miércoles, 22 de febrero de 2012

La decadencia de EE.UU. en perspectiva (II parte): El camino imperial, por Noam Chomsky

Tomado de Rebelion.org
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens



En los años de consciente, auto-infligida decadencia en el país, las “pérdidas” siguieron aumentando en otros sitios. En la última década, por primera vez en 500 años, Suramérica ha emprendido pasos exitosos para liberarse de la dominación occidental, otra pérdida seria. La región ha progresado hacia la integración, y ha comenzado a encarar algunos de los terribles problemas internos de sociedades gobernadas por elites en su mayor parte europeizadas, pequeñas islas de extrema riqueza en un mar de miseria. También se han librado de todas las bases de EE.UU. y de controles del FMI. Una organización recientemente formada, CELAC, incluye a todos los países del hemisferio con la excepción de EE.UU. y Canadá. Si realmente funciona, será otro paso en la decadencia de EE.UU., en este caso en lo que siempre ha considerado como su “patio trasero”. Incluso más seria sería la pérdida de los países de MENA –Medio Oriente/Norte de África– que han sido considerados por los planificadores desde los años cuarenta como “una estupenda fuente de poder estratégico, y una de las mayores preseas materiales en la historia del mundo”. El control de las reservas energéticas de MENA generaría “un sustancial control del mundo”, en las palabras del influyente consejero de Roosevelt, A.A. Berle.

1979-2012: de la primavera de Teherán al invierno de Alí Jameneí, Richard Hadiette / París

El autor, analista político y periodista experto en Irán, explica la historia reciente de una república donde impera una férreo control político y donde 78 millones de personas viven amenazadas por Israel y Estados Unidos.
 
Tomado de http://www.diagonalperiodico.net
Viernes 20 de enero de 2012.  Número 166 
 

