactos llevaron a una creciente cooperación interdisciplinaria, reflejados posteriormente en cambios en las instituciones y en los planes de estudios. Pero al mismo tiempo, la adopción indiscriminada de ciertas ideas, métodos y teorías nuevas, dio lugar una especie de crisis de identidad dentro de la geografía, que quedó sin coherencia interna, sin consistencia teórica
De hecho existían razones suficientes para la no-existencia de la geografía como disciplina independiente. Esta época, los años cuarenta y principios de los cincuenta, fue un período de reflexión, reorientación y redefinición del campo de la geografía.
Este estado de contusión relativa es el telón de fondo sobre al cual destacan los primeros indicios de lo que vendría a llamarse la "revolución cuantitativa", que no se limitó a la geografía puesto que ésta nunca ha evolucionado independientemente de 1as otras ciencias sociales. En cierta manera el movimiento cuantitativo fue una búsqueda de la unidad a través del método, un nuevo conjunto de técnicas más o menos comunes todos los aspectos de una "ciencia" geográfica moderna.
LA REVOLUCION CUANTITATIVA
Los últimos años de la década de los cincuenta revelaron la existencia de una generación de jóvenes y brillantes geógrafos, conocidos como los "jóvenes turcos", que constituyeron el núcleo a partir del cual se desarrolló la geografía cuantitativa.
El factor principal que hizo posible la unidad del grupo (bajo su reconocido líder Brian J. Berry), fue la dedicación y empeño por parte de sus componentes en modernizar y convertir la geografía tradicional en una disciplina científica, mediante una revolución dentro de las técnicas y métodos geográficos. En particular, se insistió en la introducción de métodos estadísticos avanzados y en el uso de la tecnología cibernética, hasta entonces prácticamente desconocidos por la geografía.
Este movimiento se dirigió hacia diferentes áreas. Un ejemplo claro lo hallamos en la teoría de la localización (Iocation theory) que puede verse como una extensión teórica de la escuela de ecología cultural de Chicago a la que se han añadido elementos de la teoría de los lugares centrales (central place theory) desarrollada por Christaller, Lösch y otros. La utilidad de la "teoría de la localización" ha sido importante en el estudio de la localización de industrias, de servicios (hospitales, escuelas, etc...), de transportes, y en el análisis regional. La teoría de los lugares centrales, por su parte, ha conducido al análisis de redes urbanas, a la clasificación de ciudades y al estudio de la jerarquía urbana, por ejemplo.
Partiendo de los mismos orígenes se ha desarrollado también la teoría de la difusión, que adquirió mayor complejidad al tener en cuenta al comportamiento humano.
Existen otros campos que vale la pena mencionar, tales como el análisis de área social (social area analysis) y la influencia de la sicología en la geografía del comportamiento (behavioral geography).
La bibliografía existente referente a la geografía cuantitativa es voluminosa, pero en los que nos atañe basta mencionar algunos temas que resumen bastante bien los intereses y preocupaciones de la geografía cuantitativa: la organización espacial de la sociedad, el movimiento de ideas, productos y población, el comportamiento espacial humano, la estructura espacial, la interacción espacial, etc.
El concepto clave sobre el cual se sustenta la geografía cuantitativa es el concepto de "espacio", entendido como algo abstracto y por lo tanto provisto de mayor rigor; es un concepto cuantificable, y que por lo tanto tiene un valor científico superior, puesto que para los geógrafos cuantitativos la cuantificación está en la base de lo científico. Este concepto ha desempeñado para estos geógrafos un papel casi de fetiche, dado el lenguaje y el culto inconsciente del cual ha sido objeto.
La geografía cuantitativa implicó una renovación total de la metodología y teoría geográfica. Por otra parte sacó al geógrafo de los centros docentes y de investigación para llevarlos al mundo de la industria, los negocios, el comercio y la administración. Este cambio se llevó a cabo en un período de tiempo relativamente corto, y a finales de la década de los sesenta los que en un tiempo fueron los jóvenes rebeldes de la geografía se hallaban sólidamente asentados dentro de las universidades, asociaciones profesionales, etc. La estructura de poder en la institución geográfica cambió por completo; la nueva generación había reemplazado en los puestos de poder a los geógrafos tradicionales que se negaron a cambiar o no pudieron hacerlo.
Esta revolución dentro de la ciencia geográfica corresponde bastante bien a lo que Kuhn y Johnson estudiaron y plantearon en el caso de las ciencias físicas y económicas respectivamente, es decir a la aparición, crisis y reemplazamiento de un paradigma científico. En el caso concreto de la geografía cuantitativa, ésta logró en menos de diez años superar el viejo paradigma de la geografía tradicional e imponer uno nuevo, pero éste a su vez evidencia una creciente incapacidad para aportar respuestas a nuevas preguntas y problemas, y queda abierto a la crítica; ¿Son los métodos cuantitativos explicativos? ¿Son estos métodos válidos para el análisis, o bien son tan sólo un sistema refinado y complicadísimo de descripción?
El primer intento real hacia la formulación de una estructura teórica para la geografía moderna fue hecho por W. Bunge en su Theoretical Geography, (1962); esta obra se basa en la teoría del lugar central, considerada como la única estructura teórica verdadera que la geografía haya poseído, generado y desarrollado en el seno de la disciplina misma.
 
 


El rapto de la Geografía (según L. Curry, "Canadian Geographer", vol. 11, 1967, pág. 265). Reproducido sin permiso, pero confiando en la benevolencia del autor)
La obra de Bunge inició un debate continuo, no sólo sobre problemas teóricos y metodológicos sino también sobre cuestiones profesionales y éticas.
Hacia los años sesenta la geografía cuantitativa cesó de ser un fenómeno circunscrito a Norteamérica 3 , y el debate sobre la misma alcanzó a Gran Bretaña, apareciendo una obra clave en el desarrollo de esta tendencia, el libro sobre la "explicación en Geografía" (ExpIanation in Geography, 1969) de D. Harvey.
A pesar de los largos años de discusión dedicados a resolver la contradicción existente en el seno de la geografía cuantitativa, las contradicciones permanecen y el debate sigue abierto aunque se desplaza esencialmente a un terreno nuevo, el ideológico.
Es interesante observar que los que más sinceramente se empeñaron en buscar alternativas dentro de a geografía cuantitativa y resolver las contradicciones que ésta planteaba, como Bunge y Harvey, son hoy las figuras claves del movimiento que ha criticado más fuertemente y reaccionado contra la misma geografía cuantitativa: la geografía radical.

LA GEOGRAFIA RADICAL: SUS ORIGENES Y DESARROLLO
Los tres puntos de referencia más importantes en el desarrollo de la geografía radical son: a) La llamada "Expedición Geográfica" de Detroit y el movimiento expedicionario, b) la aparición de "Antipode" una revista radical para la geografía, y c) la fundación de la Unión de Geógrafos Socialistas. A partir de estos hechos podemos introducir la geografía radical haciendo un poco de historia que podemos ampliar después con una discusión sobre algunos temas y figuras de interés particular.
Las expediciones geográficas
La "Expedición Geográfica" de Detroit (D.G.E.) o, como originalmente fue llamada, "la sociedad para la exploración humana", fue fundada y encabezada por W. Bunge. Partiendo de su experiencia como residente en el barrio, predominante negro, de Fitzgerald en Detroit, un barrio en proceso de "ghettoización", con una fuerte especulación del suelo y alta represión social, Bunge intentó aplicar sus conocimientos geográficos poniéndolos al servicio de la comunidad. Con este fin se puso primero a disposición de las organizaciones comunitarias ya existentes, tratando de ganarse su confianza, averiguando cuáles eran sus prioridades y problemas sobresalientes e intentando luego encontrar formas de resolverlos o de luchar contra ellos utilizando las herramientas de su profesión. Pronto se dio cuenta de que sus vecinos sabían mucho más que él sobre el barrio y se puso a recolectar información, a reconstruir la historia del barrio y él mismo bajo la dirección de la comunidad, utilizando y desarrollando este conocimiento colectivo. Empezó a enseñar a estos geógrafos populares y espontáneos, de manera informal, ciertos métodos geográficos, y cómo utilizarlos en la lucha para la conservación y protección de su barrio, que se hallaba a merced de los urbanizadores y propietarios.