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El presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, al frente de una "banda lumpen" sin apoyo popular, amenaza con revelar la corrupción en las altas esferas del Estado. Foto: Chavezcandanga
Entre recurrentes crisis políticas y un intenso proceso de asedio económico, diplomático y militar por parte del eje israelí estadounidense, lo que queda de República Islámica en Irán se dispone a pasar el día 3 de marzo el trámite de las primeras elecciones (al parlamento) desde que la «presidencial» de 2009 marcara la penúltima expulsión del escenario político oficial iraní: la de quienes primero ejecutaran en 1979 la toma de rehenes en la embajada americana como «estudiantes de la línea del Imam» (Jomeini) para ser conocidos luego como «la izquierda islámica» (estatal) y transmutarse finalmente desde 1997, con la «presidencia» de Mohammad Jatamí, en «los Reformistas».
Tras aquella «primavera de la libertad» de 1979, la historia de la revolución habrá sido otra vez la de un proceso de eliminación de las variadas identidades y corrientes políticas que componen una sociedad tan plural como la iraní. La primera, claro está, la de monárquicos y autoridades de la dictadura Pahlaví; para seguir con las fuerzas entre liberal y socialdemócratas del Frente Nacional mosaddeqista; el islamismo liberal y nacionalista del Movimiento por la Libertad (Nehzat-e Âzâdí), la izquierda islámica revolucionaria de los Moyahedín del Pueblo, el comunismo guerrillero de los Fedayines; el prosoviético Tudé; maoístas del Peykar; el islam receloso del autoritarismo jomeinista profesado por gran-ayatolás como Shariatmadarí o Montazerí.
Esto, sin hablar de las fuerzas no persas: kurdos, baluches, azeríes, árabes…; o de las tendencias religiosas diferentes del chiísmo duodecimano estatalizado: bahaíes, sufíes miles, evangelistas cristianos, suníes, chiitas laicistas. Eliminación en distintas formas y grados de violencia, desde la censura directa en los media y la ocultación del cuerpo femenino por represión vestimentaria (hiyab impuesto) a la persecución de todo sindicato obrero no controlado férreamente en vertical, pasando por la ejecución en secreto de entre cuatro y 30 mil presos políticos en 1988 o los asesinatos en serie de decenas de opositores exiliados e intelectuales disidentes en los años 90. Sólo una formidable renta petrogasera, con la consecuente hipertrofia del poder estatal y el desarrollo de fuertes redes clientelares, más la machacona llamada a la lucha contra el Enemigo exterior, han podido mantener en marcha este proceso durante más de 30 años.
Fue frente a dicha lógica violenta de exclusión que cobró forma y fuerza el movimiento reformista, con el lema «Irán para todos los iraníes» del «presidente» Jatamí, que quiso favorecer una relativa permisividad (y fomento) de espacios de expresión más libres. La estrategia teorizada por Said Hayarián de «presión desde abajo y regateo por arriba», como medio de imponer la apertura al núcleo duro del Estado comandado por el ayatolá Jameneí, los cuerpos de seguridad y la clase mercantil ultra tradicionalista del bazar, chocó con las contradicciones de la propia izquierda islámica estatal, que ni estaba dispuesta a poner en entredicho más de la cuenta a los poderes fácticos con su doctrina jomeinista de la «tutela del alfaquí» (del clero islámico), ni dejaba de participar a su vez en la represión de las corrientes que pudieran hacer escapar de su control a actores políticos e intelectuales autónomos.
Se favorecía la difusión de tesis liberales popperianas al tiempo que los medios autorizados insistían en la difamación de cuanto oliera a marxismo, izquierda o secularismo. Esa estrategia permitió que saliera a la luz pública la autoría parapolicial de los asesinatos en serie, pero dejó impunes a sus responsables. Concedió muchos permisos de prensa a sectores críticos, mientras que el poder judicial con el Líder Supremo a la cabeza iba cerrándolos uno tras otro. Subvencionó películas exitosas en los festivales de cine extranjeros, que sin embargo no se podían a menudo ver dentro de Irán. Impulsó una ley de prensa más liberal pero no supo defenderla cuando el ayatolá Jameneí ordenó su retirada. Y tampoco supo reaccionar cuando el Consejo de Guardianes vetó de forma masiva, desde el año 2000, toda candidatura electoral no lo bastante sumisa al poder de Jameneí.
Así fue como en 2005, en medio de la frustración general de las supuestas «clases medias» urbanas (el 70% de los iraníes viven en ciudades), los órganos de seguridad hicieron pasar a la «presidencia», aprovechando la singular tendencia iraní a votar desconocido y anti sistema, a su candidato Mahmud Ahmadineyad, que prometía justicia social con hechos en vez de palabrerío intelectualoide. La acción gubernamental ulterior, marcada por censuras redobladas y la puesta de cada vez más medios públicos en manos de los jefes militares fieles al Líder, hace difícil discernir, dentro o fuera de Irán, hasta qué punto los esfuerzos descentralizadores y el reparto de pequeñas subvenciones a los más necesitados se han materializado de verdad o han podido compensar la explosión de una inflación que los reformistas habían al menos logrado contener.
Alianzas diplomáticas
Mientras, por otro lado, las industrias iraníes son desmanteladas en beneficio de la producción china a cambio, si no de pagos en metálico, de un apoyo diplomático que acaso contenga la amenaza militar americano-israelí. En este ambiente fue que el golpe de Estado electoral de 2009 produjo la reacción popular de protesta pacífica que logró durante varios meses acercar y movilizar, dentro y fuera del país, a muy distintos sectores opuestos al aparato del poder, concentrado en manos cada vez más exiguas.
La crisis abierta prosigue pese a la exclusión de las masas por la represión, el miedo y el hastío ante la continuidad del ventajismo de los reformistas, tras romper el Líder con su candidato de 2005 y 2009 una vez que este ya sirvió de ariete para desarmar el reformismo –que ha anunciado desde la cárcel o el inmovilismo su abstención en marzo–. La banda de lumpen de Ahmadineyad, pese a las detenciones y acoso sufridos tras la ruptura y a comprobarse en marzo de 2011, con el encierro de 11 días del «presidente» para protestar por el veto de Jameneí a su control ministerial, que carece de apoyo popular efectivo, parece de momento haberse asegurado presencia parlamentaria amenazando con desvelar la corrupción de las más altas esferas del Estado, método más efectivo que las componendas de la antigua izquierda islamista. Mientras, fuera del Estado hacen estragos, como en tantos países de subsuelo menos afortunado, la pobreza, la atomización social y la depresión: terreno propicio para el desastre de una intervención exterior.