El nuevo rapto de la Geografía: diez años después.
Uno de los alumnos de Bunge fue una muchacha negra de dieciocho años llamada Gwendolyn Warren, una de las organizadoras del barrio, y fue ella quién enseñó al geógrafo "un poco de sentido" mientras que aprendía de éste "un sentido de escala" (Horvarth, 1972). En el verano de 1969 la expedición empezó a concretarse sentando sus principios básicos, (ver Bunge, 1969). "Bunge quería investigar en beneficio de la comunidad negra, pero creía también que ésta tenía que aprender a investigar por su cuenta" (Horvarth). Muchos jóvenes querían educarse y al mismo tiempo servir a su comunidad; este doble enfoque -educación versus investigación- era considerado esencial en la expedición.
A partir de aquí, con la cooperación de la Universidad de Michigan, se creó el "Detroit Geographical Expedition and Institute" (D.G. E.I.) que ofrecía un curso sobre aspectos geográficos en la planificación urbana. Se facilitaron aulas y materiales, y algunos profesores se presentaron como voluntarios para dar clases gratuitamente. El curso estaba pensado sobre todo para aquellos estudiantes de los barrios negros más deprimidos de Detroit, desprovistos del diploma de bachiller, y el programa era controlado directamente por la comunidad.
El resultado de este experimento fue un plan de descentralización escolar para la ciudad de Detroit traducido en un "Informe a los Padres sobre la Descentralización Escolar". El proyecto fue realizado en grupo, utilizando las técnicas aprendidas en el curso. El plan costó la increíble suma de doscientos dólares, mientras el consejo de educación de la ciudad, conjuntamente con la Fundación Ford, realizaban su propio informe que costó 350.000 dólares. Las diferencias entre los dos informes pueden apreciarse en el cuadro siguiente:
 
PORCENTAJE DE NIÑOS BAJO CONTROL BLANCO Y NEGRO
 
PLAN DE LA COMUNIDAD
PLAN DEL CONSEJO DE EDUCACON
% de niños negros bajo control negro
80,0
39,4
% de niños negros bajo control blanco
20,0
50,6
% de niños blancos bajo control negro
20,5
4,2
% de niños blancos bajo control blanco
79,5
95,8
Fuente: A Report to Detroit Parents on School Decentralization. Field Notes of the D.G.E. "Discussion Paper" n. 2, 1970, p. 29.
El número de estudiantes matriculados en el programa pasó de 40 en el verano de 1969 a 470 en la primavera de 1910. Hasta que se rompieron las relaciones entre el Instituto y la Universidad de Michigan.
La Universidad de Michigan suprimió su apoyo financiero y prohibió a sus profesores que enseñasen en el Instituto. Este fue prácticamente el final para la Expedición Bunge se vió forzado a dejar los Estados Unidos para evitar la represión política y refugiarse en Canadá; todavía hoy sigue siendo persona no grata en su propio país. La Expedición de Detroit había llegado a su fin pero el interés que había despertado generó nuevas expediciones en centros tales como Montreal, Londres, Toronto, Vancouver Quebec y Nueva Orleans.
La experiencia de la D.G.E. tuvo también sus efectos en el seno de la disciplina misma. Un nuevo término vino a enriquecer el vocabulario geográfico, el de "advocacy" en la geografía, que implica un compromiso real con los problemas de la ciudad en interés de sus habitantes; problemas cotidianos tales como la distribución de parques, los accidentes de tráfico que dañan a los niños, etc... Esta actitud de compromiso con problemas tanto humanos como políticos contrastaba con la actitud de tos demás geógrafos que estudiaban a veces la ciudad al servicio de urbanizadores y especuladores actitud de desprendimiento y frialdad profesional que ponía de relieve la debilidad ética de la geografía establecida.
El fin de la D.G.F. no fue realmente un fracaso. Bunge reorganizó en Toronto y más ambiciosa de todas, la "Canadian-American Expedition" (C.A.G.E.) aplicando mismo principio del control ejercido por la comunidad, donde viven y trabajan los geógrafos.
Los aspectos positivos de las expediciones deben ser valorados con prudencia. Las expediciones sólo pueden funcionar si cuentan con la total confianza y cooperación de lac omunidad y responden a sus intereses; la experiencia muestra que no caben el paternalismo profesional como tampoco el "turismo emocional" ni el vanguardismo político.

"Antipode": una revista para la geografía radical
La fundación de la revista "Antipode" está relacionada con la organización de las primeras expediciones en 1969. La revista fue concebida como el portavoz de una geografía alternativa, preocupada por problemas regionales y locales. Los primeros ejemplares de "Antipode" demuestran ésto, pues incluyen intormaci6n sobre la expedición de Detroit, sobre el deterioro del medio ambiente producido por las compañías mineras en los Apalaches y sus efectos sociales, sobre la pobreza rural y urbana, etc... A medida que la revista evolucionaba y se desarrollaba, atrayendo cada vez un mayor número de lectores y colaboradores, se estableció el diálogo sobre la necesidad de nuevos métodos de cuestionar y criticar, formulando preguntas sobre el papel de la ideología en geografía. En 1974, en plena evolución y búsqueda teórica la revista se planteó la necesidad de explorar en el campo del marxismo y estimular las investigaciones y contribuciones de los países del tercer mundo. Durante este proceso se fueron clarificando los objetivos y ampliando las perspectivas, ganando lectores fuera de Norteamérica, pero perdiéndose también en el camino, muchos de los primeros lectores liberales, todavía asustados por la palabra "Marxismo".
"Antipode" ofrece un medio de información y comunicación para los geógrafos al margen de la geografía institucionalizada, controlada por las revistas de la poderosa Asociación Norteamericana de Geógrafos (Associacion of American Geographers). Estas revistas, sólidamente establecidas y altamente conservadoras no están capacitadas para tratar con el activismo creciente de la nueva geografía radical.
Recientemente se han introducido en "Antipode" nuevos temas como, por ejemplo: los problemas del desarrollo y la geografía, la economía política urbana, los problemas ecológicos, la vivienda, la planificación, los problemas pedagógicos, por mencionar algunos. Sus colaboradores son estudiantes y profesionales no sólo de Norteamérica sino también de Latinoamérica, Europa y el Pacífico.
La revista tiene cuatro funciones esenciales: ser un medio de comunicaciones de ideas, un órgano didáctico, una salida a la crítica y un medio de exposición de los trabajos de investigación teóricos y prácticos de vanguardia.
La edición de "Antipode" es un proyecto colectivo cuyo centro se halla en la Universidad de Clark y que dirige Richard Peet. Existen otros centros donde se han publicado ediciones de Antipode como son Vancouver y Londres, y se están preparando nuevas ediciones en Austrltia-Nueva Zelanda y América Latina (ver Apéndice I).
Como mencionamos anteriormente la fundación de "Antipode" está estrechamente vinculada a las expediciones geográficas y a partir de este vínculo se ha desarrollado la Unión de Geógrafos Socialistas.