lunes, 20 de febrero de 2012

La decadencia de EE.UU. en perspectiva, Parte I “Perdiendo” el mundo, por Noam Chomsky

Introducción del editor de Tom Dispatch
    En mayo de 2007, tropecé con bocetos en el sitio en la web de una firma arquitectónica de Kansas contratada para construir una monstruosa embajada combinada con ciudadela para el centro de comando de Gran Medio Oriente en 42 hectáreas en el centro de la capital iraquí, Bagdad. Presentaban las impresiones de un artista de cómo se vería el lugar – un gigantesco complejo autosuficiente prosaico (pensad en centros comerciales o proyectos habitacionales) y opulento (una gigantesca piscina, canchas de tenis, un centro recreativo).
    Impresionado por el hecho de que el gobierno de EE.UU. se propusiera construir la mayor embajada de todos los tiempos en el corazón petrolero del planeta, escribí un artículo: “El buque nodriza aterriza en Iraq” sobre esos planes y presenté un pequeño tour del proyecto mediante esos burdos dibujos. Desde TomDispatch comenzó a circular por Internet y pronto un Departamento de Estado aterrorizado declaró una “ruptura de la seguridad” y obligó a la firma a retirar los bocetos de su sitio en la web.

miércoles, 15 de febrero de 2012

Sin políticas industriales activas, viejos problemas, por Martin Schorr *

En la posconvertibilidad, de la mano del “dólar alto” y la casi total ausencia de políticas industriales activas y coordinadas, se manifestaron, aggiornadas, algunas de las “viejas” problemáticas de la dinámica industrial argentina.
a) El creciente predominio del capital extranjero que, en la fase actual, posee un ciclo de acumulación muy vinculado con los mercados externos a partir de producciones para las que los salarios bajos constituyen una necesidad. Estas actividades son muy poco generadoras de empleo y eslabonamientos productivos virtuosos.
b) La profundización de la dependencia tecnológica y el carácter regresivo de la estructura manufacturera. Esto se expresa en que el crecimiento fabril fortaleció las tendencias a la reprimarización del perfil de especialización e inserción en el mercado mundial del período 1976-2001. Y derivó en un aumento considerable de importaciones, sobre todo de maquinarias y equipos en un escenario signado por un débil proceso sustitutivo.
c) La vigencia de instrumentos de promoción industrial que desalientan la producción nacional de bienes de capital y otros segmentos complejos en los que existe masa crítica. Es el caso del esquema de privilegio para las terminales automotrices y las ensambladoras de productos electrónicos en Tierra del Fuego, el régimen promocional instituido por la Ley 25.924 y el de importación de bienes integrantes de grandes proyectos de inversión.
d) El desempeño fabril en materia de comercio exterior arroja un comportamiento de tipo stop and go y un déficit significativo que termina siendo “financiado” por las divisas aportadas por actores poco o nada industriales. Básicamente por las grandes empresas extranjeras y locales altamente transnacionalizadas de los sectores minero, petrolero, agropecuario y elaboradoras de ciertos commodities industriales.
e) La “paradoja” de un proceso en el que la industria está llamada a convertirse en la “locomotora del crecimiento” y en el núcleo ordenador de las relaciones socioeconómicas, pero que consolida en términos estructurales y de poder de veto a actores poco o nada industriales

* Flacso.