La fundación de la Unión de Geógrafos Socialistas
La Unión de Geógrafos Socialistas (U.S.G.) quedó constituida como tal en Mayo de 1974. Sus principios y objetivos básicos fueron presentados como sigue:
"El propósito de nuestra unión es trabajar para la reestructuración radical de nuestras sociedades de acuerdo con los principios de justicia social. Como geógrafos y como personas contribuiremos a este proceso en dos maneras complementarias: 1) Organizando y trabajando hacia un cambio radical en nuestras comunidades, y 2) Desarrollando la teoría geográfica para contribuir a la lucha revolucionaria". (Fuente: "U.S.G. Newsletter", Vol. 3, N. 1).
La U.S.G. no es ni una organización política, ni una asociación de profesionales en el sentido tradicional. Tal y como su nombre indica es una unión sindical, una organización libre, de estudiantes, geógrafos y no-geógrafos, dedicados a la transformación progresista de la sociedad. Esta unión representa una gran variedad de opiniones políticas, y apoya a numerosas organizaciones políticas a escala local e internacional. La U.S.G. está comprometida también tanto en su papel didáctico como en el trabajo de revisión y replanteamiento de los métodos y teorías geográficas y la búsqueda de nuevas perspectivas y alternativas dentro y fuera de la geografía.
La U.S.G. publica una revista periódica para sus miembros, en la cual se confrontan distintas opiniones, manteniendo la comunicación posible entre los aproximadamente trescientos miembros. El grupo ofrece sesiones de estudio en sus diversos centros (Boston, Baltimore, Montréal, Toronto, Vancouver), y organiza también regularmente mítines que coinciden por lo general con las reuniones y conferencias anuales de la A.A.G. o la Asociación Canadiense de Geógrafos (C.A.G.), operando como conferencias paralelas, donde se incluyen la lectura de trabajos, se discuten temas y se organizan excursiones tanto para los miembros como los invitados e interesados. Estos encuentros cumplen varias funciones: reforzar a organización interna de la unión, servir de introducción a nuevos miembros y dar lugar a una oportunidad para el intercambio de opiniones entre tos asociados.
Pero quizás una manera más eficaz de presentar la U.S.G. sería hacerlo a través de la obra de algunos de sus miembros claves y a través de algunos de los temas generales de investigación dentro de la unión.
Como indicamos anteriormente dos de las figuras más sobresalientes y claves en el surgimiento, a partir de la geografía cuantitativa, y en el desarrollo de la geografía radical son W. Bunge y D. Harvey.
En el trabajo de Bunge aparece claramente el cambio profundo ocurrido desde su ya clásico Theoretical Geography (1962), pasando por el trabajo en Detroit, hasta su trabajo con la C.A.G.E. Bunge no rechaza hoy los métodos cuantitativos en sí, sino que cree necesario hacer un mejor uso de éstos dentro de una geografía realmente humana, y hace un llamamiento a los geógrafos para que participen en una práctica social en todos sus niveles. Bunge se halla actualmente exilado de los Estados Unidos y como geógrafo crónicamente desempleado, aunque lucha tenazmente para que prosiga la C.A.G.E., cuyo cuartel general se halla ubicado en Toronto, donde Bunge trabaja como taxista (profesión que recomienda a todos los geógrafos, al ser una manera muy eficaz de conocer la geografía de cualquier ciudad).
La obra de D. Harvey es en cierto modo paralela a la de Bunge puesto que al igual que éste, ha sido uno de los seguidores e innovadores de la geografía cuantitativa. La obra clave de Harvey es Social Justice and the City 4 . Esta obra, mejor que cualquier otra representa en sí la evolución de Harvey poniendo de relieve la transición consciente desde el liberalismo ético de sus primeros capítulos, donde se plantea una serie de problemas teóricos y morales, para llegar finalmente a la conclusión de que los métodos geográficos existentes son incapaces de resolver las contradicciones internas de la geografía, hasta la postura radical y revolucionaria de sus últimos capítulos; éstos señalan una auténtica ruptura con su trabajo anterior, evidenciando el carácter ideológico de la metodología geográfica y explorando por primera vez las posibilidades que el pensamiento marxista ofrece al geógrafo. Recientemente Harvey ha trabajado con Manuel Castells en París, ha publicado algunos trabajos en la línea de la economía política urbana y se propone publicar una guía de la obra de Marx para los geógrafos.
Debemos mencionar igualmente otros autores que han trabajado en el área del urbanismo y su relación con el subdesarrollo; éstos son: Milton, Santos, T.G. McGee, y David Slater, así como K Buchanan en la geografía de la población y sobre China.
Milton Santos, geógrafo brasileño, es uno de los geógrafos radicales más prolíficos y viajeros; ha enseñado y trabajado en Brasil, Francia, Venezuela, Tanzania, Estados Unidos y Canadá entre otros, lo que le ha dado una gran experiencia práctica sobre los problemas del urbanismo y el subdesarrollo, área en la cual se ha especializado. Es miembro de la U.S.G. y del comité de redacción de "Herodote", y ha editado un número de "Antipode".
Terry McGee, de origen australiano ha trabajado en el Asia del sureste y Oceanía, ha enseñado en la Universidad de Hong Kong así como en la Universidad Nacional de Australia. Los trabajos de McCee sobre las ciudades del Asia del sureste y el proceso de urbanización en el Tercer mundo examinan las consecuencias de las teorías contemporáneas sobre los procesos de urbanización en el Tercer mundo y presentan alternativas a la teoría dominante de la modernización. McGee es uno de los pocos geógrafos que ha examinado en detalle el fenómeno de las migraciones urbanas y la existencia del sector tradicional en el seno de la economía urbana.
Al lado de Santos y McGee, D. Slater ha trabajado también en el área de geografía y desarrollo en el centro de estudios latinoamericanos en Amsterdam.
Keith Buchanan fue el primer geógrafo occidental en estudiar el impacto de la revolución china en el paisaje, en su espléndido libro The Transformation of the Chinese Earth, (La Transformación de la Tierra China). Debemos mencionar igualmente el trabajo de J. Blaut acerca del colonialismo interno en América del Norte, en concreto Puerto Rico, y sus estudios sobre la dependencia, el neo-colonialismo y la teoría del capitalismo.
Podríamos citar muchos otros campos en los cuales tos geógrafos radicales han desempeñado un importante papel como por ejemplo: las cuestiones de planificación y los problemas ecológicos, el transporte (notablemente M. E. Eliot-Hurst), la vivienda, la perspectiva anarquista, etc.
En Canadá se han planteado otras cuestiones de interés, tales como el uso de los recursos naturales, el problema de los indígenas indios y esquimales en su lucha para proteger su patrimonio contra la explotación minera y la construcción de oleoductos, las nuevas ciudades del norte, así como problemas regionales específicos como los de las provincias marítimas del este, la problemática de Quebec y sus relaciones con el poder central. Los principales centros de investigación radical son Vancouver en el oeste, Montréal, Toronto y la Ciudad de Quebec en el este central.

COMENTARIOS Y CONCLUSIONES
Antes de adentramos en las conclusiones hay un hecho que es importante señalar y es que existe ya una estrecha relación entre los procesos que han dado lugar a "Antipode" y a otras revistas críticas en Europa (como "Herodote", "Zone" y otras). Creemos que es conveniente estrechar estos lazos entre los geógrafos europeos en general y los anglosajones, lazos que no están aún suficientemente consolidados.
El contraste entre estas dos geografías es fuerte. Empezando con la separación de las tradiciones geográficas, la francesa y la anglosajona o anglogermánica; esta separación se ha evidenciado más en Norteamérica donde la influencia de la escuela francesa ha queda do relegada a Quebec mientras que el resto del continente ha sido prácticamente desconocida.
La característica más notable de la geografía anglosajona es la enorme especialización que ha alcanzado, sobre todo en los Estados Unidos, hasta tal punto que en algunas universidades, ciertos aspectos de la geografía física, se enseña las facultades de ciencias físicas, mientras que la geografía humana se enseña en las facultades de ciencias sociales.