Tomado de Página/12, 26 de junio de 2011

jueves, 9 de febrero de 2012

La primera potencia militar en su lucha contra la principal potencia económica, por Nazanín Armanian*

Y ahora, a por China


El presidente de EEUU Barak Obama, debe de pensar que Irán es pan comido para declarar que la nueva estrategia de Defensa en 2012 es contener a China. Adicto a la guerra, Washington, que ha borrado la palabra “paz” de su diplomacia, considera a Pekín un peligro para “sus intereses nacionales” en el Pacífico y Asia Meridional y para su hegemonía unilateral planetaria. Con el 5% de la población mundial el país occidental tiene un presupuesto militar siete veces mayor que el gigante amarillo, posee fuera de sus fronteras alrededor de 900 bases militares, once flotas navales que pasean por todos los océanos y cientos de miles de soldados esparcidos por el globo, y aun así está preocupado por una China sin tropas ni instalaciones militares fuera de su territorio.
Regreso a Asia es el “santo y seña” del Pentágono para allanar el Extremo Oriente y tomar el Mar de China cuyos fondos marinos, además, ocultan millones de barriles de petróleo y billones de pies cúbicos de gas. El pretexto no le faltará: velar por la seguridad marítima mermada por las supuestas armas nucleares ocultas de China, luchar contra el terrorismo islámico y la piratería y ayuda “humanitaria” en los desastres naturales.
La primera potencia militar, en su lucha contra la principal potencia económica, pretende controlar el estratégico Estrecho de Malaca, que une el Mar de China Oriental (al que Hillary Clinton llama Mar Occidental de Filipinas) con el océano Indico y Europa. Por sus aguas circula la mitad del tonelaje mercante mundial y los 20 millones de barriles del petróleo del Golfo Pérsico con destino Japón, Corea del Sur y China.



Pekín avanza sin colonizar ni ocupar países. Consigue sus objetivos mediante el sereno y sutil método de “acupuntura” en vez de “ataques quirúrgicos”. Ha construido, por ejemplo, el conducto más largo del mundo que lleva el gas del Caspio desde Turkmenistán a sus tierras, sin pegar un solo tiro, mientras decenas de miles de soldados de la OTAN llevan una década en Afganistán sin poder construir el gasoducto transafgano.
Que el coloso asiático sea, además, el único proveedor de tierras raras –usadas en microchips y alta tecnología-, aumenta el nerviosismo de EEUU, que actúa antes de verse superado por Pekín: se apodera de las fuentes de energía (Irak, Sudan, Libia, y ahora prueba con Irán), estrecha su alianza con la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), arma a Taiwán con sistemas antimisiles y en Myanmar apoya a la oposición presionando al gobierno para que suspenda la construcción de un importante gasoducto hacia China. Por otro lado incrementa el número de 70.000 soldados que tiene en Corea del Sur y Japón, fortalece el Comando Estadounidense del Pacífico, refuerza las bases militares en Corea del Sur, Tailandia, Taiwán, Indonesia, Filipinas y Australia, e impide la formación de “Chindia” (China+India). Reducir a Pakistán y un escaño en el Consejo de Seguridad sería el premio a India a cambio de su cooperación, que junto con Japón harían de contrapeso al enemigo.
Pekín ante una situación de desventaja geopolítica en Europa, África y Asia comienza a reaccionar, sin perturbar sus relaciones con Washington. Su armada realizó, en noviembre, unas maniobras militares sin precedentes cerca de las fronteras de Pakistán, para advertir a EEUU de que no toleraría una invasión al país centroasiático. También incrementó, en 2011, su presupuesto militar en un 12%, cayendo en la trampa de la carrera armamentística, que tiene incluida una Guerra de las Galaxias.
Despunta la nueva Guerra Fría.

Fuente: http://blogs.publico.es/puntoyseguido/381/y-luego-a-por-china/ 

Tomado de Rebelion.org

* Nazanín Armanian

domingo, 5 de febrero de 2012

Los conflictos laborales y sociales atenazan a China

El gigante asiático afronta una desaceleración económica a partir de 2012

EFE

China afronta una desaceleración económica a partir de 2012, junto con un aumento de los conflictos laborales y sociales que ponen en peligro la estabilidad de la segunda economía mundial, en cuyas reservas confía Occidente para superar la crisis. Según la organización China Labour Bulletin, que estudia los conflictos laborales en el país asiático, el centro manufacturero de China, situado en el delta del Río Perla (provincia de Cantón, sur), registra unas 10.000 disputas laborales al año.