Esta especialización se acusa aún más a medida que el alumno se va adentrando en la carrera. Esta tendencia responde a las necesidades de una sociedad altamente tecnificada, que demande especialistas; es pues con vistas al mercado de trabajo que más que geógrafos salen de las facultades especialistas en sedimentología, hidrografía, en geografía del transporte, de las comunicaciones o de la industria por citar sólo algunos. A nivel de la investigación ocurre algo parecido; como la competencia entre profesores es muy grande y el campo de la ciencia en constante expansión, éstos se ven obligados en crear sus propios territorios en los cuales se refugian como en nichos ecológicos y aparecen así profesores especializados en la geografía de las sociedades prehistóricas, en la geografía cultural comparada, o en la relación entre el arte y el paisaje.
De esta especialización resulta una consecuencia positiva que es, además de la profundización de una parcela del conocimiento, la creciente cooperación entre disciplinas. Pero al mismo tiempo se pierde el valor de "síntesis" que inicialmente poseía la geografía y desde entonces ésta ha sufrido una fuerte "crisis de identidad".
La geografía cuantitativa intentó unificar la geografía a través del método, pero no ha logrado darle al geógrafo una visión globalizante que le permita enfocar los problemas desde varios puntos de vista. Es interesante observar la calma con la cual los geógrafos europeos se han enfrentado al fenómeno cuantitativo, aceptando los métodos cuantitativos como herramientas útiles sin caer en los excesos en que han caído los norteamericanos.
Para el observador europeo las expediciones geográficas pueden aparecer como terriblemente ingenuas, pero hay que tener en cuenta que si bien la geografía anglosajona ha mantenido un contacto muy intimo con el mundo de los negocios y con el de la planificación, los estudiantes han sido marginados de los problemas sociales en general y de sus comunidades en concreto. Las universidades mismas se hallan físicamente aisladas, fuera de los cascos urbanos, a veces en pequeñas ciudades universitarias o en campus cerrados. Las expediciones geográficas a pesar de haber alcanzado importantes logros en a investigación de problemas tales como la especulación del suelo, el uso de la tierra urbana, etc., no han podido lograr muchos de los objetivos que se habían propuesto, debido en parte a esta ingenuidad que se refleja en un idealismo bien intencionado.
Las expediciones carecían de una sólida perspectiva política, problema común a la izquierda norteamericana en general. La misma crítica aunque en menos grado puede ser válida para la geografía radical en general. Pero a pesar de todo, la geografía radical es un fenómeno muy positivo, ha ampliado la visión de la geografía no sólo en sus aspectos teóricos y de investigación sino que también ha permitido a la geografía entrar en contacto y colaborar con otras tradiciones geográficas y establecer líneas de contacto con grupos de izquierda dentro y fuera del campo geográfico.
En general, y en resumen, podemos decir que la geografía radical ha encabezado la búsqueda de una mayor solidez teórica y una concepción generalizante dentro de la disciplina, se ha preocupado por problemas concretos o teóricos y por encontrar métodos y una teoría capaz de analizarlos y aportar soluciones prácticas a nivel local o nacional.
Personalmente creo que la geografía podría desarrollar sus enormes potencialidades en la medida en que logre mantener su principio unificador, desarrollar la relación de cooperación con otras disciplinas y ser un puente entre los fenómenos humanos y los puramente físicos o espaciales; por ejemplo las relaciones existentes entre la ciudad y el campo, la ciudad y el desarrollo económico-social, los problemas ecológicos y la planificación etc... podrían encontrar en la geografía un buen medio de análisis.
Para finalizar, cabe decir que, en última instancia, es poco importante el que existan una o varias geografías, que tal o cual campo de investigación sea geográfico o no. Lo que sí es realmente importante es que existen graves problemas en todo el globo, y que hay que investigar hasta llegar a sus raíces. Si es todo un sistema socio-económico el que está en la base de estos problemas, hay que estar dispuesto a enfrentarse con él y denunciarlo.




Notas
1. Doy las gracias a Ester Soler por su ayuda en la versión española de este trabajo
2. El ejército ha sido siempre en Norteamérica una de las mayores fuentes de empleo para geógrafos. Como nota anecdótica, puede señalarse que hoy la C.I.A. da también empleo a geógrafos y a través de ciertas grandes universidades, ofrece trabajos de verano a estudiantes de geografía. También los geógrafos trabajan con la N.A.S.A. en la estimación de la cosecha rusa a partir de la interpretación de fotografías tomadas desde el espacio.
3. Ver a este respecto el artículo de Taylor publicado en "Geo-Critica", nº 10.
4. Traducción castellana, Urbanismo y Desigualdad Social, Madrid, Siglo XXI, 1976.
 
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APENDICE I
Una introducción a Antipode
(1) Vol. 1, n. 1, La Antipode Original, 1969.
(2) Vol. 2, n. 1, Metodología radical, 1970.
(3) Vol. 2, n. 2, Pobreza, 1971.
(4) Vol. 3, n. 1, Acceso a los servicios sociales, 1971.
(5) Vol. 4, n. 1, Ingeniería social, 1972.
(6) Monografía de geografía social, perspectivas geográficas sobre la pobreza norteamericana (segunda parte), 1972.
(7) Vol. 4, n. 2, Teoría revolucionaria, "advocacy" en la planificación y geografía, indios norteamericanos, 1972.
(8) Vol. 5, n. 1, Apalachia, 1973.
(9) Vol. 5, n. 2, Explotación y destrucción en el Tercer Mundo, geografía del "establishment", 1973.
(10) Vol. 5, n. 3, Ideología y ambiente, 1973.
(11) Vol. 6, n. 1, Direcciones en geografía urbana, 1974
(12) Vol. 6, n. 2 Geografía de la mujer, crítica de la teoría de centros de crecimiento, abogacía y planificación, justicia social, desigualdad, 1974.
(13) Vol. 6, n. 3, Cuba, Geografía del desarrollo, 1974.
(14) Vol. 7, n. 1, Geografía marxista, 1975.
(15) Vol. 7, n. 2, Acumulación, vivienda, evolución cultural, 1975.
(16) Vol. 7, n. 2, Norteamérica rural, 1975.
(17) Vol. 8, n. 1, Economía política urbana, 1976.
(18) Vol. 8, n. 2, Planificación económica nacional, desarrollo rural, orígenes del capitalismo, reproducción económica, 1976.
(19) Vol. 8, n. 3, Kropotkin, dependencia en Irlanda, crítica de planes del desarrollo, subdesarrollo en América Latina, 1976.
(20) Vol. 9, n. 1, Subdesarrollo en el Tercer Mundo-1: Formación económica social y organización espacial.
Ediciones especiales previstas
(1) Guía a la obra de Marx para geógrafos: editado por D. Harvey.
(2) Subdesarrollo en América Latina: editado por Luis Fernando Chavez, Instituto de Geografía, Universidad de los Andes, Mérida, Venezuela.
(3) Aproximaciones alternativas a la geografía del comportamiento: Mick Godwin, Clark University.
(4) Ideología y ambiente, Parte II: James Anderson, Architectural Association, London.
(5) Relaciones humano-ambientales; perspectivas radicales: Richard Walker, University of California, Berkeley
(6) Antipodean Antipode: E. Williamson, University of New South Wales, Australia.
(7) Subdesarrollo en el Tercer Mundo: i) Subdesarrollo, geografía y planificación, ii) Modo de producción y urbanizaci6n del Tercer Mundo.
(8) "Separatismo" regional: Marcel Belanger y Paul Villeneuve, Université de Laval, Ouebec, Canadá.
(9) Minería a cielo abierto: University of Colorado.
(10) Geografía anarquista: Clark University.
(11) Geografía política urbana: University of Glasgow.